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La posguerra: EE.UU.quiere que solo se perdonen los prestamos tomados por Saddam
Controversia por las deudas contraídas por los dictadores
por El Clarín
22 de diciembre de 2003

James Baker, el hombre de Washington para cancelar la deuda iraquí, comprometió ayer a los líderes Gerard Schroeder, de Alemania, Jacques Chirac, de Francia, y Silvio Berlusconi, de Italia, a negociar un perdón de esa deuda con el Club de París, que reúne a países de Occidente y Japón. Baker pedirá lo mismo a Gran Bretaña y Rusia, y el Club lo debatirá en 2004, probablemente en la línea que quiere EE.UU.

Baker es quien en 1987, en el gobierno de George Bush padre, lidiaba para que la deuda de países como la Argentina se pagara sin chistar, lo que luego convirtieron en un gran negocio otros hombres de la Casa Blanca y Wall Street: Nicholas Brady y David Mulford.

Pero si la deuda de Irak es «odiosa» -tal el calificativo legal- porque la contrajo Saddam Hussein, ¿qué pasa con la que tomaron Videla en Argentina, Pinochet en Chile, Mobutu en Zaire o Marcos en Filipinas, por citar algunos dictadores?

EE.UU. prefiere que la renta petrolera de Irak no pague deudas sino que financie negocios allí para provecho de firmas estadounidenses. Pero los mayores acreedores de Irak en el Club de París son europeos y Japón. En cambio, en los 80 los acreedores de Latinoamérica eran sobre todo bancos de EE.UU.

La deuda iraquí es de US$ 127.000 millones, 32% de la cual es con el Club de París. Eso se triplica si se incluyen las indemnizaciones reclamadas por países árabes vecinos por la Guerra del Golfo de 1991. Es demasiado para una economía chica y destruida y un pueblo que, tras el drama de Saddam, fue invadido.

Jubileo Sur, Diálogo 2000, Oxfam de Londres o el Comité por la Anulación de las Deudas Externas del Tercer Mundo (CADTM) rechazan la deuda de Bagdad por ilegítima y juzgan que, como en todo el Sur, se saldó vía altos intereses y fuga de divisas al Norte.

Hasta el Banco Mundial pidió anular dos tercios de la carga (Irak le debe sólo US$ 82 millones). Y según la revista conservadora The Economist «es injusto que el pueblo iraquí pague por el gasto imprudente de un régimen que brutalmente lo oprimió por tanto tiempo».

Pero, claro, pidió que el perdón no siente precedente. Es que la deuda de los países del Sur más Europa del Este roza los US$ 3 billones (un 3 seguido de 12 ceros) y es un gran negocio para el mundo acreedor.

Eric Toussaint, del CADTM, recordó que cuando España perdió Cuba en manos de EE.UU., en 1898, la isla no pagó su deuda por orden de Washington y el Tratado de París sentó jurisprudencia sobre deudas odiosas. Costa Rica no honró la del dictador Tinoco, caído en 1922, tras un fallo de la Corte Suprema de EE.UU.

Y antes, las deudas de Napoléon, los sudistas de EE.UU. o el zar de Rusia no se pagaron cuando éstos tuvieron su ocaso, porque ni Francia ni los nordistas ni los soviéticos las asumieron.

La deuda argentina con el Club de París es «poca» comparada con la de Irak: US$ 2.300 millones. Pero por antecedentes históricos y por el perdón a lo que firmó Saddam, los críticos al actual orden mundial se preguntan por qué habría de saldarse la factura de US$ 45.000 millones que dejó la dictadura argentina.

Hace hoy 20 años, cuando volvió la democracia al país, también se lo planteaban algunos funcionarios argentinos. Pero no avanzaron demasiado con la idea.


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Articulo escrito por Néstor Restivo, El Clarín (Argentina), 18-12-03.

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