Sesenta aniversario de Bretton Woods

Banco Mundial y FMI: la obsesión productivista

28 de septiembre de 2004 por Eric Toussaint


En materia de desarrollo, el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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ha intervenido con un fuerte contenido productivista dando prioridad a la exportación; la revolución verde, los grandes embalses, las grandes centrales térmicas, la sustitución de cultivos hortícolas por otros para la exportación... La revolución verde de los años 1960, cuya finalidad era, oficialmente, el aumento de la producción agrícola de los países del Sur para satisfacer las necesidades de alimentos de su población, tuvo consecuencias desastrosas para el ambiente y aumentó progresivamente la dependencia de los países que la aplicaron ante las transnacionales agroindustriales. La opción de privilegiar los cultivos para la exportación se tomó en detrimento de los cultivos hortícolas, factor clave de la seguridad alimentaria de los pueblos. La construcción de los grandes embalses, de las grandes centrales térmicas, de gigantescas vías de comunicación terrestre (como la carretera transamazónica) se llevó a cabo sin tener en cuenta el impacto sobre el medio y, muchas veces, atentando contra los derechos y condiciones de vida de la población, en particular de los pueblos indígenas.

El Banco Mundial y el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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jamás se apartaron de una especie de fe en el crecimiento económico. Ésta es la condición sine qua non del desarrollo. Desarrollo es sinónimo de crecimiento. Esta posición genera unas perspectivas ecológicas poco realistas: para las instituciones financieras internacionales, los recursos que esconde el planeta parecen ser infinitos, y el ambiente parece ser capaz de soportar todas las agresiones de los procedimientos industriales aplicados en el marco de los modelos productivistas.

El Banco, lo mismo que el FMI, afirma que la reducción de la pobreza resultará mecánicamente del crecimiento ( y del librecambio). Algunos autores demuestran que, al contrario, el crecimiento puede empobrecer.

Prioridad a los cultivos para la exportación, la ganadería y la explotación forestal

A lo largo de su existencia, el Banco ha contribuido poderosamente a reforzar las actividades agrícolas destinadas a la exportación. Sustitución parcial de los cultivos hortícolas en Tailandia y en Malasia por el caucho, en África occidental por el algodón, en el sur de Brasil por la soja, en Senegal por el cacahuete, en Costa de Marfil por el cacao... Unos países tradicionalmente autosuficientes en cereales y verduras se convirtieron progresivamente en importadores netos de estos productos, lo que ha causado la pérdida de seguridad y de soberanía alimentarias. La voluntad deliberada del gobierno de Estados Unidos de poner fin a la seguridad alimentaria de los PED fue expresada con crudeza por John Block, secretario estadounidense para la agricultura en 1986, en el curso de las negociaciones de la ronda Uruguay, en el marco del GATT: «La idea de que los países en desarrollo tendrían que alimentarse a sí mismos es anacrónica, proviene de una era superada. Los países en desarrollo pueden perfectamente asegurar su seguridad alimentaria importando productos agrícolas de Estados Unidos, que son, la mayor parte de las veces, los menos caros» [1].

El refuerzo de las actividades para la exportación va acompañado del despojo de los pequeños propietarios de tierra (lo que provoca o aumenta la masa de campesinos sin tierra y el éxodo del campo a las ciudades) y el desarrollo de grandes empresas agrícolas (plantaciones). En algunos países, los proyectos impuestos por el Banco Mundial significaron la colonización de superficies forestales, para desarrollar en ellas la agricultura industrial (varios Estados de la Amazonia bralileña, Tailandia, Malasia, Indonesia...). Consecuencias: deforestación, desplazamiento de poblaciones, ruptura del equilibrio ecológico, disminución de la biodiversidad, degradación de las condiciones de vida de pueblos que viven de la selva (generalmente indígenas). Así mismo, el Banco Mundial apoyó sistemáticamente proyectos de explotación forestal para la exportación (Brasil, Congo, Costa de Marfil, Indonesia...) que a menudo significaban un auténtico pillaje de los recursos forestales, que se suman a los efectos negativos antes mencionados.

Otro proyecto que agrada al Banco: el desarrollo de la ganadería en grandes explotaciones. Esto también lleva a la deforestación. En general, el impacto ambiental y social no se tiene en cuenta en los proyectos apoyados por el Banco [2].

