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Llamada a la huelga feminista y transfeminista – 8 y 9 de marzo de 2020
por Colectivo Ni Una Menos
9 de marzo de 2020

Cuatro años después de la primera huelga feminista y transfeminista, el levantamiento global de las mujeres y de las subjetividades disidentes no se detiene y, cada vez más, marca y desborda todas las luchas existentes.

Por eso queremos lanzar un desafío multiplicando los tiempos y lugares de nuestra revuelta: el 8 de marzo será un día global de movilización en los territorios y el 9 de marzo será un día de huelga. Recuperaremos la posesión de todos los espacios que nos son arrebatados cada día: en las ciudades en nombre de una supuesta seguridad, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en las universidades y en los hogares. Transformaremos nuestro tiempo en agitación, para llenarlo con nuestros deseos y construir junt*s estrategias comunes, a pesar de quien nos quiere aislar en nuestra soledad. La huelga feminista y transfeminista es un acto político de rechazo a la violencia.

Nos rebelamos contra la repetición diaria de violaciones y feminicidios que ya son tratados como algo ordinario y siempre, irremediablemente, como una responsabilidad de las mujeres.

Nos rebelamos contra la brutalidad que se arroja a las personas LGBT*QIA+, que se traduce en agresiones verbales y físicas que llegan hasta el asesinato, mayores dificultades de acceso al trabajo, patologización psiquiátrica y desvalorización de la autodeterminación.

Nos rebelamos contra la violencia del patriarcado institucional: la que en los tribunales castiga con la revocación de la custodia a las mujeres y menores que rompen el chantaje de la violencia doméstica; la que criminaliza a las mujeres que denuncian el acoso, el abuso o la violencia; la que se practica en los hospitales donde se obstaculiza sistemáticamente nuestra libertad de elegir por nuestros cuerpos y nuestras vidas; la que se reproduce en las escuelas y universidades cuando el conocimiento sirve para legitimar los roles y las jerarquías de género.

Nos rebelamos contra la violencia de quienes tratan nuestros cuerpos y los de todas las especies vivas y de la tierra como un terreno fértil para el beneficio y la explotación.

Nos rebelamos contra el acoso que nos atormenta en los lugares de trabajo para hacernos aceptar silenciosamente nuestra explotación diaria y nuestros salarios sistemáticamente más bajos que los de los hombres.

Nos rebelamos contra el racismo que se impone en nuestros cuerpos con la ferocidad de las violaciones en las fronteras y en los centros de detención, con la explotación de l*s que son chantajeable y sin derechos, que nos sigue a pesar de haber nacido y crecido en Europa, que continuamente obstruye nuestra libertad de movimiento con las fronteras.

La huelga feminista y transfeminista es una revuelta global. Las mujeres kurdas que están en el frente de guerra en el Medio Oriente están luchando contra el fundamentalismo patriarcal, neoliberal y autoritario que une a Erdogan, Trump, Rusia y Europa.

En América Latina y África se han levantado durante meses, desafiando la devastación ambiental que abruma la vida de millones de personas en nombre de una colonización capitalista que pasa por la explotación y la destrucción de los ecosistemas, la extracción de recursos naturales y de mano de obra viva, las imposiciones del Fondo Monetario Internacional y la feroz represión de los gobiernos nacionales.

En la India son siempre las mujeres las que luchan por desafiar el racismo institucional. Junto a ellas, en Italia y en Europa, practicamos la huelga como un proceso que nos da fuerza para romper el aislamiento y las relaciones de poder existentes.

La huelga feminista y transfeminista es el momento en que convergemos en una sola voz. En comunicación transnacional con todos los levantamientos feministas del mundo, los días 8 y 9 de marzo salimos junt*s a la calle y expresamos nuestra fuerza para que todas y todos sientan que tienen el poder de escapar al chantaje de la violencia doméstica, institucional, económica, mediática y legal y para que todas y todos podamos practicar una posibilidad de liberación de la que ya no queremos volver.

El día 8 daremos visibilidad y palabra a aquellas condiciones de trabajo y de vida que corren el riesgo de ser consideradas invisibles porque “es normal” que una madre pase los domingos limpiando mientras cocina para toda la familia, o que las cajas de los supermercados sean abiertas y gestionadas por alguien que, por un sueldo de hambre, tiene que trabajar también los domingos, quizás sintiéndose culpable por haber “abandonado los deberes familiares”.

Para nosotras no es “normal” y en todas las ciudades mostraremos lo que es invisible junto con nuestro rechazo a aceptar mansamente esta doble explotación, mostraremos la relación entre la violencia doméstica y la violencia en el trabajo, entre la explotación que nos imponen nuestros padres, compañeros y empleadores, los gobernantes y la miseria de nuestros salarios.

Por eso el 9 de marzo proclamaremos una vez más la huelga general feminista y no nos cruzaremos de brazos, interrumpiendo el trabajo en nuestras casas, fábricas, hospitales, almacenes y escuelas, oficinas y comedores, sin distinción de categorías.

Exigimos la liberación y la emancipación, una renta de autodeterminación, un salario mínimo europeo y un bienestar universal. Queremos un aborto libre, seguro y gratuito, acceso a la atención y a la salud. Queremos autonomía y libertad de elección sobre nuestras vidas, géneros y orientaciones sexuales. Queremos redistribuir la carga del trabajo de cuidado. Queremos ser libres de ir a donde queramos sin miedo, de movernos y de permanecer contra la violencia racista e institucional. Queremos la revocación de las leyes de seguridad. Queremos el cierre de los CPR [Centros de Permanencia para la Repatriación], un permiso de residencia europeo sin condiciones, la ruptura del vínculo entre la residencia, el trabajo y las relaciones familiares y la ciudadanía para quien nace y crece en Italia. Queremos poner fin a la violencia patriarcal que sustenta esta sociedad desigual y este modelo económico capitalista y extractivista que destruye el planeta.

Estamos en agitación permanente: para nosotr*s el feminismo es una postura y una lucha diaria. Alrededor del 8 y 9 de marzo construimos revuelta, reflexión y agitación desde los territorios que habitamos: asambleas en las ciudades, encuentros y movilizaciones estudiantiles, encuentros en los lugares de trabajo, intervención en los barrios populares, alianzas interseccionales sin fronteras.

¡Sabemos que no tod*s podremos hacer huelga de manera convencional, porque muchos de nosotr*s hemos sido privad*s del derecho de huelga! Precariedad, trabajo no declarado, desempleo: ¡nadie merece estar sol*! Por eso invitamos a tod*s a participar y hacer visible su apoyo a la huelga en las formas en que sea posible y que difundiremos en los próximos días.

Los días 8 y 9 de marzo construiremos tiempos feministas con los que marcar las horas de nuestro día, fuera de la retórica del reloj biológico, ¡recuperaremos todo espacio que se nos ha negado! Porque lo hemos dicho y no dejaremos de repetirlo: ¡si nuestras vidas no cuentan, hacemos huelga!


Traduzione Appello in spagnolo a cura di Non una di meno Bologna

Colectivo Ni Una Menos

Ni Una Menos es un colectivo feminista luchando contra las violencias machistas. Basado en Argentina