Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo
CADTM

Entrevista a Eric Toussaint. Decrecimiento del norte y crecimiento en el sur

6 de abril de 2010 por Johari Gautier Carmona

De forma muy clara el historiador y economista belga Eric Toussaint, doctor en ciencias políticas de las Universidades de Lieja (Bélgica) y Saint-Denis (Francia), esclarece los puntos de una crisis que, todavía, cuesta entender y que sigue causando muchos estragos.


¿En qué situación nos hallamos ahora?

Llegamos a un círculo vicioso en el cual para rescatar la banca privada se endeudan los estados y financian ese endeudamiento pidiendo préstamos a la misma banca.

También es importante destacar que la explosión de la deuda pública obliga los gobiernos a disminuir el gasto público (reducir el gasto en las Universidades, reducir las subvenciones a la salud pública, limitar las inversiones en infraestructuras públicas, congelar los salarios de los funcionarios). Por eso hemos vuelto a un discurso de ajuste estructural en los países del norte y sólo estamos empezando a enfrentarnos a la situación.

¿Cómo se encuentra el sector inmobiliario?

Respecto a la crisis inmobiliaria, sabemos que, en España, el mercado inmobiliario del sector de la vivienda está todavía sobrevalorado en un 50%. En Inglaterra lo está en un 30% y en Irlanda en un 30%. Es decir que la crisis inmobiliaria no ha terminado. Quizás en EEUU haya tocado fondo.

Por otro lado, empieza ahora la crisis inmobiliaria del sector comercial con la quiebra en Dubai de un proyecto de edificios comerciales. Sabemos que la deuda contratada por el sector privado en el sector comercial es enorme y que esa crisis del sector comercial va a crecer con la crisis económica. Empresas de servicio van a tener que cerrar oficinas.

Hemos asistido a planes de rescate esencialmente neoliberales en estos últimos tiempos pero, ¿cuál es la posición de la izquierda para resolver la crisis?

No comparto la idea de que las propuestas ofrecidas por las izquierdas son demasiado radicales y que son rechazadas por ese motivo. El problema fundamental es que la mayoría de los pueblos del norte afrontan una crisis de confianza en la política. Es una crisis de credibilidad de la izquierda, una crisis del proyecto de la izquierda, pero no porque es demasiado radical sino porque durante las campañas electorales la izquierda hace promesas de izquierda y, estando en el poder, implementa programas de derecha.

La izquierda acaba ejecutando políticas sociales neoliberales y eso provoca una frustración y pérdida de confianza. Además, como la izquierda tradicional no ofrece unas críticas claras del sistema las confusiones se generalizan.

Estas confusiones se deben también a la influencia de los medios de comunicación dominantes. El objetivo de estos medios es crear confusiones, maquillar los datos, dar falsas explicaciones, y la izquierda (que antes daba explicaciones claras sobre la crisis) no las está dando (e incluso abandonó sus propios diarios). ¿Cuántos diarios de izquierda existen en Europa comparando con hace treinta años?

Para mí, el verdadero problema no es que las propuestas sean demasiado radicales. El problema real es la pérdida de credibilidad.

¿Qué deben hacer las izquierdas para fundar una nueva base sólida y estable?

Tienen que producir un esfuerzo profundo de Educación y formación sobre las raíces verdaderas de la crisis, sobre la naturaleza de este sistema capitalista y sobre un conjunto de propuestas. En esas propuestas cabe el tema de la renta básica, pero, más importante todavía, está el reparto del trabajo. Es, para mí, fundamental reducir el tiempo de trabajo para que todos los ciudadanos puedan jugar un papel activo en la vida cotidiana.

Por otra parte, es elemental luchar contra las medidas del rescate bancario que ha habido. También es necesario luchar contra las privatizaciones y defender los servicios públicos.

¿Cuáles son las especificidades de la crisis española?

En España no ha habido la misma crisis bancaria que en la mayoría de los países occidentales (como en Inglaterra, EEUU, Bélgica) adonde el rescate ha sido masivo. Quizás se produzca en un futuro cercano cuando veamos que el BBVA o el Banco Santander, que hasta ahora no parecían tan afectados, puedan estarlo también.

A largo plazo, ¿el decrecimiento puede ser una solución sostenible a la crisis capitalista?

Sin duda. En el norte, hay que romper con el modelo productivista y consumista, reducir las inversiones en transportes individuales y favorecer medios de transporte colectivos, y disminuir el despilfarro. En el sur, se necesita crecimiento para garantizar acceso al agua potable, garantizar infraestructuras para el saneamiento de aguas usadas, para la salud y la Educación.

Mi respuesta es que necesitamos apoyar la vía del decrecimiento en el norte y, en el sur, apoyar un crecimiento respetuoso del medio ambiente (un crecimiento que no esté basado en reproducir el modelo del norte).

¿Se está acabando el sistema capitalista?

El sistema capitalista atraviesa una crisis muy grave. En el pasado este mismo sistema ya pasó por crisis muy severas y es importante entender que, si no hay una salida anticapitalista a esta crisis, habrá una salida capitalista.

La salida capitalista a la crisis se basa solamente en aumentar la presión sobre el trabajo y pasar la factura a los asalariados. Ha sido siempre la misma solución. Incluso puede haber una salida capitalista neokeynesiana.

Lo que llama la atención es que en el 2008 la crisis era tan profunda que los gobiernos de derecha y los ideólogos del capitalismo atravesaron una crisis de confianza. Temieron una salida anticapitalista porque veían que lo que se avecinaba era una auténtica crisis del capitalismo. Ellos lo saben, lo niegan en las grandes entrevistas de televisión, pero, leyendo el “Financial Times” o “The Economist”, uno puede decir que no se equivocaban. Se imaginaron que, desde las bases de la izquierda, surgiría una denuncia del capitalismo, pero no ocurrió. La izquierda tradicional acompañó el rescate de la banca.

Sarkozy, que llegó a hablar de refundar el capitalismo en algunas entrevistas, no ha vuelto a hablar del tema porque no encontró una denuncia suficientemente fuerte para refundarlo. ¿Por qué refundar algo que la gente puede seguir aguantando?

¿Se puede comparar esta crisis con la del 29?

No se debe comparar esta crisis con la del 29, sin embargo, siempre se pueden destacar algunos patrones para reflexionar.

La crisis de Wall Street en 1929 era, al igual que la que atravesamos ahora, una crisis del capitalismo y las protestas masivas empezaron a partir del año 1933-34. Roosevelt fue elegido en el año 33 y su plan anticrisis fue aprobado porque no se había encontrado ninguna solución. Roosevelt aplicó una política fuerte, una política keynesiana, es decir con derecho de sindicalización, derecho a seguro social, derecho de huelga, plan de creación de empleo, control de la banca. Se establecieron medidas fuertes de control de precio.

Parece que estamos en una situación similar al año 32. ¿Qué va a pasar en 2011-2012?

No lo sé. Lo seguro es que, de momento, no ha habido reacciones sociales de gran magnitud. Sólo pueden destacarse manifestaciones importantes en Francia y en Alemania en 2009, pero las direcciones sindicales respectivas se limitaron a jornadas de protestas callejeras.

Entrevista publicada el 5 de abril en el diario peruano La Primera


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