Argentina: La deuda odiosa

22 de enero de 2005 por Fernando Krakowiak


El miércoles pasado, el Gobierno anunció el lanzamiento del canje de la
deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
en un clima de euforia contenida. La mayoría de los analistas coincide
en que la propuesta de reestructuración diseñada por el ministro Roberto
Lavagna tiene grandes posibilidades de lograr un elevado porcentaje de
adhesión. El desgaste sufrido por los bonistas, el superávit fiscal y las
bajas tasas de intereses internacionales conforman un escenario ideal para
los intereses argentinos desde una perspectiva financiera. Sin embargo, la
reestructuración sigue siendo cuestionada por sectores que denuncian el
carácter ilegítimo e ilícito de la deuda desde un punto de vista jurídico y
político. Entre ellos se destacan Alejandro Olmos Gaona y Daniel Marcos, dos
investigadores que presentaron una solicitud de amparo para frenar el canje
hasta tanto no se resuelvan las causas penales que cuestionan el origen de
la deuda. El pedido es patrocinado por el prestigioso abogado Salvador María
Lozada, presidente del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico.

¿Por qué presentaron un amparo para frenar el canje de la deuda?

Porque tenemos la convicción de que el camino elegido es errado. El
Gobierno se olvida de los innumerables ilícitos que el juez Jorge Ballestero
comprobó en materia de deuda externa desde la dictadura militar en adelante
en la sentencia del caso Olmos. Hace cuatro años, Ballestero puso a
disposición del Congreso un listado de todos los ilícitos cometidos en la
constitución de la deuda.

La mayoría legislativa ha ignorado absolutamente esa delicada situación como
si la deuda hubiera sido contraída de un modo normal y regular.

¿Pedir la interrupción del canje en este momento no es ser funcional a los
acreedores que presionan para lograr una quita menor?

Nosotros sólo somos funcionales a la protección del patrimonio colectivo de
los argentinos. Interrumpir el canje es ayudar a la Nación, a los
contribuyentes y al Tesoro nacional porque la renegociación va a ser muy
onerosa para el país.

¿Qué cree usted que se debería haber hecho y no se hizo?

Promover que el Congreso asuma su rol exclusivo de gestor del arreglo de la
deuda, como dice el artículo 75 de la Constitución. Todas las mayorías
legislativas desde 1983 han escondido la cabeza como un avestruz para no
hacerse cargo de esa inmensa responsabilidad.

¿El Congreso no puede delegar la negociación?

Al hacerlo está violando la Constitución Nacional porque ésa no es una
facultad susceptible de delegación.

Esa parece una cuestión de forma, porque dada la conformación del Congreso no se deberían esperar decisiones demasiado diferentes de las que tomó el Ejecutivo.

Ahora no sabemos qué pasa dentro del despacho de Guillermo Nielsen o de
Roberto Lavagna. Desconocemos qué instrucciones se le ha dado al estudio
jurídico norteamericano que supuestamente atiende los intereses del pueblo
argentino en instancias judiciales norteamericanas. Esa falta absoluta de
transparencia se evitaría sustancialmente por el carácter público de las
sesiones del Congreso.

¿No sería poco operativo encomendar la negociación de la deuda a un órgano legislativo?

Cuando la propia generación constituyente estaba en el Congreso, durante la
presidencia de Bartolomé Mitre, se dispuso a través de una ley de noviembre
de 1863 que la deuda la debía manejar el Congreso a través de una comisión
bicameral compuesta por un número reducido de legisladores. Así se logra la
operatividad deseada sin perder transparencia.

¿Y qué deberían hacer los legisladores?

Convocar a todos los que se consideran acreedores para que exhiban sus
créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
y digan cuándo compraron los bonos, a qué precio compraron y a
través de qué bancos. Eso es esencial para saber cuál es el daño que pueden
sufrir y qué correspondería compensar. Así sabremos también qué bancos
lucraron con la colocación de la deuda, los cuales deberían contribuir al
momento de resarcir a los eventuales damnificados.

En el amparo, ustedes señalan que la deuda es ilegítima por haber sido
gestada durante la dictadura militar, pero después fue legitimada por
gobiernos democráticos y lo que hoy se está pagando es deuda emitida en
democracia.

La deuda es una sola, como fenómeno político económico empieza con Alfredo
Martínez de Hoz y, por corrupción, abdicación, falta de coraje y complicidad
de los gobiernos post-dictadura, se ha seguido pagando y renegociando. Nunca
hubo una legitimación porque nunca el Congreso asumió la facultad de
arreglar el tema de la deuda. Ha habido una prolongación de las
responsabilidades que contrajo Martínez de Hoz. Han sido continuadores de la
dictadura en contra de los intereses colectivos del pueblo argentino. Se
manejaron con un criterio de contadores que asumen la deuda como un mero
hecho, como una relación fáctica. Lo principal es saber si esa deuda debe o
no debe ser pagada; la relación entre deudor y acreedor es algo
esencialmente jurídico.

¿Hay antecedentes internacionales que justifiquen su posición?

Está el caso de Costa Rica, que se resolvió en términos de deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
. Se
llama el caso Tinoco porque Tinoco era un dictador de Costa Rica que tomó un
préstamo del Royal Bank of Canada y se gastó la plata. El asunto fue llevado
a la Corte Internacional de La Haya y ambas partes convinieron en que lo
resolviera un árbitro. Eligieron al presidente de la Corte norteamericana,
William Taft, quien determinó que la deuda era odiosa y no debía pagarse
porque no tuvo al público como destino. Si el pueblo no es el destinatario
de la deuda, hay deuda odiosa. En el caso de la Argentina, una parte
sustancial de la deuda es deuda privada hecha pública por exigencia del FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :

durante la propia dictadura militar. No fue una deuda que tuviera como
destino el bien público.

¿La deuda contraída con los organismos multilaterales también es ilegítima?

Sin duda, le estamos pagando a uno de los promotores de la desdicha
colectiva de los argentinos. En el caso del Fondo se debería aplicar el
principio del derecho romano que se llama Alterum non laedere y sostener que
lo que ya se le ha pagado al Fondo excede con mucho lo que le corresponde
después de descontar el daño hecho a los argentinos.

Una resolución como la que ustedes plantean parece poco viable.

La Argentina tiene que explicar con mucha claridad todo el proceso de
endeudamiento. Si se hubieran hecho las cosas con cuidado, la sentencia del
caso Olmos debería haber sido invocada por el propio Poder Ejecutivo y no
haberse ocultado sistemáticamente. Ahora ha pasado más tiempo del
recomendable, pero hay que hacerlo igual. Lo importante es clarificar la
deuda y liberar al pueblo argentino de esta carga tremenda que va a pesar
sobre las generaciones futuras.

Son muchos los que consideran que la deuda es ilegítima, pero no son tantos los que creen que se puede iniciar una revisión de todo el proceso.

Nosotros nos sentimos acompañados por los principios generales del derecho,
por toda la buena doctrina y por sectores colectivos de la Argentina que no
están en los medios de comunicación, pero que tienen una actitud muy clara
en rechazo de la deuda. El deber ser nos indica que tenemos que empeñarnos
hasta el último momento para impedir la continuidad de un proceso erróneo e
ilegítimo.




Fuente: Attac.

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