El frenesí de los megaproyectos energéticos

La lista de los grandes embalses y las grandes centrales térmicas que fueron apoyados por el Banco Mundial es impresionante. La parte que estas grandes obra s representan en la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
externa pública actual de muchos países endeudados está lejos de ser marginal: el solo embalse de Inga constituye el 25 % de la deuda externa del ex Zaire. En cuanto a los daños ambientales y a los perjuicios causados a la población, aún no se ha acabado de hacer la lista y de evaluar todo el alcance negativo. A escala planetaria, son muchas decenas de millones las persona que se han visto obligadas a desplazarse, a menudo con poca o ninguna indemnización. Desde finales de los años 1980, algunos proyectos tuvieron que ser abandonados, o al menos el Banco tuvo que retirar su apoyo (embalse del Narvada, en la India, por ejemplo). Ha sido el resultado de la acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. de diversores actores que obligaron al Banco a dar marcha atrás en algunos proyectos: la consciencia de la amplitud de los daños causados y la capacidad de movilización de la población afectada, a la que se suma la solidaridad de una serie de movimientos ciudadanos de los países más industrializados. De todos modos, el Banco no ha renunciado a los grandes proyectos de infraestructura (ver más arriba el ejemplo del oleoducto Chad - Camerún).

La fe ciega en el crecimiento y en el modelo productivista

El Banco Mundial jamás se apartó de una especie de fe ciega en el crecimiento económico. El crecimiento es la condición sine qua non del desarrollo. El desarrollo es sinónimo crecimiento. Barber Conable, presidente del Banco de 1986 a 1991, declaraba en 1987: «Es una verdad primordial que no se puede detener el desarrollo, sólo se puede orientarlo» [3]. Es como si en el tablero de mandos del Banco y del FMI no hubiera más que dos indicadores: uno que señala la tasa de crecimiento (medido por el crecimiento del Producto Interior Bruto) y otro para el pago de la deuda [4]. Los recursos que esconde el planeta parecen ser infinitos y el ambiente parece ser capaz de soportar todos las agresiones de los procedimientos industriales aplicados en el marco de los modelos productivistas. Todos los problemas ambientales encontrarán su solución gracias al progreso técnico.

Lawrence Summers, economista jefe y vicepresidente del Banco de 1991 a 1996, y por consiguiente secretario de Estado del Tesoro durante la presidencia de William Clinton, declaró en 1991: «No hay (...) límites de la capacidad de absorción del planeta que puedan bloquearnos en un futuro previsible. El peligro de un apocalipsis debido al calentamiento del clima o a cualquier otra causa es inexistente. La idea de que el mundo corre hacia su perdición es profundamente falsa. La idea de que deberíamos poner límites al crecimiento a causa de límites naturales es un profundo error; es además una idea cuyo coste social causaría estupor si alguna vez se aplicara». [5]

El cinismo llevado al extremo dentro del Banco

Vale la pena hacer referencia aquí a una controversia que estalló a finales de 1991, cuando el semanario británico The Economist publicó largos extractos de una nota interna del Banco redactada por Lawrence Summers el 13 de diciembre de 1991. Dicha nota iba dirigida a seis colegas de la dirección del Banco, y quizás nunca habría llegado al conocimientodel público si un viento favorable no la hubiera hecho llegar a Greenpeace, que se apresuró a darle amplia difusión. Pero fue su publicación en The Economist lo que desencadenó el escándalo, pues la dirección del Banco se vio obligada a reaccionar. Éstos son algunos de los extractos de la nota de Lawrence Summers:

«Entre nosotros, el Banco Mundial ¿no tendría que alentar mucho más la transferencia de las industrias sucias hacia los PMD [países menos desarrollados]? (...) La medida de los costes de la contaminación perjudicial para la salud se basa en el lucro cesante debido al aumento de las enfermedades y de la mortalidad. Desde este punto de vista, una cantidad dada de contaminación perjudicial para la salud tendría que ser atribuida al país con el coste más bajo, es decir, aquel en el cual los salarios son los más bajos. La lógica económica según la cual habría que desembarazarse de los desechos tóxicos enviándolos a los países con los salarios más bajos es, a mi criterio, impecable, y tenemos que aceptarla.» [6]

