El libro de Éric Toussaint: Banco Mundial. Una historia crítica - Informe sobre su lectura

9 de octubre de 2023 por Eric Toussaint , John Clarke


La historia del Banco Mundial contada por Éric Toussaint muestra con total
claridad cómo esa institución y otras instituciones internacionales reforzaron la
explotación imperialista, constata John Clarke.



Muy apropiadamente, Éric Toussaint presenta en el último capítulo de este libro una lista de acusaciones contra el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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y el Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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(FMI) (p. 335)) [1]. A semejanza de un fiscal, el autor pone en evidencia el dosier que elaboró contra esas instituciones y el modelo de «desarrollo económico» que propugnan. Éric Toussaint denuncia así un orden mundial fundado en el papel hegemónico de Estados Unidos y en la explotación de los países pobres.

Para conseguir el libro: Banco Mundial. Una historia crítica

El autor demuestra cómo el Banco Mundial, cuya sede se encuentra a dos pasos de la Casa Blanca, sirvió a los intereses de Estados Unidos y de sus aliados. A pesar de la manera selectiva con que el Banco Mundial muestra que se mantiene fuera de la política, eso no le impide respaldar a dictadores e imponer políticas de austeridad y de privatizaciones con el fin de maximizar la explotación.

Toussaint explora el marco internacional en el que opera el Banco Mundial y propone alternativas justas y democráticas al sistema actual. De todas maneras, expresa claramente que un cuestionamiento de las instituciones del orden mundial dominante constituye un cuestionamiento del propio capitalismo mundial.

 Una fuerza de coacción mundial

El autor demuestra cómo el Banco Mundial, cuya sede se encuentra a dos pasos de la Casa Blanca, sirvió a los intereses de Estados Unidos y de sus aliados

En este libro se demuestra cómo el Banco Mundial provee «un sostén financiero así como una asistencia técnica y económica» a regímenes represivos, lo que les permite «conservar el poder y perpetrar sus crímenes». De este modo, el modelo neoliberal, impuesto, con la ayuda de dictaduras, se mantiene actualmente mediante el yugo de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
y de los «continuos ajustes estructurales » (p. 2).

El BM apoya un «consenso de Washington» que pretende poder «reducir la pobreza por medio del crecimiento, el libre funcionamiento de las fuerzas del mercado, el libre comercio y una intervención mínima de los poderes públicos». Este enfoque garantiza «el mantenimiento de la dominación estadounidense en el mundo entero» al mismo tiempo «que impone e intensifica el modelo productivista-extractivista». (p. 3).

El «desarrollo» es la tarjeta de visita del Banco Mundial que «pretende que para desarrollarse, los países deben recurrir al endeudamiento externo y atraer a laos inversiones extranjeras». Esa deuda «sirve principalmente para comprar equipos y bienes de consumo a los países industrializados». Desde hace décadas, los hechos han demostrado, una y otra vez, que esa política no lleva al desarrollo». (p. 6)

Toussaint afirma que «la visión dominante que considera el endeudamiento como una necesidad absoluta debe cuestionarse y rechazarse. Además, los países no deben dudar en anular o repudiar las deudas odiosas e ilegítimas» (p. 6). Y presenta un modelo de desarrollo económico internacional donde el Banco Mundial no tiene cabida.

Rastreando las raíces históricas del BM, Toussaint señala que a partir de 1942, el gobierno Roosevelt «prosiguió las discusiones concernientes al orden económico y financiero a establecer después de la guerra» (p. 17), y así surgió la idea de «dos grandes instituciones multilaterales» (p. 17). Habría un «Fondo de estabilización de los tipos de interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. (el futuro FMI) y un banco internacional para proveer los capitales» (pp. 17-18). Este último «proveerá los capitales para la reconstrucción de los países afectados por la guerra y para el desarrollo de las regiones retrasadas; este banco contribuirá a estabilizar los precios de las materias primas» (p. 18).

Contrariamente a lo que generalmente se supone, la lucha contra la pobreza no era un atributo del Banco Mundial. La reconstrucción de Europa y la prosecución del crecimiento económico de los países del Sur, muchos de los cuales estaban todavía bajo dominación «colonial» (p. 21) eran los objetivos, y el segundo lo continúa siendo. Sin embargo, el «crecimiento económico» fue definido de manera selectiva y el bienestar de las poblaciones del Sur se convirtió en una cuestión secundaria.

