Uruguay: Se inicia la era progresista

10 de marzo de 2005 por Ernesto Herrera


Fiesta y anuncios. En medio de una masiva movilización, Tabaré Vázquez asumió el 1º de marzo la presidencia del país. Centenas de miles de personas tomaron las calles de todo el país para recibir al “compañero presidente”. El apoyo político regional estuvo presente en todo momento: Kirchner, Lula, Chávez, Lagos y una delegación cubana encabezada por su ministro de relaciones exteriores, Pérez Roque, llegaron como para confirmar el “nuevo momento de la izquierda latinoamericana”.

El movimiento obrero y popular se apresta a recorrer una experiencia inédita en su larga historia de lucha, centenas de sus cuadros y dirigentes pasan a integrar el gobierno del Encuentro Progresista-Frente Amplio y la administración del aparato estatal. Las esperanzas y los sueños pasan a medirse con la realidad en un escenario marcado por grandes expectativas de un cambio verdadero y no apenas de un simbólico lavado cosmético. Justamente, porque el pronunciamiento del 31 de octubre 2004
fue tan categórico y la derrota electoral de la derecha tan aplastante, es que está instalada con fuerza la percepción de un gobierno “antineoliberal”.

Los discursos inaugurales de Vázquez y primeras medidas refuerzan la idea de “cambio”. Puesta en práctica un Plan de Emergencia Social cuyo blanco son los “indigentes” y “más pobres” (cerca de 200 mil personas); (32% de
la población total) y apertura de los Consejos de Salarios (negociaciones entre patronales y sindicatos) en un país donde los trabajadores perdieron el 20% de sus ingreso en los dos últimos años.

En el plano de los derechos humanos, el presidente anunció el reinicio de la búsqueda de los cuerpos de los desaparecidos, supuestamente enterrados en cuarteles militares, y firmó un acuerdo de colaboración “para terminar con la impunidad” con el gobierno argentino; se ha modificado la estructura del ministerio del Interior, derogando mecanismos represivos de los anteriores gobiernos y reubicando en los mandos policiales a funcionarios identificados con los “valores democráticos”.

En el terreno del proceso de integración regional, se restablecieron las relaciones diplomáticas con Cuba; se firmaron acuerdos de intercambio comercial con Venezuela, Paraguay, de inversión con Brasil, en un cuadro de prioridad con el Mercosur Mercosur El Mercosur es una zona regional de cooperación económica del Cono Sur (mercado del Cono Sur) que reúne a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, más dos países asociados, Chile y Bolivia y la “comunidad latinoamericana de naciones”.

La legitimidad política del nuevo gobierno no tiene antecedentes recientes. Su mayoría parlamentaria es absoluta, y el movimiento de luchas y resistencias sociales se encuentra en el punto más bajo de los últimos
años. A la izquierda de una estrategia de “cambio posible” prácticamente no hay nada...apenas franjas dispersas de militantes políticos radicales y
activistas sociales en las organizaciones del movimiento popular.

Crisis, deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
y FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
. La gravedad y la extensión de la crisis
socio-económica rompe los ojos: casi un millón de pobres (32% de la
población total); 14% de desocupación; y miles de personas viviendo en
asentamientos precarios; el 54% de los niños nacen y crecen en los
hogares “desafiliados socialmente”. En este cuadro, el Plan de Emergencia Social (que tendrá un duración de dos años), tiene el alcance de un paliativo
que consumirá solamente el 0,7% del PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
anual. Una cifra irrisoria si tenemos
en cuenta que al pago de los intereses de la deuda externa se dedicará
casi un 4% del PIB.

El círculo infernal de la deuda externa pública (y el cumplimiento de los
“compromisos” contraídos” que el nuevo gobierno respetará religiosamente)
condiciona el conjunto del llamado proyecto de “país productivo”. En 1999
la deuda bruta Deuda bruta El concepto de deuda bruta no incluye los activos del Estado. La deuda en el sentido del Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento (PEC) es una deuda bruta consolidada, es decir que no incluye los activos ni las deudas entre administraciones públicas. Si tomamos como ejemplo una vivienda con varios inquilinos, la deuda de la vivienda, entendida en el sentido del PEC, sería la suma total de las deudas de esas personas, sin considerar las cantidades que eventualmente pudieran haberse prestado entre ellas. De igual modo, el valor de la deuda no se vería aminorado según el valor de los bienes que poseyera el inmueble, como por ejemplo el valor de su vivienda, su coche… era de US$ 8.500 millones y en 2004 US$ 13.500 millones...el
PIB era en 1999 de US$ 21.000 millones y a finales de 2004, US$ 13.000
millones. Las IFI (encabezadas por el FMI) requieren un “superávit
primario” del 4% para garantizar el pago de los intereses y “obtener
credibilidad frente a los mercados
” e inversores privados, actores
esenciales en la “sustentabilidad” del programa del nuevo gobierno
(Uruguay cuenta con una de las menores tasas de inversión de América del
Sur respecto al PIB: menos del 16%).

El calendario de pagos a los “acreedores” es insostenible: el país deberátransferir a las IFI más de US$ 3.000 millones en los próximos dos años. Y es esto lo que comienza a negociarse en las próximas semanas con el FMIcomo condición para “cerrar un nuevo acuerdo”. El ministro de Economía, Danilo Astori (un social-liberal confeso) ya lo ha dejado claro: “Sin unacuerdo con el FMI hoy no hay cambio (...) la mayoría de la inversión va a ser privada y del exterior (...) Por eso para darles o no trabajo a los uruguayos va a depender de un acuerdo con el Fondo”. (Diario El Observador Económico, 25-2-05).

Evidente, esta perspectiva es completamente incompatible con la esperanza de cambio y transformaciones e incluso con la propuesta de “país productivo”. El camino que el gobierno de Tabaré Vázquez tiene en el horizonte, pone en tela juicio, por lo menos, dos de los pilares básicos de cualquier gobierno que pretenda de izquierda:

1) una real distribución de la riqueza a favor de los trabajadores y capas sociales empobrecidas;

2) medidas que apunten a quebrar el círculo de hierro de la dependencia con respecto al imperialismo y sus agencias de “crédito”. Nada de estofigura en la agenda. Mientras tanto, la fiesta popular continúa, apropiándose del “hecho histórico” de haber quebrado la dominación bipartidista burguesa.

Por Ernesto Herrera, editor de Correspondencia de Prensa, boletín informativo de la red solidaria de revistas de la izquierda radical: germain@chasque.net
Montevideo, 3 de marzo 2005



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