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El Socialismo es inviable si no confrontamos la lógica del Capital
por José Ignacio Acuña
13 de junio de 2013

LOS TRATADOS BILATERALES DE INVERSIÓN (TBI´s) Y LOS TRATADOS PARA EVITAR LA DOBLE TRIBUTACIÓN (TNDT): ALGUNOS INSTRUMENTOS DEL CAPITALISMO PARA ASEGURAR EL COLONIAJE EN VENEZUELA.

Antecedentes: Los TBI´s, TNDT y el Arbitraje internacional

En la década de los 90, los países de América Latina fueron sometidos a las confiscantes políticas del neoliberal “Consenso de Washington”, el cual obligaba, luego de otorgado un préstamo por parte de un organismo multilateral (en este caso el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), aplicar políticas restrictivas a lo interno, y de expansión al capital trasnacional. Las empresas globales, principalmente norteamericanas, fueron recibiendo de los gobiernos el control monopólico de sectores estratégicos (explotación de recursos naturales y minerales no renovables, telecomunicaciones, electrificación, vialidad, servicios, producción y comercialización de bienes de primera necesidad, privatización de la salud, entre otros), sumado a políticas de desregulación, créditos públicos, preferencias arancelarias, exoneración de impuestos, etc. Por otra parte, el pueblo y la clase trabajadora vieron mermadas sus capacidades de obtener mayores beneficios económicos y sociales, ya que el “paquetazo” incluía aumento de impuestos directos, despidos masivos de trabajadores, congelación de los salarios, y la entrega absoluta de la seguridad social al sector privado.

Las potencias imperiales incorporaban en estos instrumentos clausulas de sometimiento al arbitraje internacional (sacro tribunales al servicio del capital trasnacional), para garantizar que sus inversiones fuesen resarcidas en caso de que los países de América Latina –como es el caso actual-, soberanamente se rehusaran a mantener en sus tierras a empresas globales en sectores estratégicos y vitales para los intereses del país y sus conciudadanos.

Fue así como Venezuela suscribió desde la década de los 90, TBI´s con países del “primer mundo” (Alemania, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Lituania, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza), y otros tantos con países de América Latina, que servían de meros “puentes” para la entrada de mercancías producidas por trasnacionales que ocupaban de igual forma esos países. Paradójicamente Venezuela no firmo TBI con EEUU, dado el carácter aberrante de sus clausulas, que pretendían abiertamente expoliar el territorio sin mayores limitaciones y con amplias concesiones. Sin embargo, por intermedio del tratado bilateral con Holanda (firmado en 1993 y denunciado por Venezuela en 2009), ingresaron capitales de los “inversionistas” Italianos (Petrolera ENI), Norteamericanos (las petroleras Conoco Philips, Chevron, Exxon Movil, Royal Dutch Shell), la Noruega Statoil, entre otras.

Igualmente, se han suscrito más de 20 Tratados para Evitar la Doble tributación entre Venezuela y el resto del mundo (principalmente potencias hegemónicas), para que las empresas que se acojan a los mismos sean exoneradas del pago de impuestos en los países donde instalen sus inversiones; En nuestro caso, nuestras empresas no reproducen capital en el extranjero; en cambio, las trasnacionales que se instalaron en Venezuela, luego de extranjerizar más del 90% de sus ganancias, dejaron de pagar al fisco nacional hasta 2007, mas de 17.000 millones de dólares por año, y en la actualidad, de acuerdo a estimaciones preliminares, más de 20.000 millones de dólares anuales.

Como referencia, los Países de UNASUR, mantienen vigentes 266 TBI´s, y en la mayoría abrumadora de los mismos, la definición de lo que es una “inversión” cubierta por el tratado respectivo incluye el acceso a los recursos naturales. Así, de manera semejante a lo que ocurrió en los libros de texto de economía, con los TBI´s desaparecieron de la vista los recursos naturales. El Estado otorgante de los derechos de acceso a tales recursos, se subordinó al capital de una forma tan contundente que cualquier controversia entre las dos partes se califica de disputa de inversión, más aún, si se llega a una controversia, la falta tiene que ser del Estado: el Estado, sistemáticamente, es el acusado, mientras que el inversionista sólo defiende sus legítimos intereses.