 Wall Street domina

Las operaciones del BM comenzaron en 1946, posteriormente a la Conferencia de Bretton Woods de 1944que sentó las bases de sus actividades. No obstante, fue recibido fríamente por Wall Street, que temía que el nuevo organismo no estuviera «demasiado influenciado por la política excesivamente intervencionista y excesivamente pública del New Deal» (p. 21). Sin embargo, al año siguiente «algunos cambios fueron efectuados en los estamentos superiores del BM, y un nuevo trío favorable a Wall Street tomó las riendas» (p. 23). Se puso a punto un sistema según el cual «para prestar dinero a sus países miembros, el BM debía, en principio, pedir prestado ese dinero a Wall Street bajo la forma de obligaciones» (p. 23).

Desde el comienzo, «el BM no hizo nada para integrar una dimensión social… El BM no apoyó ningún proyecto que tuviera por objetivo redistribuir las riquezas y conceder tierras a los campesinos sin tierra. Y en lo que concierne a la mejora de la sanidad, la educación y el aprovisionamiento de agua potable, no fue hasta los años 1960 y 1970 que el BM sostuvo unos pocos proyectos, y aún, con la mayor circunspección» (p. 25).

El autor explica que «el BM se asegura de seleccionar proyectos rentables y de imponer reformas económicas drásticas» (p. 25). Todavía, los tipos de interés practicados por el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD) y la Asociación Internacional para el Desarrollo (AID), que forman parte del Banco Mundial, son muy elevados y el BM «obtiene beneficios de muchos miles de millones de dólares por año a costa de los países en desarrollo y de sus poblaciones» (p. 26).

Se le puso especial atención a Colombia durante los primeros años, lo que permitió establecer un modelo duradero. Determinado a impedir que el país «cayera en el campo soviético o respondiera al llamado de la revolución», se juzgó necesario elaborar «una estrategia de desarrollo global» que gustaría a Washington (p. 32).
En 1951, apoyándose en los estudios del BM, el gobierno colombiano elaboró «un programa de desarrollo que puso en marcha: reformas presupuestarias y bancarias; reducción y flexibilización de las restricciones a la importación; flexibilización del control de cambios; adopción de un actitud liberal y de acomodo con respecto a los capitales extranjeros» (p.32).

Toussaint demuestra cómo el BM contrarrestó los esfuerzos que tenían por fin crear mecanismos de desarrollo más justos y más viables. Para «el gobierno estadounidense y los gobiernos de las otras grandes potencias industriales, la idea de un fondo especial controlado por la ONU y separado del BM era inadmisible» (p. 39).

De manera muy significativa, Toussaint observa que «el rechazo a conceder a los países en desarrollo endeudados el mismo tipo de concesiones que le fueron concedidas a Alemania (después de la Segunda Guerra Mundial) indica que los acreedores realmente no quieren que esos países puedan liberarse de sus deudas. Los acreedores consideran que es de su interés mantener los países en desarrollo en un estado permanente de endeudamiento, con el fin de obtener el máximo de ingresos bajo la forma de reembolso de la deuda, y también el poder aplicar unas políticas que sirvan a sus intereses…».

Los deseos de las pequeñas potencias imperialistas y los intereses de las clases capitalistas de los países en desarrollo pueden ser tomados en consideración, pero el BM actúa siempre según las decisiones de Washington. Estados Unidos consideró a todas las organizaciones multilaterales, incluido el BM, como instrumentos de política extranjera que se utilizaría para alcanzar los objetivos estadounidenses específicos (p. 53).

Toussaint cuestiona las falsas teorías que modelaron las ideas de desarrollo del BM y su hipótesis común según la cual «para progresar los países en desarrollo deben contar con los préstamos externos y atraer a las inversiones extranjeras» (p. 109). Aquellos que defienden esas teorías mantienen, a pesar de todas las pruebas que existen de lo contrario, que las relaciones internacionales desiguales que sancionan permitirán, al fin de cuentas, a los países pobres acceder al desarrollo y a la prosperidad. También sugieren que los altos niveles de desigualdad que resultan de sus políticas son necesarios y totalmente acogidos, ya que «el aumento de las desigualdades es una condición para el arranque del crecimiento» (p. 119).

 La trampa de la deuda

Puesto que el BM financia proyectos de inversiones, sus decisiones tienen efectos particularmente destructores, especialmente por los desplazamientos de poblaciones a gran escala

Toussaint explica que de «1970 a 1982, los países en desarrollo aumentaron grandemente sus préstamos [y] la deuda externa pública con el BM se multiplicó por 7,5» (p. 143). El autor presenta eso como parte integrante de una «trampa de la deuda» (p. 142), extremadamente nefasta, y, por lo tanto, los que cuidadosamente la prepararon deben responder ampliamente.

Los tipos de interés subieron rápidamente en los años 1980 y, paralelamente a la caída de los precios de las materias primas, originaron grandes dificultades. Durante ese período, mientras que los países en desarrollo pagaban más de lo que habían recibido por los préstamos, sus deudas externas totales no habían tenido ninguna disminución. El autor denuncia «el cinismo total inherente al sistema, que se traduce en un aumento artificial del endeudamiento sin parangón con los montantes realmente inyectados en las economías de esos países» (p. 149).

