Serie: 1944-2019, 75 años de intervenciones del Banco Mundial y del FMI (parte 19)

La operación de seducción de James Wolfensohn (1995-2005)

21 de agosto por Eric Toussaint


Wolfensohn speaking at a press conference with Condoleezza Rice in 2006. cc Wikipedia

En 2019, el Banco Mundial (BM) y el FMI cumplirán 75 años. Estas instituciones financieras internacionales (IFI), creadas en 1944, están dominadas por Estados Unidos y algunas grandes potencias aliadas, y actúan en contra de los intereses de los pueblos.

El BM y el FMI otorgaron, sistemáticamente, préstamos a los Estados con el fin de influir sobre sus políticas. El endeudamiento externo fue y es todavía utilizado como un instrumento para someter a los deudores. Desde su creación, el FMI y el BM han violado los pactos internacionales sobre derechos humanos y no dudaron, ni dudan, en sostener a dictaduras.

Una nueva forma de descolonización se impone para salir del impasse en el que las IFI y sus principales accionistas acorralaron al mundo. Se deben construir nuevas instituciones internacionales.

Estamos publicando una serie de artículos de Éric Toussaint, quien reseña la evolución del Banco Mundial y del FMI desde su creación. Estos artículos son sacados del libro Banco mundial: El Golpe de Estado Permanente., que podéis consultar gratis en Banco mundial : El Golpe de Estado permanente.

En 1995, William Clinton, presidente de Estados Unidos, designó a James Wolfensohn, banquero de Nueva York, como noveno presidente del Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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James Wolfensohn, ciudadano australiano, había comenzado su carrera de banquero en Sydney en 1959. Entre 1968 y 1977 tuvo un puesto directivo en el controvertido grupo bancario J. Henry Schroder, en Londres y Nueva York. [1] Según Patrick Bond, [2] Wolfensohn fue el tesorero de los Amigos americanos de Bilderberg, grupo de presión atlantista y anticomunista. [3] Abandonó el banco Henry Schroder para unirse a la dirección del banco de negocios Salomon Brothers. Entre 1981 y 1982, habría estado en la lista de Robert McNamara, que estaba buscando un reemplazante, y, con esa perspectiva Wolfensohn adoptó la nacionalidad estadounidense. [4] El presidente Ronald Reagan puso a Alden W. Clausen a la cabeza del Banco Mundial y entonces Wolfensohn fundó su propio banco de negocios, James D. Wolfensohn Inc., que fue muy activo Activo En general, el término “activo” hace referencia a un bien que posee un valor realizable o que puede generar ingresos. Por el contrario, hablamos de “pasivo”, es decir la parte del balance compuesta por los recursos de los que dispone una empresa (capital propio aportado por los socios, provisiones por riesgos y gastos, así como las deudas). durante la euforia de fusiones/adquisiciones de los años ochenta y la primera mitad de la década de los noventa, hasta que fue comprado por el Banker’s Trust.

Wolfensohn asumió la presidencia del Banco Mundial en un momento en que era urgente y necesario restaurar la imagen de la institución. El ajuste estructural Ajuste estructural Política económica impuesta por el FMI como condición para la concesión de nuevos préstamos o para la refinanciación de préstamos anteriores. tenía muy mala prensa y una serie de crisis financieras comenzaron a golpear a los países emergentes Países emergentes Los países emergentes designan la veintena de paísesen desarrollo teniendo acceso a los mercados financieros . Había que desviar la atención usando como cortina de humo la eliminación de la pobreza, la «buena gobernanza» y los préstamos responsables con el medio ambiente. Una intensa actividad de relaciones públicas se desarrolló en ese sentido y Wolfensohn se convirtió en un experto en relaciones con la prensa. Su buen talante y su retórica causaron muy buena impresión.

