Arquitectura financiera internacional

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Braulio Moro
21 de noviembre de 2008 por Braulio Moro
La crisis económica que afecta al mundo ha dado nueva actualidad a la Conferencia Internacional celebrada en 1944 en la ciudad estadounidense de Bretton Woods, en la que se firmaron los acuerdos que dieron lugar al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. Con motivo de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno en Washington para discutir la crisis económica internacional, dedicamos nuestra emisión a analizar los acuerdos de Bretton Woods, las razones de su decadencia y las propuestas que podrían plantearse para crear una nueva arquitectura financiera internacional.
En la primera mitad de los años cuarenta del siglo pasado la humanidad vivía los devastadores efectos de la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que Estados Unidos buscaba dejar atrás definitivamente el recuerdo de la Gran Depresión de 1929-1933, la peor crisis económica que ha vivido el mundo. En 1941 la administración del Presidente Roosevelt propuso la creación de diversas instituciones para que, una vez concluida la guerra, se asegurara la estabilidad del sistema económico internacional. Entre ese año y 1944, cuando se reunió la conferencia de Bretton Woods, diversas propuestas circularon entre las oficinas de los dirigentes políticos del momento.
En el momento de su creación no se esperaba que las instituciones de Bretton Woods desempeñaran el papel dominante que años después adquirieron. Más aún, la propuesta de creación de un tercer organismo que regulara el comercio mundial fue abandonada. Los Acuerdos de Bretton Woods funcionaron con relativa estabilidad durante 25 años, coincidiendo con la fase de crecimiento económico más dinámico que registra la economía internacional. Pero en 1971 la administración estadounidense dirigida por Richard Nixon terminó con la convertibilidad entre el dólar y el oro, suprimiendo así la política de tipo de cambio fijo que había predominado hasta entonces. El sistema monetario internacional creado en Bretton Woods se había roto. El mandato que tenían el FMI y el Banco Mundial cambió radicalmente a partir de entonces.
A principios de los años ochenta, como consecuencia de una gran inestabilidad que acumuló sus efectos perniciosos, México declaró la moratoria de su deuda externa. Se abrió entonces una nueva etapa a partir de la cual el FMI y el Banco Mundial ganaron enorme peso, sin que eso trajera estabilidad al sistema financiero internacional. Los acuerdos de Bretton Woods hacían agua en varios frentes.
Fruto del dominio de Estados Unidos y Gran Bretaña en el plano mundial, las instituciones de Bretton Woods nacieron con una anomalía. Aunque 44 países que participaron en la formación de Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, Estados Unidos y Gran Bretaña guardaron bajo control el poder de decisión de ambos organismos.
Otro problema que arrastra el sistema financiero internacional es la multiplicación de crisis financieras y monetarias en los pasados 25 años. Los países latinoamericanos en los años 80; el sudeste asiático, varios países europeos, América Latina y Rusia en los 90. Todo eso aunado a un sistema de representación que no corresponde más a la radiografía geopolítica que se formó en estos años.
Para diversos especialistas, las instituciones de Bretton Woods no actuaron como mediadoras tras la crisis de la deuda externa de los años ochenta, sino que se convirtieron en parte del problema, situación que quedó expuesta abiertamente durante la crisis argentina del 2001. La gravedad de la crisis económica y financiera ha servido entre otras cosas para alcanzar un primer consenso: la economía internacional no puede seguir caminando por la vía que transita desde hace un cuarto de siglo. Pero después de esa constatación viene a cuento la pregunta ¿cómo coordinar una nueva política internacional? Una segunda interrogante es ¿qué hacer ahora para evitar las fluctuaciones que se observan no sólo en las bolsas de valores, sino y sobre todo con las monedas?
La Cumbre del 15 de noviembre tiene como objetivo sentar las bases de una respuesta coordinada entre los países industrializados y una docena de economías llamadas emergentes. La cita de Washington ha provocado distintas expectativas. Algunos estiman que de allí no saldrá nada, mientras que otros piensan que es el momento de dar un golpe de timón a la política económica que ha dominado hasta ahora.
Entrevistados: Eric Toussaint, presidente de honor del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, basado en Bruselas, especialista en instituciones financieras internacionales; Aldo Caliari, coordinador del proyecto "Repensando Bretton Woods", del Center of Concern de Washington; Renato Bauman, director de la Cepal, Comisión para América Latina y el Caribe de Brasil; Pedro Paéz, Ministro de Coordinación Económica de Ecuador; Eric Toussaint del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo; Richard Lapper, editorialista encargado de América Latina del diario británico Financial Times; Gustavo del Angel, catedrático del Centro de Investigación y Desarrollo Económico de México, CIDE.