Argentina

La deuda, el tema clave: Fernández reafirmó su «voluntad de pago»

13 de diciembre de 2019 por Lucía Ortega


Alberto Fernández cuestionó el endeudamiento durante el gobierno de Macri pero no anunció ningún tipo de auditoría de la deuda. Afirmó que «el país tiene la voluntad de pagar». También adelantó que el tratamiento del Presupuesto una vez que se haya terminado la negociación de la deuda.

En su discurso de asunción en Diputados, el presidente Alberto Fernández afirmó este martes que «el país tiene la voluntad de pagar» y que presentará un nuevo Presupuesto Nacional una «una vez que la instancia de negociación de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
haya sido completada».

La deuda pública asciende a U$S 311 mil millones; en los últimos 4 años se incrementó U$S 70 mil millones (30 %), principalmente su composición en moneda extranjera.

Los vencimientos de deuda de los próximos meses son impagables, y también lo son los acumulados en los próximos años, de más de U$S 200 mil millones. La deuda pública, y externa, es si dudas el tema central de la economía y la mayor restricción y condicionalidad que tiene el gobierno entrante.

«La Nación está endeudada, con un manto de inestabilidad que desecha cualquier posibilidad de desarrollo y que deja al país rehén de los mercados financieros internacionales», expresó el mismo Fernández. Y agregó que «la deuda externa en relación al PBI está en su peor momento desde el año 2004».

El presidente criticó el endeudamiento del macrismo porque «tomó una inmensa deuda sin generar más producción con la cual obtener los dólares imprescindibles para pagarla», así como a los acreedores porque «tomaron un riesgo al invertir en un modelo que ha fracasado en todo el mundo una y otra vez».

Por último, también criticó indirectamente al Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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(FMI) por irresponsable, al plantear que «no vamos a repetir la triste historia de misiones de técnicos imprudentes que prometen planes que no pueden cumplir y toman decisiones que luego terminan comprometiendo el destino de millones de argentinas y argentinos».

Fernández también venía cuestionando que la deuda se utilizó durante los años de Macri para financiar la fuga de capitales. En el mismo sentido, cuando el exministro, Luis Caputo, visitó en abril de 2018 la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda Externa en el Congreso Nacional, Axel Kicillof impugnó, entre otras cuestiones, la emisión de un bono a cien años que benefició a un fondo de inversión Fondo de inversión Un fondo de inversión reúne el dinero de varios inversores. Los administradores del fondo han de administrar el dinero según un documento en el que se describe cómo será éste colocado. En Estados Unidos les llaman mutual funds y en Gran Bretaña investment funds. del que Caputo había sido integrante.

Pero a pesar de las críticas, la resolución que plantea el gobierno entrante es de pagar la deuda, renegociada o no, sin proponer siquiera una auditoría del uso y destino que tuvo la deuda. «El país tiene la voluntad de pagar, pero carece de capacidad para hacerlo», afirmó Fernández.

¿Aceptar la deuda sin más y legitimarla, pagando cada dólar?

Tampoco queda abierta la perspectiva de revisar el propio acuerdo con el FMI, que en 2018 había sido objeto de críticas por el kirchnerismo por no haber pasado por la aprobación del Congreso.

Este préstamo cuenta además con otras enormes irregularidades ya que no fue ratificado siquiera con un decreto presidencial, una firma de algún funcionario responsable en ninguna norma legal, ni un detalle institucional, trasparente y público, de lo acordado con el organismo. El periodista Horacio Verbitsky mostró todas estas irregularidades y definió que el acuerdo está «flojo de papeles».

Por el contrario, el presidente dispuso que buscarán «una relación constructiva y cooperativa con el Fondo Monetario Internacional y con nuestros acreedores». Desde ya, repudiar al organismo, garante de los negocios del capital financiero internacional, está fuera de toda discusión en dicho planteo.

Especialistas en deudas soberanas insisten en que se trata de una «deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
» o ilegítima. «El pueblo argentino no tiene por qué hacerse cargo», afirma el economista belga Eric Toussaint, perteneciente a la red internacional que aboga por la anulación de la deuda del Tercer Mundo.

