De crisis y monstruos

19 de marzo por Katu Arkonada


La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados.

Con esta frase, escrita en sus Cuadernos de la cárcel, el teórico marxista de la hegemonía Antonio Gramsci definía los momentos de crisis, aquellos donde lo viejo no termina de morir, y lo nuevo no termina de nacer, momentos de monstruos.

El tiempo histórico que vivimos es precisamente ese, donde Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil son expresiones monstruosas de un momento de confusión donde tenemos más preguntas que respuestas.

Ni Trump ni Bolsonaro eran los candidatos de las élites políticas y económicas en sus respectivos países. Hillary Clinton era la candidata de Wall Street y el complejo industrial-militar estadunidense, y Geraldo Alckmin, ex gobernador de Sao Paulo, era el candidato de la burguesía brasileña. Y, sin embargo, ninguno de los dos gobierna en los países más grandes (en extensión, población y PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
) del continente, y en su lugar han surgido otros fenómenos mórbidos.

Si bien es cierto que el ciclo progresista que comenzó en 1998 con la victoria del comandante Chávez hoy vive un momento de reflujo, que podemos situar precisamente con la muerte de Chávez en 2013, momento acelerado en Venezuela mediante las guarimbas en 2014 y 2017, y el golpe en tiempo real impulsado por Estados Unidos de 2019, que se traduce en la autoproclamación de Guaidó del 23 de enero, el cerco humanitario del 23 de febrero, y el sabotaje eléctrico de marzo, también es cierto que la derecha continental no ha podido consolidar ningún proyecto alternativo al posneoliberalismo que llegó a gobernar hasta 10 países de América Latina y el Caribe al mismo tiempo.

En este tiempo de monstruos no hay un solo gobierno de derecha y mucho menos ningún liderazgo que se haya consolidado como alternativa. Mientras tanto, el proyecto neoliberal sigue dejando caos y destrucción social a su paso.

Ejemplos tenemos muchos. El más cercano, y a la vez más desconocido es el de Haití, el primer país de América Latina y el Caribe en proclamar su independencia (1804). En el país de Toussaint-Louverture, que, a pesar de cumplir 215 años de liberarse del yugo colonial, el neocolonialismo impulsado por Estados Unidos, con la complicidad de la comunidad internacional, ha dejado un país donde al shock neoliberal le ha seguido la puesta en marcha de un presupuesto criminal al servicio de una nueva burguesía absolutamente corrupta. El resultado es más pobreza y muerte para el pueblo a cuya revolución América Latina y el Caribe le deben tanto.

Muy cerca de Haití, tenemos a Honduras, donde primero un golpe militar y luego un fraude electoral han consolidado un sistema neoliberal cuyo principal objetivo es seguir manteniendo la principal base estadunidense (y la pista de aterrizaje más grande) de Centroamérica.

Y si seguimos bajando hasta Sudamérica, y miramos entre los gobiernos de derecha que se articulan en el Grupo de Lima, y apoyan al autoproclamado Guaidó (nada es casualidad), pues ahí tenemos a Colombia, donde desde los acuerdos de paz, casi cada día asesinan a defensores de los derechos humanos, defensores de comunidades indígenas, o afrocolombianos. Solo en 2018 fueron 110 líderes sociales asesinados (30 en lo que llevamos de 2019) mientras la popularidad de Iván Duque se desploma del 53 al 27 por ciento.

Mientras tanto en el Brasil de Bolsonaro, a un año del asesinato de la activista afrobrasileira y feminista Marielle Franco, concejal del PSOL en Río de Janeiro, aumentan las sospechas de la vinculación de los hijos de Bolsonaro con los comandos paramilitares que la ejecutaron. En ese Brasil donde tuvieron que dar un golpe dentro del golpe para que hoy no gobierne Lula da Silva, el dos veces diputado Jean Wyllys, símbolo de la lucha por los derechos LGTBIQ, ha tenido que exiliarse en Europa debido a la persecución política que sufría y que le obligaba a vivir con escolta policial.

Nuestro viaje por la América Latina de claroscuros continua por la Argentina de Macri, donde las tasas de pobreza son ya las más altas de la pasada década, al mismo tiempo que la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
con el Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
supera los 50 mil millones de dólares. El mismo camino que recorre un señor de apellido Moreno en Ecuador, endeudándose con el FMI y el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

Mas...
por 10 mil millones de dólares. Las contraprestaciones ya las conocemos de sobra en América Latina, recortes en gasto social que van a sufrir los sectores más humildes.

Todo ello mientras la ultraderecha se prepara para asaltar el Parlamento Europeo el 26 de marzo y Estados Unidos, cuya hegemonía se tambalea en el nuevo mundo multipolar, va a vivir un año y medio de ofensiva política, militar y cultural con el objetivo de impedir una victoria demócrata (algo que le vendría muy bien al gobierno mexicano) y lograr la relección de Trump.

Es en este momento gramsciano, donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, en este momento de monstruos, donde debemos acertar con las respuestas a nuevas y viejas preguntas. Donde la izquierda debe demostrar que puede volver a acumular política y socialmente frente a una derecha sin proyecto ni liderazgos sólidos, pero con un modelo económico muy definido, el neoliberal que tanta destrucción social ha dejado en los pueblos de Nuestra América.



*Politólogo especialista en América Latina

Fuente: La jornada
Acceso disponible en: https://www.jornada.com.mx/2019/03/16/opinion/022a1mun

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