Lo anterior deja en evidencia la necesidad de que América Latina –pudiendo ser UNASUR la instancia más adecuada- revise la conveniencia de mantener la vigencia de los TBI´s y demás instrumentos de dominación imperial, y que abiertamente han favorecido el interés de las empresas trasnacionales. Estas han multiplicado sus inversiones, acumulado riquezas, asegurando altas tasas de ganancia y rentabilidad y extranjerizado gran parte de las mismas. No contribuyen por vía impositiva (fiscal) al desarrollo de los países donde se instalan, violentan la soberanía de los pueblos, explotan a la clase trabajadora local, etc.

Actualmente, mediante Decreto Presidencial N° 1506 del 06/05/13, el Presidente Constitucional de la República de Ecuador, Economista Rafael Correa decretó la creación de la Comisión para la Auditoría Integral Ciudadana de los Tratados de Protección Reciproca de Inversiones y del Sistema de Arbitraje Internacional en Materia de Inversiones CAITISA, adscrita a la Secretaria Nacional de Planificación y Desarrollo, la cual tendrá, entre otras, las siguientes funciones:

  • Definir la metodología para realizar una auditoría integral a cada uno de los Tratados de Protección Reciproca de Inversiones suscrito por Ecuador, las disposiciones en materia de inversiones contenidas en instrumentos internacionales de los que Ecuador es parte; instrumentos de derecho internacional público y privado; la aplicación de cláusulas de sometimiento al arbitraje internacional, y los impactos económicos en la aplicación de los TBI´s, entre otras.
  • Auditar conforme a esa metodología, los tratados, convenios e instrumentos legales, públicos y privados, nacionales e internacionales; el sometimiento a reglas, procedimientos y órganos arbitrales en materia de inversión extranjera que se hayan suscrito y que puedan dar lugar a procedimientos arbitrales internacionales para la solución de controversias.
  • Conformar un sistema de información que permita realizar el análisis previo sobre la pertinencia de la firma y contenido de futuros acuerdos internacionales sobre inversión extranjera.

Esta iniciativa del Gobierno del Ecuador, debería convertirse en referencia para Venezuela, e iniciar un profundo debate sobre la pertinencia de mantenernos sujetos a los ya anunciados y lesivos instrumentos de dominación imperial: TBI´s, TNDT, y cualquier normativa legal que favorezca los intereses del capital trasnacional en nuestros países, para apropiarse de nuestros recursos naturales y minerales, para mantener sectores estratégicos y vitales que mueven nuestra frágil economía. Las Herramientas del Capital trasnacional limitan -por su condición de monopolios- el surgimiento de las nuevas fuerzas que compongan un tejido productivo nacional –hoy con claras muestras de precariedad pública y privada-, necesario para avanzar en la industrialización local y en la disminución gradual de las importaciones de bienes y servicios, que han alcanzado niveles vergonzosamente históricos en los últimos años.

Venezuela: El Socialismo frente al Acomodo del Capital Internacional

En nuestro caso, es vital comenzar a desmontar el sistema de dominación neocolonial impuesto por las potencias imperiales desde los 90. Ya habiendo denunciado en 2012 el convenio CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias en Materia de Inversiones, y ápice del Banco Mundial, para asegurar decisiones –laudos- a favor de las inversiones extranjeras), nos viene ahora revisar el aparataje legal que privilegia la inversión extranjera: Ley de Promoción y Protección de Inversiones y su Reglamento, ambos vigentes, los Tratados de Protección reciproca de Inversiones o Tratados Bilaterales de Inversión, y los Tratados contra la Doble Tributación. Es ya sobradamente estudiado y conocido el impacto negativo que en nuestros pueblos causan la vigencia de los mismos, y más aún cuando en la actualidad el capital trasnacional expolia la renta petrolera (nuestra única forma de percibir ingresos en moneda extranjera).

Se plantea, al igual que lo hará Ecuador, una revisión o auditoría ciudadana de los citados instrumentos, para declararlos fraudulentos y denunciarlos por la condición de minusvalía que nos confieren. Sólo así el Estado impulsará y desarrollara el necesario sector productivo nacionalista –no solamente nacional-, comprometido con el modelo socialista, bien descrito como orientación en el Programa de la Patria 2013-2019, y dejado como obligatorio legado del Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez.

De esa manera, por ejemplo, recuperaremos en principio nuestra soberanía sobre los recursos naturales y minerales, la alimentaria, la tecnológica, la industrial, entre otras, dando prioridad al pueblo, para que a través de las nuevas formas de organización social y político territorial, se constituyan polos de desarrollo sustentables, y asegurar la producción de bienes, mercancías y servicios de talla nacional, para satisfacer las crecientes demandas de la población.

