Deuda Pública Externa en los Países del Sur : Un Problema Superado ?

5 avril 2013 par Daniel Munevar


La reducción de la deuda pública externa de los países del Sur en términos del PIB es presentada como un resultado del éxito de la implementación de políticas orientadas por parte del FMI y el Banco Mundial a lo largo de las últimas décadas. Al mismo tiempo se resalta la mejora progresiva de indicadores sociales y de desarrollo humano. De esta forma se presenta a la deuda como un problema del pasado, el cual ya no requiere mayor análisis, estudio o discusión. Es realmente este el caso ?

En la actualidad la mayor parte de los análisis asociados al tema de la deuda se concentran en la discusión de los problemas enfrentados por países del Norte, y de manera específica, por países europeos. Este enfoque ha desplazado y dejado en una situación de relativo olvido los problemas asociados al sistema de la deuda en los países del Sur. Dicho desplazamiento de la discusión acerca de los impactos de la deuda sobre los pueblos, del Sur hacia el Norte, puede ser atribuido a 3 factores. Primero, la rapidez y violencia con la cual la crisis de la deuda por la cual atraviesa Europa ha causado un serio deterioro en las condiciones de vida de los pueblos de dicho continente. Segundo, la reducción tanto de los niveles de deuda pública externa como de los montos de recursos destinados a su pago en los países del Sur que ha tenido lugar durante la última década. Tercero, paralela a la reducción de la deuda anteriormente mencionada, se ha presentado una pequeña pero estable mejora en varios indicadores de bienestar social en los países del Sur. Tomados en su conjunto, estos tres elementos permiten explicar las razones por las cuales las dificultades asociadas al sistema de la deuda en los países del Sur son presentadas hoy en día como un problema del pasado.

En este sentido vale la pena preguntarse hasta qué punto la imagen de la situación de los países del Sur se corresponde con la realidad. El grafico interactivo que se presenta a continuación permite dar una respuesta a dicha pregunta. Entre los años 2000 y 2011 en las regiones [1] de América Latina, Medio Oriente y África del Norte, África Sub-sahariana y Asia del Sur tuvo lugar una importante reducción de la deuda pública externa y los recursos destinados al servicio de la deuda como % del PIB PIB
Produit intérieur brut
Le PIB traduit la richesse totale produite sur un territoire donné, estimée par la somme des valeurs ajoutées.
Le Produit intérieur brut est un agrégat économique qui mesure la production totale sur un territoire donné, estimée par la somme des valeurs ajoutées. Cette mesure est notoirement incomplète ; elle ne tient pas compte, par exemple, de toutes les activités qui ne font pas l’objet d’un échange marchand. On appelle croissance économique la variation du PIB d’une période à l’autre.
. En términos del stock de deuda pública externa como % del PIB, la reducción más importante tuvo lugar en Asia del Sur donde como promedio para los países de la región este tipo de deuda paso de representar 47,9 % del PIB regional a 14,2%. En el mismo periodo para los países del Medio Oriente la deuda se redujo de 25,9 a 9,4 % del PIB, mientras que en África Sub-sahariana la deuda pasó de 21,5 a 8,9% del PIB. Finalmente en América Latina la deuda paso de 19,1 a 9,5% del PIB. Es decir que en todas las regiones la reducción de la deuda pública externa como % del PIB fue superior al 50% al comparar los valores de 2000 y 2011.

La reducción del stock de deuda como % del PIB a su vez se ve reflejada en los recursos destinados a su servicio. Para todas las regiones se presentó una reducción similar en el servicio de la deuda pública externa como % del PIB. En los casos de América Latina y Medio Oriente este indicador pasó de 3,5 % del PIB en el año 2000 a 1,3% en 2011. Mientras tanto en África Sub-sahariana el servicio de la deuda paso de 3,0 a 0,9% del PIB y en Asia del Sur de 2,1 a 0,6%. La reducción en este indicador expresa que, en términos relativos con respecto al tamaño de las economías, los países en las regiones señaladas deben destinar una menor proporción de los ingresos nacionales al pago de la deuda pública externa.

