2 de febrero por Daniel Albarracín

Imagen: Jorge Alaminos. (Litoral gráfico. Modos de ver).
La actual fase capitalista de crisis coincide con el declive de la hegemonía estadounidense. La violencia de la nueva Administración Trump ha roto el marco sociohistórico de la globalización multilateral librecambista que regía desde los 90. El gobierno de EEUU trata de constituir unilateralmente, mediante la fuerza y el chantaje, nuevas reglas, con el objeto de conservar su poder imperial, ante el sorpasso de potencias emergentes, para afianzar su “espacio vital”.
Podríamos remontarnos, sin embargo, más atrás de 2017 para encontrar las raíces de la nueva fase política unilateralista en EEUU, antesala del cambio paradigmático en las políticas ante una globalización
Globalización
(ver también Mundialización)
Origen y sentido de este término anglosajón: en inglés, la palabra «global» se refiere tanto a fenómenos que interesan a la (o las) sociedad(es) humana(s) a nivel del globo como tal (es el caso de la expresión «global warming» que designa el efecto invernadero), como a procesos que poseen la característica de ser «globales» únicamente en la perspectiva estratégica de un «agente económico» o de un «actor social» preciso. En lo que estamos viendo, el término «globalización» nació en las bussiness schools norteamericanas y reviste el segundo sentido. Se refiere a los parámetros pertinentes de la acción estratégica del gran grupo industrial. Lo mismo sucede en la esfera financiera. A la capacidad estratégica del gran grupo de adoptar una aproximación y una conducta «globales». En un debate público, el patrón de uno de los mayores grupos europeos explicó, en sustancia, que la «globalización» representa «la libertad para su grupo de implantarse donde quiera, cuando quiera, para producir lo que quiera, aprovisionándose y vendiendo donde quiera, y en donde tenga que soportar las menores obligaciones posibles en materia de derechos laborales y convenciones sociales» (extraido de Chesnais, 1997[a]).
que ha llegado a sus límites. Las medidas unilaterales no son rara avis en la historia del principal imperio militar de nuestra era. Este es un intento más.
Tras un primer mandato, Trump, representante del poder corporativo privado, grandes tecnológicas y grupos ultraconservadores autoritarios, ha vuelto al poder y puesto en marcha su programa de máximos, plasmado en su Estrategia de Seguridad Nacional, tanto contra el “enemigo interior” como contra sus adversarios extranjeros. En un mundo multipolar geopolíticamente tenso, EEUU persigue afianzar la hegemonía del dólar, ampliar el “espacio vital” del imperio económico y territorial yanki, socavar el desarrollo de enemigos históricos, y apropiarse de recursos de otros para su proyecto neoimperial y tecnoindustrial.
EEUU, desde la caída del Telón de Acero y hasta ahora, era la economía que lideraba el mundo casi sin contestación. Sin embargo, al menos dos fenómenos amenazan, aunque sea a fuego lento, ese liderazgo.
El primero, es la larga crisis de onda larga, que tuvo su inicio en los años 70 y se intensifica desde 2008. Atravesamos una etapa de acumulación débil, errática y contradictoria, con crisis más frecuentes y recuperaciones frágiles. Descartada la redistribución por las élites, la situación impide pactos sociales estabilizadores amplios.
El segundo consiste en la ascendencia económica y geopolítica de China que, junto a otras economías y el propio gigante asiático, forman los BRICS
BRICS
El término BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) fue utilizado por primera vez en 2001 por Jim O’Neill, entonces economista de Goldman Sachs. El fuerte crecimiento económico de estos países, unido a su importante posición geopolítica (estos 5 países reúnen casi la mitad de la población mundial en 4 continentes y casi una cuarta parte del PIB mundial) convierten a los BRICS en actores principales de las actividades económicas y financieras internacionales.
. Los BRICS, con el 45% de la población mundial, representaban, en 2024, un 25% del comercio mundial en el PIB
Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
mundial nominal. Unos BRICS que avanzan en su colaboración, aunque con tensiones internas, con acuerdos que podrían deparar la formación de una nueva moneda de referencia internacional con el renminbi digital en su núcleo. Un polo emergente que, con todo, rivaliza con la vieja potencia, y que, no obstante, no proporciona una alternativa al capitalismo.
En este nuevo contexto, las élites estadounidenses operan agresivamente y a la desesperada, y tratan de detener el ascenso de China. Lo hacen de una manera que se les puede volver en contra, poniendo, además, en peligro existencial a la humanidad. De lo que se trata, para poder criticar y combatir ese proyecto, es de comprender su naturaleza.
Trump inauguró su mandato con un giro proteccionista. En el “Día de Liberación” proclamó una tabla de aranceles exorbitantes, que luego ha ajustado según la respuesta más o menos sumisa de sus competidores o, en su caso, cómo látigo político selectivo.
