El futuro de una arteria icónica

Colau devuelve a Itziar González las riendas para transformar la Rambla

8 de septiembre por Patricia Castán

CEST/RICARD CUGAT

La propuesta del equipo de la arquitecta y exconcejala gana el concurso para recuperar el vial para la ciudadanía.

Algunos dirán que el tiempo siempre pone las cosas en su sitio; otros, que la justicia divina se acaba imponiendo a las (malas) decisiones políticas y otros simplemente creerán que lo que ha triunfado es el talento. Pero el hecho es que una década después de llegar al ayuntamiento como concejala del distrito más complejo de Barcelona, Ciutat Vella, la exedil Itziar González ha vuelto al consistorio por la puerta grande para liderar como técnica la gran transformación de la Rambla. La alcaldesa, Ada Colau, le permitirá recoger los primeros brotes de una semilla que la propia González plantó en septiembre del 2007 al abrir un gran debate para reinventar la calle más visitada y controvertida de la ciudad.

Vuelve arropada por «centinelas», como los llama, de la primera línea de la Rambla. Vecinos motivados que se reúnen muchos miércoles en el Café de la Ópera, no para arreglar el mundo, sino para arreglar la Rambla... Y que llamaron a González para pedirle que se presentase al concurso internacional abierto por el ayuntamiento en primavera para reescribir la Rambla del futuro.

A González le espera un desafío mayúsculo: domesticar un eje tomado por el turismo y del que muchos barceloneses han renegado, pero con el que se está produciendo una «reconciliación emocional», en palabras de la concejala de Ciutat Vella, Gala Pin, tras el atentado terrorista del 17 de agosto. El equipo Km-ZERO que tripula ha ganado el concurso internacional que exigía un grupo «interdisciplinar» capaz de afrontar su mejora integral, su dinamización y su transformación física y social, con una visión global de los aspectos sociales, culturales y comerciales. Y también de agregar las recomendaciones de la comisión de Urbanismo y Seguridad constituida tras la tragedia del 17-A. Un jurado que integra a representantes municipales y de varios colegios profesionales (desde arquitectos a sociólogos) les ha otorgado 84,68 puntos sobre 100, por encima de otros cinco equipos en competición.


Esperanzas para el eje

Pero más allá de votaciones y teoría, la carismática figura de González -que dimitió de su cargo en el ayuntamiento en el 2010 en protesta por un caso de corrupción urbanística- parece haber otorgado súbitamente fiabilidad al reto. Tantos años de debate y de intentos fallidos, incluso ya de escepticismo sobre la redención de la Rambla, dan paso ahora a la esperanza. Sobre todo porque la arquitecta, que en los últimos años ha trabajado sobre todo para Francia, reside en el barrio y conoce sus miserias y tesoros. Pero también porque cuenta con apoyo vecinal y tiende una mano a Amics de la Rambla e incluso a técnicos de las otras propuestas descartadas para trabajar junto con el ayuntamiento «desde la cooperación» y con «confianza», promete. Y, dadas las circunstancias, superando la distinción entre «vecinos y turistas».

El experimento de otorgar una transformación urbanística a un equipo que integra tantas disciplinas marcará, según Janet Sanz, teniente de alcalde de Urbanismo, un antes y un después en la forma de hacer ciudad. De momento se ha impuesto no un plano, sino una filosofía, que ahora habrá que desarrollar.

El ’dream team’ elegido integra también a los arquitectos Arnau Boix, Lola Domènech y Olga Tarrasó; al sociólogo Jordi Quiñonero, el doctor en Filosofía Paul B. Preciado, el biólogo Josep Selga, los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos Ole Thorson y Sebastià Ribot, el economista Sergi Cutillas, el geógrafo Ernest Cañada, el ingeniero industrial Albert Conesa, la arquitecta técnica Cristina Pedraza, el abogado Pablo Feu y el urbanista Pere Mogas.

Itziar, la exconcejala que seguramente mejor recuerdo ha dejado en Ciutat Vella por la profesionalidad, tenacidad y honestidad que le atribuye la ciudadanía, vuelve mucho más cómoda en su nuevo papel de técnica . «Construir el equipo ha sido un gusto», dice, y el currículo de cada uno de ellos le hace pensar que es viable encarrilar un anteproyecto en seis meses, siguiendo la diagnosis heredada de anteriores mandatos y del plan especial de ordenación de la Rambla aprobado el pasado año.


Políticas de vivienda

La propuesta de Km-ZERO presenta un plan de gestión de espacios de gran afluencia que incluye estrategias para cambiar usos comerciales dedicados al turismo y potenciar usos ciudadanos, prevé políticas de vivienda para recuperar vecinos en el eje, actuaciones de mejora del transporte público y de «pacificación» del vial (restringiendo el vehículo privado, aunque ni ella ni el ayuntamiento se han atrevido a hablar de peatonalizar) e incluso habla de buscar la conexión de la Rambla con los espacios abiertos de la zona, con especial atención al parque de la Ciutadella.

Como muestra de compromiso, González propone una auditoría ciudadana continuada para garantizar que se cumplen las promesas en vivienda y comercio. En este ámbito, se sugiere repensar la gestión de las concesiones municipales en la zona, que no son pocas: desde el mercado de la Boqueria a quioscos y puestos de flores y demás.

La gestión cultural es otro pilar y se propone un centro documental para rememorar la historia de su patrimonio, así como un centro de investigación de «turismo crítico y de economía circular». Se estudia recuperar la Rambla para actos ciudadanos y reivindicativos e incluso un plan de gestión del arbolado, de rehabilitación de los edificios e incluso mecanismos de control de las transacciones inmobiliarias, así como recuperar las viviendas residenciales. El ayuntamiento hará que incorpore el memorial a las víctimas del atentado.

Las obras empezarán en el 2019

La concejala de Urbanismo, Janet Sanz, planteó hace unos meses que los barceloneses volvieran a «ramblear» y ahora mantiene que el sueño es posible porque tras el atentado ha quedado claro que «Barcelona ama a la Rambla profundamente». Eso sí, el proyecto tendrá que incorporar «medidas de seguridad», que se vertebrarán desde un grupo de trabajo entre fuerzas de seguridad, ayuntamiento y equipo redactor. Según el edil de Arquitectura, Daniel Mòdol, es el momento de reestablecer vínculos con la ciudad. El anteproyecto de urbanización y el documento de estrategias estarán en seis meses (con una dotación de 731.000 euros), mientras que el proyecto final deberá estar a punto en otoño del 2018 para que las obras se inicien en el 2019.


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