Al mismo tiempo que se presentó esta reducción en términos relativos al PIB tanto en los volúmenes totales de deuda pública externa como de los montos destinados a su servicio, en todas las regiones se ha presentado una pequeña mejora en indicadores sociales básicos. Así, se produjo una reducción de los índices de pobreza, medidos como el porcentaje de la población que vive con menos de 2 dólares al día. La tabla 1 muestra como en los casos más dramáticos de África Sub-sahariana y Asia del Sur, donde la gran mayoría de la población vive en una situación de pobreza, se produjo una reducción de 7 puntos porcentuales en dicho indicador en el periodo comprendido entre 2002 y 2008 [2]. La reducción en los índices de pobreza para América Latina y Medio Oriente fue de 10 y 6 puntos porcentuales respectivamente.

Tabla 1 – Porcentaje de la Población por debajo de la línea de la Pobreza [3]

Fuente : World Development Indicators, World Bank.

Paralelo al descenso en los niveles de pobreza, ha tenido lugar una lenta pero sostenida mejora en los indicadores de desarrollo humano en los países del Sur. En su versión más básica, los indicadores de desarrollo humano del PNUD PNUD
Programme des Nations unies pour le développement
Créé en 1965 et basé à New York, le PNUD est le principal organe d’assistance technique de l’ONU. Il aide - sans restriction politique - les pays en développement à se doter de services administratifs et techniques de base, forme des cadres, cherche à répondre à certains besoins essentiels des populations, prend l’initiative de programmes de coopération régionale, et coordonne, en principe, les activités sur place de l’ensemble des programmes opérationnels des Nations unies. Le PNUD s’appuie généralement sur un savoir-faire et des techniques occidentales, mais parmi son contingent d’experts, un tiers est originaire du Tiers-Monde. Le PNUD publie annuellement un Rapport sur le développement humain qui classe notamment les pays selon l’Indicateur de développement humain (IDH).
Site :
, los cuales representan un valor entre 0 y 1, incluyen información sobre salud, educación y PIB per cápita [4]. La tabla 2 muestra la evolución de los indicadores de desarrollo humano del PNUD entre 2000 y 2012. Como en el caso de la pobreza, para todas las regiones se observan mejoras. África Sub-sahariana presenta una mejora de 0.05, aunque como promedio aun la región se mantiene en la categoría de Desarrollo Humano Bajo [5]. Mientras tanto para el periodo señalado, los países de Asia del Sur pasan de la categoría de Desarrollo Humano Bajo a Desarrollo Humano Medio. Finalmente, los países de Medio Oriente y África, a pesar de mostrar una pequeña mejora se mantienen en la categoría de Desarrollo Humano Medio, y los países de América Latina pasan de la categoría de Desarrollo Humano Medio a Desarrollo Humano Alto.

Tabla 2 – Indicadores de Desarrollo Humano del PNUD [6]

Fuente : PNUD

A primera vista, las anteriores cifras parecen ratificar la impresión que para los países del Sur, las dificultades asociadas al sistema de la deuda son un problema del pasado. En la última década el peso de la deuda pública se ha reducido y las condiciones de vida de los pueblos de los países del Sur han mejorado moderadamente. Sin embargo es necesario tener cuidado con dicha apreciación por varios aspectos tanto de carácter metodológico como contextual. A nivel metodológico, al realizar un análisis a escala global se debe recurrir al uso de promedios que obscurecen de manera relativa la situación individual de los diferentes países. Es decir, que casos específicos de éxito en materia de reducción de deuda y desarrollo humano tienden a mejorar los promedios regionales y no permiten vislumbrar los problemas de otros países. Más importante aún, obscurecen el drama humano que detrás de ellas existe. El ejemplo más práctico de esta situación se presenta en las regiones de África Sub-sahariana y Asia del Sur donde más del 70% de la población se encuentra en una situación de pobreza. A pesar de la relativa mejora observada en la última década, esta cifra implica que en estas dos regiones existen al menos 1800 millones de personas incapaces de satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, vivienda, educación y salud.

Esta increíble cifra permite poner en contexto los recursos que actualmente se destinan para el pago de la deuda. Si bien como se mencionó anteriormente, en términos relativos al PIB el peso de la deuda pública externa ha disminuido en todas las regiones analizadas, en términos absolutos esta aumenta año tras año. Para las cuatro regiones, la deuda pública externa paso de 800 millardos de dólares en el año 2000 a 1026 millardos en 2011. Mientras tanto para el mismo periodo el servicio de esta deuda ha permanecido estable en 111 millardos de dólares. En otras palabras, en un contexto marcado por el drama humano anteriormente señalado el costo de oportunidad asociado al pago de los acreedores externos continua siendo terriblemente elevado. Esto es, los recursos que se destinan al servicio de la deuda pública si no estuvieran comprometidos para dicho fin, podrían ser utilizados para garantizar los derechos mínimos de los pueblos del Sur u otros propósitos similares.