Multiplicación de engaños  [5]

La iniciativa PPAE. En 1996 se lanzó la iniciativa para los países pobres altamente endeudados (PPAE o HIPC en sus siglas en inglés). La cuestión era desviar la atención de la reivindicación cada vez más fuerte de la anulación de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
externa. Con grandes refuerzos mediáticos, el Banco anunció «su» solución. Desde el comienzo, las críticas se centraron sobre el concepto mismo y sobre la descontada eficacia de esta iniciativa. Al fin de su mandato el fracaso era patente. En lugar de los 42 países que en un principio debían beneficiarse de una anulación de sus deudas de hasta el 80 % (anuncio hecho en 1996) y luego hasta un 90 % (anuncio de junio de 1999 con ocasión del G8 G8 Corresponde al G7 más la Federación de Rusia (desde 1995). en Colonia), cuando en mayo de 2005 Wolfensohn terminó su mandato solamente 18 países estaban seguros de beneficiarse de la anulación de la deuda con los diferentes acreedores. Aunque esta iniciativa debía solucionar definitivamente el problema de la deuda de estos 42 países, se convirtió en un fiasco: su deuda pasó de 218 millones de dólares a 205 millones, o sea, una reducción de apenas un 6 % entre 1996 y 2003.

Nada cambió en estas nuevas políticas con respecto a los países endeudados, las exigencias de privatizaciones y de liberalización de los intercambios constituían siempre el marco macroeconómico

De los PAE a la estrategia de reducción de la pobreza. Los «marcos estratégicos de lucha contra la pobreza» fueron promovidos por Wolfensohn para reemplazar los programas de ajuste estructural (PAE), muy desacreditados, aunque habían sido el principal objetivo del Banco Mundial y del FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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desde los años ochenta. De hecho, aparte del nombre, nada cambió en estas nuevas políticas con respecto a los países endeudados. Las exigencias de privatizaciones y de liberalización de los intercambios constituían siempre el marco macroeconómico. En realidad, el Banco Mundial y el FMI endurecieron todavía más las condicionalidades que imponían, ya que hacían frente común con la Organización Mundial del Comercio Organización Mundial del Comercio
OMC
Firmado el acuerdo el 15 de abril de 1994 y en vigencia desde el 1º de enero de 1.995, la OMC sustituye al GATT (Acuerdo general sobre aranceles y comercio). La mayor innovación introducida es que la OMC posee el estatuto de organización internacional. Su función es asegurar que ninguno de sus miembros se entregue a cualquier tipo de proteccionismo, a fin de acelerar la liberalización mundial de los intercambios comerciales, de favorecer las estrategias de las multinacionales. Está dotada de un tribunal internacional (órgano de resolución de conflictos) que juzga las eventuales violaciones de su texto fundador de Marraquech.
, que había comenzado a funcionar a partir de 1995. [6]
Por otro lado, se buscaba en vano la «participación» de la sociedad civil, a pesar de que esta participación fuera anunciada a bombo y platillos como una profunda mutación operada por el Banco.

