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Deflación salarial en Europa: Crónica de un fracaso anunciado
por Daniel Munevar
1ro de febrero de 2013

Una de las áreas donde se ha dejado sentir con más fuerza el impacto de las políticas de austeridad en la periferia europea es la evolución de los llamados costos laborales [1] . Desde el punto de vista oficial esta es una de las variables claves a seguir toda vez que se encuentra en la raíz de los problemas enfrentados por países como España o Grecia. Ello se debe a que en el discurso de entidades como el FMI, la divergencia entre el crecimiento de los costos salariales en la periferia europea con respecto a Alemania permite explicar dos situaciones. Primero, la pérdida de competitividad de la periferia europea desde la creación del Euro. Segundo, los menores niveles de competitividad se tradujeron en una ampliación del déficit de cuenta corriente y por ende de las necesidades de financiamiento externo de este grupo de economías.

De este análisis se desprende que la solución de los problemas de la periferia europea depende en gran medida de lograr disminuir la divergencia presente tanto en los costos laborales como en los niveles de productividad de estos países con respecto a Alemania. Ante la imposibilidad de recurrir a una devaluación nominal de la moneda para compensar por las diferencias en productividad, como ha ocurrido de manera historia en Europa, el peso recae sobre un proceso de deflación salarial.

En teoría, la recuperación de los niveles de competitividad de estas economías, por medio de la compresión de los salarios, les permitirá transformar su déficit comercial en superávit. De acuerdo al argumento este excedente comercial externo, no solo permitirá reactivar el crecimiento económico, sino que al mismo tiempo permitirá la generación de recursos requeridos para el pago del financiamiento externo recibido a lo largo de la última década. Es decir que la deflación salarial y su consecuente impacto sobre el balance comercial representa la herramienta mágica para solucionar los dos problemas claves de Europa: bajo crecimiento económico y altos niveles de endeudamiento público y privado.

Es así entonces que el énfasis de las políticas de austeridad en la reducción de los salarios en los sectores públicos de España, Portugal o Grecia, ha tenido como resultado una notable reducción en los costos laborales en dichos países. De acuerdo al banco de inversión japonés Nomura, los costos laborales en este grupo de países han caído entre 10 y 15% desde principios de 2010 hasta la fecha [2]. En caso de mantener la tendencia a la baja se espera que los costos laborales en estos alcancen los niveles de Alemania en diversas fechas: 2015 para el caso de Grecia, 2016 en España y 2018 en Portugal. Teóricamente, una vez se llegue a este punto se reducen de manera significativa los incentivos para la salida de la zona Euro. Ello toda vez que la mejora en la balanza comercial ya habría sido alcanzada producto de la deflación salarial y por ende una devaluación solo tendría un efecto marginal sobre la posición comercial.

Esta línea de argumentación presenta 4 serios problemas. Primero, desconoce los altos niveles de endeudamiento del sector privado en los países más afectados por la crisis. En este contexto, la caída del ingreso disponible implica un aumento del peso real de la deuda de los hogares. Debido a que el servicio de la deuda de los hogares queda represado en el sistema bancario, toda vez no existen las condiciones de solvencia para incrementar el crédito, este afecta de manera negativa la demanda agregada y el crecimiento económico. Esto es, la deflación salarial aumenta de manera exponencial los problemas de hojas de balance de hogares y el sector financiero. De esta forma, aun si se logra consolidar el déficit del sector público, el incremento en los créditos en mora de hogares y corporaciones es más que suficiente para poner en entredicho la solvencia del sector financiero en la periferia europea.

En segundo lugar una mejora de la posición comercial de un país tiene que estar sustentada en última instancia por una mejora en la productividad de este. Por definición dicha mejora requiere un incremento sostenido de la inversión con dos fines. Primero, para sustituir importaciones de tal forma que un retorno al crecimiento económico no se traduzca en un deterioro automático del balance comercial. Segundo, para el establecimiento de sectores exportadores en áreas dinámicas del comercio global que permitan una mejora sostenida del balance externo. Sin embargo, la recesión que experimenta la periferia europea desde 2010 recluye la posibilidad de un aumento sostenido de la inversión, la cual ha venido cayendo sistemáticamente en los últimos cuartos. Sin inversión, un retorno al crecimiento implica directamente mayores déficit y con ello mayores necesidades de financiamiento externo.

Tercero, el desarrollo de un sector exportador dinámico requiere de profesionales especializados. Precisamente el tipo de personas que ante la falta de oportunidades laborales están emigrando en masa hacia países como el Reino Unido o Alemania ante tasas de desempleo que en el caso de personas menores a 25 años ya superan el 60% en España y Grecia [3]. Este proceso de fuga de cerebros que está teniendo lugar dentro de la Unión Europea dificulta aún más el proceso de recuperación de la periferia europea, toda vez que este depende del conocimiento y capacidades disponibles en el mercado laboral, los cuales van a seguir disminuyendo progresivamente.

Finalmente, en cuarto y último lugar se encuentran las consideraciones políticas asociadas a una deflación salarial por un periodo prolongado de tiempo. Como señala Barry Eichengreen en su obra “Golden Feathers”, la caída del patrón oro en los años 30 se debió a la incompatibilidad de la implementación de una estrategia de deflación salarial con los regímenes democráticos de la época. En otras palabras, como resulta evidente a cualquier observador casual de la realidad por la cual atraviesa entre otras la sociedad española, es absurdo pensar que la población de una sociedad moderna está dispuesta a soportar impávida una reducción sistemática de sus niveles de vida durante un periodo prolongado de tiempo.

El peligro derivado de esta realidad es la erosión de la credibilidad y poder de los partidos tradicionales, a cambio del fortalecimiento de grupos en ambos extremos del espectro político que proponen alternativas diferentes a la austeridad. A medida que prosiga el deterioro de la situación económica, dichos grupos aumentaran y consolidaran sus posiciones. El problema radica que mientras los grupos progresivos de izquierda en la periferia presentan una estructura que carece de un alto grado de cohesión, los grupos de extreme derecha avanzan rápidamente consolidándose alrededor de un discurso xenófobo, violento y abiertamente fascista. De ahí la importancia de seguir avanzando en la construcción de alternativas que partan de la solidaridad y la protección de los derechos humanos sociales y culturales de las poblaciones afectadas por las políticas de austeridad.


Notas :

[1El termino costo laboral se refiere al concepto de Unit Labour Costs. Este se define como la relación entre el crecimiento de la compensación salarial y el crecimiento de la producción. Una relación positiva indica crecimiento de los salarios por encima de los niveles de productividad.

[2Ver, FT Alphaville “Nomura on EU Labour Costs”, Agosto 30, 2012, disponible en: http://ftalphaville.ft.com/2012/08/30/1138781/converging-competitiveness-and-balance-sheet-recessions/nomura-on-eu-unit-labour-costs/

[3Ver, “The tearing of Europe’s social fabric” en Zero Hedge, disponible en: http://www.zerohedge.com/news/2013-01-31/tearing-europes-social-fabric

Daniel Munevar

es un economista post-keynesiano de Bogotá, Colombia. De marzo a julio de 2015, trabajó como asistente del ex ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis, asesorándolo en materia de política fiscal y sostenibilidad de la deuda.
Anteriormente, fue asesor del Ministerio de Hacienda de Colombia. También ha trabajado en la UNCTAD.
Es una de los principales autores en el estudio de la deuda pública a nivel internacional. Es investigador en Eurodad.