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Entre Chávez y Lula, Lula es el populista
Entrevista a Eric Toussaint publicada por el diario brasileño O Globo
por O Globo
10 de julio de 2006

Eric Toussaint, historiador y politólogo, es presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) y miembro de Attac. Entusiasta con los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela y de Evo Morales en Bolivia, es implacable en la crítica a Luis Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil. Coautor del libro 50 preguntas, 50 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial, publicado recientemente en Brasil por ediciones Boitempo [1], acusa al presidente Lula de populismo. Un populismo basado en su plan de asistencia a las familias más pobres [2], mientras, al mismo tiempo, el gobierno aplica una política conforme al consenso de Washington. En una entrevista telefónica con O Globo [3], afirma que es el momento ideal para que los países emergentes obliguen a los acreedores del Norte a renegociaciar la deuda externa, que es la principal carga que pesa sobre ellos.

¿Por qué la deuda externa es el principal problema de los países emergentes?

La riqueza que cada país endeudado está obligado a transferir a sus acreedores representa un enorme desvío de recursos que podrían ser utilizados para satisfacer las necesidades humanas fundamentales. En muchos países de Latinoamérica, de África y de Asia, los poderes públicos dedican entre el 25 y el 40% del presupuesto para el reembolso de la deuda. Es una cantidad enorme. En Brasil, el servicio de la deuda representa 3,5 veces la suma destinada a la educación, a la salud y a la reforma agraria. Los países endeudados se encuentran bajo la tutela de los acreedores que recurren al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional o al Club de París para dictarles sus políticas.

¿Se encuentran los países emergentes en condiciones de salir de esta situación?

En efecto, sobre todo en la coyuntura actual, que les permitiría liberarse de esta carga y aplicar otras políticas económicas y sociales. La subida de los precios de las materias primas, de los hidrocarburos y de los productos agrícolas los pone en condiciones ventajosas, porque los países emergentes exportan dichos productos, y, como los ingresos por exportación aumentan, esto les permite acumular reservas en divisas. Es el caso de Brasil, de Argentina, de Venezuela y de algunos países pobres de África como, Angola, y de Asia, como Indonesia y la India, sin hablar de China. Todos los países del Tercer Mundo, en conjunto, poseen reservas en divisas que se elevan a unos dos billones de dólares (2.000.000.000.000 USD), mientras que las reservas de cambio de Estados Unidos no representan más que unos 50.000 millones y las de Europa occidental menos de 200.000 millones [4]. En estas condiciones, los países endeudados se encuentran en muy buena posición para imponer a los acreedores del Norte una negociación justa [5].

¿Es factible esta salida?

Hoy, la respuesta es sí. Hace diez años la coyuntura era mucho menos favorable. Pero es muy probable que gobiernos del Sur como el de Lula dejen pasar esta oportunidad. Además la situación está cambiando: el tipo de interés internacional sube, las inversiones en Estados Unidos y en Europa se vuelven más atractivas, puesto que allí las tasas de interés aumentan, una parte de los capitales de las Bolsas del Sur retorna hacia las del Norte y se avizora una baja en los precios de materias primas y de los productos agrícolas. Si los países del Tercer Mundo no aprovechan la coyuntura actual, de aquí a dos o tres años la situación será mucho más difícil.

¿Y cuál es la actitud de los gobiernos de Hugo Chávez y de Evo Morales?

En Latinoamérica, en los últimos 4 o 5 años, hemos asistido a un rechazo de las políticas neoliberales, rechazo que se manifestó en la elección democrática de presidentes que podrían aplicar una política diferente a la del Consenso de Washington. Lula fue elegido, al igual que Kirchner, Chávez y Morales, con un programa diferente al del Consenso mencionado. Los ciudadanos quieren que los gobiernos apliquen otras políticas. Pienso que Chávez y Morales realmente quieren aplicar una política alternativa, mientras que Kirchner y Lula no. Kirchner, que no es de izquierda sino un presidente peronista, aplica una política mucho más heterodoxa que Lula, que es de izquierda. Con respecto al Consenso de Washington, la política macroeconómica brasileña es mucho más ortodoxa. Desde mi punto de vista, Chávez y Morales son más creativos y hacen proposiciones que merecen ser desarrolladas en el marco regional latinoamericano.

¿Ha perdido Brasil el liderazgo en Latinoamérica?

