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Endeudamiento y suicidio de mujeres
por Nicolas Sersiron
20 de marzo de 2011

La crisis actual del microcrédito en la India y los suicidios femeninos son el resultado de la deuda creada por las grandes empresas capitalistas para mantener en servidumbre a los gobiernos y a los pueblos del tercer mundo desde hace 50 años. Una herramienta esencial de la conquista. Después de la retirada de las tropas de ocupación y la proclamación de las independencias, la pregunta era: ¿cómo garantizar la continuidad de la sobre explotación de los recursos naturales que había hecho las fortunas de los países europeos y sobretodo de sus capitalistas durante los últimos 5 siglos?

Sin la continuación de las importaciones de minerales, petróleo y productos agrícolas, a precios tan bajos que se debe mejor hablar de saqueo en vez de compra, muy pocas de las grandes empresas occidentales habrían podido seguir generando las increíbles riquezas que sus accionistas tienen hoy en día. La transformación de estas materias primas, efectuada exclusivamente en el norte, y la venta de productos de consumo masivo resultante, son la causa de pobreza por un lado, y de un consumo excesivo y desperdicio por el otro: o sea injusticia social y desastre ambiental.

La introducción del sistema de la deuda en los primeros días de las independencias, el asesinato de los demócratas elegidos y la corrupción de los demás han mantenido encadenado a estos países, perpetuando así el poder exorbitante del Norte sobre el Sur. Para pagar estas deudas ilegítimas, los países menos desarrollados se vieron obligados a continuar exportando sus materias primas, sin procesarlas, y a mantener a sus pueblos trabajando por salarios diarios incompatibles con una alimentación digna de sus familias. Desde las independencias, la liberalización impuesta por el trío FMI-BM-OMC ha dado lugar a la desaparición de las barreras aduaneras que protegían los pequeños productores frente a los mastodontes, a los productos subsidiados del Norte, a las privatizaciones a bajo valor de las grandes empresas públicas y a la libertad de movimientos de los capitales con la libre repatriación de beneficios. Estas medidas han crónicamente debilitado los Estados del sur y provocado la pauperización de sus poblaciones. Sin embargo, el crecimiento del PIB [producto interno bruto] - 5% en Africa y 8% en la India - promocionado tanto por los defensores de la economía liberal, no refleja la realidad vivida por la mayoría de sus habitantes. Para tener una idea de la Renta Nacional Bruta [RNB] que permanecerá en el país para ser distribuida, se debe deducir de las cifras del PIB que tanto lo publican, los beneficios netos que se pagan en el extranjero. Sin impuestos aduaneros y después de la privatización y la explotación internacional de los recursos naturales, con empresas transnacionales [ETN] casi liberadas de impuestos, lo que queda del PIB para realizar los servicios públicos de salud, educación e inversión en infraestructuras, es extremadamente bajo.

Con los nuevos préstamos, las instituciones financieras internacionales obligaron los países pobres a pagar deudas odiosas las cuales nunca fueron utilizadas en la inversión y en el desarrollo de sus países, sino para corromper sus políticos y para enriquecer a las transnacionales que, así, ganaban las licitaciones de los mercados públicos locales. De este modo, la desregulación económica, llamada ’Consenso de Washington” por los más fuertes, se impuso a los más débiles con fórceps financieros, y fue delicadamente llamada “plan de ajuste estructural”. Dicha desregulación permitió mantener el Tercer Mundo en el subdesarrollo. Además de exportar cada vez más materias primas, con precios cada vez más bajos, estos países tenían que exportar también una parte significativa de las divisas obtenidas para tratar de salir de sus deudas.

El libre comercio, con una distorsión de la competencia, y la baja de los gastos de los servicios públicos, fue impuesto por el trío FMI-BM-OMC. El objetivo declarado era: impulsar la economía y liberar montos del presupuesto para reembolsar los acreedores mayoritariamente extranjeros. En realidad, el verdadero y escondido fin, ha sido el aumento de los beneficios de una pequeña oligarquía financiera internacional a expensas de justicia social y bienestar de los pueblos.

Eso es también lo que los pueblos del Norte viven en los últimos años. Para hacer frente a la deuda organizada de los Estados, aumentada recientemente por el rescate de los bancos, los gobiernos recortan fuertemente los gastos públicos preparando así sus privatizaciones. El FMI y la OMC se han convertido en casi tan influyentes en las políticas del Norte como en las del Sur.

Si el hambre y la pobreza han disminuido en China capitalista y dictatorial, más de la mitad de sus habitantes viven todavía en 2011 en la extrema pobreza [menos de 2 dólares por día], esto sin mencionar el número de hambrientos que va nuevamente a aumentar por el insoportable aumento de los precios de los cereales a principios de este año.

Desde hace tiempo, en caso de problemas graves y para garantizar la seguridad de sus familias, las mujeres han sabido crear tontinas en África y, en la India, grupos de protección y de crédito. Estas diversas formas de microfinanza mutualista se construyeron sobre una base popular e independiente. Ofrecían un real principio de independencia de las mujeres y les permitía escapar de los prestamistas privados que practican tasas usureras de interés de hasta un 5% por día en casos extremos, específicamente en la India.

