Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo
CADTM

Tegucigolpes

Todo golpe resulta de una acumulación de impactos que no se conjuraron a tiempo:

12 de julio de 2009 por Luis Britto García


*Golpe económico*

Honduras exporta anualmente bienes por valor de 6.236 millones de dólares;
67,2% van a Estados Unidos; 4,9% a El Salvador, 3,9% a Guatemala. Honduras
importa bienes por unos 10.200 millones de dólares, el 52,4% de Estados
Unidos, 7,1% de Guatemala, 5,2% de El Salvador. Las remesas de los emigrados
aportan casi 30% del ingreso de divisas; el desempleo es de 27%. La mayoría
de las tierras y las industrias y maquilas pertenecen a pocas familias y
menos transnacionales. Esta economía arrastra una balanza comercial negativa
de casi cuatro millardos de dólares al año y carga con una deuda pública del
21% de su Producto Interno Bruto. Los beneficiarios de tales estructuras se
oponen a cualquier cambio mediante la fuerza y el engaño. La dependencia
económica acarrea la política.

*Golpe mediático*

En Honduras la casi totalidad de los medios son privados; en su mayoría apoyan
el golpe, ocultan al pueblo lo que sucede, esconden las gigantescas
movilizaciones populares favorables a Zelaya, magnifican el ínfimo apoyo a
los usurpadores, llaman al reconocimiento y obediencia hacia los golpistas,
divulgan mentiras y ocultan verdades concertados con las transnacionales de
la información. La dictadura mediática conduce a la política.


*Golpe estratégico*

El plan Puebla-Panamá proyecta convertir Centroamérica en un corredor
estratégico entre Estados Unidos, su aliado comercial México y Colombia,
cabeza de puente de la intervención estadounidense en América del Sur. Sus
presas son las reservas de hidrocarburos venezolanas y las aguas y la
biodiversidad de la Amazonia. Las victorias electorales progresistas en
Nicaragua, El Salvador y Honduras cortan esta autopista interventora. La
hegemonía de Estados Unidos en América depende de la subyugación de América
Central; nuestra supervivencia, de la independencia de ésta. La geopolítica
determina la política.

*Golpe de Base*

A 97 kilómetros de Tegucigalpa opera la base militar estadounidense de Soto
Cano o Palmarola, con un millar de efectivos y los equipos más avanzados de
espionaje e intervención. Su comandante, el coronel Richard A. Juergen, se
desempeñó como Director de Operaciones Especiales durante el secuestro de
Jean Bertrand Aristide en Haití, obvio antecedente del rapto de Zelaya,
quien adelantaba pasos para exigir la retirada de los estadounidenses de
Soto Cano y convertirla en aeropuerto internacional. Tolerar la ocupación
por enclaves militares o paramilitares es consentir un golpe suspendido que
se materializa a la menor desobediencia. Aceptar la ocupación militar es
permitir la dictadura militarista.


*Golpe interventor*

Mientras era embajador en Honduras, John Negroponte coordinó con los fondos
del narcotráfico del “Irangate” la agresión paramilitar de los “contras”
desde ese país, Costa Rica y El Salvador hacia Nicaragua. También
instaló agencias
estadounidenses como la NED, la USAID y el Instituto Republicano
Internacional (IRI), órgano interventor del Partido Republicano que preparó
el golpe de abril de 2002 en Venezuela y la deposición de Jean Bertrand
Aristide en Haití. Estas agencias operan por la libre, e intensificaron el
financiamiento y la organización de los opositores en los meses previos al
secuestro de Zelaya. Negroponte consolidó asimismo los vínculos entre el
ejército hondureño y la academia de represión antisubversiva llamada
Escuela de las Américas. En ella se graduaron el comandante de las
Fuerzas Armadas general Romeo Vásques y el comandante de la Aviación,
general Luis Javier Prince Suazo. El actual embajador de Estados Unidos,
Hugo Llorens, publicó el 4 de junio en el diario derechista *La Prensa* un
artículo que convocaba a oponerse a cualquier reforma constitucional,
afirmando que: “Uno no puede violar la Constitución para crear una
Constitución, porque si uno no tiene Constitución vive la ley de la jungla”.
Tras impartir tales instrucciones, se reunió al menos tres veces con los
sectores civiles y militares que preparaban la usurpación. Según informa
José Vicente Rangel, la madrugada del domingo 28 de junio los funcionarios
del Departamento de Estado James Steimberg y Tom Shannon, contactaron para
avisar del golpe a la base militar de Palmarola y al embajador Llorens,
quien no advirtió a Zelaya, y continúa en Honduras como testimonio de que
su país mantiene la ayuda económica y militar y las relaciones con los
golpistas. Consentir la injerencia de extranjeros es admitir el golpe
militar.

*Golpe contra la OEA.*

Revitalizada por el levantamiento de sanciones a Cuba, la OEA encuentra en
el cuartelazo de Honduras una oportunidad y un desafío. La pronta reunión de
la Asamblea General, la condena unánime del golpe ofrecen un segundo aliento
a la exhausta organización. Sin embargo, se abre la duda sobre la
efectividad de sus medidas para restablecer la democracia. Si el golpismo
se afianza, la OEA añadirá a sus múltiples defectos la evidencia de su
inutilidad. Que una insignificante pandilla de rufianes se retire de la OEA,
irrespete al Presidente de la Asamblea General de ésta, cierre en su
aeropuerto a mandatarios latinoamericanos electos y expida una orden de
detención contra el presidente legítimo Zelaya, es un golpe mortal contra
una organización buena en el pasado para avalar infamias e incapaz de
revertirlas en el presente. Su inefectividad legitima la creación de un
organismo latinoamericano y caribeño sin presencia de Estados Unidos, y el
fortalecimiento del Consejo de Defensa de UNASUR.


*Golpe contra ALBA *

El golpe contra Honduras es contra el ALBA. Los golpistas y sus aliados
advierten a los países de la Alianza Bolivariana que son vulnerables, que
pertenecer a ella no los inmuniza contra las intervenciones e incluso los
sitúa como blancos privilegiados de ellas. Los golpistas y sus medios
declaran más contra Chávez que contra Zelaya. Cuando veas arder Honduras,
defiende tu país.

*Golpe contra la vía pacífica *

El golpe confirma la validez de una regla invariable: La minoría
privilegiada acepta la mayoría democrática sólo cuando le favorece o le
facilita las cosas. En el fondo, su único argumento es la fuerza bruta. Ante
ello, se plantea la reevaluación de la vía pacífica al socialismo ¿Puede
seguir el movimiento popular empleando medios pacíficos cuando la respuesta
es la fuerza bruta? ¿Deben deponer las armas los movimientos populares
mientras las esgrimen sus enemigos? Quien no resiste la violencia ilegítima
la fortalece.


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