El FMI frente a la controversia sobre la infraestructura ¿Gasto o inversión?

25 de mayo de 2004 por Rocío Lapitz


R. Lapitz es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad América Latina).

Las sucesivas crisis económicas que han ocurrido en América Latina redujeron significativamente las inversiones públicas en áreas como la salud, educación, infraestructura, energía, etc. Paralelamente, la necesidad de cumplir con los compromisos de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
externa y las metas de superávit fiscal, que en especial promueve el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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, hicieron que esas inversiones se redujeran aún más.
Por lo tanto, las naciones latinoamericanas se enfrentan una vez más a la necesidad de aumentar sus inversiones en áreas críticas, como carreteras y energía, y los recursos disponibles son actualmente muy acotados. Como reacción ante este problema en los últimos meses se han sucedido varias iniciativas. Por un lado, los presidentes N. Kirchner de Argentina y «Lula» da Silva de Brasil, firmaron en marzo la Declaración de Copacabana que propone la flexibilización de la forma en que los proyectos de infraestructura son medidos en las cuentas fiscales. Los dos jefes de Estado apuntaban al FMI buscando que los gastos en obras públicas no sean contabilizados en las metas fiscales acordadas por los países con el fondo. Unas semanas más tarde, en la reunión anual de los Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), nueves países firmaron la Carta de Lima apuntando en el mismo sentido.

Cada vez está más claro que es importante mantener y ampliar la infraestructura para permitir el desarrollo nacional. Recientemente diversos problemas han dejado eso muy en claro; por ejemplo, la crisis de energía en Argentina que limitará las expectativas de crecimiento económico, o las insuficiencias carreteras en Brasil que acota el transporte de productos de exportación. Las inversiones en infraestructura permitirían mejorar tanto aspectos económicos de los países, principalmente en el arreglo de caminos y telecomunicaciones en los países latinoamericanos, como los aspectos sociales, por ejemplo el acceso a los servicios de salud.

La respuesta del fondo

La expectativa se centraba entonces en la reacción del FMI ante estas presiones. Es así que al tiempo de la llamada «reunión de primavera» del fondo y el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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, Teresa Terminassian, actual directora del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, presentó un informe analizando los aspectos positivos y negativos en esta cuestión. Su reporte, «Inversión Pública y Política Fiscal», reafirma que se mantiene el foco en el equilibrio total y la deuda pública como base para el análisis de la política fiscal, pero se considera que algunas medidas de flexibilización en el cálculo de las metas fiscales serán tomadas en un sentido que promuevan las inversiones productivas.

Este estudio demuestra que si bien la inversión total en los países latinoamericanos se ha mantenido estable, la inversión pública ha declinado constantemente. A juicio del fondo la caída de la inversión pública ha sido compensada por los aportes privados. El estudio admite que es pertinente preocuparse por una disminución de la inversión pública con respecto al PBI, lo que podría tener consecuencias adversas para el desarrollo de mediano y largo plazo. Pero a su juicio la evidencia empírica es poco concluyente. El FMI sostiene, en primer lugar, que es muy difícil controlar los factores, además de la inversión pública que afectan el crecimiento de largo plazo. En segundo lugar, una porción importante de la inversión pública se dirige a apoyar amplias funciones del gobierno, incluyendo la redistribución y la disposición de los servicios sociales, incluso se deriva en gastos de la propia administración, que no tienen ningún potencial productivo. Por último, el informe hace referencia a que las inversiones en infraestructura que se han realizado, en caminos, telecomunicaciones, etc, presentan un retraso importante.

A pesar de todas esas salvedades, el reporte del FMI admite que hay evidencia que corrobora que la inversión pública ha disminuido, en algunos casos, por causa del ajuste fiscal -justamente el punto de la crítica de Kirchner y Lula. Además existen estudios empíricos que demuestran que fueron esas reducciones de las inversiones en infraestructura las que derivaron en un fuerte impacto negativo en la tasa de crecimiento. Las estimaciones muestran una caída de la infraestructura en la década del noventa, lo que en el mediano y largo plazo redujo el crecimiento en el orden del 3% por año en Argentina, Bolivia y Brasil, mientras que cayó entre 1,5 y 2 % en Chile, México y Perú.

El informe concluye con una serie de medidas que deberían ser discutidas en el seno del FMI, tales como cambios en la base impositiva, la promoción de asociaciones público - privadas, etc. Más allá de estas medidas puntuales, el tono del informe del FMI podría resumirse en que no rechaza la posibilidad de los efectos negativos de una caída en la inversión debido a los compromisos de los ajustes fiscales. Pero más allá de cualquier evidencia, el fondo vuelve a caer en sus creencias fundamentales: se advierte que «los beneficios potenciales» de los cambios de asignación contable de las inversiones «quedan superados por los riesgos para la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de la deuda». En otras palabras, el pedido de los gobiernos latinoamericanos podría tener beneficios pero son mucho mayores los riesgos económicos.

Por lo tanto, las medidas concretas más evidentes a las que apunta el FMI se reducen a emprender estudios experimentales de modificación de indicadores fiscales y sus consecuencias. Brasil fue seleccionado para uno de esos proyectos pilotos. Sin embargo, A. Krueger, directora gerente en funciones del FMI, advirtió que aun falta un consenso internacional sobre este asunto. Incluso recalcó que el informe «Inversión Pública y Política Fiscal» se condicionaba la aceptación de la propuesta a que los países aseguren la factibilidad comercial de los proyectos.

A ello se suma la evidente intención de los bancos multilaterales en acentuar sus controles sobre los créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
orientados a la infraestructura. En palabras de Guillermo Perry, economista jefe del Banco Mundial para América Latina, «a fin de cuentas, queremos asegurarnos un gasto en infraestructura de buena calidad». Incluso, el FMI dijo que la dificultad para aceptar la propuesta era mayor en aquellos países con problemas macroeconómicos o de sustentabilidad de sus deudas, además de que los planes de incentivar la inversión pública no debe ser vistos «como una vía rápida para gastar dinero». Por lo tanto, por lo menos por ahora, el FMI se mantiene rígidamente apegado a sus clásicas ideas, y se necesitarán todavía muchos «estudios experimentales» para comenzar a flexibilizar la forma en que se contabilizan las cuentas nacionales.




Fuente: DeudaExterna.com /D3E. Uruguay, mayo del 2004.

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