Del concepto de deuda, su historia y su antídoto en Eric Toussaint

Reseña del Libro “El Sistema Deuda”

23 de septiembre por Lenin Bandres


El Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y de su repudio es el ultimo libro de Eric Toussaint, en el cual nos presenta una historia moderna de la deuda como instrumento de dominación colonial. Se trata de un texto de historia económica, pero también de historia de las relaciones internacionales y de la diplomacia financiera del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX - y que según entendemos, continuará con un segundo tomo sobre la historia de la deuda desde la II guerra mundial hasta nuestros días.

(...) la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
ha sido desde sus comienzos un instrumento de control subjetivo, de dominación y de sumisión
Que la deuda ha sido desde sus comienzos un instrumento de control subjetivo, de dominación y de sumisión no es una idea nueva. Pues si pensamos en la empresa conceptual que elabora Nietzsche en la segunda disertación de la Genealogía de la moral, en la cual describe la historia ético política del crédito, de la deuda y de la funesta relación entre acreedor y deudor ; nos apercibimos que esta relación de dominación es tan antigua como la humanidad misma y es la base de otras formas morales de sumisión. Lo que si es nuevo es la articulación conceptual que realiza Eric Toussaint entre la institución del crédito, el imperialismo occidental y los ciclos de reproducción del Capital durante el siglo XIX y principios del XX.

Desde las primeras líneas de su libro, Toussaint parte de la hipótesis de que “cada crisis de la deuda ha estado precedida de una fase de sobrecalentamiento de la economía de los países más industrializados del Centro, en el curso de la cual ha habido superabundancia de capitales, una parte de los cuales se recicló hacia las economías de la Periferia”. El autor moviliza la teoría de “las ondas largas” de Ernest Mandel sobre las fases de expansión del capitalismo moderno para sustentar la hipótesis arriba mencionada, afirmando que” las crisis de las deudas en los países de la Periferia son consecutivas al retorno de la fase de crecimiento fuerte, se podría decir sin exagerar que provoca una nueva crisis de la deuda”.

(...) una nueva crisis de la deuda se está preparando en América Latina De aquí Toussaint deriva una conjetura de gran importancia para América Latina: una nueva crisis de la deuda se está preparando en América Latina. Ya en su libro La Crisis Global, Toussaint alertaba sobre los riesgos de una nueva crisis de la deuda en los países del sur como consecuencia de la crisis desencadenada en los países más desarrollados entre 2007 y 2008. No obstante, ahora el autor es más preciso y afirma que una quinta crisis de la deuda se está preparando en la región, impulsada por el descenso de los precios de las materias primas entre 2013-2014 y la evolución de las principales potencias imperialistas.

Por su parte la CEPAL sostiene en su ultimo informe que el endeudamiento de la región, al menos por ahora, no parece corroborar la emergencia de una nueva crisis de la deuda, aunque si corrobora la fuerte tendencia hacia la vulnerabilidad externa y la subordinación financiera internacional existente actualmente en las economías de América Latina y el Caribe [1]. Sea como sea la reciente decisión de Argentina de recurrir nuevamente al FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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para solicitar un crédito de 50 millardos de dólares y la suspensión del pago de la deuda por parte de Venezuela desde hace mas de nueve meses, como consecuencia de la grave crisis económica que padece este país; parecen presagiar la advertencia de Eric Toussaint sobre la avenencia de una nueva crisis de la deuda en América Latina.

(...) los países periféricos no estaban al origen de las crisis desatadas, sino mas bien fueron un resultado de las estrategias diseñadas en los bancos y en las instituciones financieras del norte para afianzar la expansión y la hegemonía capitalista de Gran Bretaña y de Francia en el siglo XIX. Así, el análisis histórico que nos presenta Toussaint en su libro, el cual arroja pruebas y datos recogidos minuciosa y pacientemente sobre los empréstitos realizados en cada uno de los países analizados (México, Grecia, Egipto y Túnez), nos permite detectar a nivel estructural, una sucesión histórica entre los ciclos de expansión del capitalismo y los ciclos de la deuda en los países periféricos. El Sistema Deuda es desde este punto de vista, un libro de economía política que traza muy bien las líneas rectoras de la dominación histórica de los países capitalistas del Norte sobre los países periféricos del Sur, a través de la exportación masiva de capitales como estrategia de reciclaje del capital financiero y como herramienta de dominación política imperial [2]. Haciendo esto Toussaint contesta e invierte la historiografía tradicional según la cual las crisis históricas del capitalismo del siglo XIX, fueron una consecuencia de los endeudamientos masivos de los países periféricos. Nada menos cierto. En El Sistema Deuda Toussaint hace un esfuerzo por demostrar, a través del análisis de documentos y de recursos hemerograficos de la época, que en cada caso los países periféricos no estaban al origen de las crisis desatadas, sino mas bien fueron un resultado de las estrategias diseñadas en los bancos y en las instituciones financieras del norte para afianzar la expansión y la hegemonía capitalista de Gran Bretaña y de Francia en el siglo XIX. “Una gran parte de las crisis de la deuda y de sus desenlaces –concluye Toussaint- fueron originadas por la acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. de los grandes bancos de las principales potencias económicas y por los gobiernos que la sostienen”.

