El mundo diez años después de Seattle

28 de enero de 2010 por Esther Vivas


Diez años después de “la batalla de Seattle”, las políticas neoliberales se han generalizado e intensificado, pero el espíritu de quienes salieron entonces a la calle sigue vivo y sus reivindicaciones hoy, en el contexto de crisis global, se plantean como más urgentes que nunca.

A pesar de que en un primer momento, los detractores del movimiento “antiglobalización” le auguraron un futuro sombrío y episódico al considerarlo fruto de una alianza puntual de organizaciones sin proyecto coherente. La realidad fue otra. Las protestas en Seattle inauguraron un nuevo ciclo internacional de movilizaciones que tenía como eje central la crítica a la globalización Globalización (ver también Mundialización)

Origen y sentido de este término anglosajón: en inglés, la palabra «global» se refiere tanto a fenómenos que interesan a la (o las) sociedad(es) humana(s) a nivel del globo como tal (es el caso de la expresión «global warming» que designa el efecto invernadero), como a procesos que poseen la característica de ser «globales» únicamente en la perspectiva estratégica de un «agente económico» o de un «actor social» preciso. En lo que estamos viendo, el término «globalización» nació en las bussiness schools norteamericanas y reviste el segundo sentido. Se refiere a los parámetros pertinentes de la acción estratégica del gran grupo industrial. Lo mismo sucede en la esfera financiera. A la capacidad estratégica del gran grupo de adoptar una aproximación y una conducta «globales». En un debate público, el patrón de uno de los mayores grupos europeos explicó, en sustancia, que la «globalización» representa «la libertad para su grupo de implantarse donde quiera, cuando quiera, para producir lo que quiera, aprovisionándose y vendiendo donde quiera, y en donde tenga que soportar las menores obligaciones posibles en materia de derechos laborales y convenciones sociales» (extraido de Chesnais, 1997[a]).
neoliberal.

En el transcurso de estos años, el contexto internacional ha cambiado y las críticas del movimiento han contribuido a ello. El ascenso de las protestas contra los artífices de la globalización y las fuertes movilizaciones en el continente latinoamericano desgastaron la legitimidad de un modelo de globalización al servicio de los intereses corporativos. Asimismo, el fracaso evidente de las políticas neoliberales y la situación de crisis sistémica del capitalismo, con sus múltiples facetas (económica, climática, alimentaria, energética), ha puesto al descubierto las falacias de este modelo y su total incompatibilidad con la cobertura de las necesidades básicas de las personas y el respeto al planeta.

¿Éxitos?

Sin embargo, el movimiento ha tenido muy pocos éxitos concretos y su capacidad para detener políticas regresivas y arrancar demandas ha sido prácticamente nula, y cuando se han conseguido han sido “victorias” precarias o temporales. A pesar de las fuertes movilizaciones, alterar la correlación de fuerzas y provocar un cambio de paradigma ha resultado ser una tarea mucho más difícil de lo que podían haber pensado los miles de manifestantes reunidos en Seattle.

Pero en cambio, el movimiento “antiglobalización” ha tenido un papel clave en la deslegitimación del neoliberalismo y de las instituciones internacionales como el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

Mas...
, el G8 G8 Corresponde al G7 más la Federación de Rusia (desde 1995). ... consiguiendo colocar a sus políticas en el centro del debate y de la protesta. Después de Seattle, cada una de las cumbres de estos organismos sería fuertemente contestada en las calles.

Una dinámica que obligó a estas instituciones a realizar importantes campañas de marketing, entonando algún mea culpa parcial y buscando legitimarse en operaciones de cooptación de determinadas ONGs, algunas de las cuales al servicio de los mismos que defienden un “capitalismo de rostro humano” como los magnates empresariales George Soros o Bill Gates. El macro festival musical Live 8, coincidiendo con la cumbre del G8 en Gleneagles en 2005, fue buena prueba de ello, cuando centenares de estrellas de pop-rock participaron en conciertos en todo el planeta con el objetivo de “presionar al G8 para acabar con la pobreza en África”. Pero, ¿qué interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. pueden tener para acabar con la pobreza aquellos que se benefician de ella?