La iniciativa SAPRI. Hay que señalar que el primer ejercicio de «diálogo constructivo», que el Banco realizó bajo la dirección de Wolfensohn, consistió justamente en una evaluación conjunta de los programas de ajuste estructural entre el Banco, la sociedad civil y los gobiernos: fue la Iniciativa para la Revisión Participativa del Ajuste Estructural (SAPRI en sus siglas en inglés), lanzada en 1997. Fue concebida como una operación de terreno tripartita con un equipo del Banco Mundial, nombrado por Wolfensohn, para desarrollar una metodología transparente y participativa, con el objetivo de reunir la documentación sobre la influencia de los PAE en siete países en los niveles local y nacional. Walden Bello y Shalmali Guttal hacen un balance Balance “Fotografía” a final de año de los activos (lo que la empresa posee) y pasivos (lo que la empresa debe) de una sociedad. Dicho de otra forma, los activos el balance aportan información acerca de la utilización de los fondos recabados por la sociedad. Los pasivos del balance informan sobre el origen de los fondos captados. demoledor de esta experiencia: «A pesar del acuerdo sobre las reglas comunes del ejercicio y la metodología de revisión, el equipo del Banco Mundial desempeñó un papel obstruccionista a lo largo de todo el proceso. Por ejemplo, en los foros públicos, en vez de escuchar y tratar de aprender de las pruebas presentadas por los representantes de la sociedad civil sobre los impactos de los PAE, casi siempre argumentó, y finalmente reclamó, que las presentaciones en los foros (que eran parte de los inputs cualitativos acordados) no constituían nada más que una «prueba anecdótica». [...] A medida que la capacidad del Banco para controlar los procesos nacionales disminuía, también disminuía su capacidad para controlar los resultados de la revisión. Aun antes de llegar a los debates nacionales finales y a las conclusiones, ya las investigaciones de campo mostraban problemas mayores en todos los aspectos de los programas de ajuste. Poco dispuestos a publicar esos resultados, el equipo del Banco descartó un acuerdo anterior (escrito), que establecía que se debía presentar todos los resultados de la SAPRI en un gran foro público en Washington D.C., en presencia de Wolfensohn. En lugar de eso, el Banco optó por hacer un encuentro técnico cerrado y una reducida sesión en Washington D.C., programada para cuando Wolfenshon estuviera ausente. Más importante aún fue que el Banco insistiera en que sus informes y los de la sociedad civil se presentaran por separado. El informe del Banco se basó en sus propias investigaciones para sacar sus conclusiones y apenas se refirió al proceso de la SAPRI, que duró cinco años. En agosto de 2001, el Banco se retiró de la SAPRI y enterró totalmente el tema. Aparte de decir que había aprendido mucho con la iniciativa, el Banco no se comprometió a reformar sus políticas de préstamos según los resultados de la misma. El 15 de abril de 2002, el informe SAPRI completo (bajo el nombre de SAPRIN por incluir los resultados de dos países cuya sociedad civil realizó sus investigaciones sin la participación del Banco) se hizo público y recibió una enorme cobertura mediática. Wolfensohn se disculpó [...] y prometió discutir seriamente el informe SAPRIN en un futuro próximo. Sin embargo, hasta hoy, ni el Banco ni Wolfensohn se han comprometido a rever e introducir cambios en sus préstamos estructurales. Por el contrario, las políticas de ajuste estructural continúan siendo el pilar del Banco y del FMI mediante los DERP (Documento de Estrategia para la Reducción de la Pobreza) y las Facilidades para el Crecimiento y Reducción de la Pobreza (PRGF en su sigla en inglés).» [7]

Casos de corrupción. Las consecuencias de la crisis financiera asiática demuestran las contradicciones entre el discurso del Banco sobre la buena gobernanza y su práctica: en Indonesia, las relaciones del Banco con el régimen dictatorial y corrupto de Suharto continuaron durante el mandato de James Wolfensohn. De acuerdo con Jeffrey Winters, especialista en Indonesia, el Banco aceptó estadísticas falsas y toleró el hecho de que el 30 % de cada dólar de la ayuda que el Banco acordaba al régimen fuera captado por individuos corruptos.

En el África subsahariana, «El Banco encajó otros golpes con las noticias sobre corrupción y negligencia en los proyectos de infraestructuras que financiaba, especialmente los proyectos hidráulicos de las mesetas de Lesotho (LHWP en su sigla en inglés) y la represa en los saltos de Bujagali en Uganda. En 2001, el Tribunal Supremo de Lesotho estudió las acusaciones de corrupción contra varias sociedades internacionales de construcción de represas y autoridades públicas en relación con el LHWP. En lugar de apoyar un proceso legal, nacional y público, el Banco realizó, con toda discreción, su propia investigación sobre tres compañías acusadas de pagar sobornos y llegó a la conclusión de que no había suficientes pruebas para acusarlas de corrupción. En 2002, el Tribunal Supremo de Lesotho encontró culpables de soborno a cuatro compañías, entre ellas Acres International, una firma que el Banco Mundial favorecía en sus contratos y que había absuelto en sus propias investigaciones. El Banco tardó más de un año en anunciar que Acres Internacional estaría desterrada de sus contratos por un período de tres años.» [8]

