Serie: el testimonio de Yanis Varoufakis: demoledor para él mismo

Las negociaciones secretas y las esperanzas decepcionadas de Varoufakis en China, Obama y el FMI

Parte 8

25 de febrero por Eric Toussaint


Atraque de un portacontenedores en el puerto del Pireo de Atenas

En la séptima parte, la primera capitulación del 20 de febrero de 2015 ha sido analizada en detalle. Esta octava parte se concentra en el fracaso de las negociaciones con las autoridades chinas, la prosecución de la diplomacia secreta, las relaciones con el FMI, la no aplicación de la decisión de suspender el pago de la deuda al FMI, la ausencia de apoyo de Varoufakis a la Comisión para la Verdad sobre la Deuda Griega.

Otros artículos de la serie:

Parte 1. Yanis Varoufakis’s Account of the Greek Crisis: a Self-Incrimination — Part One: Proposals Doomed to Fail
Parte 2. El discutible relato de Varoufakis sobre la crisis griega y sus sorprendentes relaciones con la clase política
Parte 3. De cómo Tsipras, con la colaboración de Varoufakis, pasó olímpicamente del programa de Syriza
Parte 4. Varoufakis se rodeó de asesores que actuaban como guardianes del orden dominante
Parte 5. Desde el comienzo, el tándem Varoufakis-Tsipras pone en práctica una línea de acciones condenada al fracaso
Parte 6. El tándem Varoufakis-Tsipras hacia el desastroso acuerdo que firmaron con el Eurogrupo, en la reunión del 20 febrero de 2015
Parte 7. La primera capitulación de Tsipras y Varoufakis fue a fines de febrero de 2015

Syriza había prometido no permitir la privatización del resto del puerto del PireoEn el capítulo 11 de su libro, Yanis Varoufakis explica que intervino para que se consumara la venta del tercer terminal del puerto del Pireo a la sociedad china Cosco que gestionaba desde 2008 las terminales 1 y 2. Como reconoce Varoufakis, Syriza había prometido, antes de las elecciones, no permitir la privatización del resto del puerto del Pireo. Varoufakis añade: “Desde 2008 a 2015, Syriza había puesto en marcha una campaña que no solo pretendía evitar el acuerdo, sino que buscaba expulsar a Cosco del puerto del Pireo, por completo”. Y añade: “Tenía dos colegas ministros que debían su elección a esta promesa”(Cap. 11 pg 458). Varoufakis se apresura a pesar de todo a intentar que llegue a su fin la venta a Cosco. Se dedica a ello con la ayuda de uno de los principales consejeros de Alexis Tsipras, Spyros Sagias, que hasta el año precedente había sido el consejero jurídico de Cosco. Había por tanto un conflicto de intereses manifiesto en el caso de Sagias, lo que reconoce Varoufakis (p. 462). Por otra parte, fue la empresa de Sagias la que había redactado el primer contrato con Cosco en 2008. Sagias había aconsejado también en los años 1990 al primer ministro del PASOK Konstantinos Simitis que había organizado la primera gran ola de privatizaciones. En 2016, tras haber abandonado sus funciones de secretario del gobierno Tsipras, Sagias regresó aún más activamente a su bufete de negocios, en particular al servicio de Cosco [1]. Varoufakis no se ha molestado en explicar que revisó a comienzos de marzo de 2015 la licitación para que correspondiera a lo que Cosco quería: “Sagias y yo informamos a Alexis y empezamos a hacer los preparativos. Nuestra intención era volver a empezar el proceso oficial de licitación del puerto del Pireo con las nuevas condiciones que los chinos habían aceptado” (p. 466)

Varoufakis resume así la proposición que hizo a Pekín vía el embajador chino en Atenas: “Grecia tiene una fuerza de trabajo muy bien formada. Sin embargo, los salarios han caído un 40%. ¿Por qué no hacer que empresas como Foxconn construyan plantas de fabricación o ensamblado en un campus tecnológico, con un régimen fiscal especial, en una zona cercana al Pireo?” (p. 461). En esta proposición, se encuentra la pequeña panoplia de argumentos de los gobiernos neoliberales que quieren atraer inversiones. Una mano de obra cualificada cuyos salarios han disminuido y regalos fiscales a la patronal.

Varoufakis explica que propuso a las autoridades chinas comprar los ferrocarriles griegos a fin de que China tuviera un acceso más fácil al resto del mercado europeo por vía férrea y hacer de ello un eslabón suplementario de la Nueva Ruta de la Seda. Este último proyecto no fue concretado [2].

Varoufakis esperó en vano que Pekín comprara en marzo de 2015 bonos griegos del Tesoro (treasury bills) por un montante de varios miles de millones de euros (contaba con un total de 10.000 millones p. 465), que el gobierno habría utilizado para reembolsar al FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
. Para gran desesperación de Varoufakis, los dirigentes chinos no mantuvieron su promesa y se contentaron con dos compras de 100 millones de euros.

