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Las razones por las cuales el CADTM y ATTAC presentaron un recurso de anulación del real decreto que concede una garantía de 54.000 millones de euros (además de intereses y accesorios) a Dexia SA y a Dexia Crédit Local SA.
por CADTM Bélgica
27 de diciembre de 2011

Deuda del Norte y deuda del Sur, el mismo combate

Desde hace más de 20 años, el CADTM milita por la abolición de la deuda pública del Tercer Mundo y por el abandono de las políticas de ajuste estructural impuestas al Sur. Desde la crisis de la deuda de 1982, esas políticas provocaron la explosión de la desigualdad, de la pobreza masiva, de una flagrante injusticia y de la destrucción del medio ambiente.

Ahora es la deuda de los países de la Unión Europea que está en el centro de la crisis global que estalló en 2007-2008. Hay grandes bancos al borde de la quiebra, Estados del Norte con una deuda en rápido aumento, y un enorme riesgo de contagio al conjunto de Europa y del mundo.

Aunque existen varias diferencias importantes entre la deuda pública de los países en desarrollo (PED) y la deuda pública en el Norte, parece claro que el reembolso de la deuda es el principal argumento utilizado por los gobiernos y la troica (Unión Europa, UE, Banco Central Europeo, BCE, y Fondo Monetario Internacional, FMI) para justificar la implantación de políticas de ajuste estructural en los países europeos.
Desde 2007, el CADTM reforzó, con toda lógica, su trabajo sobre la deuda del Norte. Por una parte, intensificó la colaboración en red a través del CADTM Europa, ya que se crearon CADTM en Grecia, España y Polonia [1]… Por otra parte, desarrolló un importante conocimiento sobre el tema mediante análisis y estudios. Su último libro publicado, La deuda o la vida [2], está dedicado principalmente a la deuda en los países del Norte.

¿Deuda pública o deuda de la banca privada?

Varios Estados europeos vieron como aumentaba enormemente su deuda pública después de haber inyectado importantes sumas a los bancos privados, para evitarles la quiebra. Y ahora estos países se ven sometidos a la implantación de planes drásticos de austeridad con el fin de encontrar los recursos financieros necesarios para el reembolso de esa deuda pública.

Aunque la situación no es tan dramática como la de Grecia o Portugal, Bélgica no es una excepción: el reciente aumento de la deuda pública belga está directamente relacionado con la crisis financiera de 2008 y con los rescates bancarios realizados por el Estado belga entre 2008 y 2011. Estos rescates deterioraron la situación de las finanzas públicas belgas y, contrariamente a un discurso que quiere ser tranquilizador, Bélgica no está fuera del riesgo de una grave recesión económica ni tampoco de un ataque especulativo sobre su deuda.

El Estado belga y las regiones intervinieron por primera vez en octubre de 2008 con un monto de 20.600 millones de euros, de los que 2.000 millones fueron para el rescate de Dexia. Para financiar el rescate bancario, estos 20.000 millones de euros se pidieron en préstamo a los mercados financieros y por lo tanto aumentó la deuda pública en esa suma.

Después del rescate de 2008, sin un control serio que verificase que el dinero público inyectado en el banco Dexia se gastaba de acuerdo al interés general, éste último continuó con sus actividades especulativas y con las mismas arriesgadas apuestas que, sin embargo, lo habían llevado a un callejón sin salida [3].

El 10 de octubre de 2011, el grupo bancario Dexia llegó a la quiebra y fue desmantelado en tres entidades: Dexia Holding, Dexia Banque Belgique y Dexia Crédit Local. Dexia Banque Belgique fue nacionalizado por el Estado belga por un monto de 4.000 millones de dólares El estado belga adquirió el 100% de los acciones de Dexia Banque Belgique (DBB) por un monto de 4.000 millones de euros. Es preciso mencionar que eso no hace de ello una empresa pública ya que para eso se requieren otras transformaciones. Por otra parte, Francia, Bélgica y Luxemburgo se pusieron de acuerdo para otorgar una garantía de 90.000 millones de euros sobre los activos del grupo Dexia, de los que el 60, 5 % será asumido por Bélgica, lo que representa una suma de 54.000 millones de euros, o sea el 15 % del Producto interior bruto (PIB). Sin embargo, Francia sólo se comprometerá con un máximo de menos del 2 % de su PIB.

Ya que esencialmente esas garantías se refieren a activos tóxicos, es más que probable que se transformen a medio plazo en nuevas deudas públicas, lo que traerá aparejado nuevas políticas de austeridad, muy duras socialmente, del tipo de las implantadas en Grecia, Irlanda, Portugal , España o Italia.
La factura total para el Estado belga puede llegar a ser muy cara: 54.000 millones de euros, o sea 34.000 millones más que la suma otorgada para el rescate de Fortis, de Dexia, de KBC y de Ethias, en 2008. Es también 26 veces la partida prevista en el presupuesto de 2012 para la sanidad y más de 200 veces las partidas previstas para la SNCB (Sociedad Nacional de los Ferrocarriles Belgas) de 253 millones de euros, y con la particularidad de la supresión de 170 trenes desde ahora hasta diciembre de 2012. Esto nos da la idea de la amplitud del riesgo que representan esas garantías para las finanzas públicas belgas. Tanto más que a esos 54.000 millones de euros hay que agregarles los intereses y accesorios que no están incluidos. A pesar de las declaraciones que anuncian la reducción a la mitad de esta garantía, hasta ahora no hay nada confirmado, y, de todas maneras, esta reducción no resolvería el problema.

