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El CADTM denuncia el simulacro de anulación de la deuda que preparan los gobiernos del G8
por CADTM
9 de junio de 2005

Lejos de las estrategias geopolíticas y de los cálculos mezquinos de las grandes potencias, el CADTM afirma que lo que los países del G8 están preparando, para la próxima cumbre de Escocia de principios de julio, es todo lo contrario de una anulación total de la deuda externa pública de todos los países en desarrollo, a pesar de lo fácil que sería llevarla a cabo.

Al margen de lo que digan los dirigentes de los países más ricos, la financiación del desarrollo de los países del Tercer Mundo ha provocado largos debates sin que hasta ahora se haya llegado a una decisión firme y satisfactoria. No obstante, sería muy fácil pedir a los países del Sur que dejen inmediatamente de pagar los servicios de su deuda externa pública, y dedicar estas sumas al desarrollo humano en sus países, bajo el control de su pueblo y de los parlamentos nacionales.

El fiasco es hoy total. Los diferentes proyectos preparados con vistas a la próxima cumbre del G8 no son más que una cortina de humo.

En primer lugar, en el mejor de los casos, sólo conciernen a la parte de la deuda con el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo. Más aún, la propuesta británica solamente considera asumir reembolsos hasta el 2015, lejos de una anulación del 100% de esta deuda. Se trata, en todo caso, de un alivio muy parcial de la deuda, llamado “anulación” con fines de propaganda. Una superchería.

En secundo lugar, estos alivios siempre están condicionados a la continuación de la apertura progresiva de las economías del Sur a los intereses de las transnacionales del Norte. Los países acreedores exigen la prosecución de las medidas de privatización de los servicios públicos y de los recursos naturales de los países endeudados. Las condiciones de vida de las poblaciones sometidas a esta lógica no mejoran.

En tercer lugar, los países afectados por esta pretendida generosidad del G8 no son más que un puñado, en el mejor de los casos una veintena, que representan menos del 10% de la población de los países en desarrollo. La iniciativa referente a los países pobres altamente endeudados (PPAE), tan publicitada desde su lanzamiento, en 1996, ha sido un fracaso, pues no consiguió reducir el peso de la deuda: según la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (CNUCED), los 27 países actualmente involucrados van a pagar más por su deuda en el 2005 que en el 2003.

En fin, en cuarto término, los grandes acreedores intentan hacer creer que van a liberar fondos para África, cuando en realidad siguen siendo tan tacaños como siempre. La ayuda oficial al desarrollo (AOD) se mantenía por debajo de los 80.000 millones de dólares en 2004, y una gran parte de la misma ni siquiera llega a las poblaciones que la necesitan. En cambio, la deuda provoca una hemorragia de capitales: los países en desarrollo desembolsan más de 370.000 millones de dólares por año por su deuda externa.

El CADTM se mantiene muy atento a lo que es la realidad de los anuncios referentes a la deuda, pues los países del G8 ya renegaron en el pasado el cumplimiento de sus compromisos. Hasta ahora, no se ha dado a publicidad ninguna prueba de anulación masiva digna de este nombre.

CADTM, Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo


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