¿Es posible otro mundo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio?

13 de abril de 2009 por Olivier Bonfond , Stéphanie Jacquemont


De Norte a Sur, la mayoría de los ciudadanos, movimientos sociales, gobiernos e instituciones internacionales lo han admitido: la situación actual es inhumana, intolerable, y debe cambiar. Resulta simplemente intolerable que millones de seres humanos se vean privados sus derechos fundamentales. Privados de agua potable, de una cantidad suficiente de alimentos y de viviendas dignas. Privados del acceso a la salud y a la educación. Ningún ser humano, en especial los privilegiados de privilegiados, tiene derecho a aceptar tal situación, ni como un simple dato estadístico, ni como una fatalidad. Es preciso y urgente proponer alternativas para poner fin a este escándalo humano y ecológico y darle un contenido real al eslogan “Otro mundo es posible”. Es necesario preguntarse: ¿están incluidos los ODM en esta óptica? ¿acaso pueden ellos sentar las bases de este “otro mundo”? Lamentablemente no. No obstante, para la mayoría de los gobiernos, instituciones internacionales (ONU, Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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, FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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) u organizaciones de la “sociedad civil”, los ODM constituyen un denominador común en término de objetivos a alcanzar a mediano plazo. Se trataría entonces de ser pragmático y de dar “un paso en la dirección correcta”. Para el CADTM, así como para otros movimientos sociales, los ODM, además de que no serán logrados, no merecen ser calificados como “alternativa”. Son objetivos minimalistas que no atacan las causas reales del problema. Es necesario ir un poco más lejos y poner en marcha alternativas radicales; alternativas que tienen como objetivos primordiales la satisfacción universal de los derechos humanos fundamentales y la emancipación social.

 Determinar qué otros mundos queremos


Comencemos por señalar lo siguiente: el Movimiento altermundialista habla generalmente de “otro mundo posible”. Estamos de acuerdo con esa expresión. Sin embargo, preferiríamos cambiar dicha frase al plural, para así insistir en el hecho de que el mundo que queremos abarca de hecho varios mundos, puesto que cada pueblo permanecerá dueño de su destino. Porque no es un nuevo imperialismo ni un nuevo etnocentrismo lo que necesitamos. Incluso cuando ciertos enfoques alternativos han podido encontrar aplicaciones alrededor del mundo, es poco probable que todos los pueblos elijan de manera unánime una misma vía.

Para algunos, la definición de estos otros mundos que debemos construir parece tan evidente que no es necesario recordar su definición. No obstante, cuando uno busca definir este ideal, individualmente, analizando el discurso alternativo o hasta escrutando los programas de diversos partidos políticos, se da cuenta de que la situación es compleja. Las respuestas pueden llegar a ser múltiples, contradictorias, y a menudo sujetas a interpretaciones divergentes. ¿Un mondo sin pobreza? ¿Un mundo con menos pobres? ¿Un mundo limpio? ¿Un mundo menos injusto? Tantas preguntas que a su vez llaman a otras: ¿Cómo definir la pobreza? ¿Y la justicia?..
Otros, si bien no les parece inútil plantear dichas preguntas, consideran que no es el momento de hacerlo, dado que la “situación desastrosa” del mundo actual precisa antes que todo de acciones, y no de perder tiempo en debates teóricos. Según esta posición, se tendrá todo el tiempo para disertar en cuanto a la definición de este ideal cuando la emergencia haya desaparecido, cuando algunas plagas estén en vías de extinción, o cuando la lógica dominante sea derrocada y las riendas del poder estén en otras manos menos ávidas.

Sin embargo, adoptar una visión clara de lo que queremos construir, o incluso de lo que creemos posible o no, es fundamental, más allá de simplemente ponerle un título. En primer lugar, dicha visión tendría una influencia directa sobre la manera en que se propone solventar algunos problemas, plantear reivindicaciones, o también considerar una medida concreta como una victoria o una derrota. En segundo lugar, al no ser capaces de formular claramente nuestras aspiraciones, nos convertimos en blanco fácil de críticas, muchas de ellas, en cierta medida, justificadas.

