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Crisis financiera

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Perú. La Trampa de las Reservas

10 de diciembre de 2010 por Carlos Bedoya


En los últimos años, mientras el crecimiento de los países industrializados se ha basado en deuda y burbujas financieras, los países en vías de desarrollo no han tenido otro camino que acumular grandes cantidades de divisas para esterilizar flujos de capitales del exterior que aprecian las monedas locales, haciendo perder competitividad a los exportadores, y encima, cuando no se usan para este fin, las colocan en el tesoro público de EEUU. Veamos cuál es el misterio de un ahorro que no se puede usar para desarrollar nuestros países.

Parece mentira que los países pobres como el Perú tengan invertidas la mayor cantidad de sus reservas internacionales en bonos del tesoro norteamericano, cuyo rendimiento es demasiado bajo. Es decir prestamos el dinero, que con mucho esfuerzo ahorramos a fin de estar protegidos de los vaivenes del capital mundial, a Estados Unidos sin que nos paguen siquiera el 1% de interés, mientras que cuando nosotros buscamos financiamiento en el mercado mundial lo conseguimos al 10% como mínimo.

Es que simplemente por el hecho de que el sistema financiero considera a los bonos del tesoro estadounidense libres de riesgo debemos meter ahí nuestra plata, cuando todos podemos ver que esa economía se viene deteriorando hace años.

¿Cuánto ya hemos perdido simplemente por denominar el 80% de nuestras reservas en dólares, si precisamente esa moneda se ha venido depreciando constantemente? De 3.50 soles por dólar hemos pasado a menos de 2.80 en poco más de dos años.

En buena cuenta, los bonos del tesoro norteamericano podrán tener una calificación triple A, pero el retorno es muy magro. Y quienes digan que a menor riesgo, menor rentabilidad, y que la idea es que nuestra plata prestada a Estados Unidos está muy bien protegida, deben tomar en cuenta que todo tiene un límite, y que desde hace años estamos perdiendo dinero por no usar nuestro ahorro en cosas más productivas o que generen un mayor retorno.

Según el profesor Youngwon Cho, experto en política económica global de la universidad estadounidense de Queen´s, los países en desarrollo, incluido el Perú, pierden en conjunto 300 mil millones de dólares al año por tener invertidas sus reservas en bonos del tesoro norteamericano, en lugar de realizar otras inversiones de mayor rendimiento. Es de resaltar que las reservas internacionales de los países en desarrollo alcanzan en el 2010 más de 6 billones de dólares.

Por su parte Akyuz Yilmaz, economista del South Center, ha hecho un cálculo que señala adicionalmente que los países en desarrollo pierden 130 mil millones de dólares cada año, si se toma en consideración los costos de oportunidad de, por un lado, no invertir parte de las reservas en el estímulo del crecimiento económico nacional, y de otro, buscar financiamiento en los mercados internacionales de capital a mayor costo del que se colocan dichas reservas.

O sea que nuestras reservas sí pueden financiar al gobierno estadounidense con casi nada de retorno para el Perú, y esas mismas reservas no pueden financiar proyectos con mayor retorno como la exploración de Gas Natural o la ampliación de la frontera eléctrica en el Perú, o vencer una serie de restricciones de mercado, infraestructura, tecnología y calificación laboral en nuestro país.

Y nadie está hablando de regalar o tirar las reservas, sino de invertirlas de la mejor manera.

Crisis y reservas

Para nadie es un secreto que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mostrado una gran incapacidad de prevenir y responder con velocidad y eficacia a las crisis que ha sufrido el mundo. Y no sólo nos referimos a la actual. Antes fue con la crisis asiática en los noventa y ni qué decir de la crisis Argentina a inicios de la década, en donde luego de que este país siguió todos los consejos del fondo, cayó en cesación de pagos.

Esto originó que los países en desarrollo aplicaran políticas dirigidas a acumular reservas internacionales, a fin de tener la capacidad de atender choques externos e intervenir en el tipo de cambio en una lógica de hacerlo estable y competitivo. Hace diez años que América Latina ha abrazado esta estrategia, lo que, después de mirar los números, resulta demasiado oneroso, especialmente en países con tantas carencias sociales y económicas.

