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Colombia: el peso de la deuda externa en la agenda del nuevo gobierno

Capítulo del Libro «la Deuda en América Latina y el Caribe»- Sección Colombia

20 de octubre de 2023 por Consuelo Ahumada


Este libro (virtual), cuyo título es «La deuda en América Latina y el Caribe», se propone considerar la gravedad del endeudamiento como elemento de dominación capitalista y las regresivas consecuencias sobre la clase trabajadora y el pueblo. Es un aporte necesario a la “batalla de ideas” que debemos enfrentar en tiempos de crisis global. Hoy presentamos el capítulo escrito por Carolina Ahumada sobre la situación de la deuda externa en la agenda pública del nuevo gobierno en Colombia



Se cumplen cuatro décadas del estallido de la crisis de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
externa en América Latina. Fue precisamente en agosto de 1982, cuando México anunció la imposibilidad de asumir la enorme deuda externa contraída por su gobierno. A partir de ese momento, los principales países de la región, uno tras otro, se manifestaron en el mismo sentido.

Es entonces cuando el Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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y los bancos, en representación de Estados Unidos y de los países poderosos, entran en escena e imponen el modelo neoliberal. Con ello, logran someter por completo a los países deudores a sus decisiones y políticas, que todavía siguen vigentes, a pesar de todos los eventos que han sucedido en el mundo desde entonces.

En términos generales, se trataba de “poner en orden” las economías de los países, para favorecer a los grandes capitales del mundo, por encima de los intereses nacionales y del bienestar de la población. Reducir la función económica y social del Estado y privatizar todo lo que fuera rentable.

Para obligar a los países a cumplir con sus compromisos con la banca internacional y garantizar el pago de las ganancias de las empresas inversionistas extranjeras, se imponen las políticas de austeridad y ajuste fiscal. Ello llevó a una reducción considerable de la inversión pública y social, la crisis de los sectores productivos, el detrimento de los servicios sociales básicos, como salud y educación, el incremento del desempleo y el deterioro de las condiciones sociales y laborales.

En un contexto marcado por la crisis económica y social y las políticas autoritarias que predominaron en la región, surgieron los gobiernos alternativos durante la primera década de este siglo. Se trazaron como prioridad ponerle freno a la estrategia neoliberal e incrementar la inversión pública y social, en sociedades con enormes grados de desigualdad y exclusión. Tuvieron aciertos importantes y también cometieron algunos errores, en un entorno internacional adverso.

Debido al prolongado conflicto armado que ha marcado su historia, Colombia se mantuvo ajeno a esa era progresista. Señalemos además que, por diversos factores, entre ellos la incidencia del narcotráfico, no se vio afectado por la crisis de la deuda en la misma medida de los demás.

En las décadas transcurridas desde entonces, en el país nunca ha habido intentos de desafiar la ortodoxia neoliberal. Solo contamos con la experiencia de gobiernos progresistas en Bogotá, con el mismo Gustavo Petro, y en algunas otras ciudades.

Adicionalmente, Colombia se fue consolidando como el más cercano a Washington, hasta convertirse en principal representante de sus intereses y estrategias en la convulsionada región andina.

Es por ello que el triunfo electoral del Pacto Histórico, con Petro y Francia Márquez, es trascendental para el país y para el continente en general. El nuevo gobierno, que apenas comienza, se ha planteado objetivos muy claros en cuanto a la transformación que el país
requiere con apremio: alcanzar la paz total y avanzar en cuanto a la justicia social y ambiental. Todo ello requiere de una fuerte y sostenida inversión social.

Más allá de un fuerte apoyo popular, el gobierno del Pacto Histórico cuenta con una amplia coalición de centro izquierda. Pero los retos son enormes, en un país que, casi seis años después de firmado el acuerdo de paz, registra cifras escandalosas de violencia, asesinato de líderes y lideresas sociales, masacres, desplazamientos y confinamientos forzados. Para no hablar de la histórica concentración del ingreso y de la tierra, una de las más altas del continente y del mundo.

Y en este punto, nos encontramos de nuevo con el peso de la deuda externa y con todas sus implicaciones. La política de ajuste fiscal se ha cumplido a fondo en Colombia. Fue consagrada mediante la llamada Regla Fiscal, basada en el principio de sostenibilidad fiscal, estipulado en la Ley 1473 del 2011. Esta ley se centra en la reducción del gasto público en el país, con el objeto de mantener el llamado equilibrio fiscal, garantizando la sostenibilidad de la deuda pública y la estabilidad macroeconómica.

La regla fiscal se sustenta con la idea de que el país tiene que ahorrar en épocas de bonanza, para tener margen de acción en momentos de crisis. Pero esta restricción del gasto se aplica únicamente al gasto social, en tanto que el servicio de la deuda Servicio de la deuda Suma de la amortización más los intereses del capital prestado. y el gasto militar no se afectan para nada.

Durante el cuatrienio pasado, el gobierno de Iván Duque, con el pretexto de atender las necesidades de la pandemia, incrementó la deuda externa de manera notoria. Hoy representa más del 50 % del PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
, lo que lo obliga al país a pagar elevados intereses y a cumplir con las imposiciones de la banca.

Al mismo tiempo, el déficit fiscal y de las cuentas con el exterior es altísimo. Para no hablar de los grandes escándalos de corrupción que se desataron durante el mandato anterior, el favorecimiento a los banqueros y a los grandes empresarios. Para completar, dejó comprometidos buena parte de los recursos del presupuesto nacional de los próximos años, mediante el mecanismo de las llamadas “vigencias futuras”.

Gustavo Petro ha señalado que va a reducir el déficit fiscal, sin comprometer los puntos esenciales de su programa de gobierno. Ha expresado claramente que no va a contraer más préstamos para pagar el servicio de la deuda, no va a recurrir a la venta de activos del Estado, ni impondrá gravámenes adicionales al sector productivo.

Plantea una reforma tributaria que reduzca las exenciones a los grandes empresarios y grave la tierra improductiva, las herencias y ganancias ocasionales.

Pero en el mundo siguen predominando las políticas de ajuste fiscal y austeridad, que se han afianzado a partir de la crisis financiera global de 2008, de la pandemia y de la crisis económica internacional que estallaron de manera concomitante. Las perspectivas de que se intensifique el conflicto mundial también son alarmantes, pero los dueños de las finanzas siguen al mando.

Sin embargo, la llegada de Gustavo Petro al gobierno de Colombia y el posible triunfo de Lula en Brasil en unos meses plantean un escenario de esperanza y optimismo frente a las perspectivas económicas y sociales de la región. Ahí están también los mandatarios de Chile, Argentina, México y Bolivia, entre otros. Será la ocasión para fortalecer la integración regional y plantear alternativas más radicales frente a la “deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
”.

Descargar el libro

Puedes descargar el libro completo a partir del siguiente enlace:
https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/248281/1/La-deuda-AL-Caribe.pdf


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