Las proposiciones que Varoufakis hizo a las autoridades chinas son inadmisibles: ¡pedir prestado a China para pagar al FMI; abandonar el control de Grecia sobre sus ferrocarriles; proceder a otras privatizaciones!.

Su proyecto fracasó porque las autoridades chinas y alemanas se pusieron de acuerdo para que China no ofreciera un balón de oxígeno al gobierno de Tsipras. Varoufakis escribe: “Por lo visto, alguien había llamado a Pekín desde Berlín con un mensaje muy directo: hay que evitar cualquier trato con los griegos hasta que no hayamos acabado con ellos”(pg. 468).

Las empresas chinas, alemanas, italianas o francesas hacían compras a precios de saldoFinalmente la concreción del acuerdo con Cosco no se hizo mientras Varoufakis fue ministro. Tuvo lugar al comienzo de 2016 y en condiciones que, en su opinión, erán más favorables a la empresa china que el preacuerdo que había intentado realizar (cap. 11, nota 204, p. 469). Esto muestra que las autoridades chinas se pusieron de acuerdo con las autoridades de Berlín: dejaron que Grecia se asfixiara y luego se aprovecharon para repartirse el pastel con los otros depredadores de los bienes públicos griegos. Las empresas chinas, alemanas, italianas o francesas hacían compras a precios de saldo. Pero si las autoridades chinas hubieran concretado en 2015 las esperanzas de Varoufakis, esto tampoco habría beneficiado a Grecia y a su población.

Por su parte, las autoridades rusas, que fueron contactadas por Tsipras y Panagiotis Lafazanis, un poco después de los contactos de Varoufakis con Pekín, se negaron igualmente a ayudar al gobierno griego (Cap. 12, nota 218, pg 508). Vladimir Putin negoció con Angela Merkel para que ésta suavizara las sanciones de la UE contra Rusia ligadas al conflicto con Ucrania a cambio de una negativa de Moscú a ayudar al gobierno de Syriza.

En cuanto a las esperanzas de Varoufakis y de Tsipras de obtener una ayuda de Barack Obama, también acabaron en una nueva desilusión. Según Varoufakis, la administración de Barack Obama hizo saber que Grecia formaba parte de la esfera de influencia de Berlín y el propio Obama recomendó a Varoufakis que hiciera concesiones a la Troika Troika Troika : el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo  [3].

“Dejad respirar a Grecia”, manifestación de solidaridad en Londres, febrero de 2015.

La prosecución de la diplomacia secreta y una comunicación engañosa de la que eran cómplices Tsipras y Varoufakis

Varoufakis da cuenta de la reunión del Eurogrupo que siguió a la capitulación del 20 de febrero presentada a la opinión pública griega falsamente como un éxito: el final de la Troika y el fin de la prisión de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
para Grecia. En el Eurogrupo que se reunió el 9 de marzo en Bruselas, Varoufakis no logró obtener ningún gesto, ninguna concesión de las y los dirigentes europeos, del BCE BCE
Banco central europeo
El Banco Central Europeo es una institución radicada en Fráncfort, creada en 1998. Los países de la zona euro* le transfirieron sus competencias en materia monetaria y su funcióin oficial es el de asegurar la estabilidad de precios (luchar contra la inflación) en dicha zona. Sus tres órganos de decisión (El Consejo de Gobierno, el Comité Ejecutivo y el Consejo General) están compuestos por los gobernadores de los bancos centrales* de los países miembros y/o de “reconocidos” especialistas. Sus estatutos le hacen “independiente” políticamente pero está directamente influenciado por el mundo financiero.
o del FMI. A pesar de ello, Varoufakis y Tsipras no dejaron de decir que la reunión había sido un éxito. Varoufakis cuenta que Tsipras le habría dicho: “Lo estamos contando como un éxito: las negociaciones políticas comenzarán en Bruselas a partir de las líneas marcadas por el acuerdo del 20 de febrero con el objetivo de terminar con el punto muerto” (Cap 12, p 490).

Lo que es llamativo es el tiempo pasado por Varoufakis y Tsipras en reuniones interminables en el extranjero para negociaciones en las que van haciendo concesiones mientras la Troika prosigue metódicamente su trabajo de demolición de las esperanzas del pueblo griego. No se les ocurre, ni a Tsipras ni a Varoufakis, dedicar tiempo a ir al encuentro del pueblo griego, tomar la palabra en mitines en los que participara la población griega. No se mueven por el país para ir al encuentro de las y los electores, para escucharles y explicarles lo que ocurría en las negociaciones, presentar las medidas que quería tomar el gobierno para luchar contra la crisis humanitaria y relanzar la economía del país.