En el año 2000, la región tenía en su conjunto 158 mil millones de dólares en calidad de reservas internacionales, pero al llegar al 2008, éstas se multiplicaron por cuatro, superando los 509 mil millones de dólares como puede corroborarse en las cifras que publica la CEPAL.

El problema central de esta política es que como vimos, por un lado el retorno de las reservas invertidas en los tesoros públicos de los países en desarrollo es bajísimo, pues las tasas de interés se han mantenido cercanas a cero, y por otro usar tanto dinero ahorrado para mantener estable el tipo de cambio es, por decir lo menos, poco eficiente. Entonces, desde un punto de vista financiero y social no tiene sentido almacenar tantas reservas.

Según el profesor argentino Emiliano Libman de la Universidad de Buenos Aires, superar el equivalente a la décima parte de la producción nacional (10% del PBI) como reservas internacionales no es rentable. Y eso es lo que está pasando en el Perú. Tenemos más de 40 mil millones de dólares de reservas, cuando lo que necesitamos como ahorro es sólo 15 mil millones aproximadamente, ya que nuestro Producto Bruto Interno es de más o menos 150 mil millones de dólares según se muestra en el Marco Macroeconómico Multianual 2011 – 2013 Revisado.

El resto debería ser parte de un gran plan de desarrollo nacional.

Las reservas peruanas

Es muy importante saber que no todo lo que se considera reservas internacionales, le pertenece al Estado. Podemos decir que hay tres grandes rubros que las componen. El primero se denomina “posición de cambio” y sí nos pertenece, lo administra el Banco Central de Reserva y sirve en buena cuenta para evitar que el dólar se desplome y nuestras exportaciones se hagan menos competitivas por problemas cambiarios.

A fines de octubre de este año, el saldo contable de nuestra posición de cambio ascendía a 32 mil 709 millones de dólares, según consta en el informe de gestión de reservas internacionales de octubre del Banco Central de Reserva del Perú.

Este dinero sale de la acumulación de los superavits de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Es decir del saldo positivo de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones), y del saldo positivo de la balanza de capital (utilidades que salen versus capital que entra). En nuestro país, en los últimos años, el superávit se ha dado en la balanza comercial, pues las remesas de utilidades de las transnacionales que operan en el Perú a sus países de origen han superado largamente el capital que ingresa.

Los otros conceptos que integran las reservas, son los depósitos de entidades financieras (encaje) y otras inversiones de corto plazo. Ambos no le pertenecen al Estado, sino a residentes nacionales.

En total, contando todo, las reservas peruanas llegan a 43 mil 626 millones de dólares al 13 de noviembre de este año.

¿Dónde están invertidas?

Según el Banco Central, al 29 de octubre, tenemos 9 mil 871 millones de dólares depositados en el exterior. Pero no encontramos información sobre las entidades financieras ni las tasas de interés de esos depósitos. En segundo lugar, 30 mil 178 millones de dólares se encuentran invertidos en valores, en los que seguramente la mayor parte son los bonos del tesoro norteamericano. Asimismo, son 1 mil 512 millones de dólares en oro y finalmente 1 mil 438 millones consignados en el rubro “otros”.

Sobre el tipo de moneda, sabemos también por el Banco Central, que el 80.8% de nuestras reservas están denominadas en dólares. Esto es un error debido a la inestabilidad de esta moneda en la actualidad, pues el dólar ya no aguanta más como moneda de reserva mundial pues la economía que la respalda (EEUU) es la más endeudada del mundo con un déficit fiscal de más de 12 veces el total de su producción. De otro lado, tenemos el 17.4% de las reservas en otras monedas, y el 1.9% en oro.

Todo este dinero, que es en buena parte de todos los peruanos debería tener una inversión más relacionada con el bienestar general, mientras tanto, seguiremos financiando muy barato a otros países.

Fuente: Latindadd


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