La Comisión Mundial de Represas (CMR). Establecida en 1997, la Comisión Mundial de Represas (CMR) debía liderar una investigación global, independiente y exhaustiva sobre la eficacia de las grandes represas y proponer normas internacionales aceptables en este ámbito. Durante un periodo de dos años y medio, realizó una investigación considerable y recibió cerca de 1.000 reclamaciones en todo el mundo sobre aspectos ambientales, sociales, económicos, técnicos, institucionales y productivos de las grandes represas.

Durante un periodo de dos años y medio, la CMRrealizó una investigación considerable sobre las grandes represas : el Banco Mundial rechazó las conclusiones del informe porque iban demasiado lejos

La Comisión era independiente del Banco Mundial pero éste tuvo, a pesar de todo, un papel más activo en la elaboración del informe de la CMR que cualquier otra institución y fue consultado en cada etapa del programa de trabajo. James Wolfensohn describió con entusiasmo este proceso como modelo para futuras negociaciones multilaterales. Sin embargo, lo inadmisible se produjo: El Banco Mundial rechazó las conclusiones del informe porque iban demasiado lejos. Nelson Mandela, en Londres, en noviembre de 2000, hizo público este informe titulado Represas y desarrollo: un nuevo marco para la toma de decisiones. James Wolfensohn justificó el rechazo a seguir las conclusiones explicando que el Banco debe remitirse a las opiniones de sus accionistas y a las de las agencias gubernamentales de construcción de represas en los principales países constructores. En una declaración del 27 de marzo de 2001, el Banco afirmó que «consecuente con las aclaraciones dadas por la presidencia de la CMR, el Banco Mundial no adoptará sus 26 directivas pero las utilizará como puntos de referencia en los futuros Futuros
Contrato a término
Un contrato a término o futuros (futures en inglés) es un compromiso firme de entrega normalizado, donde las características son conocidas de antemano, por una cantidad determinada de un activo subyacente definido con precisión, en una determinada fecha, denominada vencimiento, en lugar prefijado, y negociado en un mercado a término organizado. Los contratos a término son los instrumentos financieros que más se negocian del mundo.
proyectos de inversiones en represas », y agrega « que se trata de un diálogo muy constructivo, sin precedentes, entre las diferentes partes. El Banco Mundial cree que estos diálogos son muy importantes para la resolución de las numerosas controversias sobre desarrollo y el Banco continuará participando en ellos en el futuro.» [9]

La táctica del Banco es la siguiente: enfrentado a las críticas y reivindicaciones, el Banco mismo anuncia los diálogos, ordena y se implica activamente en las investigaciones, declara su firme voluntad de tener en cuenta los resultados. Después, cuando los informes están ahí, rechaza sus conclusiones y mantiene discursos evasivos sobre el porvenir, especificando, sin embargo, que continuará con estos «diálogos constructivos».

Iniciativa de Evaluación de las Industrias Extractivas. La experiencia de la Comisión Mundial de Represas se reprodujo con la Evaluación de las Industrias Extractivas (EIE). Cuando fue criticado en una reunión pública de Amigos de la Tierra, James Wolfensohn respondió —con gran sorpresa de su equipo— que el Banco emprendería una evaluación global con el fin de determinar si su implicación en las industrias ligadas a la extracción es coherente con su objetivo de reducir la pobreza