Tal vez el más importante de estos propósitos alternativos para el cual se podrían destinar los recursos que actualmente pasan de las manos de gobiernos de países del Sur a sus acreedores internacionales, son las Metas del Milenio de las Naciones Unidas. De acuerdo al Banco Mundial, el cumplimiento de las Metas del Milenio (entre las cuales se encuentran la erradicación del hambre y la pobreza extrema, así como educación primaria universal) requeriría entre 40 y 60 millardos de dólares por año. Es decir que los gobiernos del Sur reservan cada año entre 2 y 3 veces los recursos requeridos para asegurar un mínimo de condiciones de vida dignas para las poblaciones de sus países a sus acreedores externos. Mientras esta aberrante situación se mantiene, el Presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim anuncia que la erradicación de la pobreza extrema en el mundo puede esperar hasta el año 2030 [7].

El absurdo de esta situación se resalta aún más cuando se comparan los costos relativos de una cancelación de la deuda pública externa de los países del Sur, que permita liberar los recursos destinados al pago de esta para la atención de necesidades humanas básicas, con los costos incurridos recientemente en el Norte en el rescate de bancos tras la crisis de 2008. Tan solo en Estados Unidos, el Gobierno Federal destino para dicho fin entre 2008 y 2011, 9,2 millones de millones de dólares [8]. En Europa esta cifra representa 1,9 millones de millones de dólares [9]. Es decir que Estados Unidos y Europa destinaron cerca de 11 veces los recursos requeridos para cancelar completamente la deuda pública externa de los países del Sur para rescatar a los bancos en problemas. Así, mientras 1 de cada 3 personas en el planeta son incapaces de satisfacer sus necesidades básicas resultado en parte de las consecuencias negativas del sistema de la deuda, los bonos y salarios de los responsables de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 30 alcanzaron un nuevo record post crisis en 2012 gracias en buena parte a la generosidad del sector público para con los bancos del Norte [10].
El hecho que no se hayan tomado medidas decisivas para erradicar el sistema de la deuda, en la forma de anulaciones de la deuda pública externa de países del Sur, pone de relieve que el fin ulterior de dicho sistema es el contar, por parte de los acreedores, con un mecanismo para promover la implementación de políticas favorables a sus intereses. Es de esta forma que a lo largo de las últimas décadas se generalizo la adopción de medidas tales la apertura comercial externa, eliminación de controles de capitales, bancos centrales independientes, políticas de austeridad fiscal y privatización de bienes públicos. Los riesgos asociados con este tipo de políticas se dejaron sentir con toda su fuerza durante la reciente crisis alimentaria. Mientras se promovió por décadas la liberalización del sector agrícola y la promoción de productos exportables con el propósito de obtener divisas para facilitar el pago de la deuda externa, se debilito sistemáticamente la soberanía alimentaria de los países del Sur. Cuando los precios de los alimentos alcanzaron un máximo histórico en 2008, decenas de países descubrieron que podían contar con las divisas para pagar su deuda externa pero no recursos ni mecanismos para proveer alimentos a su población. El resultado directo de esta situación fue un incremento en más de 200 millones de personas viviendo en situación de hambruna, superando por primera vez la barrera de los mil millones de seres humanos bajo dicha condición.
Por otra parte, también es necesario llamar la atención que la reducción en términos relativos del peso de la deuda pública externa se encuentra asociada a dos fenómenos cuya sostenibilidad en el mediano plazo es altamente cuestionable. El primero de estos fenómenos es la significativa mejora de los términos de intercambio de los países exportadores de materias primas. Gracias al aumento de los precios internacionales de materias primas, y especialmente del petróleo, durante la última década los países exportadores de estas han podido utilizar los excedentes generados para reducir su dependencia del financiamiento externo. Sin embargo en la medida que la dinámica de los precios de las materias primas se desconecta cada día más de los mercados físicos y se ata con más fuerza a la especulación financiera, se pone en entredicho los altos precios. Una caída en los precios de materias primas tendría como directa consecuencia un aumento de las necesidades de financiamiento externo y por ende pondría fin a la tendencia de reducción del peso relativo de la deuda pública externa.
El segundo de estos fenómenos, el cual es visible con mayor claridad en América Latina, está relacionado con el incremento de la deuda pública interna. Todavía no existe a nivel internacional una base de datos que muestre la evolución de la deuda pública interna. Por lo tanto es difícil hacer un seguimiento y comparación a nivel internacional de dicho indicador. Sin embargo, si el caso de los países de América Latina sirve como ejemplo, durante la última se produjo un sostenido aumento de la deuda pública interna al mismo tiempo que se reducía la deuda pública externa. De esta forma mientras en el año 2000 para los países de América Latina la deuda pública interna representaba alrededor del 60% del total de la deuda pública, en el año 2010 está representa más del 75%. Una transformación de la estructura del sistema de la deuda similar a la descrita también está teniendo en países asiáticos como India e Indonesia. En otras palabras, solo está cambiando la composición de la deuda pública sin que se produzca una verdadera reducción de esta, como aparenta ser el caso si solamente se observa la evolución de la deuda pública externa.
Para concluir este análisis es posible decir que a pesar de las pequeñas mejoras relativas observadas en la última década a nivel global, mientras prevalezca el sistema de la deuda no es posible esperar una solución duradera a los problemas de pobreza y hambre que enfrentan 1 de cada 3 personas en el mundo. Si bien el peso relativo de la deuda ha disminuido, el costo de oportunidad del pago de la deuda pública se mantiene inaceptablemente elevado en términos humanos y por ende la cuestión de la deuda en los países del Sur no es de ninguna manera un problema superado. Esto es cruelmente cierto para aquellos países donde la falta de una auditoria ciudadana de la deuda se mantiene el pago de una deuda de origen ilegitimo o ilegal. De ahí la importancia de la organización de auditorías por parte de organizaciones sociales que permitan esclarecer los orígenes y destinos de esta con el fin de eliminar de una vez por todas esta innecesaria carga sobre los pueblos del Sur. Haciendo eco de la declaración final del Foro Social Mundial de 2013 realizado en Tunez, se hace imperativo luchar por la anulación de la deuda ilegitima y odiosa que hoy es instrumento de represión y asfixia económica y financiera de los pueblos.



