El Plan A de Europa: deuda, austeridad y más deuda

1ro de marzo por Yago Álvarez

Durante el fin de semana del 19, 20 y 21 de febrero se celebraron en Madrid las Jornadas Plan B con la intención de ser un espacio de debate y de confluencia de movimientos sociales, plataformas ciudadanas y partidos políticos que han decidido decir no a la austeridad y reclamar auditorías ciudadanas que arrojen luz sobre este proceso de endeudamiento sin fin.

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Las medidas de austeridad impuestas por la Troika Troika Troika : el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo desde el estallido de la crisis, con la excusa de hacer cambios estructurales, no han hecho más que socavar la economía y destrozar el Estado de Bienestar social de los países “rescatados”. Las plantillas públicas se han reducido y el consumo interno de los países ha disminuido, con resultados nefastos para el empleo y el consumo. Además, los ingresos fiscales se han reducido hasta el 12% desde 2007 en el caso de España.

Los verdaderos rescatados han sido los mismos bancos que en gran medida han sido los causantes de esta crisis. En consecuencia, el dinero prestado por la Troika no ha servido para reactivar la economía real, sino para salvar a esos mismos bancos y los mercados donde cotizan. La Troika siempre responde lo mismo a la depresión económica y de los ingresos fiscales, el crecimiento en el gasto para soportar altos niveles de desempleo y la incapacidad de devolver las deudas contraídas: “¿No puedes devolver la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
? No hay problema, te prestamos más, pero tendrás que hacer nuevas reformas estructurales”.

Y así, debido a la deuda, aceptamos una austeridad que nos obliga a endeudarnos más a cambio de más austeridad, convirtiendo la economía de los países rescatados en una espiral de deuda impagable que engulle nuestro bienestar social.


“La deuda… no es un problema”

Los indicadores macroeconómicos de España van en la buena dirección. Me preocupan un ’poquito‘ los niveles de deuda, pero no es un problema grave”, decía Mariano Rajoy en rueda de prensa pocos días antes de la campaña electoral. Desde el Gobierno ignoran o restan importancia al crecimiento exorbitado de nuestra deuda pública y al pago de los intereses. Al mismo tiempo nos hacen creer que la consecuencia directa de esta deuda, los recortes en gasto social, son necesarios para que la economía marche mejor.

Este tipo de argumentaciones no son exclusivas del presidente del Gobierno, sino que son parte de un discurso neoliberal que relata la problemática del endeudamiento como algo normal.

En algunos medios de comunicación se escucha y se lee con optimismo que el Tesoro Público consigue colocar 4.900 millones de deuda pública a intereses mínimos o incluso negativos. El objetivo es convencernos que endeudarse está bien, siempre y cuando no sea a intereses altos. De ese modo, se minimiza la principal consecuencia de esta noticia: estamos más endeudados.

Tampoco se pone nunca el foco en si esos 4.900 millones serán usados para reactivar una economía productiva, rescatar un banco o simplemente para refinanciar una deuda de vencimiento cercano y que no podemos pagar.

La deuda española ha crecido más de 325.000 millones de euros en los cuatro últimos años, llevando el porcentaje de deuda respecto al PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
de un 60% a casi un 100%. La solución keynesiana de poner la mitad de los parados a cavar zanjas y la otra mitad a taparlas para acabar con el desempleo suena casi menos absurda que fiar nuestro ínfimo crecimiento al aumento de la deuda pública y la austeridad. Al menos suena menos perniciosa de lo que ha sido la política del ministro Guindos, de la Troika y la UE.

En 2015 el Gobierno emitió 239.000 millones de euros de deuda pública, de los cuales solo 50.000 son emisiones netas de deuda. Es decir, que solo un quinta parte de esa deuda es nueva mientras que 189.000 millones de euros corresponden a refinanciación de deuda vencida. Lo que quiere decir que el país no tiene una capacidad real de devolver una deuda que se ha vuelto insostenible e impagable, por lo que la única manera de avanzar y maquillar su situación es imponer más recortes. Una bola de nieve llamada “paquete de medidas necesarias que nos llevarán al crecimiento” mientras siguen distrayendo nuestra atención.

Gráfico de elaboración propia. Datos de Eurostat.

Si algo parece quedar claro viendo las cifras de desempleo, déficit y bienestar social de los países a los que se les ha impuesto la austeridad es que esta receta no funciona. Desde el estallido de la crisis en 2008, los rescates a Irlanda, Portugal, Grecia y España a cambio de aceptar “reformas estructurales” basadas en el abaratamiento del trabajo y el despido, en la austeridad y en el continuo proceso de privatización de lo público, hemos podido observar como la deuda de estos países no ha dejado de crecer a ritmos vertiginosos, sobrepasando con creces el 60% del PIB que la Unión Europea marcaba como límite para formar parte de la misma.

La “receta” impuesta por la Troika es exactamente la misma que una de sus tres patas, el Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web : https://www.imf.org
(FMI), lleva aplicando continuamente durante décadas en países del Sur. La ciudadanía europea tiene el derecho y el deber de elegir si quiere dar plantón a este plan.


Necesitamos un Plan B y lo necesitamos ya

Ante las políticas impuestas de austeridad y el uso de la deuda como herramienta política de sometimiento necesitamos una respuesta desde la base, coordinada a un nivel europeo y que pueda disputar el discurso hegemónico impuesto. Necesitamos una ciudadanía empoderada que rehúya el dogma neoliberal de “las deudas se pagan” para crear una nueva Europa de “las personas primero”.

Por ello, el movimiento Plan B para Europa, que intenta buscar alternativas a la austeridad, ha iniciado su andadura tomando la deuda como uno de sus ejes fundamentales y transversales para debatir y construir una nueva Europa donde la deuda no siga siendo una losa.

Durante el fin de semana del 19, 20 y 21 de febrero se celebraron en Madrid las Jornadas Plan B con la intención de ser un espacio de debate y de confluencia de movimientos sociales, plataformas ciudadanas y partidos políticos que han decidido decir no a la austeridad y reclamar auditorías ciudadanas que arrojen luz sobre este proceso de endeudamiento sin fin.

En el eje de deuda se celebró un evento central sobre cómo manejar la deuda pública desde una perspectiva antiausteridad. Participaron Carlos Sánchez Mato, Concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid; Zoé Konstantopoulou, la expresidenta del Parlamento griego; Eric Toussaint, portavoz del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM); Daniel Munevar, economista colombiano ex asesor de Yanis Varoufakis; y Andrej Hunko, diputado del partido alemán Die Linke. Además, el eje tuvo dos talleres en los que se buscaron estrategias para situar la deuda en el centro de la agenda de movimientos sociales y grupos políticos de izquierdas a nivel europeo, se crearon redes y herramientas para visualizar y difundir las distintas experiencias de auditorías ciudadanas.

Durante estos tres días, activistas contra la deuda de toda Europa tejieron redes y crearon estrategias para combatir, de una manera conjunta y europea, los poderes no democráticos que insisten en aplicar recetas de deuda, austeridad y más deuda. Tres días para empezar el camino del Plan B que necesitamos… y que necesitamos empezar ya.


Fuente: blogs.publico.es


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