Solidaridad sin fronteras en Hamburgo

24 de julio por Carmela Negrete

La cantante de rap contra el racismo y sobreviviente del holocausto Esther Bejarano, de 93 años de edad, tuvo unas palabras en uno de los escenarios para los presentes: “os saludo a vostros que os manifestáis porque no queréis asistir de brazos cruzados al sinsentido y la locura del capitalismo”. A continuación criticó la actuación de las fuerzas del estado contra la protesta. Y es que aunque las únicas imágenes que trascendieron al mundo fueron las de decenas de coches ardiendo y de manifestantes destrozando cristales de comercios la noche del viernes, el sábado se manifestaron alrededor de 75.000 personas por las calles de Hamburgo en contra de la reunión de los jefes de estado del grupo de los veinte países más poderosos del planeta, el G20 G20 El Grupo de los Veinte (G20) está compuesto por diecinueve países más la Unión Europea, en el que los ministros, gobernadores de bancos centrales y jefes de Estado se reúnen regularmente. Fue creado en 1999, tras la sucesión de crisis financieras de los años noventa. Pretende favorecer la cooperación internacional, integrando el principio de un diálogo ampliado ante el creciente peso económico adquirido por un grupo de países. Sus miembros son: Alemania, Sudáfrica, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Turquía y la Unión Europea (representada por el Presidente del Consejo y el gobernador del Banco Central Europeo). .

Su objetivo, entorpecer dicha reunión, lo cumplieron con creces. Muchas de las calles principales de la ciudad norteña y portuaria de Hamburgo fueron testigos de sentadas que la policía disolvió sin demasiadas contemplaciones a porrazos, con gas pimienta y cañones de agua según las informaciones publicadas en los medios. Desde el miércoles han tenido lugar en Hamburgo numerosas manifestaciones, entre ellas una de bicicletas y una acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. de Greenpeace, que desplegó una gran pancarta contra el empleo del carbón como forma de energía. Un grupo de brasileños mostraron su enfado contra el presidente del país, Michel Temer, llegado al poder después de una rara maniobra legal para apartar a Dilma Rousseff. “Fora Temer!”

La diputada y co-presidenta de Die Linke Katja Kipping explicaba en un vídeo de su formación en la plataforma Facebook que “este G20 ha sido un fiasco, también para la democracia, por eso estoy muy contenta de que tanta gente haya venido aquí (en referencia a la manifestación del sábado) para hacer uso de sus derechos fundamentales”. La referencia a la actuación policial es evidente, no solo en cuanto a la disolución violenta de bloqueos pacíficos, sino por otras cuestiones, como el entorpecimiento de la libertad de prensa o de defensa legal de los detenidos, ya que en ambos casos han llovido las críticas a las autoridades.


Derechos fundamentales comprometidos

El derecho a manifestación no ha sido el único en entredicho en estos días, después de que los agentes entorpeciesen la llegada de personas de otros países o de que se dedicasen al parecer a controlar las comunicaciones telefónicas de algunos participantes según denunciaban las personas en las redes sociales.

La abogada Gabriele Heinecke declaró en una conferencia de prensa haber sido empujada por la policía, que no mostró interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. alguno por su acreditación como legistrada que formó parte del equipo legal de los organizadores de la protesta. “La manifestación era pacífica cuando la atacaron”, explicaba sobre la actuación de la policía el jueves. Para ella, el hecho de que algunas personas llevasen la cara tapada no puede ser en ningún momento una justificación para paralizar y disolver una manifestación pacífica.

La televisión pública alemana Die Eins (La Primera) informa de que durante el evento del G20 la policía retiró las acreditaciones de prensa a un número indeterminado de periodistas. A los informadores no se les permitió el acceso al centro oficial de prensa creado al efecto, ni a las citas para la prensa con los participantes internacionales de la cumbre. Uno de los afectados, un fotógrafo freelance llamado Willi Effenberger, escribió en su Facebook que le habían comunicado que él “suponía un peligro para la seguridad de la reunión del G20”, sin darle mayores explicaciones. Las autoridades comunicaron en Twitter que había motivos para dicha retirada sin mencionarlos.