Promesas incumplidas

Y la misma dinámica hemos visto cumbre tras cumbre, palabras vacías de contenido, promesas incumplidas y declaraciones de buenas intenciones que ocupan páginas de periódicos con presuntas voluntades de acabar “con el hambre en el mundo”, “condonar la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
”, “poner fin al cambio climático”... que el día después quedan en el baúl del olvido. Un ejemplo: en la cumbre de Colonia (1999), los jefes de estado de los países más ricos del planeta se comprometieron a anular el 90% de la deuda bilateral y multilateral de los 42 países más endeudados (en reuniones anteriores, y también posteriormente, los líderes del G8 han realizado promesas en la misma dirección). Pero las cifras hablan por sí solas: desde 1999 la deuda global de los 42 Países Pobres Altamente Endeudados lejos de reducirse ha seguido aumentando. Los países del Sur han rembolsado casi diez veces el monto de la deuda de 1980 y aún así se encuentran cinco veces más endeudados.

Pero hoy nos encontramos ante una de las grandes crisis históricas que pone en evidencia la cara más destructiva del capitalismo. Una crisis que da la razón a quienes se levantaron en Seattle, confirmando la pertinencia de sus críticas. Frente a esta situación, los líderes del G8 y del G20 G20 El Grupo de los Veinte (G20) está compuesto por diecinueve países más la Unión Europea, en el que los ministros, gobernadores de bancos centrales y jefes de Estado se reúnen regularmente. Fue creado en 1999, tras la sucesión de crisis financieras de los años noventa. Pretende favorecer la cooperación internacional, integrando el principio de un diálogo ampliado ante el creciente peso económico adquirido por un grupo de países. Sus miembros son: Alemania, Sudáfrica, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Turquía y la Unión Europea (representada por el Presidente del Consejo y el gobernador del Banco Central Europeo). han optado por hacer un llamado a “moralizar el capitalismo”, “refundarlo”, aplicando una serie de retoques cosméticos que tan solo buscan apuntalar los cimientos del sistema.

Un año después del derrumbe de Wall Street, nos quieren hacer creer que “lo peor de la crisis ya pasó”, que “empezamos el camino de la recuperación”... Todas estas afirmaciones de las élites políticas y económicas tienen en común negar el carácter sistémico de la crisis y evitar que la misma abone el cuestionamiento del actual modelo, enmascarando las causas de fondo y presentándola como un problema estrictamente financiero resultado de cuatro banqueros y empresarios codiciosos. Sin embargo las graves consecuencias de la crisis, lejos de plantear la “refundación del capitalismo”, lo que demuestran es la necesidad imperiosa de superarlo.

Esther Vivas es autora, junto con Josep M. Antentas, del libro Resistencias Globales. De Seattle a la crisis de Wall Street (Editorial Popular, 2009).

Artículo aparecido en el suplemento especial de Diagonal para el Foro Social Mundial en Madrid, 07/01/2010.




Esther Vivas

Periodista i investigadora en moviments socials i polítiques agrícoles i alimentàries.
És llicenciada en periodisme i màster en sociologia. Les seves principals línies de treball són l’anàlisi dels moviments socials alternatius (antiglobalització, fòrums socials, indignats) i els impactes del model agrícola i alimentari i les alternatives que es plantegen des de la sobirania alimentària i el consum crític.
És autora de diversos llibres sobre aquestes temàtiques, alguns dels quals han estat traduïts al francès, portuguès, italià, croat i alemany.Cambiarlo para comprenderlo. Autora de diversos libros sobre movimientos sociales y políticas agrícolas y alimentarias. Su último trabajo es ‘Planeta indignado. Ocupando el futuro’ (Sequitur 2012), escrito junto a Josep Maria Antentas. En todas partes cuecen habas y aquí más.
@esthervivas | facebook.com/esthervivas | www.esthervivas.com

Otros artículos en español de Esther Vivas (86)

0 | 10 | 20 | 30 | 40 | 50 | 60 | 70 | 80

CADTM

COMITE PARA LA ABOLICION DE LA DEUDAS ILEGITIMAS

8 rue Jonfosse
4000 - Liège- Belgique

00324 60 97 96 80
info@cadtm.org

cadtm.org