Summers prosigue: «Siempre pensé que los países subpoblados de África están considerablemente subcontaminados, la calidad de su aire está sin duda “subvalorado” con respecto al de Los Angeles o de México.» [7] Y más adelante: «La inquietud [a propósito de los agentes tóxicos] será evidentemente mucho mayor en un país donde la gente vive más años y puede enfermar de cáncer que en un país en el cual la mortalidad infantil es de doscientos por mil a los cinco años.» [8]

La polémica duró varios meses, y el diario londinense Financial Times publicó en su edición del 10 de febrero de 1992 largos fragmentos de la nota bajo el título «Preservad el planeta de los economistas». [9]

La dirección del Banco hizo saber que el contenido de la nota no representaba la opinión de la institución. Por su parte, Lawrence Summers reprochó a The Economist que publicara una nota interna. A lo que el semanario respondió que si no lo hubiera hecho, el Banco no habría dado a conocer su opinión.

En el fondo, Lawrence Summers mantiene una posición productivista sin fisuras. En una carta dirigida al semanario británico, publicada el 30 de mayo de 1992, escribió que, en su opinión, aun hablando del escenario más pesimista, «el calentamiento climático reducirá el crecimiento en menos del 0,1 % anual durante los próximos doscientos años (...) Agitar el espectro de nuestros nietos empobrecidos si no hacemos frente a los problemas ambientales globales es pura demagogia». Y agregó; «El argumento de que nuestras obligaciones morales con las futuras generaciones exigen un tratamiento especial de las inversiones ambientales es una estupidez,» [10]

Lo que el futuro economista jefe del Banco, Nicholas Stern, escribió en un libro financiado por el Banco, para describir su primer medio siglo de existencia, es significativo de la amplitud del escándalo causado por el cinismo de su economista jefe: «El compromiso del Banco en el terreno ambiental ha sido puesto en duda por algunos como resultado de la publicación, a fines de 1991, por la revista The Economist, de unos fragmentos de una nota de servicio interno escrita por Lawrence Summers, por entonces economista jefe. La nota de servicio interno sugería la posibilidad de que las cuestiones ambientales estuviesen sobreestimadas en lo relativo a los países en desarrollo, los que podrían reducir sus costes marginales negociando o tolerando las sustancias contaminantes. Aunque el Banco tomara distancia enérgicamente sobre estas observaciones, la confianza en su seriedad en materia ambiental resultó afectada.» [11]

El FMI demuestra la misma ceguera ante el crecimiento

Según la lógica de las IFI, las Casandras que pretenden que ciertos recursos (como los combustibles fósiles) sólo existen en cantidades limitadas serán refutadas por los hechos. Las reservas de petróleo o de gas son colosales y no conocemos más que una parte insignificante de ellas. Anne Krueger, economista jefe y vicepresidenta del Banco Mundial de 1982 a 1987 y directora general adjunta del FMI desde el año 2001, explicaba el 18 de junio del 2003 en San Petersburgo, con ocasión del 7º Foro económico internacional, que las reservas de petróleo son más importantes hoy que en 1950, que ningún daño irreparable se ha causado al ambiente del planeta [12]. Según ella, cuanto más avancemos en el tiempo, más reservas de petróleo encontraremos y, así mismo, después de una fase normal de degradación ambiental, la situación mejorará según unas leyes objetivas de la economía. En efecto, siempre según ella, a partir del momento que el crecimiento permite a un país alcanzar el nivel crítico del PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
de 5.000 dólares per capita, la sociedad comienza a hacer los gastos necesarios para la reducción de la contaminación, «Tampoco hemos causado daños irreparables al ambiente. Está claro que después de una fase inicial de degradación, el crecimiento económico provoca a continuación una fase de reparación. El punto crítico en el que la gente opta por invertir en la prevención de la contaminación y en la limpieza de las zonas contaminadas se sitúa alrededor de un PIB por habitante de 5.000 dólares.»