La violencia de la policía y la militante

El portavoz del centro social autogestionado Rote Flora, Andreas Blechschmidt, que los medios han vuelto a poner en el centro de la discusión tras los incidentes en el barrio del Schanzenviertel estos días, se distanció claramente de lo sucedido en la TV pública NDR: “Esta forma de militancia ha sido incorrecta, tanto en forma como en contenido”, explicaba, para continuar que “a quienes había que mostrar que son los responsables de las guerras y del hambre en el mundo es a quienes están en el centro de convenciones, y no prender fuego a coches de vecinos o destrozar droguerías”.

Al día siguiente de los disturbios que se produjeron en ese barrio, donde ardieron barricadas y varios comercios fueron demolidos mientras la policía llegó a sacar ametralladoras, además del material antidisturbios habitual, el diputado y experto de interior de la Unión Cristianodemócrata CDU, Armin Schuster, pidió que se cerrasen los “centros de encuentro de la escena de izquierdas”. Como buen pescador en río revuelto, el político sabe que declaraciones como esta relacionan en la conciencia popular la violencia con la izquierda y con sus centros. Aunque el propio centro se distanciase de la estrategia de la violencia militante, como hemos visto. Al día siguiente a los disturbios se produjeron asimismo registros en varias casas y centros alternativos de supuestos sospechosos.

Solamente la noche del jueves habrían sido detenidas unas 40 personas. Además aseguró que mas de 200 agentes habían sido heridos. La policía estuvo presente con más de 20.000 agentes durante toda la semana y pidió refuerzos despues del jueves a todos los otros estados alemanes. Austria envió asimismo 200 policías.

Merkel aseguró que la policía ha “realizado un trabajo excelente” y el presidente norteamericano Donald Trump no lo pudo remediar y lo hizo de nuevo. A través de Twitter tuvo unas palabras de agradecimiento para “la policía y el ejército” alemanes, por haber puesto a raya a “los anarquistas”. Trump le dio varias patadas a la realidad con su afirmación, pues la separación entre policía y ejército es estricta. El ejército solamente puede actuar en el interior en el caso de emergencias terroristas o medioambientales. En cuanto a los anarquistas, es obvio que no sabía de qué hablaba.


El Plan Marshal para África

Inversión privada en lugar de fondos públicos para “luchar contra el hambre” y para proporcionar “mejores y más puestos de trabajo”. El giro del gobierno alemán en su política respecto a África beneficia sobre todo a bancos e inversores, como el programa de investigación de la TV pública Monitor mostraba esta misma semana. “Las personas perciben poco o nada de estas ayudas. En muchos casos incluso les perjudican”, escriben los periodistas.

Los periodistas muestran un proyecto en Zambia, que debería ser un ejemplo de éxito para esta nueva estrategia. Una enorme plantación de soja y maíz para la cual una multinacional recibe diez millones de dólares de los fondos para el desarrollo alemanes. La plantación, altamente modernizada, no necesita más que unos pocos trabajadores, al contrario de los miles de puestos de trabajo prometidos. Por otro lado, necesita mucha agua que los locales Ngambwa ahora tienen que compartir con la industria, en lugar de destinarla solo para su propia producción de alimentos, además de que disponen de menos terreno para plantar.

Con otro de los temas principales de la conferencia, el cambio climático, Trump recibió un esperado varapalo de los otros 19 jefes de estado, que urgieron a una aplicación inmediata del acuerdo sobre el clima de París. Por tanto, todo permanece igual que antes de la conferencia en este sentido, con un acuerdo que era insuficiente y con el principal generador de contaminación fuera del mismo.

En cuanto a la guerra en Siria, casi se podría decir lo mismo. El presidente ruso volvió a recalcar que la “integridad territorial de Siria debe ser garantizada”, mientras el ministro de exteriores estadounidense Rex Tillerson había declarado el viernes que el presidente sirio no tenía ningún futuro. A pesar de declaraciones tan dispares, Putin y Trump, que se veían por primera vez, acordaron una nueva frágil tregua en el conflicto que entra en vigor este domingo.

La organización Médicos sin Fronteras se mostró muy desilusionada de que los jefes de estado no acordasen nada relativo al ataque de instalaciones hospitalarias en zonas de conflicto. Asimismo, comunicaban a la prensa, veían con inquietud que no se hayan tomado de nuevo medidas concretas para fortalecer la investigación de enfermedades como la tuberculosis o las enfermedades resistentes a los antibióticos.


Fuente: Saltamos


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