Notes

[1Se utiliza la clasificación regional para países en desarrollo del Banco Mundial. Para ver los países incluidos en las regiones indicadas visitar : http://data.worldbank.org/about/country-classifications/country-and-lending-groups

[2Lastimosamente no se cuenta con una nueva estimación de los porcentajes de población que viven con menos de 2 dólares al día la cual incluya el impacto negativo de la crisis financiera de 2008 sobre dicho indicador.

[3Porcentaje de la población que vive con menos de 2 dólares al día.

[4Para más información sobre los indicadores de desarrollo humano del PNUD, ver : http://hdr.undp.org/en/statistics/hdi/

[5El PNUD maneja 4 categorías para clasificar a los países de acuerdo a su nivel de desarrollo humano. Aquellos países con un indicador inferior a 0,5 puntos pertenecen a la categoría de Desarrollo Humano Bajo. Países con indicadores entre 0,5 y 0,7 se incluyen en la categoría de Desarrollo Humano Medio. Las categorías de Desarrollo Humano Alto y Muy Alto están reservadas para países con indicadores superiores a 0,7 y 0,75 respectivamente.

[6El cálculo regional de los indicadores de desarrollo humano se realiza promediando los indicadores individuales de los países que componen cada región de acuerdo a la clasificación anteriormente mencionada del Banco Mundial. No se incluye el cálculo de los indicadores ajustados por niveles de desigualdad debido a la falta de datos previo al año 2010.

[7Ver, Banco Mundial llama a erradicar pobreza en 2030, disponible en : http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=1269221&Itemid=1

[9Ver, Las cifras de la deuda 2012, disponible en : http://cadtm.org/Las-Cifras-de-la-deuda-2012

[10Ver, Wall Street cash bonuses rose in 2012 : NY comptroller, disponible en : http://www.reuters.com/article/2013/02/26/us-wallstreet-bonuses-idUSBRE91P0LZ20130226

Daniel Munevar

est un économiste post-keynésien de 30 ans originaire de Bogotá, en Colombie. De mars à juillet 2015, il a travaillé comme assistant de l’ancien ministre des finances grec, Yanis Varoufakis ; il le conseillait en matière de politique budgétaire et de soutenabilité de la dette.
Auparavant, il était conseiller au Ministère des Finances de Colombie et conseiller spécial pour les investissements directs à l’étranger auprès du Ministère des Affaires étrangères de l’Équateur.
C’est une des figures marquantes dans l’étude de la dette publique en Amérique latine. Il est membre du CADTM AYNA.