Para el CADTM, una gran parte de la deuda pública es deuda ilegítima

Por consiguiente aparece claramente que los rescates bancarios y sus consecuencias tienen un papel clave en el aumento de la deuda pública belga. Para el CADTM esta deuda es ilegítima puesto que la mayoría de la población belga no tiene nada que ver con ella. No obstante la opción elegida hace recaer sobre los contribuyentes belgas la factura del rescate de los bancos. En cuanto a los responsables de la crisis, los bancos, éstos continúan enriqueciéndose de manera descarada y especulando con títulos de riesgo. Esta situación es inaceptable. Los responsables deben pagar por la crisis y no la mayoría de la población.

Para el CADTM, las alternativas existen. Recuperar el coste del rescate de los bancos imponiendo una tasa de crisis sobre el patrimonio de los grandes accionistas y administradores de las instituciones salvadas es una medida justa, que el CADTM ya proponía en octubre de 2008, en el momento en que el gobierno se decantaba por unas (malas) opciones políticas. El Estado habría debido, sin indemnizar a los grandes accionistas privados, nacionalizar Fortis Banque, Dexia y el KBC para garantizar el ahorro de los ciudadanos y ciudadanas y dotarse de un instrumento público que le permitiera realizar inversiones y crear empleos social y ecológicamente responsables.

Como consecuencia de la escandalosa compra de Dexia tenemos una doble demostración:
1.- Es necesario transferir los bancos privados al dominio público, ya que de lo contrario se continuarán repitiendo los mismos excesos. Esta decisión debe ser duradera para conseguir que se constituya un potente sector público de ahorro, crédito e inversiones.
2.- Es inadmisible indemnizar a los grandes accionistas privados de Dexia. Por el contrario, esa gente debe reembolsar las sumas concedidas en 2008 (al menos 3.000 millones de euros) así como el coste del saneamiento de lo que irá a una estructura de separación de activos tóxicos, un banco malo. Los dirigentes de Dexia así como los ministros responsables del rescate de los bancos en 2008 y en 2011 deben rendir cuentas ante la justicia por los perjuicios que causaron.
Por otra parte, el real decreto que le otorga esas garantías a Dexia viola la Constitución ya que los derechos del Parlamento federal han sido manifiestamente burlados. En ningún momento, los diputados y diputadas han sido consultados/as sobre la concesión de esas garantías. Este real decreto no hará más que incitar a los bancos y a los organismos financieros privados, al saberse protegidos por el Estado belga, a buscar la optimización de su margen de beneficio sin cambiar su comportamiento altamente arriesgado: a eso se le llama «riesgo moral». Podemos predecir, en esas condiciones, otros rescates bancarios…

Dados todos estos elementos, el CADTM decide, en colaboración con ATTAC y un colectivo de apoyo, presentar un recurso de anulación de estas garantías ante el Consejo de Estado.
Más allá del objetivo principal que es evitar un nuevo aumento de la deuda pública belga, el CADTM afirma la necesidad de organizar un amplio debate sobre la cuestión de la legitimidad de la deuda. ¿De dónde viene la deuda pública belga? ¿Sirvió realmente a los intereses de la población belga? ¿Es cierta la obligación de reembolsar esa deuda? ¿Existen argumentos que podrían justificar una suspensión del pago de la deuda, incluso el repudio de una parte de la misma? ¿Qué pasaría si Bélgica rechazara el pago de la deuda? A todas estas preguntas es necesario y urgente responder ya que, en nombre del reembolso de esta deuda, la oleada de austeridad que se está desplegando en Bélgica y que suscita, con toda justicia, amplias movilizaciones populares, afectará las condiciones de vida de millones de ciudadanas y ciudadanos belgas.

Debemos avanzar hacia la puesta en marcha de una auditoría ciudadana para lograr la anulación de las partes ilegítimas de la deuda, comenzando con aquellas destinadas al rescate bancario de 2008 y 2011, pero sin olvidar aquellas que, desde el comienzo de los años 1980, sirvieron para rellenar el déficit presupuestario imputable, en su mayoría, a la rebaja de la fiscalidad a las clases pudientes y a los grandes empresas.

Contactos:
CADTM (www.cadtm.org ):
Eric Toussaint, presidente, eric.toussaint4 chez gmail.com
Renaud Vivien, jurista, renaud chez cadtm.org
Eric De Ruest, relaciones con la prensa, ericdr.medias chez cadtm.org


Traducción del francés: Griselda Piñero

Notas :

[1Véase la red CADTM Internacional : http://www.cadtm.org/Contactenos

[3El profesor de economía de la universidad de Gante Koen Schoors, interrogado el jueves 15 de diciembre de 2011 en una comisión del parlamento flamenco sobre la quiebra de Dexia, comparó el modo de financiación del grupo Dexia al de un fondo especulativo y calificó de «increíble» la adquisición por el Holding Dexia de más de 200.000 millones de activos sin ninguna relación con su actividad de origen, el financiamiento de actores públicos locales. Así, antes de la crisis de 2008, una de las filiales de Dexia, Dexia Asset Management se colocaba en la posición 13ª en la calificación europea de hedge funds, esos fondos de alta especulación y de alto riesgo, con 6.100 millones de dólares

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