Varoufakis y Tsipras no intentaron dotarse de los medios para comunicarse con la opinión pública internacional y movilizar la solidaridad internacional con el pueblo griego. Jamás utilizaron su paso por Bruselas y otras capitales para hablar directamente con las y los numerosos activistas que querían comprender lo que ocurría realmente y que querían expresar su solidaridad con el pueblo griego.

Varoufakis y Tsipras tienen una gran responsabilidad en el insuficiente desarrollo de una solidaridad masiva y activa. Para que muchas y muchos ciudadanos se movilizaran a favor de Grecia, había que dirigirse a ellas y ellos, informarles para combatir la campaña masiva de denigración y de estigmatización de la que era objeto la población griega, no solo su gobierno.

Varoufakis y el FMI

Habría sido necesario anunciar la suspensión del pago de la deudaEl 12 de febrero de 2015, Grecia devolvió 747,7 millones de euros por créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
concedidos por el FMI en el marco del primer memorando. Era un grave error, habría sido necesario anunciar la suspensión del pago de esta deuda evocando dos argumentos: 1. el estado de necesidad [4] en el que el gobierno griego se encontraba y la urgencia de dar la primacía a la lucha contra la crisis humanitaria; 2. el comienzo de un proceso de auditoría de la deuda con participación ciudadana durante el cual convenía suspender el pago [5]. Era posible justificar esta auditoría en la aplicación del reglamento 472 de la Unión Europea. Este artículo dice: “Un Estado miembro que es objeto de un programa de ajuste macroeconómico realiza una auditoría completa de sus finanzas públicas a fin, en particular, de evaluar las razones que han provocado la acumulación de niveles excesivos de endeudamiento así como para detectar toda eventual irregularidad” [6]. Ni Varoufakis ni Tsipras contemplaron seriamente la suspensión de pagos combinada a una auditoría a fin de determinar si la deuda reclamada era legítima o no, odiosa o no.

Habría sido posible comenzar una campaña de comunicación por parte del gobierno para deslegitimar los créditos del FMI concedidos a Grecia a partir de 2010. Tsipras y Varoufakis tenían los documentos secretos del FMI que demostraban el carácter altamente ilegítimo y odioso de los créditos en cuestión. El problema es que Varoufakis estaba persuadido de que no tenía ningún sentido hablar de ilegitimidad y del carácter odioso de las deudas reclamadas a Grecia.

El Wall Street Journal había publicado los documentos secretos del FMI en octubre de 2012, como ya he mencionado en un artículo. Algunos días después de su publicación, me reuní con Tsipras para hablar de una posible colaboración del CADTM en la realización de la auditoría de la deuda. Dije a Tsipras y a su consejero económico de entonces, John Milios: “Tenéis ahí un argumento a toda prueba para ir contra el FMI, porque si se tiene la prueba de que el FMI sabía que su programa no podía funcionar y sabía que la deuda no sería sostenible, se tiene el material que permite marcar la ilegitimidad y la ilegalidad de la deuda” [7]. Tsipras me respondió: “Pero escucha… el FMI toma sus distancias respecto a la Comisión Europea”. Ví con claridad que tenía en mente que el FMI podría ser un aliado de Syriza en caso en el que Syriza accediera al gobierno. Esto no se fundamentaba en ninguna base seria.

En febrero de 2015, Tsipras y Varoufakis seguían aún en esa posición. Pensaban que llegarían a ganarse al FMI en particular gracias al apoyo de Barack Obama y gracias a la influencia de los consejeros estadounidenses que había elegido Varoufakis, es decir, Jeffrey Sachs y Larry Summers. Se equivocaban totalmente. El mismo Varoufakis fue testigo de ello una primera vez de forma evidente el 20 de febrero, y en los días que siguieron cuando Christine Lagarde, directora general del FMI, declaró en el seno del Eurogrupo que no había ni que pensar en la derogación del memorándum en curso.

A pesar de esta demostración del comportamiento hostil del FMI, Varoufakis y Tsipras continuaron con los pagos al FMI durante todo el mes de marzo de 2015. Varoufakis explica que su ministerio entregó al FMI 301,8 millones de euros el 6 de marzo, 339,6 millones el 13 de marzo, 565,9 millones el 16 de marzo y 339,6 millones el 20 de marzo. En total, más de 1.500 millones de euros fueron pagados durante el mes de marzo de 2015, utilizando toda la liquidez disponible y cuando las esperanzas de Varoufakis de encontrar dinero a través de China se habían desvanecido, cuando el BCE había confirmado que no destinaría los intereses debidos a Grecia sobre los bonos comprados entre 2010 y 2012, que no restablecería el acceso de los bancos griegos a la liquidez normal. Sin embargo, el gobierno griego para luchar contra la crisis humanitaria y relanzar el empleo tenía mucha necesidad de este dinero que entregaba a las cajas del FMI. Varoufakis declara: “Era un milagro que mi ministerio hubiera podido encontrar los 1.500 millones para el FMI sin dejar de cumplir con nuestras obligaciones con los funcionarios y los pensionistas” (cap 13. p. 516).