El modelo económico Venezolano actual, privilegia la lógica del capital, y su reproducción material. Los mecanismos para la asignación de divisas, han permitido que los ya exiliados 450.000 millones de dólares que la burguesía acumuló en la IV República, y que hoy se encuentran depositados en la banca extranjera, ahora se sumen otros 150.000 millones “fugados” de la economía venezolana, producto de la extranjerización de ganancias, el otorgamiento de divisas a través del eliminado SITME, y los actuales CADIVI y SICAD para especular con una parte, y la otra mantenerla en cuentas bancarias foráneas, las importaciones pagadas en divisas, y la propia emisión de títulos de la deuda pública nacional. Esto ha mermado los nuevos flujos de inversión local, coadyuvando a la destrucción del ya precario y parasitario sector productivo privado, e impidiendo que nuevas industrias nazcan al calor de la Revolución.

Las transferencias de divisas liquidadas en los últimos años a las corporaciones trasnacionales, principalmente norteamericanas: transporte aéreo (más de 4.431 millones de dólares); sector alimentos (más de 10.345 millones de dólares); telecomunicaciones (más de 5.451 millones de dólares); cauchos (más de 1.786 millones de dólares); vehículos automotores (más de 15.976 millones de dólares); laboratorios y sector farmacéutico (más de 8.257 millones de dólares); por citar las asignaciones a algunos sectores del comercio, han evidenciado la incapacidad productiva de un sector privado, que aporta menos del 20% de los bienes y servicios de consumo que demanda la población venezolana, pero que demanda más del 65% de las divisas que entran al País por concepto de venta del petróleo de todos los Venezolanos y Venezolanas. Por otra parte, un reducido número de Empresas de Producción Social (EPS), más no de “propiedad social”, y un grupo de empresas estatizadas, aportan en suma, menos del 10% a la producción nacional. Es un hecho que el Estado recurre a las Importaciones (más de un 70% en rubros estratégicos), precisamente por la incapacidad de que la economía se alimente de producción local.

Variables macroeconómicas como el PIB, Crecimiento Económico, la Inflación y el Tipo de Cambio (BS/Us$), tienden a mostrarse vulnerables, cuando no se tocan los intereses del capital transnacional, ni el modo de producción capitalista. El Socialismo queda reducido a una mera enunciación de un Plan, un Proyecto, sin que en la praxis pueda ser aplicable, aun conscientes de que es el único modelo para lograr el bienestar de la población, la socialización de las ganancias, la liberación de la clase trabajadora, la reducción de las asimetrías, el cuidado por el medio ambiente y la soberanía plena. Si no se resuelve la contradicción principal, ideológica por demás (el Socialismo como modelo que destruya el Capitalismo), estaremos limitados en trascender el modelo rentista y extractivista actual.

Los flujos financieros, controlados por el sector bancario privado –no nacionalista-, producen “per ce” grandes desviaciones de la masa monetaria circulante. La liquidez monetaria (monedas y billetes en manos del pueblo), que en el inicio del ciclo se encuentra proporcionalmente 60%-40% en la banca pública y privada, respectivamente, en el corto plazo se mueve hasta llegar a 20%-80% banca pública y privada, lo que permite –sin contar con las ya conocidas operaciones fraudulentas de los agentes de “intermediación financiera” o banca privada- obtener tasas de ganancia anuales superiores al 50% de su capital, y un crecimiento anual del sector en más de un 30%, y la correspondiente acumulación de capital en manos de pocos (lógica suprema del Capitalismo).

América latina y el Caribe, región de potencialidades

América Latina cuenta con grandes potencialidades, para asumir de manera frontal la lucha contra el capitalismo hegemónico global. La soberanía plena de nuestros recursos naturales y minerales, nuestras reservas acuíferas, la biodiversidad, el impulso en el desarrollo científico, tecnológico y de innovación, la producción de materia prima, agricultura y alimentos, entre otros, son muestras de la vulnerabilidad de las potencias imperiales –principalmente Estados Unidos- frente a nuestras fortalezas. Estas deben constituirse en reservas aprovechables por nuestros pueblos para cambiar la correlación de fuerzas frente al capital.

La propuesta de diseño de la Nueva Arquitectura Financiera Regional (NAFR), en el marco de la UNASUR posibilita el manejo soberano de las reservas internacionales de sus pueblos (más de 770.000 millones de dólares), para orientarlas a la inversión, a través del financiamiento de planes y proyectos locales y regionales en lo social, tecnológico y extraterritorial. El PIB UNASUR, superior a los 4.030.658 millones de dólares anuales, da cuenta de las incomparables capacidades de la región, que pese a las asimetrías, puede modelar las condiciones de inversión, costos y precios a escala global.