Habiendo sacado algunas enseñanzas de la experiencia de la Comisión mundial de represas, el Banco Mundial lanzó la EIE sobre una pista menos independiente y menos participativa. Sin embargo, el informe de la EIE publicado en Lisboa el 11 de diciembre de 2003 se reveló, a pesar de la ingerencia del Banco, como un documente asombrosamente potente. Este informe recomienda con firmeza al Banco, así como a su brazo derecho en el sector privado, la Sociedad Financiera Internacional (SFI) que pongan fin progresivamente a sus préstamos en el sector petrolero, así como en el de las minas y el gas natural. El informe pide al Banco que concentre sus aportes financieros en el sector de las energías renovables. Este informe originó un clamor de indignación entre los inversores privados (como el Citibank, ABN AMRO, WestLB y Barclays) para quienes la implicación del Banco en estos ámbitos particulares es esencial ya que no son capaces de autofinanciarse estos proyectos. En un artículo de opinión publicado por el Financial Times el 17 de junio de 2004, Emil Salim, que presidió la comisión EIE, escribió: «Siendo encargado del control del estudio de evaluación de las industrias extractivas, llegué a la conclusión de que el Banco Mundial debe modificar radicalmente su enfoque del apoyo a estas industrias —e incluso, en algunos casos, suspenderlo del todo—. La razón de esta conclusión es clara. El Banco es una institución pública cuyo mandato es la reducción de la pobreza. No sólo las industrias petroleras, del gas o mineras no han ayudado a los más pobres en los países en desarrollo sino que, a menudo, agravaron sus condiciones de vida».

Del mismo modo que con el informe de la Comisión mundial de represas, el Banco Mundial, una vez más, decide en agosto 2004 ignorar la mayor parte de las recomendaciones importantes del informe del EIE. Por ejemplo, el Banco continua subrayando el aspecto eminentemente positivo de la construcción del oleoducto Chad-Camerún. [10] El Banco justifica su implicación directa en las industrias mineras argumentando que eso le permite influenciarlas para que se adecuen a las normas sociales y ambientales.

James Wolfensohn expuesto a los movimientos sociales

Cuando comenzó el mandato de James Wolfensohn en 1995, la campaña «50 years is enough» (50 años bastan) [11] estaba en pleno activismo en Estados Unidos y de allí se expandió al resto del mundo. Más tarde, se desarrolló la campaña mundial Jubileo 2000, particularmente fuerte en los países de tradición cristiana tanto en el Norte como en el Sur del planeta. Esta campaña, comenzada en 1997 y finalizada en 2000, permitió reunir más de 20 millones de firmas para una petición que reclamaba ir más allá de la iniciativa PPAE, pidiendo la anulación de la deuda externa de los países pobres. Estuvo jalonada de reuniones masivas: una cadena humana de 80.000 participantes con la ocasión del G8 en Birmingham en mayo de 1998, 35.000 manifestantes durante el G8 de Colonia en junio de 1999.

Yo y mis colegas, nos sentimos bien yendo a trabajar todos los días !

Las relaciones cada vez más conflictivas entre la sociedad civil y James Wolfensohn alcanzaron su punto crítico en Praga, en septiembre de 2000, durante la tumultuosa reunión anual del Banco y el FMI, que debió acortarse un día a causa de las manifestaciones masivas. Enfrentado a una retahíla de reproches totalmente justificados, James Wolfensohn perdió su sangre fría en un debate público en el castillo de Praga y exclamó: «Yo y mis colegas, nos sentimos bien yendo a trabajar todos los días.» Esta declaración se puede comparar con la del director general del FMI, Horst Koehler, durante el mismo debate: «Como vosotros, tengo un corazón, pero utilizo mi cabeza para tomar decisiones.»

El Banco Mundial está particularmente a la ofensiva respecto a las ONG y a algunas autoridades locales. Puso a punto una estrategia de integración/recuperación a través de lo que llama los soft loans (los préstamos blandos) destinados a favorecer los micro-créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
(apoyo particular a algunas ONG de mujeres), a sostener las estructuras de enseñanza y de salud organizadas a nivel local, a gestionar como mejor se pueda las remesas de los emigrantes. El Banco creó una oficina de préstamos y donativos para sostener a las ONG. Esta estrategia ofensiva del Banco para cortejar a la sociedad civil y recuperar un espacio de legitimidad produce resultados nada despreciables.

En una tentativa para desactivar las críticas externas y de recuperar una parte de los movimientos contestatarios, James Wolfensohn jugó al «juego de la consulta».