La decisión de suspender el pago de la deuda al FMI

Varoufakis da cuenta de una reunión surrealista entre Tsipras y sus principales ministros que tuvo lugar el viernes 3 de abril de 2015. Explica que antes de la reunión, intentó convencer a Tsipras de no hacer el próximo pago al FMI previsto para el 9 de abril de 2015 por un montante de 462,5 millones de euros. Su argumento: había que meter presión a los dirigentes europeos y el BCE a fin de obtener algo (por ejemplo, la retrocesión a Grecia de 2.000 millones de euros de beneficios del BCE sobre los títulos griegos de 2010-2012) pues no se había obtenido nada por su parte durante el mes de marzo. Varoufakis declara que tuvo la impresión de no haber logrado convencer a Tsipras. Relata lo que dijo y el comportamiento de Tsipras en el “consejo de ministros informal” (sic! p. 518) que siguió:

“Confinado a una desalentadora evaluación de un proceso que parecía no ir a ninguna parte, cuanto más hablaba mayor era la tristeza que invadía el ambiente. Para cuando dejó de hablar ya se palpaba una plomiza atmósfera de resignación. Todos los ministros que intervinieron a continuación recurrieron a tonos distintos de una misma melancolía. Cuando el último hubo terminado, Alexis volvió a pedir la palabra para cerrar la reunión. Empezó con un tono muy parecido al de su discurso introductorio, lento, sumiso, casi deprimido, para hacer un repaso de la complejidad de la situación y de los peligros que nos acechaban, pero poco a poco fue cogiendo más velocidad y un tono más optimista.”

Tsipras: “Antes de que todos llegarais he estado hablando con Varoufakis en mi despacho. Intentaba convencerme de que ha llegado la hora de dejar de pagar al FMI. Me decía que no nos han dado ninguna señal de que quieran ceder un poco, para poder llegar a un acuerdo difícil pero decente, que sea viable en lo económico y digerible en lo político para nosotros. Le he respondido que no es un buen momento para dejar de pagar (…). Pero...¿sabéis qué, camaradas? Creo que tiene razón, que ya hemos tenido bastante. Hemos estado jugando según sus reglas. Hemos aceptado su forma de hacer. Nos hemos partido los cuernos para demostrarles que estamos dispuestos a hacer concesiones. Y todo lo que han hecho ha sido retrasarnos, y luego culparnos por el retraso. Grecia es todavía una nación soberana; y nosotros, su gobierno, tenemos el deber de decir ¡Basta!.”

“Entonces se levantó de su silla y con una voz que cada vez sonaba más potente, me señaló y exclamó:

¡No solo vamos a dejar de pagar! ¡Tú te vas a subir a un avión, vas a ir a Washington y le vas a decir a la señora en persona que vamos a dejar de pagar al FMI!.

La sala entró en una erupción de vítores y aclamaciones. Mis colegas se miraban entre sí, como si quisieran confirmar lo que acababan de oir, conscientes de su naturaleza histórica. La pesadumbre y la oscuridad se desvanecieron, como si alguien hubiera hecho trizas la cortina que ocultaba un día soleado. Como todos los demás, aunque quizás un poco más… mucho más, me permití un momento de euforia. En aquel instante viví lo más cercano a una sublime eucaristía que una banda de ateos puedan llegar a sentir jamás” (Cap 13, pp. 518-520).

Silencio total de Varoufakis sobre la Comisión para la Verdad sobre la Deuda

Varoufakis ignora totalmente la existencia de la Comisión a la que había prometido su participaciónLa continuación de esta historia tiene tanto de la farsa como de escándalo. Varoufakis parte el día siguiente para Washington vía Munich a fin de reunirse urgentemente con Christine Lagarde, directora general del FMI. Si éste cuenta con detalles la reunión del 3 de abril y su reunión con la directora del FMI en Washington el 5 de abril, pasa totalmente en silencio una reunión en la que participó el 4 de abril. No es anodino pues ese mismo día tuvo lugar en el Parlamento griego la sesión pública inaugural de la Comisión para la verdad sobre la deuda pública griega en presencia de Alexis Tsipras, Zoé Konstantopulu, presidenta del Parlamento, de Prokopis Pavlopoulos, presidente de la República y de diez ministros entre ellos Yanis Varoufakis que tomó la palabra. Yo era el coordinador científico de esa comisión y tomé la palabra justo después de las intervenciones del presidente de la República y de la presidenta del Parlamento griego y antes de las intervenciones de tres de mis colegas de la comisión así como de la de Varoufakis.