Es la extrema pobreza de Bangladesh, como resultado de una distribución totalmente desigual de los bienes comunes a nivel planetario, que ha permitido al Grameen Bank crear su institución de microfinanzas y con tan rápido crecimiento. La intención era socialmente interesante, pero ¿cómo imaginar que con préstamos mínimos a las mujeres se podría luchar contra la pobreza global cuyas causas son exógenas? Especialmente cuando los gastos de reembolso son de 5 a 10 veces mayor que en Europa. Los investigadores Roesch, Server, Guerin, y Morvant escribieron en el diario Le Monde del 13/12/2010 sobre el sur de la India: ’Nuestras investigaciones establecen que las tasas de los prestamistas privados [...] las más comunes, son entre 3 a 5% por mes [o sea 36 a 60% por año] [...] la tasa efectiva es muy cercana a la de las IMF [instituciones de microfinanzas], actualmente en cuestión”. Esto contradice la afirmación de las IMF que han insistido siempre en presentar el nivel más bajo de sus tasas con respecto al de los prestamistas privados que califican de usureros. El éxito de Muhammad Yunus, fundador del Graneen Bank, recomendó a las grandes instituciones financieras en el mundo a aprovechar este negocio aconsejando la creación de otras agencias de microcréditos. ’... invertir en una institución de microfinanzas proporciona un rendimiento del capital propio de más del 20%, un reembolso de los préstamos a 99% y todo esto permitiendo a los pobres, y específicamente a las mujeres, para crear sus propias empresas [....] Todos nuestros estudios muestran que el 90% de la población de Andhra Pradesh en la India está endeudada y sobrevive sólo pasando de un crédito a otro. Las familias toman préstamos a las IFM, no porque tienen ’confianza’, sino porque no pueden hacer otra cosa. Reembolsan el 100% no por “confianza’, sino por la necesidad de renovar el crédito para vivir. Muy a menudo toman un préstamo para pagar otro”. En lenguaje financiero esto se le llama cabalgar, es una espiral infernal de la cual nunca se puede salir. Por el contrario es muy rentable para los prestamistas. Eso es exactamente lo que pasó con los PED [Países En Desarrollo], después de la gran crisis de la deuda de los años 80, el país deudor se ve obligado a pagar dos diferentes acreedores por la misma suma prestada, con el riesgo de duplicar los intereses por pagar. Cuando los prestamistas, institucionales o privados, no controlan el nivel de endeudamiento de una mujer india antes de conceder un nuevo préstamo, al igual que el anterior, no está destinado a una inversión productiva, sino simplemente para hacer frente a un intolerable estado de la pobreza, la válvula del endeudamiento se abre y la inundación de los dramas que se producirán será imparable sin ayuda externa o la intervención del Estado. La presión insoportable de algunos oficiales de las IMF en muchas mujeres de la India, ya en un punto de sobre-endeudamiento sólo puede empujarlas al suicidio. ’Por primera vez un partido político llama a la no devolución y esta llamada apunta particularmente a las dos más grandes y más conocidas de las instituciones de microfinanzas de la India: SKS y Spandana. Se les acusa de cobrar intereses ’usurarios’ y de incitar al suicidio a las mujeres pobres que no pueden pagar. [...] Desde hace años, el microcrédito se presentó como destinado para financiar la creación de microempresas de las familias pobres. Una amplia investigación sobre el uso del crédito y la forma de gestionar estos fondos, hecho en particular por un equipo del IRD – CIRAD, puso de manifiesto que casi ocho de cada diez préstamos son utilizados como créditos de consumo, para los gastos de salud, para viviendas o para gastos educativos. ’, El diario LE MONDE.15/11/2010. El diario LIBERATION del10/02/2011, anuncia en título: “A los campesinos indios, les mata la deuda’. 17.000 de ellos se han suicidado en 2009 y en10 años, más de 150.000. Si las IMF no están directamente involucradas, los comerciantes que venden a crédito fertilizantes, plaguicidas y semillas híbridas a los agricultores también practican una forma de microcréditos. Una mala cosecha, debido a cambios climáticos u otras causas imprevistas, tales como ataques de insectos en el algodón OGM, las semillas más caras que se debe comprar todos los años al distribuidor, también los insumos químicos, cuyos precios aumentan con los precios del petróleo, dejan el agricultor sin solución.

Desde las órdenes del FMI en los años 90 por la desregularización financiera de la India, los bancos agrícolas públicos estatales han desaparecido. Muchos movimientos alter mundialistas apoyan la transición hacia una moderna agro ecología, sin insumos químicos, con semillas naturales intercambiadas como se ha hecho por milenios. Esto es parte de la reclamación de la soberanía alimenticia. Por orgullo y para liberar a sus familias encadenadas a deudas impagables, el campesino indio [a menudo por la ingestión de un plaguicida que causó su ruina] o la mujer india prefiere poner fin a sus propias vidas. En Francia, donde más de un campesino se suicida cada día, el sobre endeudamiento es la causa principal, aunque no sea la única..

Traducción Michel Carles y Marie-Claire Charo


Nicolas Sersiron

Ex-président du CADTM France, auteur du livre « Dette et extractivisme »
Après des études de droit et de sciences politiques, il a été agriculteur-éleveur de montagne pendant dix ans. Dans les années 1990, il s’est investi dans l’association Survie aux côtés de François-Xavier Verschave (Françafrique) puis a créé Échanges non marchands avec Madagascar au début des années 2000. Il a écrit pour ’Le Sarkophage, Les Z’indignés, les Amis de la Terre, CQFD.
Il donne régulièrement des conférences sur la dette.