A pesar de estar centrados en diferentes ámbitos de las operaciones del Banco, las tres iniciativas (SAPRI, Comisión mundial de represas y Evaluación de las industrias extractivas) tenían por objetivo conducir a los detractores del Banco Mundial a la mesa de negociaciones haciéndoles creer que el Banco estaba listo para cambiar y a responder mejor a las críticas sobre su funcionamiento y sobre sus prácticas. Pero la realidad comprobó justo lo contrario. En los tres casos, el Banco no ha respetado las reglas del juego: rechazó los resultados de esas iniciativas. Es instructivo para aquellos que todavía tienen ilusiones de que el diálogo con el Banco pueda conducir a cambios substanciales en su funcionamiento y sus políticas.

Crisis interna y crisis de legitimidad

Durante el mandato de James Wolfensohn, la dirección del Banco atravesó una crisis interna entre 1999 y 2000, que se concretó con la partida de dos personajes clave del staff de la institución: Joseph Stiglitz, economista jefe y vicepresidente del Banco Mundial renuncia a fines de 1999 bajo la presión del secretario del Tesoro, Lawrence Summers, y Ravi Kanbur, director del Informe anual del Banco Mundial sobre el desarrollo en el mundo, se fue en junio de 2000. Joseph Stiglitz y Ravi Kanbur eran elementos reformadores en el seno del Banco. Su partida indicó claramente que no hay lugar para la autoreforma en el Banco.

El Banco Mundial también está fuertemente cuestionado por el Congreso de Estados Unidos. El informe de la Comisión Meltzer, hecho público en febrero de 2000, lo atestigua.

El fin del segundo mandato de James Wolfensohn

La llegada de la administración conservadora a la Casa Blanca en 2001 complica el mandato de James Wolfensohn, que pasó sus últimos cuatro años de la presidencia del Banco a alinearse francamente con la orientación cada vez más agresiva de la administración G. B. Bush. Algunas veces, renegaba al realizar inmediatamente lo que George W. Bush y su equipo deseaban pero terminaba por hacer lo que se le pedía. Reconoció en una entrevista, poco antes de su partida: «Tuve la impresión de que la administración americana estaba muy satisfecha de todo lo que aquí había pasado durante los últimos años.» [12]

En Afganistán, además de acordar 570 millones de dólares y de acompañar el esfuerzo de Estados Unidos para juntar miles de millones de dólares para la reconstrucción, James Wolfensohn expresó su interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. de que el Banco consiguiera participar en el financiamiento del gasoducto para transportar las reservas masivas de gas natural a través de Afganistán, proveniente del muy cerrado Turkmenistán, hacia India y Pakistán, un proyecto que las compañías energéticas estadounidenses sostenidas por el vicepresidente estadounidense Dick Cheney codician.

En Irak, James Wolfensohn, empujado por Washington, desbloqueó entre 3.000 y 5.000 millones de dólares para la reconstrucción y aceptó dirigir el Irak Trust Fund para encaminar el dinero necesario a los proyectos de desarrollo emprendido por el régimen de ocupación, en particular, aquellos que concernían a los «edificios de gran capacidad» en el sector privado, un objetivo principal de la administración Bush.

A pesar de esta manifiesta buena voluntad, James Wolfensohn no pudo evitar la erosión de su autoridad y de su prestigio. Denigrado por la Casa Blanca, por su proximidad a William Clinton y John Kerry, el candidato demócrata a la presidencia en 2004, perdió también credibilidad en aquellos que habían creído en su voluntad reformadora. Muy pronto se tiene la certidumbre de que en caso de reelección de George W. Bush para un segundo mandato, James Wolfensohn no tendría ninguna posibilidad de ser reelegido para su puesto en 2005. Efectivamente, en marzo de 2005, George W. Bush designó a la cabeza del Banco Mundial a uno de sus colaboradores directos en la persona de Paul Wolfowitz, subsecretario de Estado de Defensa.