El Banco, como el FMI, afirma que la reducción de la pobreza resultará mecánicamente del crecimiento (y del librecambio, como veremos más adelante). El Informe sobre el desarrollo en el mundo de 1980, publicado por el Banco afirma: «Con la prosecusión de un crecimiento lento, millones de personas de los países en desarrollo serán progresivamente más pobres; con un crecimiento acelerado, casi todo el mundo gozará de un aumento de sus ingresos reales.» [13]

Hemos analizado dieciséis discursos pronunciados entre marzo del 2002 y marzo del 2004 por Anne Krueger, como primera directora general adjunta del FMI.En todos pone el acento sobre el crecimiento como medio de reducir la pobreza. En un discurso pronunciado el 31 de marzo del 2004 en Washington, Anne Krueger no se detiene allí, añade que el crecimiento es general en los PED y produce un excedente presupuestario que les permite reembolsar la deuda. El razonamiento es el siguiente: el hecho de generar este excedente para pagar la deuda es una precondición del crecimiento, siendo éste el mejor medio para reducir la pobreza. «La evidencia económica es aplastante: un marco económico estable que incluya un excedente primario que permita el pago de la deuda es la condición previa de un crecimiento rápido y sostenido; éste, a su vez, es el mejor medio para reducir la pobreza.» [14]

La vacuidad de esta ideología productivista ha sido demostrada, en particular, por François Perroux, quien asegura que el crecimiento puede ser empobrecedor.

«Es destacable que el análisis del concepto mismo de crecimiento, tal como se ha definido, empleado teóricamente y formalizado en el curso de los últimos treinta años, revela su insuficiencia radical para fundar una política económica con respecto a los países en desarrollo o practicada por ellos. El aspecto de los fenómenos que retiene y aisla por construcción es, por sí solo, inapropiado para definir una estrategia para uso de los países ricos, y con más razón, de los países pobres.

“¿El crecimiento para qué?”, “con vistas a qué”, “¿el crecimiento, beneficioso en qué condiciones?”, “¿el crecimiento para quién?”, “¿para algunos miembros de la comunidad internacional o para todos?” ¿Cómo responder coherentemente si se trata de agregados supuestamente homogéneos por construcción? Estas preguntas están en la base de las reivindicaciones de los países en desarrollo, pero hay que entender que ellas se imponen a cualquiera que se preocupe de los modelos operativos y de política concreta.

En el universo de los objetos, de las cosas, estos interrogantes incluyen el ser humano, el individuo, el agente (actor), no sólo el productor o el consumidor, esclavo del mercado y sometido al sistema general de los precios, sino también los individuos y sus grupos capaces de cambiar su ambiente por sus actividades intencionales y organizadas. Actualmente, nadie ignora que el crecimiento puede ser empobrecedor si, por ejemplo, implica la destrucción o el deterioro de los recursos naturales. Ignoramos todo lo que hay que incluir en la expresión imaginaria: amortización humana. [...]

Tomar en consideración el desarrollo es hacer comprender el peligro del crecimiento sin desarrollo. Se realiza manifiestamente cuando, en los países en desarrollo, la animación económica se limita a las implantaciones de firmas extranjeras o de grandes obras sin irradiarse a toda la sociedad. [...]» [15]

Un ejemplo emblemático de la prosecusión del modelo productivista: el oleoducto Chad-Camerún

Se trata de un proyecto que sirve directamente los intereses de las transnacionales petroleras y de Estados Unidos. Los trabajos comenzaron en el 2000 y concluyeron a fines del 2003. El consorcio apoyado y financiado parcialmente por el Banco Mundial está dirigido por ExxonMobil Corp (Estados Unidos) e incluye además a ChevronTexaco (Estados Unidos) y Petronas (Malasia). El objetivo es llevar el petróleo crudo mediante un oleoducto de más de mil kilómetros desde el Chad hasta el océano Atlántico vía Camerún. En la costa camerunesa el crudo es cargado en buques tanques para ser encaminado hacia los lugares de refinado en los países industrializados.

Este proyecto es parte de la nueva estrategia de Estados Unidos consistente en diversificar sus zonas aprovisionamiento de petróleo, reforzando en particular la posición relativa de ciertos países africanos (Nigeria, Angola, Guinea Ecuatorial, Chad...). Se trata de uno de los innumerables proyectos de extracción de materias primas sin transformación en el lugar.El proyecto genera una cantidad mínima de puestos de trabajo fijos (unos centenares) en los dos países concernidos, a pesar de que representa de entrada una inversión de 3.500 millones de dólares. Todo el material y todo el personal calificado son extranjeros. En Camerún, el oleoducto atraviesa o bordea zonas forestales frágiles donde viven decenas de comunidades de pigmeos. Las indemnizaciones concedidas a las poblaciones afectadas son irrisorias (ver Los Angeles Times, 17 de junio del 2003).

