Del mismo autor
Arturo Guillén R.
23 de mayo de 2005 por Arturo Guillén R.
Resumen
Al firmarse el Tratado de Libre Comercio de América del norte (TLCAN) se asumía que la integración económica sería un instrumento que aceleraría el crecimiento económico de México, elevaría los niveles de empleo y reduciría las desigualdades sociales, tanto internamente como en relación con sus socios comerciales.
A mas diez años de la firma del TLCAN, los resultados de la integración han sido más complejos y contradictorios que los esperados. En el caso de México, ha habido resultados positivos en materia creación de comercio y en la modernización del sector exportador de la economía, pero los beneficios en materia de crecimiento de crecimiento económico durable, creación dinámica de empleos y equidad social son cuestionables.
La heterogeneidad estructural, rasgo del capitalismo latinoamericano desde su nacimiento, en vez de atenuarse se ha reproducido en forma ampliada, haciendo más complejas las relaciones entre el sector “moderno“y el sector “atrasado”.
La reproducción de la relación centro-periferia, así como de la heterogeneidad estructural, inciden directamente en los magros resultados alcanzados en materia de creación de empleos. La economía mexicana muestra una gran debilidad en la creación de empleos en el sector formal de la economía, lo que aunado a las dislocaciones sectoriales que ha generado el TLCAN, han impulsado con gran fuerza la emigración de trabajadores hacia el exterior, así como el crecimiento sin precedentes de la economía informal y el incremento de los índices de pobreza.
La debilidad del mercado de trabajo está vinculada con los bajos niveles de inversión y con factores diversos que traban ésta. El autor concluye que empleo es un aspecto central si no que el principal de una estrategia alternativa de desarrollo, la cual reclama, entre otras cosas, un programa emergente de empleo hasta alcanzar un crecimiento alto y durable; una relación distinta entre mercado y Estado; una profunda reforma fiscal que redistribuya el ingreso; y una revisión a profundidad de los esquemas de pago del servicio de la deuda, tanto con los acreedores externos como los internos.