En cuanto a James Wolfensohn, durante 2005-2006 cumplió una misión en relación con el Banco, gestionando un fondo fiduciario para la Franja de Gaza, en los territorios Palestinos. Pero, sobre todo, se unió a la dirección del principal grupo bancario mundial, el Citigroup, en el seno del cual trabaja a tiempo completo.



Notas

[1El Banco Schroder financió a Hitler y las SS desde los años veinte y hasta la caída del Tercer Reich. Este banco se convirtió más tarde en una base para Allen Dulles, director de la CIA. El banco Schroder estuvo implicado en la financiación de numerosos golpes de Estado: el derrocamiento del primer ministro Mossadegh en Irán en 1953, el golpe militar contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, la invasión de la bahía de Cochinos en Cuba en 1961, la desestabilización de Chile entre 1970 y 1973, y después el golpe de estado de Pinochet.

[2Patrick Bond, Elite Transition, From Apartheid to Neoliberalism in South Africa, Pluto Press/University of Natal Press, Londres – Virginia Sterling/Pietermaritzburg, Sudáfrica, 2000, p. 164.

[3La conferencia de Bilderberg es una reunión anual que, desde 1954, convoca por invitación a unas 130 personalidades de los medios de negocios, académicos o políticos de diferentes países. Sus miembros —personajes políticos, industriales, banqueros— se denominan a sí mismos los «Bilderbergers» o «grupo de Bilderberg». El objetivo inicial del grupo era, en el marco de la guerra fría, reforzar la cooperación entre Estados Unidos y sus socios europeos para combatir el comunismo. Se trataba también de combatir las luchas de liberación en las colonias. Los objetivos del grupo Bilderberg fueron evolucionando hacia la promoción del modelo neoliberal. De todas maneras, permanece en gran medida atlantista. El grupo Bilderberg no da ninguna publicidad a sus reuniones. Al comienzo, estaba financiado por la firma holandesa Unilever y la CIA. James Wolfensohn participó en la conferencia de Bilderberg de mayo de 2005 en buena compañía (Pascal Lamy, John Bolton, Robert Zoellik). Ver: http://fr.wikipedia.org/wiki/Bilderberg#Fondation

Hay que destacar que en 1973 se creó la Comisión Trilateral a iniciativa de los principales dirigentes del grupo Bilderberg y del Council on Foreign Relations, entre los cuales estaban David Rockefeller y Henry Kissinger. Ver: http://fr.wikipedia.org/wiki/Trilateral_Commission

[5La continuación de este capítulo se basa especialmente en Walden Bello y Shalmali Guttal, «The limits of the reform: the Wolfensohn at the World Bank», 30 de agosto de 2005.

[6El trío Banco Mundiasl-FMI-OMC será analizado en profundidad en Eric Toussaint, L’horreur productiviste, que se publicará en 2007.

[7Walden Bello y Shalmali Guttal, «La era Wolfensohn en el Banco Mundial: una década de contradicciones», Focus on the Global South, 30 de agosto de 2005. http://focusweb.org/content/view/643/39

[8ibid.

[9Citado en Walden Bello y Shalmali Guttal, op. cit.

[10En diciembre de 2005, el Banco Mundial debió retirar su apoyo al oleoducto, que ya había entrado en explotación, para tratar de evitar un escándalo: el presidente del Chad se apoderó de los ingresos petroleros que el Banco Mundial quería reservar para las generaciones futuras. Sin embargo, numerosas organizaciones habían alertado a Wolfensohn sobre los riesgos de montar un proyecto así con el dictador chadiano, Idriss Déby Itno. En abril de 2006, bajo la presión de Estados Unidos, el Banco Mundial reanudó el apoyo al proyecto.

[11Ver el sitio www.50years.org

[12Conferencia de prensa de James Wolfensohn del 12 de abril de 2005, en Washington.

Eric Toussaint

es maître de conférence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015,, Procès d’un homme exemplaire, Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.

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