A menudo, el proyecto es apoyado con entusiamo por las autoridades chadianas y camerunesas pues el contrato prevé que, en un período de 30 años, el Chad (donde se encuentra el campo petrolífero) recibirá 2.500 millones y Camerún 500 millones. El Banco Mundial y el gobierno de Estados Unidos realizan una activa campaña de propaganda sobre los supuestos beneficios del proyecto. Localmente, las autoridades chadianas y camerunesas hacen lo mismo. La prensa internacional no se queda atrás, como ilustra el siguiente fragmento de prosa. Bajo el título «En la guerra contra la pobreza, el oleoducto del Chad desempeña un papel sorprendente: para liberar unas riquezas enterradas, el Estado renuncia a controlar sus gastos en líquido», el diario financiero The Wall Street Journal (WSJ) publicó en la primera página de su edición del 26 de junio del 2003: «En otro desierto se levanta la polvareda de otro proyecto fundador de Estado. Los enormes camiones y equipos de perforación desplegados por el consorcio dirigido por Exxon-Mobil rugen a través de la arena y monte bajo de Kome (Chad), donde están afectados a una de las más importantes inversiones privadas en el África subsahariana (3.500 millones).» Leyendo el WSJ, uno se imagina estar de vuelta a los tiempos de Livingstone y Stanley: «El crudo recorre 663 millas por un oleoducto que se desliza bajo unos ríos infestados de hipopótamos, de sabanas abrasadas por sol, de la selva virgen y los territorios de caza de los pigmeos bakolas, antes de volcarse en las cubas gigantescas ordenadas en el oleaje del mar de la costa camerunesa. Ésta es la parte más simple.»

A continuación viene la copla humanitaria: «El itinerario que sigue el dinero del petróleo chadiano es más azaroso. Por primera vez un país aceptó renunciar a ejercer el control de cómo se gasta el dinero ganado con sus reservas de petróleo. Los beneficios de la venta del crudo de los primeros tres campos de explotación chadianos (de los que se prevé que superarán los 100 millones de dólares por año, esto es, casi el doble de los ingresos fiscales del país) circularán por un conducto concebido por el Banco Mundial y otros organismos exteriores, y controlado por un comité chadiano constituido por personalidades cristianas y musulmanas y otros dirigentes locales. Su función es asegurar que el dinero se gaste correctamente en proyectos de desarrollo, como escuelas, dispensarios y carreteras, en lugar de desaparecer en las cuentas secretas en el exterior (como ocurrió en Nigeria), o de servir para alimentar guerras civiles (como en Angola y Sudán).» La dimensión estratégica no está ausente: «Si el proyecto tiene éxito (...) podría constituir un modelo que muestre cómo transnacionales, asociaciones de cooperación y Estados pueden colaborar para explotar las riquezas minerales de Iraq y otros países.» Los intereses de Estados Unidos no se olvidan: «Para Estados Unidos, el proyecto chadiano representa una importante fuente de petróleo junto a la del Oriete Medio y, por consiguiente, mediante Exxon, otra forma de implantarse en África.»

En fin, la copla sobre la lucha contra la pobreza: «El proyecto también podría abrir un nuevo frente esencial en la lucha contra la pobreza, que alimenta el odio en el que florece el terrorismo.»

Lo que el WSJ no recoge es que en el año 2000, el Banco Mundial tuvo que suspender momentáneamente el envío de fondos, pues el dictador chadiano Idriss Déby empleó los primeros millones de dólares en la compra de armas a fin de reforzar su régimen. En el 2003, Idriss Déby destituyó al presidente del comité de supervisión encargado de controlar la buena utilización de los fondos. De todos modos, todo el esquema montado por el Banco Mundial y las transnacionales petroleras se ha de replantear: extracción de recursos sin transformación en el lugar, abandono del control de recursos estratégicos, daños ambientales y sociales considerables, apoyo a regímenes antidemocráticos y corruptos...

Epílogo

En el año 2000, el Banco Mundial encargó un estudio independiente sobre el impacto de los proyectos que apoya en el sector de las industrias extractivas [16]. La pregunta principal que el Banco formulaba era, en esencia, la siguiente: ¿En qué medida la inversión que realiza el Grupo del Banco Mundial en las industrias extractivas contribuye a avanzar hacia un desarrollo duradero? Pregunta subsidiaria: ¿Cuál debe ser en el futuro el papel del Banco Mundial en este terreno?