Desde los años 1960, los economistas del BM advertían de que el aumento de la deuda alcanzaba unos niveles alarmantes (p. 156). Sin embargo, el BM se obstinaba en ignorar esos signos de una crisis en gestación hasta agosto de 1982, cuando «México, que había reembolsado sumas considerables en el curso de los siete primeros meses de ese año, declaró que no podía seguir pagando» (p. 167). En respuesta a esa evolución, «los principales actores de las finanzas mundiales se reunieron para reflotar a los bancos comerciales» (p.174). También elaboraron una estrategia para avanzar en esas aguas peligrosas.

Se decidió responder a la crisis «como si esta estuviera causada por un problema de liquidez a corto plazo». Al mismo tiempo, «la deuda privada debía ser convertida en deuda pública por los países endeudados» y «los acreedores debían actuar colectivamente mientras que los países endeudados debían ser tratados individualmente», con el fin de impedir cualquier formación de una oposición unida contra las condiciones impuestas. Sobre todo, «los países endeudados debían a cualquier precio continuar con los pagos de los intereses de sus deudas» y «todos los nuevos préstamos dependerían de los acuerdos que tenían por objetivo imponer medidas de austeridad a las poblaciones endeudadas» (p. 174).

De ese modo, la crisis fue superada garantizando el reembolso, a cualquier precio, a los bancos comerciales y a otras instituciones de crédito que, supuestamente, eran agentes del desarrollo económico. Sabemos así que «entre 1982 y 1985, las transferencias de América Latina hacia los acreedores representaron el 5,3 % del PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
del continente», o sea, más del doble de lo que debió pagar Alemania en los años siguientes a la Primera Guerra Mundial (p.179).

Puesto que el BM financia proyectos de inversiones, sus decisiones tienen efectos particularmente destructores, especialmente por los desplazamientos de poblaciones a gran escala. Por ejemplo, «solo en la India, el BM financió proyectos que implicaron el desplazamiento de cerca de 600.000 personas entre 1978 y 1990» (p. 196).

Un hecho revelador sobre esto, en el enfoque de la Cumbre de la Tierra de 1992, el economista en jefe del BM, Lawrence Summers, redactó un memorando confidencial sugiriendo que los países del Sur eran «excesivamente no contaminados» y proponiendo que «la lógica económica que sostiene el abocamiento de un cargamento de residuos tóxicos en los países donde los salarios son los más bajos es impecable y deberíamos admitirla» (p. 198).

 Reducción de la pobreza

El presidente del BM de 1995 a 2004, James Wolfensohn «introdujo los programas estratégicos de reducción de la pobreza (PRSP) para reemplazar a los muy desacreditados programas de ajuste estructural Ajuste estructural Política económica impuesta por el FMI como condición para la concesión de nuevos préstamos o para la refinanciación de préstamos anteriores. (SAP), que constituyeron el principal programa del Banco Mundial y del FMI en materia de desarrollo desde los años 1980. Pero, de hecho, lo que cambió fue solo su nombre: el marco macroeconómico de las privatizaciones y de la liberalización permaneció igual» (p. 207).

Wolfesohn adoptó un enfoque que tenía por objetivo contener la oposición, llamado «compromiso constructivo» (p. 208), cuya aplicación se amplió considerablemente. Toussaint muestra cómo las organizaciones, que habrían podido lanzar cuestiones mucho más eficaces para el BM, fueron llevadas en unos procesos consultativos que consumieron tiempo y esfuerzos, con pocos resultados tangibles.

El BM se desdijo de la negación del cambio climático más tarde que muchos de sus homólogos. Aún en 1991, el antes mencionados Summers proclamaba que «el peligro de un apocalipsis debido al calentamiento climático o a cualquier otro es inexistente… La idea que nosotros deberíamos imponer límites al crecimiento debido a los límites naturales es un grave error» (p.235).

En 2006, el BM adoptó una retórica climática progresista más conforme con su enfoque cínico de la reducción de la pobreza. No obstante, el BM continúa acordando préstamos de «asistencia técnica» para «proyectos directamente ligados a la industria del carbón, a las energías no renovables y a la explotación del gas y del petróleo». Los proyectos «verdes» no son más que un «greenwashing» para una explotación excesiva de la naturaleza» (p. 241).

Leer también: El ABC del Banco Mundial

Dado que se supone que el BM persigue como objetivo la prosperidad universal, es evidente su contabilidad engañosa sobre el nivel de la pobreza mundial. Un documento de trabajo, publicado por el BM, reconocía que para «2005, estimamos que 1.400 millones de personas, o sea, un cuarto de la población del mundo en desarrollo, vivían por debajo del nuestro umbral de 1,25 dólares por día» mientras que «las estimaciones precedentes daban un cifra de cerca de 1.000 millones de personas» (p. 270).