Para él, Argentina debería desconocer el acuerdo con el FMI: “Macri no tenía potestad para firmarlo y el FMI fue contra sus propios estatutos y bajo presión de Trump para dar semejante crédito, porque además conocía las consecuencias", sostuvo a Página 12.

Además, señaló en una entrevista para La Izquierda Diario que “lo importante es el uso que se hace con la deuda y si la deuda ha sido contraída para un uso que es contrario al interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. de la nación, o del pueblo, o del Estado, esa deuda es odiosa al pueblo”, independientemente si el gobierno que la tomó fue democrático o cual fue la naturaleza del gobierno.

Algo similar sostiene Claudio Lozano, en su libro sobre la «deuda ilegítima», recientemente entrevistado en Reperfilando, el programa de economía de La Izquierda Diario.

Con una deuda llena de irregularidades y fundamentalmente porque se usó para sostener un modelo de ajuste sobre las mayorías trabajadoras y significó negocios para los especuladores, la pregunta lógica que se abre es para qué convalidarla.

Aún, en el mejor de los casos, bajo la figura del nuevo ministro de Economía Martín Guzmán, si se logran dos años de gracia para pagar los vencimientos, ¿no sería lo más sensato realizar al menos una auditoría que evidencie en qué se utilizó el financiamiento?

«Necesitamos aliviar la carga de la deuda para poder cambiar la realidad. Debemos volver a desarrollar una economía productiva que nos permita exportar y así generar capacidad de pago», afirmó Fernández. El mensaje es claro y parece razonable, pero «aliviar» la carga de la deuda no es sinónimo de solucionar el problema, sino de patearlo hacia adelante, lo que generaría un cuello de botella igualmente imposible de pagar. Los fondos buitre Fondos buitre Fondos de inversiones que compran, en el mercado secundario (el mercadillo de la deuda), títulos de deuda de países que están en dificultades financieras. La compra es a un valor muy inferior a su valor nominal ya que los adquieren a otros inversores que prefieren sacárselos de encima a un coste menor para enjugar una pérdida o por miedo a que el país deudor haga cesación de pagos. Los fondos buitre reclaman seguidamente el pago integral de la deuda que acaban de adquirir, llegando a llevar al país deudor ante tribunales que privilegian los intereses de los inversores, típicamente tribunales estadounidenses y británicos. no estarán dispuestos a aceptar un canje que no sea redituable.

Presupuesto 2020 y deuda: hay prioridades y prioridades

Por último, en relación a la deuda Fernández aclaró que no darán tratamiento parlamentario al Presupuesto Nacional para 2020. «Sus números no reflejan ni la realidad macroeconómica, ni las realidades sociales, ni los compromisos de deuda que realmente han sido asumidos», sentenció. El corolario de esta decisión de postergar la discusión presupuestaria en el Congreso, es seguir manteniendo vigente el Presupuesto de «déficit cero» del año 2019.

«Un presupuesto adecuado solo puede ser proyectado una vez que la instancia de negociación de nuestras deudas haya sido completada y, al mismo tiempo, hayamos podido poner en práctica un conjunto de medidas económicas, productivas y sociales para compensar el efecto de la crisis en la economía real».

Es que hay un tema que atraviesa de fondo cualquier política pública: hasta tanto no se sepa cuánto habrá que desembolsar en intereses y capital de deuda, no se sabe cuánto «resto» quedará para las políticas económicas, para las partidas del gasto, para las áreas sociales. En última instancia, la determinación central y la prioridad la sigue teniendo la «voluntad» de honrar la deuda.

Por ello, por esta restricción presupuestaria, es que Fernández no anticipó por el momento ninguna política concreta de expansión del gasto o de recomposición de lo perdido por Macri, solo lineamientos generales. La restricción no es otra cosa que la negociación de la deuda y el visto bueno de las metas de ajuste por parte del FMI. ¿Cuál será el nivel superávit fiscal que pedirá el organismo y los acreedores a cambio de aceptar una extensión de plazos? ¿1 % del PBI, 2 % del PBI?

Queda aún por verse cuál es el camino de estas negociaciones. Pero las contradicciones implicadas y las prioridades políticas están sobre la mesa.



Lucía Ortega

escribe sobre economía y feminismo para @izquierdadiario y @circulorojo899

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