Sus políticas, para los liberales bienpensantes, son la expresión de un delirio inexplicable. Pero tras su primer año de gobierno, la perplejidad debe dar lugar a la interpretación de la racionalidad de su proyecto y sus consecuencias. Este proyecto promovido por la ultraconservadora Heritage Foundation, plasma en su informe Project2025 la agenda al servicio de determinadas élites, encabezadas por el complejo industrial-militar y las grandes tecnológicas. El Estado abre las puertas a que ocupen directamente puestos de mando en el gobierno, aunque con tensiones internas en un difícil equilibrio entre las Big Tech, los halcones militaristas y Wall Street.
Se trata de un proyecto que da forma a una nueva generación de medidas estatales, favorables a las grandes corporaciones. Lo hace también, a su interno, con una política social xenófoba, supremacista y reaccionaria, con el objeto de afianzar los privilegios de una minoría de ultrarricos bajo ideologemas patrióticos, teocráticos, egoístas y agresivos. Refuerza así la jerarquía social, que, lejos de prometer más peldaños hacia arriba, en la escalera social crea nuevos hacia abajo, para disciplinar, atemorizar, segmentar y abaratar el empleo de la fuerza laboral.
Según Brenner y Riley (2024), en un contexto de estancamiento como el que nos afecta, las medidas de redistribución se tornan un juego de suma cero. De modo que los actores capitalistas se organizan para influir en las políticas públicas presionando a favor de políticas que les sean favorables, en contra de otros.
Trump ha impulsado una formulación económica basada en el proteccionismo y la reindustrialización de EEUU. La política proteccionista trata de incentivar el regreso del capital a EEUU.
Los aranceles han desempeñado el papel de amenaza y señuelo para una nueva jerarquía con EEUU como estrella central que negocia uno a uno con el resto, para doblegar y asentar reglas de vasallaje bilateral. Un movimiento de ajedrez ideado para algo más ambicioso.
Tiene ecos del Imperio Británico decimonónico, en una época donde el mundo está lleno y es más complejo. Ahora EEUU se encuentra en un mundo saturado, en un contexto en el que se ve superado, y en el que la fuerza militar se libera de diplomacias.
La economía política de las trumpnomics persigue cuadrar tres cosas difícilmente compatibles:
En 2025 el dólar ha perdido un valor de un 10% respecto a las principales divisas (Roberts, 2025). Esto puede reactivar en parte la re-relocalización del capital industrial en EEUU (sea estadounidense, alemán o japonés). Potencia la competitividad de sus exportaciones. No obstante, este movimiento también conspira en sentido contrario. Devalúa el valor del capital invertido en esa moneda. Con las crisis, al ser un país fuerte, el dólar solía apreciarse, a pesar de contar con una moneda fiduciaria. En esta ocasión, las inversiones están desviándose para acaparar oro, en máximos históricos, un activo Activo En general, el término “activo” hace referencia a un bien que posee un valor realizable o que puede generar ingresos. Por el contrario, hablamos de “pasivo”, es decir la parte del balance compuesta por los recursos de los que dispone una empresa (capital propio aportado por los socios, provisiones por riesgos y gastos, así como las deudas). -refugio aún más básico y seguro, que protege de la inflación Inflación Subida acumulativa del conjunto de los precios (por ejemplo, una subida del precio del petróleo, que conlleva luego un reajuste de los salarios al alza, luego la subida de otros precios, etc.). que la política arancelaria causa.
El valor del dólar no guarda correlación con la producción de su país, dado que depende de lógicas globales, las transacciones del petróleo nominadas en dicha divisa, o de la compra de bancos centrales para reposicionar sus monedas nacionales, entre otros factores. Con ello, EEUU puede financiar presupuestos, planes de inversión, su deuda
Deuda
Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
y déficit comercial como ninguna otra economía. Por eso, la clave de bóveda para los intereses financieros estadounidenses es que el dólar siga siendo la divisa de referencia internacional. No puede admitir que el petróleo se pague en otra moneda. Recordemos que se libraron guerras, lideradas por EEUU, contra el Irak de Sadam Hussein, porque quería nominar los intercambios del petróleo en euros. También contra Gadafi porque quería impulsar el Dinar como moneda regional para parte de África. A Maduro le han secuestrado porque transaccionaba su petróleo en algo diferente al dólar.
En tercer lugar, al equipo de Trump presiona hasta lo indecible al gobernador de la Reserva Federal
FED
Reserva Federal
Oficialmente Federal Reserve System, habitualmente abreviada en Federal Reserve o Fed, es el banco central de Estados Unidos. Fue creada el 23 de diciembre de 1913 mediante el Federal Reserve Act, también llamado Owen-Glass Act, tras varias crisis bancarias y el pánico bancario de 1907.
, Jerome Powel, para reducir los tipos de interés, en contra del mandato de control de la inflación. Finalmente, en 2025 bajaron del 4% al 3,75%. El nuevo gobernador que venga posiblemente los baje más.
Será difícil cuadrar el círculo.