En realidad, en su voluminoso volumen, Varoufakis ignora totalmente la existencia de la Comisión a la que había prometido su participación. Por más que pretenda en su blog y en intervenciones posteriores a la publicación de su libro que apoyó a la Comisión, es enteramente falso.

Alexis Tsipras, Éric Toussaint y Zoe Konstantopoulou durante la presentación del informe del Comité el 15 de junio de 2015 en el Parlamento griego.

Lo que es también significativo a mis ojos, es que el 3 de abril mientras tenía lugar esa importante reunión en la que se decidió suspender el pago de la deuda debida al FMI, George Katrugalos, que era miembro del gobierno, no estuviera siquiera al corriente. Yo estaba con él en su ministerio durante esa reunión. En la noche del 3 de abril, vi también durante un buen rato a la presidenta del Parlamento a fin de preparar los últimos detalles de la sesión inaugural de la Comisión y no estaba al corriente de la existencia de esa reunión y de la decisión de suspensión de la deuda. Panagiotis Lafazanis, uno de los seis “super” ministros (es la expresión que era utilizada por Tsipras), no había sido invitado a esa reunión. Esto muestra el tipo de funcionamiento de Tsipras y de su círculo: decisiones esenciales eran tomadas en un pequeño grupo, en secreto, sin consulta de una gran parte de los miembros del gobierno, sin consulta a la presidenta del Parlamento y sin consulta a la dirección de Syriza.

Hay que subrayar igualmente que los trabajos de la Comisión por la verdad sobre la deuda tuvieron un enorme eco en la población griega, según yo mismo fui testigo. Muy a menudo había gente que me expresaba su simpatía o su agradecimiento cuando iba a pie por la calle, en los transportes públicos o en el mercado semanal del barrio popular de Atenas en el que residí entre abril y julio de 2015. Esto indica que mucha gente seguía los trabajos de la Comisión y reconocía a sus principales miembros que, por otra parte, eran objeto de una campaña de denigración sistemática por parte de los medios de la derecha.

De la tragedia a la farsa solo hay un viaje en avión

Aquello podía ser lo más absurdo que había oído jamásRetomemos la narración de Varoufakis. A su llegada a Washington, el domingo 5 de abril, Tsipras le comunica una contraorden.

Este es el diálogo entre Tsipras y Varoufakis tal como es presentado en el libro de este último:

“- Mira, Yani, me dijo, hemos decidido que no vamos a dejar de pagar, al menos por ahora.

Me quedé estupefacto y pregunté:

- ¿Quién es “nosotros”? ¿Quién ha decidido que “nosotros” no vamos a incumplir?

Alexis, que parecía hablar con evasivas, dijo:

- Yo, Sagias, Dragasakis… hemos decidido que no es el movimiento adecuado antes de la Semana Santa.

- Gracias por contármelo, respondí, encolerizado y derrotado a la vez. Adopté un tono tan frío e impasible como me fue posible, y pregunté: ¿Entonces ahora qué hacemos? ¿Me subo en el mismo avión y vuelvo a casa? ¿Qué sentido tiene reunirme ahora con Lagarde?

- No, tienes que mantener la reunión . Sigue adelante, tal como habíamos acordado. Vas allí y le dices a la señora que vamos a dejar de pagar.

Aquello podía ser lo más absurdo que había oído jamás. No puedo haberlo entendido bien, me dije a mí mismo. Necesitaba una explicación.

- ¿Qué quieres decir? ¿Que le diga que vamos a dejar de pagar aunque hayas decidido que no vamos a dejar de pagar?

- Si, dijo Alexis. Amenázala y que se ponga lo bastante nerviosa como para llamar a Draghi y pedirle que acabe de una vez con las restricciones de liquidez. Entonces actuaremos con reciprocidad y anunciaremos que no vamos a dejar de pagar al FMI (Cap 13, pg 522-523).

Y Varoufakis acepta ir a representar una comedia grotesca a la sede del FMI y declara a Christine Lagarde: “estoy autorizado para informarte de que en un plazo de cuatro días incumpliremos el pago programado al FMI y durante el tiempo en que nuestros acreedores continúen congelando las negociaciones y el BCE siga limitando nuestra liquidez” (Cap 13, pg 527).

Ahora bien, la salida de Varoufakis hacia Washington había sido hecha pública. Lo que no dice Varoufakis en su libro es que Dimitris Mardas, viceministro de finanzas elegido por Varoufakis [8], había declarado a la prensa internacional que Grecia pagaría lo que debía al FMI el 9 de abril de 2015. La agencia de prensa oficial alemana, Deutsche Welle, escribe: “El viceministro de finanzas Dimitris Mardas ha asegurado este sábado que Grecia disponía del dinero suficiente. El pago debido al FMI se efectuará el 9 de abril. Hay el dinero necesario para el pago de los salarios, de las pensiones y de todos los gastos que deberán ser hechos la próxima semana”, ha declarado Mardas”.