Toussaint concluye que «con los enormes errores de cálculo del BM sobre la pobreza, se viene abajo todo la arquitectura de las políticas internacionales de reducción de la pobreza. Las políticas de ajuste estructural impuestas por el FMI y el Banco Mundial desde sus inicios en los años 1980… de hecho, agravaron las condiciones de vida de cientos de millones de personas en el mundo» (p. 270)

Éric Toussaint subraya que en el mismo momento en que «el BM y el FMI elogiaban a los regímenes autoritarios o dictatoriales en el poder desde hacía décadas en las regiones árabes, estaban por estallar las revueltas.» (p. 275). El Banco Mundial insiste sobre el hecho de los elementos descontentos de las clases medias dominaron la rebelión y que la desigualdad no fue un factor mayor. Sin embargo, otros comentaristas documentaron el poderoso papel de los pobres en las Primaveras árabes y mostraron que «el Oriente Próximo parece ser la región con más desigualdad del mundo…» (p. 277)

Los límites de la comprensión de la amenaza de rebelión por el BM están claramente establecidos por su determinación a poner en marcha las mismas medidas que la generan. El BM afirmaba de manera sorprendente que para «evitar otra década perdida, una fuerte señal de alarma debe resonar en toda la región árabe… La tarea inmediata es abrir las puertas a las empresas privadas [y] vencer la resistencia a la liberalización de las economías…» (p. 282)

 Feminismo imperialista

Bruneau muestra cómo «los planes de ajuste estructural (PAS) son sinónimos de destrucción de la protección social y de los medios de subsistencia de las poblaciones del Sur

El capítulo que trata el impacto de las medidas del BM sobre las mujeres del Sur fue redactado por Camille Bruneau. El perjuicio particular que les causaron y el «genderwashing» (p. 296) que el BM realizó están en total conformidad con el balance Balance “Fotografía” a final de año de los activos (lo que la empresa posee) y pasivos (lo que la empresa debe) de una sociedad. Dicho de otra forma, los activos el balance aportan información acerca de la utilización de los fondos recabados por la sociedad. Los pasivos del balance informan sobre el origen de los fondos captados. que resulta del resto del libro.

Bruneau muestra cómo «los planes de ajuste estructural (PAS) son sinónimos de destrucción de la protección social y de los medios de subsistencia de las poblaciones del Sur. Esos fenómenos contribuyen al crecimiento de las diferentes desigualdades y tienen un impacto especial sobre las mujeres» (p. 296).

Bruneau señala el carácter reaccionario de la «forma institucional e imperialista del feminismo del BM —una baza más en manos del neoliberalismo, que se esconde desde ahora detrás de la máscara de la «preocupación por los derechos de las mujeres—» (p. 300).

Como conclusión, Toussaint reúne los hilos de su argumentación, y afirma que «el Banco Mundial y el FMI son instrumentos despóticos en manos de una oligarquía internacional (un puñado de grandes potencias, de sus gobiernos y de sus sociedades transnacionales) que respaldan un sistema capitalista internacional dañino para la humanidad y para el medio ambiente» (p. 338).

El autor sugiere que «las deudas ilegítimas cuyo reembolso es exigido por esas instituciones sean anuladas, y que las instituciones y sus dirigentes sean llevados ante la justicia» y concluye que «una nueva arquitectura internacional democrática se establezca, que favorecería la distribución de las riquezas y apoyaría los esfuerzos de los pueblos para llegar a una forma de desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza» (p. 338).

Si bien se podría afirmar que las relaciones internacionales y las formas de desarrollo verdaderamente justas necesitan la derrota del orden mundial imperialista, no hay ninguna duda de que el reto lanzado por Toussaint al Banco Mundial y al FMI, y su llamado a su abolición está completamente justificado. En este período de crisis mundial en sus diferentes niveles, el BM permanece como un agente de la deuda, de la pobreza y de una desigualdad en aumento, imponiendo un programa destructor que ridiculiza el propio concepto de «desarrollo».

La requisitoria detallada y potente de Toussaint contra el Banco Mundial llega en un momento crucial. Este libro debería ser leído por todos aquellos y todas aquellas que quieren desafiar la dominación y la explotación, y contribuir a la lucha por la justicia mundial.


Notas

[1Todos los números de página corresponden a la edición en inglés publicada en agosto 2023 por Pluto en Londres.

Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

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John Clarke

John Clarke fue el organizador de la Coalición de Ontario contra la pobreza, cuando ésta se creó en 1990. Desde entonces, no ha dejado de movilizar a las comunidades pobres afectadas.

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