Primero, porque la política de re-relocalización empuja a la reapreciación del dólar. Segundo, porque si se deprecia erosiona la credibilidad de la moneda fiduciaria por antonomasia. Tercero, porque reducir los tipos de interés, abarata las inversiones internas, pero hacen menos atractivo al capital extranjero invertir en suelo estadounidense. Más aún en una feroz competencia global donde hay adversarios más eficientes y rentables, especialmente en países emergentes Países emergentes Los países emergentes designan la veintena de paísesen desarrollo teniendo acceso a los mercados financieros . De ahí el papel de la Ley “Grande y Hermosa”, como regalo a los ultrarricos y reclamo en forma de devaluación Devaluación Modificación a la baja del tipo de cambio de una moneda frente a otras divisas. fiscal del capital, para retenerlo o atraerlo, y compensar el sentido de las otras medidas y sus consecuencias.
El proteccionismo sirve políticamente para disciplinar, pero esconde trampas importantes también para el propio capital estadounidense. El negocio del capital estadounidense transnacional depende fundamentalmente de los beneficios extraídos por sus inversiones en el extranjero. El déficit comercial, que pareciera obsesionar a Trump, es un asunto muy secundario para los intereses del capital estadounidense. Ese déficit comercial implica que otros países exportan más a EEUU que al contrario. Muchos bienes fabricados fuera vuelven a EEUU, o países intermedios con menores aranceles que China, para reexportarse a EEUU. La inversión industrial que se re-relocalice, no sabemos con qué alcance, proporcionará un rendimiento muy inferior a los beneficios internacionales de los grandes grupos multinacionales, que solo en una parte volverán, como planea, por ejemplo, Apple, para no verse sancionados por los aranceles y los contingentes que limitan el comercio.
Asimismo, una política de industrialización eficaz requiere una coordinación o política de planificación industrial ajena a la tradición neoliberal estadounidense. Aunque Trump, inspirado por China, está corrigiendo selectivamente esto en algunos sectores. El Estado reduce una décima parte de la función pública federal, con un gasto público que ha pasado del 39,4% con proyecciones al 35% a finales de 2025, incluyendo un cierre parcial y temporal del sector público, desprotegiendo socialmente a la población. Sin embargo, no renuncia a una intervención selectiva en relación con sectores estratégicos específicos. Aunque está lejos en sí de un capitalismo dirigido de Estado, como el chino, justificándose en razones de “seguridad nacional”, el Estado adquiere parcialmente empresas estratégicas (US Steel en el acero, MP Materials en defensa y tierras raras, Intel en chips…) o establece fórmulas de control de exportaciones (de NVIDIA y AMD, para la venta de chips a China a cambio de un 15% de ingresos).
Pero la cuadratura del círculo solo se completa si se crea empleo para sus votantes. Ahora bien, durante 2025 el empleo se estancó, según el Bureau of Labor Statistics estadounidense, con una tasa de paro del 4,3% en agosto, la más alta desde 2021. Debido a la automatización y digitalización, la porción dedicada por parte de la nueva inversión a la creación de empleo es cada vez menor en el sector industrial.
Por último, la política proteccionista es una vía torpe para ganar competitividad. Pone palos en la rueda a los competidores. Pero sin una política de inversión, planificación, desarrollo de la ciencia e innovación no mejorará la eficiencia de su propia economía. ¿Quizá estamos ante la antesala para bajar los salarios reales e intensificar más aún el trabajo siendo estas las vía de la recuperación de la competitividad y de la tasa de ganancia en EEUU?
El proteccionismo puede servir como fórmula punitiva de disciplinamiento. Pero sus consecuencias macroeconómicas son perjudiciales y desequilibrantes:
Se está rompiendo un régimen de acumulación capitalista e inaugurándose otro, mucho más devastador. La alternativa tiene que tomar en cuenta seriamente retos del siguiente calibre:
Urge la construcción de alianzas supranacionales solidarias que fortalezcan estructuras de cooperación mutuamente favorables, con arquitecturas económicas que integren y hagan converger en términos reales a los territorios y los pueblos. Hay que mirar con prioridad a América Latina, ahora amenazada. Las relaciones internacionales que se desarrollen no deben admitir subordinaciones a ningún imperio, sea en Occidente o en Oriente, ni menos a ninguna de sus oligarquías. El modelo no puede replicar el proteccionismo punitivo ni el librecambismo competitivo, que solo benefician a unas u otras élites, sino basarse en acuerdos de colaboración y complementariedad regulados para garantizar que los intercambios económicos y la producción se hagan sobre las bases de la solidaridad internacional y el respeto a la soberanía económica estratégica de cada pueblo (energética, alimentaria, medioambiental, de servicios públicos, laboral) con estándares de protección regulada más elevados, que sean el sustento de una democracia real.
Fuente: vientosur.info, extraída de Espacio Público
Es economista y sociólogo, miembro del Consejo Asesor de la Revista Viento Sur y de la Comisión de Economía Política de Anticapitalistas, participa en la iniciativa ReCommonsEurope.
Miembro del Truth Committee on Greek Debt. Ha sido asesor en el Parlamento Europeo y profesor universitario (UCM y UC3M)
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