En este sentido las historias que relata El Sistema Deuda son las historias de como en cada caso, la deuda ha sido el pretexto para la explotación y la subordinación económica internacional de los países periféricos (por ejemplo, América Latina y de Grecia), y de como sirvió para la invasión y la colonización de territorios independientes (como por ejemplo, Haití, Túnez, Egipto y otros) por parte de las potencias capitalistas occidentales.

En El Sistema Deuda Toussaint expone también como estas historias tuvieron muy a menudo entre sus principales protagonistas a las elites de terratenientes, financistas y comerciantes de esos mismos países quienes impulsados por intereses personales de acumulación y de enriquecimiento, contribuyeron con la subyugación financiera de sus propias naciones. Tal fue por ejemplo, el caso de México, en donde “las clases dominantes tenían intereses en que el Tesoro publico de su país se endeudara en el exterior…”, pero también de Grecia, cuya clase capitalista “constituía una burguesía ampliamente desterritorializada que nunca tuvo un verdadero proyecto nacional” y “cuyos intereses estaban indisociablemente ligados a los intereses de los acreedores del país”.

Este libro no trata solo de la historia de la deuda como instrumento de dominación, sino también de la historia teórica y práctica de su repudio. Pero este libro no trata solo de la historia de la deuda como instrumento de dominación, sino también de la historia teórica y práctica de su repudio. De hecho, Toussaint realiza una presentación sucinta de la doctrina de la “deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
” elaborada por Alexandre Sack y la discute a la luz de otras teorías del Derecho internacional público sobre la responsabilidad financiera internacional del Estado, tales como la doctrina Calvo y la doctrina Drago, entre otras. En los capítulos 8 y 9 la doctrina de “las deuda odiosa” es debatida teóricamente a partir de los presupuestos jurídicos de Sack y aunque el autor toma clara distancia respecto a los fundamentos políticos e ideológicos que yacen en la formulación de tal doctrina, también procede a una actualización de esta, en función de los elementos del derecho internacional publico vigentes a partir de la segunda mitad del siglo XX.. De aquí que el CADTM sea el depositario de la experiencia teórica y práctica de la “deuda odiosa”, así como de su formulación más última y acabada.

A este debate teórico le sucede la exposición de los innumerables casos históricos en los cuales distintos países, han repudiado -bajo diferentes razones- las deudas sustraídas ilegítimamente. Estados Unidos, Costa Rica y Cuba entre otros, figuran como ejemplos de repudios exitosos. Pero los casos de México y de Rusia son resaltados por el autor, no sólo por razones políticas ampliamente comentadas en el libro; sino también porque ambos casos marcan un hito en la historia moderna del repudio de las deudas soberanas, lo cuales constituyen un ejemplo de que “el repudio de una deuda no acaba con la pérdida definitiva del acceso al crédito internacional”.

El Sistema deuda es un libro de considerable calidad histórica y documental que puede servir de brújula para orientar la lucha contemporánea de los Estados contra la hegemonía del capitalismo financiarizado de finales del siglo XX y principios de nuestro siglo. No obstante, la historia de la deudas soberanas -y de su repudio- del periodo que va desde mediados del siglo XX hasta nuestros días, es sin duda una tarea que queda por hacer y por la cual esperamos ansiosamente el segundo tomo del Sistema Deuda. A este propósito y desde ya se nos antoja una interrogante ¿Tendrá la historia contemporánea de la deuda las mismas características estructurales del período anterior - sobretodo si tomamos en cuenta que a partir de la implosión del sistema financiero occidental en 2008 y del consecuente estallido de las deudas soberanas de los países del Norte, parecemos asistir al desdibujamiento de la contradicción Norte-Sur para dar paso al universalismo del Capital y de la moneda como único referente de poder planetario?



Notas

[1« La condición de deudores estructurales que caracteriza a todos los países de la región los deja en una posición de mayor vulnerabilidad frente a eventuales cambios en el ciclo financiero global, en especial en América del Sur y el Caribe”. CEPAL, La Ineficiencia de la desigualdad. Trigésimo séptimo período de sesiones de la CEPAL. La Habana, 2018

[2Desde esta perspectiva sería útil leer este libro a la par de Guerre et Capital, el cual además de haber sido editado en la misma época, los autores coinciden en una misma lectura de la deuda como arma de dominación, de sometimiento y de aniquilación del capitalismo moderno como “maquina de guerra”. Ver Alliez E., Lazzarato. M, Guerre et Capital, 2016, Paris, Ed. Amsterdam.

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