Christine Lagarde y Yanis Varoufakis

Volvamos a la narración de Varoufakis sobre su entrevista con Christine Lagarde: “La conversación se alargó un buen rato y trató sobre una amplia variedad de temas. Fue cordial, constructiva y agradable, porque ambos hicimos el esfuerzo de entender el punto de vista del otro (…) (pg 527).

- Entonces, Christine, -le supliqué - ¿entiendes por qué necesitamos una prueba de que todos estamos en la misma onda? ¿Que todo lo que queremos es una solución exhaustiva para Grecia dentro de la eurozona? (cap 13 pg 528).

Más adelante declara haber dicho posteriormente a la directora del FMI: “Ahora, seamos serios. Los colegas -Mario, Angela y tú - nos tenéis que ofrecer una hoja de ruta” (Cap. 13, pg 534).

Era proseguir en la sumisión a la Troika.

Estamos en las antípodas de las declaraciones públicas de Tsipras y de Varoufakis que pretendían que Grecia había recuperado la libertad y que la Troika ya no existía.

Y sin cortarse, Varoufakis continúa el relato mencionando la conversación siguiente entre él y Poul Thomsen, el director de Europa del FMI que asistía a esta reunión:

“Poul interrumpió (…)

- No pagar en el tiempo de descuento no es la solución -dijo, si es que eso es lo que vas a decir a tus colegas europeos.

- Nunca he dicho eso protesté.

Christine intervino a mi favor:

- Él no ha dicho eso -confirmó.

- Lo que sí he dicho -aclaré -, es que si no conseguimos una provisión de liquidez, entonces nos veremos obligados a incumplir con los pagos, independientemente de cuál sea nuestra voluntad” (p. 534).

Según su propio relato, Varoufakis fue a decir a Christine Lagarde que Grecia no tenía la intención de declararse en suspensión de pagos pero que se vería obligada a ello si el BCE no le proporcionaba liquidez.

De nuevo, se ve claramente que Varoufakis nunca puso en cuestión la deuda reclamada por el FMI a Grecia, no exigió jamás una reducción de ésta, no denunció jamás el carácter ilegítimo de los créditos reclamados por el FMI a Grecia cuando eran el producto del primer memorando que había causado tantos perjuicios al pueblo griego. Tampoco amenazó jamás al FMI con declararse voluntariamente en suspensión de pagos.

Solo evocó ante el FMI la posibilidad de una suspensión de pagos que habría sido causada por una falta de liquidez y no por una voluntad de poner en cuestión las deudas odiosas e ilegítimas reclamadas a Grecia.

Hay una diferencia entre declararse en suspensión de pagos por falta de liquidez, lo que Varoufakis planteaba como posibilidad, y suspender el pago de la deuda arguyendo que la prosecución del pago habría sido contraria a los intereses de la población y a las obligaciones del gobierno para con su pueblo.

Varoufakis mostró a Christine Lagarde que el gobierno griego no tenía agallas para recurrir a la suspensión de pagos (igual que había mostrado a Mario Draghi el 4 de febrero que no tenía la intención real de recurrir a una desvalorización de los títulos griegos en posesión del BCE). En cada gran etapa de la negociación, Varoufakis dió pruebas de debilidad, mostró que esas amenazas de suspensión de pagos no corrían ningún riesgo de ser aplicadas, lo que convenció a las y los dirigentes europeos y del FMI de llevar más lejos aún su asfixia de Grecia.

Una prueba entre otras de esta actitud inaceptable: cuando Varoufakis declara el 5 de abril a Christine Lagarde que Grecia estará obligada a la suspensión de pagos el 9 de abril si el BCE no pone liquidez suficiente a disposición del gobierno, su ministerio efectúa el pago en las fechas previstas sin que el BCE reabra el acceso normal a la liquidez y el gobierno continuó, finalmente, vaciando las cajas públicas para pagar la deuda.

La narración de los acontecimientos tal como está hecha por Varoufakis induce constantemente al lector a error pues pretende que dio a entender de verdad a Lagarde que Grecia podría suspender el pago el 9 de abril. Se guarda mucho de recordar en su libro que declaró lo contrario a la prensa. Veamos una cita del despacho de la agencia Deutsche Welle datada el 6 de abril de 2015: “El Ministro de Finanzas griego promete un pago en los plazos previstos al FMI. Grecia ha aceptado reembolsar su deuda con el Fondo Monetario Internacional esta semana, según la directora del Fondo. Christine Lagarde ha tenido una discusión informal con el ministro de finanzas griego en Washington. Esta semana, Grecia debe reembolsar más de 450 millones de euros (494 millones de dólares) al FMI. Después de la reunión del domingo, Yanis Varoufakis ha declarado que Grecia “tiene la intención de responder a todas sus obligaciones hacia todos sus acreedores, ad infinitum”.