La NAFR, a través del Banco del Sur, el Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE) y el Fondo del Sur, permitirían disponer de recursos para el financiamiento del desarrollo y la complementación productiva, el uso de monedas locales en el comercio intrarregional, y garantizar la liquidez y estabilidad económica en la región, en el corto y mediano plazo. UNASUR podrá asumir como bloque el comercio internacional, garantizando el equilibrio con el medio ambiente, y disponiendo de sus recursos para asegurar el bienestar de los habitantes de la región y del mundo, bajo esquemas que pugnen contra la hegemonía del capitalismo global, ya en vías de agotamiento.

Venezuela por su parte, de cara a los retos que impone la reducción de las asimetrías regionales, abordar con políticas soberanas los siguientes aspectos:

  • Asumir con estricto apego el cumplimiento del Programa de la Patria 2013-2019, en sus 5 grandes objetivos históricos, de cara al necesario alcance del modo de producción socialista.
  • Incorporar al Poder Popular, a los consejos comunales, comunas, movimientos sociales y populares, y a las distintas formas de organización político territorial, en el diseño, ejecución y control, de planes y proyectos nacionales y regionales, para asegurar la eficiencia, efectividad y transparencia de los mismos.
  • Denunciar los mecanismos de dominación imperial, para asegurar soberanía en el manejo de sus recursos naturales y minerales, y garantizar que la renta de éstos, se oriente al impulso de sectores nacionalistas productivos que permitan alcanzar niveles óptimos de satisfacción de necesidades de la población.
  • Conformar comisiones de trabajo con las organizaciones populares nacidas en el seno de la Revolución Bolivariana, para revisar convenios, contratos, tratados, y leyes que privilegien la inversión trasnacional, y que den incentivos fiscales, preferencias arancelarias ventajosas sobre las iniciativas nacionalistas.
  • Disminuir gradualmente los niveles de importación de bienes y servicios foráneos –principalmente los venidos de las economías imperialistas-, asegurando el surgimiento del nuevo tejido productivo nacional.
  • Controlar los flujos financieros, avanzando en la Estatización de la banca privada.
  • Transferir los medios de producción, hoy en manos del aparataje institucional, a los trabajadores y trabajadoras, y a las distintas formas de organización popular, para que éstas produzcan para las propias comunidades y aporten al necesario tejido productivo nacional.
  • Impulsar la generación de propuestas comunes, venidas de los espacios de integración regional: Alba, Mercosur, Celac, y principalmente UNASUR, para atenuar las asimetrías en la región.
  • Revisar de manera plena, los mecanismos de financiación al capital privado local y trasnacional, a través de la banca y de las instituciones públicas que dirigen el sistema cambiario, para asegurar el correcto uso de las divisas, con criterios de selección y atención de necesidades.
  • Asegurar el uso de monedas locales para el comercio intrarregional.

Fuentes consultadas:

  • Bernard Mommer. Ponencia: “Recursos Naturales y Soberanía: de la Soberanía Permanente a la Soberanía Arbitrada”. Encuentro de UNASUR, del 27 al 30 de mayo de 2013.
  • Mónica Bruckmann. Ponencia: “Recursos naturales, Biodiversidd y Medio Ambiente en UNASUR: Una Visión Estratégica”. Encuentro de UNASUR, del 27 al 30 de mayo de 2013.
  • Santiago Vásquez, Secretaria Nacional de Planificación y Desarrollo de Ecuador (SENPLADES): “Comentarios y Propuestas para UNASUR”. Encuentro de UNASUR, del 27 al 30 de mayo de 2013.
  • Escritos y Análisis del Profesor Luis Britto Garcia, Venezuela.
  • Paulino Nuñez, CADTM Venezuela. Ponencia CIM Mayo 2013.
  • Jorge Marchini, ATTAC-CADTM Argentina, Comentarios a propósito de las conclusiones de la Mesa N° 1. Encuentro de UNASUR, del 27 al 30 de mayo de 2013.
  • Investigaciones, informes y conclusiones –propias y colectivas- de participación del autor.

José Ignacio Acuña
Licenciado en Ciencias Fiscales - Especialista en Finanzas y Gasto Público
Activista del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM-Venezuela)
Comunista
jiacuna chez gmail.com

José Ignacio Acuña