Por supuesto. Las astronómicas tasas de interés brasileñas frenan la inversión productiva. Brasil se encuentra totalmente abierto a los grandes movimientos de capitales. No tiene ningún instrumento para defenderse en caso de un ataque especulativo. Esta política es opuesta a la que debería aplicarse en un modelo alternativo [6]. Soy consciente de que Chávez es frecuentemente acusado de ser populista, pero los que piensan eso se equivocan de blanco. Es Lula el que aplica una política populista con su programa de asistencia a los pobres. Lo que está claro es que con esto busca ganarse los votos de los sectores que han visto aumentar un poco sus ingresos con este programa. Y entiendo perfectamente que esta gente apoye a un presidente que les mejore sus ingresos, aunque sea un poco. Pero cuando se trata de reformas económicas estructurales, allí, Lula se muestra muy reticente. No se lo puede comparar con Getulio Vargas (presidente de 1930 a 1945, y luego de 1951 a 1954), ni con Juscelino Kubitschek (presidente de 1956 a 1961), ni con João Goulart (presidente de 1961 a 1964). Lula es más conservador.

¿Apoya usted la política de Chávez?

Chávez propone utilizar una parte de las reservas de los Bancos Centrales latinoamericanos para crear un Banco del Sur. Me parece absolutamente legítimo e interesante utilizar una parte de las reservas para crear un Banco que pueda ser un instrumento de crédito de los países de la región y también un arma de autodefensa frente a los ataques especulativos contra sus monedas. Si Brasil se uniese a Venezuela, Argentina y otros países en caso de ataques contra sus monedas, podrían hacerle frente sin necesidad de tener que aplicar la política dictada por el FMI.

¿Por qué usted afirma que el Banco Mundial subestima los indicadores de pobreza?

La intención del Banco Mundial es clarísima. Durante los últimos 20 años, el Banco Mundial logró convencer a los gobiernos de África, de Asia y Latinoamérica de que apliquen sus políticas. Por ello el Banco está obligado a demostrar que dichas políticas fueron beneficiosas en términos de reducción de la pobreza. Yo afirmo que, por el contrario, los países donde se aplicaron de forma rigurosa estas políticas la pobreza aumentó. El Banco Mundial manipula las cifras para ocultar su fracaso.

¿Hay movilizaciones en los países ricos para que se anule la deuda externa?

Sí. En 1999-2000, logramos juntar cerca de 20 millones de firmas de ciudadanos que exigían la anulación de la deuda de los países pobres. Los ciudadanos del Norte están ampliamente a favor de la anulación de la deuda.

¿Hay capacidad de organización en los países pobres?

Se hacen grandes esfuerzos de organización en los países del Sur. Un ejemplo de ello es el «plebiscito» realizado en Brasil en el año 2000 [7]. En Ecuador, hoy, bajo la presión de los movimientos sociales, el gobierno está realizando una auditoría. En países de otros continentes, como Congo, Sudáfrica, Filipinas, hay acciones relacionadas con la auditoría de la deuda. Todo esto es el resultado de campañas realizadas por los movimientos sociales del Sur. Y nosotros apoyamos estas acciones.


Traducido por Hugo Ruiz Diaz Balbuena.

Notas :

[150 preguntas, 50 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial tiene varias ediciones en castillano: 1) Editorial Icaria - Intermon, Barcelona, 2004; 2) Editorial Aby-Yala, Quito, 2005; 3) Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2005; 4) Editorial del Oriente, Santiago de Cuba, 2005.

[2Éstas reciben entre 50 y 75 reales (20 y 30 euros) por mes.

[3Uno de los principales diarios del país. La versión original de esta entrevista se publicó el 2 de julio de 2006 en oglobo.globo.com Las notas a pie de página fueron agregadas por el CADTM y se corrigieron en el texto 3 errores en las cifras.

[4Ver el sitio del Banco Mundial

[5Porque podrían ignorar sus préstamos y hacer un frente común para negarse a pagar.

[6Que implica la aplicación de un control de cambios y sobre los movimientos de capitales.

[7En septiembre de 2000, los movimientos sociales y organizaciones progresistas brasileñas organizaron un referéndum (plebiscito) sobre el no pago de la deuda, la realización de una auditoría y la ruptura de los acuerdos con el FMI. Votaron más de 6 millones de brasileños, de los cuales el 90% se pronunció por la suspensión del pago de la deuda y por la ruptura de los acuerdos con el FMI.

O Globo