No solo Varoufakis afirmó con claridad a la prensa que Grecia pagaría la deuda al FMI sino que añadió que su país reembolsaría a todos sus acreedores ad infinitum. En conclusión, la narración de Varoufakis concerniente a lo que ocurrió entre el 3 y el 5 de abril es pura charlatanería, engaño para sus lectores esperando que éstos no verificarán una historia en la que se ha dado el papel de bueno.

El resto del resumen de la entrevista con Christine Lagarde y Poul Thomsen es totalmente edificante. Varoufakis ha expresado claramente la empatía que siente hacia Christine Lagarde y se deja embaucar por ella. Lagarde le hace creer que no está al corriente de las exacciones de los banqueros privados griegos y le demanda tenerla al corriente de la situación. Varoufakis por su parte le explica que desearía el acuerdo de la Troika para poner a la cabeza de los bancos griegos a patronos del norte de Europa, prioritariamente banqueros alemanes. Toma como ejemplo a seguir la decisión de poner a la cabeza del Banco de Chipre al suizo Joseph Ackerman, expatrón del Deutsche Banck (cap. 13. p. 541 nota 232). Ackerman ha estado mezclado en múltiples fraudes organizados por el Deutsche Bank (implicado entonces en más de 6.000 litigios judiciales en todo el mundo) y jugó un papel nefasto en la preparación de la reestructuración de la deuda griega de 2012, lo que evidentemente Varoufakis no cuenta.

Cuando llega a Atenas el 6 de abril, declara a Alexis Tsipras que su desplazamiento a Washington ha sido muy útil. Había olvidado visiblemente el efecto producido por la contraorden dada por Tsipras y estaba persuadido de que su conversación con Christine Lagarde iba a tener consecuencias benéficas para Grecia. En su libro, tampoco dice ni una palabra del pago efectuado el 9 de abril a favor del FMI, continuando así negando hechos sin embargo completamente fundamentales en el proceso de las supuestas negociaciones.

El diálogo de Varoufakis con Obama

El 15 de abril de 2015, Varoufakis estaba de vuelta a Washington para participar en la reunión anual de primavera del FMI y del Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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a la que las y los ministros de finanzas de los países miembros de estas dos instituciones están invitados. Varoufakis cuenta el corto diálogo que tuvo con Obama con ocasión de una recepción en la Casa Blanca, del que reproducimos un extracto significativo:

“OBAMA: (...)debes saber que me obligaron a hacer cosas que me resultaron muy difíciles. Cosas que no quería hacer (…). Tuve que ir en contra de mis propios principios para salvar Wall Street. Colaborar con las personas que habían causado el problema.

VAROUFAKIS: Y lo entendemos muy bien, señor presidente. Créame, nosotros también estamos preparados para colaborar incluso con aquellos que han causado nuestra crisis. Y asumir el coste político de hacerlo (…).

OBMA: (…) Pero tenéis que hacer concesiones en vuestras negociaciones con las instituciones para poder cerrar un acuerdo.

VAROUFAKIS: Señor Presidente, estamos preparados para hacer ciertas concesiones, luego para hacer unas pocas más y al final hacer las que haga falta. Pero a lo que no estamos dispuestos es a quedar en entredicho” (Cap. 14, pg 547).

Es sin embargo elemental prever que si se hacen compromisos, más compromisos, y más compromisos con los enemigos del pueblo, se termina quedando muy en entredicho.

En la continuación de su relato, Varoufakis añade el subtítulo “Improbables amigos americanos”. Se trata en particular de un jurista de nombre Lee Buccheit que trabaja para un gran despacho de abogados que aconseja tanto a los acreedores como a los gobiernos en materia de reestructuración de la deuda: la firma Cleary Gottlieb, presente en diez y seis plazas financieras en todo el planeta. Es una firma internacional muy conocida por su capacidad de hacer daño por todas las personas que tienen una cierta experiencia en la lucha contra las deudas públicas ilegítimas. Varoufakis explica también que Lee Buccheit jugó un papel activo Activo En general, el término “activo” hace referencia a un bien que posee un valor realizable o que puede generar ingresos. Por el contrario, hablamos de “pasivo”, es decir la parte del balance compuesta por los recursos de los que dispone una empresa (capital propio aportado por los socios, provisiones por riesgos y gastos, así como las deudas). en la nefasta reestructuración de la deuda griega de 2012 que afectó terriblemente a los fondos de pensiones públicos griegos y al sistema de la seguridad social del país mientras que preservaba los intereses de los banqueros privados y de los fondos buitres. De hecho, Varoufakis no ha ahorrado esfuerzos para encontrar apoyos y consejos del lado no de los amigos improbables sino de verdaderos enemigos de los pueblos y de los bienes públicos como Larry Summers, antiguo Secretario de Estado del Tesoro de Bill Clinton, corresponsable de la derogación de la ley que separa los bancos de depósito de los bancos de negocios (conocida como la ley Glass Steagall adoptada por Roosevelt en 1933 y derogada en 1999), Jeffrey Sachs, el cerebro de la terapia de choque neoliberal aplicada en 1985 en Bolivia y algunos años más tarde en Polonia y Rusia, Mathieu Pigasse, el patrón de la sede parisina del banco Lazard, sin olvidar el lord conservador británico Norman Lamont.

