Instituciones y organizaciones internacionales/regionales
Comunicado de prensa
18 de julio de 2006
En 2005, surgieron de la cumbre de G8 dos medidas sobre las que ya nadie se hace ilusiones, y que revelaron ser sólo anuncios efectistas: la cancelación de deuda para los países pobres y la ayuda para África. De hecho, la situación continúa degradándose para estos países.
¿ Qué surge de la cumbre 2006 de G8? Aparentemente, la atención está centrada en las regiones turbulentas del planeta: Oriente Próximo y Corea del Norte. El tema de la energía está en todas las cabezas: el petróleo (cuyo precio alcanza a las nubes), el gas natural (del que Rusia es un exportador importante), el de la energía nuclear (en Irán y en Corea del Norte) ... Las enfermedades infecciosas y la educación figuran para la publicidad, sólo para ello.
Pero en realidad, la situación es inquietante para el G8 -de hecho un G7 que tolera a Rusia a su lado y que aprovecha el lujo del palacio Constantino de San Petersburgo para reunirse... Debe encarar una de las situaciones más incómodas que jamás haya conocido.
Las reservas de cambio de los países en vías de desarrollo están hoy en valores muy elevados: más de 2100 mil millones de dólares, entre los que se cuentan los 925 mil millones de dólares de China. Los valores son muy superiores a las reservas de cambio de los Estados Unidos y de la Unión Europea reunidas. Esto significa que los países en vías de desarrollo son prestamistas netos de de los países desarrollados y tendrían claramente la posibilidad de romper con las imposiciones de G8 y las instituciones internacionales que están en su servicio. Las exigencias de liberalización económica, de supresión de las subvenciones a los productos de base, de privatizaciones sirven exclusivamente el interés de los más poderosos. Todavía hace falta que los dirigentes del Sud tengan la voluntad de oponerse a estas exigencias, lo que está lejos de ser el caso. Sólo la acción de los ciudadanos del Sud puede llevar a sus gobernantes en la buena dirección.
El CADTM afirma que los países en vías de desarrollo deberían abandonar el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, haciéndolas caducas. Estos países podrían poner en común la mitad de sus reservas de cambio para construir nuevas instituciones (Banco del Sur, Fondo monetario del Sur, Organización Sur-Sur del Comercio) centradas sobre la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, lo que no es el caso de las instituciones actuales.
Los ciudadanos del Sud han sido forzados por reembolsar muchas veces una deuda ampliamente odiosa, contraída por gobiernos que en ningún momento consultaron a esos ciudadanos. Para el CADTM, los países en vías de desarrollo deberían constituir un frente para el no pago de la deuda.
El CADTM también denuncia la represión de la que fueron víctimas los movimientos sociales que deseaban manifestar en Rusia contra la cumbre de G8 que acaba de reunirse.
Finalmente, el CADTM considera al G8 como una instancia profundamente ilegítima. Apoyamos al Foro de los pueblos que ha tenido lugar en Gao (Mali) durante la cumbre de G8.
Continuaremos combatiendo la lógica defendida por G8 mobilizándonos el 19 y 20 de septiembre próximos con ocasión de las asambleas de otoño del FMI y del Banco Mundial.
Traducido por Guillermo Parodi.