A finales del 2003, el informe de la comisión independiente recomendaba especialmente al Banco «suprimir poco a poco su apoyo a nuevas inversiones en el sector del petróleo y de las minas de carbón» y, en esencia, pedir el consentimiento previo a los residentes del lugar donde el Banco piensa realizar una inversión, después de haberles informado sobre la naturaleza del proyecto. La dirección del Banco decidió, en agosto del 2004, no seguir estas recomendaciones.



Notas

[1In Bello, Walden. 2002, Deglobalization. Ideas for a new economy, Zedbooks, p. 53.

[2Para un análisis sistemático de estos proyectos, ver Rich, Bruce, 1994, Mortgaging the Earth.

[3Citado por Bruce Rich, op. cit., p. 199.

[4En marzo del 2002, en la universidad de Praga, en ocasión de un debate público en el que me oponía a Matt Carlson, vicepresidente del Banco Mundial, encargado de las relaciones con la sociedad civil, éste me respondió que no debía preocuparme por la situación de Mozambique pues este país registraba una tasa excepcional de crecimiento de su PIB. Muchas veces tuve ocasión de cvomprobar hasta qué punto los representantes del Banco Mundial y del FMI se aferran a este enfoque, aun en casos en los que es público y notorio que el crecimiento económico coexiste con la degradación o el estancamiento de las condiciones de vida de la población.

[5Lawrence Summers, registrado en la conferencia de Bangkok de 1991, en el curso de una entrevista con Kirsten Garret, «Background Briefing», Australian Broadcasting Company, segundo programa.

[6Summers citado por George, Susan y Sabelli, Fabrizio, 1994, Crédits sans Frontières, p. 117.

[7Summers citado por George, Susan y Sabelli, Fabrizio, Ibid., p.117,

[8Summers citado por George, Susan y Sabelli, Fabrizio, Ibid., p. 119.

[9Ver Rich, Bruce, Ibid., p. 248.

[10“Summers on Sustainable Growth», carta de Lawrence Summers, The Economist, 30 de mayo de 1992.

[11“The Bank’s commitment to environmental issues was questioned by some as a result of a leak to the Economist magazine, in late 1991, of extracts from an internal memorandum of Lawrence Summers, then chief economist. The memorandum suggested the possibility that environmental issues were being overemphasized in relation to developing countries, and that those countries might actually have lower marginal costs in dealing with or tolerating pollutants. Although the Bank had to distance itself vigorously from these remarks, faith in its seriousness about environmental matters was shaken” in Kapur, Devesh, Lewis, John P., Webb, Richard. 1997. The World Bank, Its First Half Century, Volume 2: Perspectives, p.566.

[12«Tomemos esta inquietud inmemorial de que un crecimiento rápido agotará los recursos en combustible y que si esto se produce, el crecimiento se detendrá. Las reservas de petroleo son más importantes hoy que en 1950. En ese momento se calculaba que las reservas mundiales de petróleo se agotarían en 1970. Esto no ha ocurrido. Hoy, las reservas conocidas pueden durar 40 años a la tasa de consumo actual. No cabe duda de que cuando lleguemos al 2040, la investigación y el desarrollo habran logrado nuevos avances en la producción y utilización de la energía.» Anne Krueger, extractos del discurso pronunciado el 18 de junio del 2003 en San Petersburgo. Accesible en el sitio del FMI http://www.imf.org.

[13«with a continuation of slow growth, millions of people in many developing countries will become progressively poorer ; with faster growth, almost everybody in the world will enjoy some increase in real income». World Bank, World Development Report, Washington, 1980, p. 38 cité in Kapur, Devesh, Lewis, John P., Webb, Richard. 1997. The World Bank, Its First Half Century, Volume 2: Perspectives, p.550.

[14« The economic evidence is overwhelming - a stable macroeconomic framework, including a primary surplus consistent with debt service obligations, is an essential prerequisite for sustained, rapid growth ; and this in turn is the best way of reducing poverty » http://www.imf.org/external/np/spee....

[15François Perroux, Pour une philosophie du nouveau développement, Paris, Aubier, 1981.

[16En Internet se encuentran datos sobre el informe de la comisión independiente así como de las actividades del Banco en el sector de las industrias extractivas: http://www2.ifc.org/index.htm. El informe en inglés es accesible en: http://www.eireview.org.

Eric Toussaint

es maître de conférence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015,, Procès d’un homme exemplaire, Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.

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