Conclusiones: Tras la capitulación contenida en el acuerdo cerrado el 20 de febrero de 2105 con el Eurogrupo, Varoufakis intentó en vano encontrar medios financieros mediante China a la vez para pagar las deudas debidas al FMI y para privatizar un poco más infraestructuras estratégicas como el principal puerto de Grecia, el del Pireo, y los ferrocarriles. Pensó igualmente encontrar el apoyo del FMI para convencer al B CE de abrir el cierre de la liquidez y esto no funcionó. Esperó igualmente obtener el apoyo de la administración de Obama que le aconsejó hacer aún más concesiones a las y los dirigentes europeos. Varoufakis funcionó constantemente en el marco malsano de la diplomacia secreta. Contrariamente a la imagen que intenta dar de su acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. , hizo concesiones de forma permanente y lamentable. La asfixia de Grecia continuó.



El autor agradece a Alexis Cukier, Stathis Kouvelakis, Nathan Legrand, Brigitte Ponet, Claude Quémar et Patrick Saurin su lectura del texto y sus sugestiones. Agradece igualmente a Christine Pagnoulle la traducción al francés de las citas de Tooze y de Mason.

El autor es enteramente responsable de los eventuales errores contenidos en este trabajo.

Traducido por Alberto Nadal

Notas

[1Sagias se ha convertido en el consejero de referencia de grandes intereses extranjeros para favorecer nuevas privatizaciones. Ha servido los intereses del emir de Qatar en 2016 que deseaba adquirir una isla griega , la isla de Oxyas en Zakintos, perteneciente a una zona Natura. Sagias ha sido también el consejero de Cosco en 2016-2017 en un litigio con los trabajadores del puerto del Pireo, cuando se trató de encontrar una fórmula de salida anticipada (o despido disfrazado) para más de un centenar de trabajadores próximos a la edad de jubilación. Fuente: http://www.cadtm.org/Varoufakis-se-rodeo-de-asesores .

[2La empresa privada italiana Ferovialia ha comprado los ferrocarriles públicos griegos OSE por 45 millones de euros en junio de 2016 bajo la dirección del ministro Stathakis, uno de los cercanos a Tsipras (https://tvxs.gr/news/ellada/giati-i-trainose-polithike-monon-enanti-45-ekatommyrion-eyro ), con la perspectiva de una subvención de funcionamiento de 250 millones de euros del estado griego durante los próximos 5 años (50 millones por año). Ver también: http://net.xekinima.org/trainose-to-xroniko-mias-idiotikopoi/

[3Ver la conversación con Obama según Varoufakis en el cap 14, pg 547-548.

[4El estado de necesidad es reconocido por el derecho internacional como una situación que permite suspender el pago de la deuda.

[5Recordemos que en el programa de Syriza para las elecciones de junio de 2012 se podía leer entre las 56 prioridades: “la puesta en pie de una comisión internacional para la auditoría de la deuda combinada a la suspensión del pago de la deuda hasta el fin de los trabajos de esa comisión”.

[6REGLAMENTO (UE) No 472/2013 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO
de 21 de mayo de 2013 https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32013R0472&from=LTREGLAMENTO (UE) No 472/2013 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO
de 21 de mayo de 2013 https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32013R0472&from=LT

[7En 2017, el CADTM publicó y comentó estos documentos secretos que eran conocidos gracias a las revelaciones del Wall Street Journal desde 2012: http://www.cadtm.org/Documentos-secretos-del-FMI-sobre

[8Sobre D. Mardas, hay que saber que el 17 de enero de 2015, ocho días antes de la victoria de Syriza, Mardas publicó un artículo particularmente agresivo contra la diputada de Syriza Rachel Makri con el título de “Rachel Makri vs Kim Jong Un y Amin Dada”. El artículo acababa con la elocuente pregunta (subrayada por él mismo), de “¿Son esos los que van a gobernarnos?”. Diez días más tarde, ese mismo Mardas se convertía, gracias a Varoufakis, en ministro suplente de finanzas. Varoufakis explica en su libro que tras un mes como ministro se dio cuenta de que había hecho una mala elección. Señalemos que Mardas, que apoyó la capitulación de julio de 2015, fue elegido diputado por Syriza en las elecciones de septiembre de 2015.

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Eric Toussaint

es maître de conférence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015,, Procès d’un homme exemplaire, Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.

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