Por ejemplo, si uno piensa que un mundo sin pobreza no es posible, es lógico que se fije como objetivo reducirla y no erradicarla. De la misma manera, el pensamiento maltusiano [1], profundamente inculcado todavía en el discurso dominante actual, y que le da al hambre un rol regulador y social, desacredita, e incluso considera como indeseable toda acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. que busque eliminar dicha plaga. Otro ejemplo: el pensamiento dominante de hoy en día prácticamente postula que existe un desempleo natural. El trabajo para todos, aunque es reconocido como un derecho universal en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) de 1948, resultaría entonces un derecho absurdo. Los enfoques maltusianos o neoclásicos son ideas preconcebidas que deben ser desmontadas, simplemente porque no tienen fundamento (científico). También porque son inmorales e ilegítimas.

El plantearse la pregunta, de manera individual o colectiva, de cuáles son o pudiesen ser estos otros mundos posibles no sólo es importante, sino urgente e indispensable. Pero antes de comentar qué representa la alternativa para nosotros, es necesario dejar claro lo que la misma no representa para nosotros.

 No aspirar a un paraíso terrestre

Antes que todo, es necesario rechazar la idea de construir un paraíso terrestre cualquiera, un mundo donde todas las desgracias hayan desaparecido. Un mundo donde ya nadie será egoísta, envidioso, mezquino, celoso, perpetuamente insatisfecho, ladrón mentiroso, aprovechador, cínico, mala sangre, malintencionado, etc. Un mundo donde todo individuo será profundamente feliz, fraternal, sano de cuerpo y espíritu, honesto, humilde, respetuoso con la naturaleza y con los demás, altruista, empáticos, etc. Un mundo sin conflictos, donde todas las decisiones locales, nacionales e internacionales se toman en consenso. Un mundo unificado sin fracaso alguno...

Ese mundo no existe ni existirá. Fijarse tal objetivo sería algo no solamente irrealista, sino muy poco movilizador. Proponer un paraíso terrestre desalentaría a más de uno, y con razón. Afortunadamente, podemos resaltar el hecho de que, hasta la fecha, ninguna organización altermundialista ha propuesto tal objetivo.

Pero el hecho de que un paraíso terrestre no sea posible, no justifica bajo ningún concepto fijarse objetivos minimalistas, como lo hacen la mayoría de los responsables políticos del mundo.

 

 No conformarse con un objetivo minimalista como los ODM


En 2000, después de una serie impresionante de Cumbres mundiales con miras a materializar lineamientos en cuando a Derechos Humanos y progreso social [2], los Estados miembros de la ONU se comprometieron a cumplir, de aquí al 2015, ocho grandes objetivos [3]

Reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre
Garantizar la educación primaria para todos

Promover la igualdad de género y la autonomización de la mujer
Reducir en 2/3 la taza de mortalidad de los niños menores de 5 años
Reducir en ¾ la taza de mortalidad maternal
Detener la propagación del SIDA, del paludismo y de otras grandes enfermedades
Garantizar un ambiente sustentable
Implementar una alianza mundial para el desarrollo

En este momento, para casi todos los gobiernos, las instituciones internacionales como la ONU o el Banco Mundial, así como para la mayoría de las organizaciones atermundialistas, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) constituyen un denominador común en cuanto a objetivos a lograr a mediano plazo. Se trata de “dar un paso en la dirección correcta”.

A simple vista, estos objetivos pueden parecer realistas y ambiciosos a la vez. Los mismos se adoptan como referencia para una mayoría de actores del desarrollo y son objeto de un seguimiento continuo a fin de medir el progreso logrado. Sin embargo, si uno analiza detenidamente dicho seguimiento, se da cuenta de que los límites, las debilidades y las contradicciones de tales objetivos son considerables. A continuación algunas de las críticas que podemos formular respecto a los ODM.

Reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre para el 2015 nos parece un objetivo no sólo minimalista, sino simplemente inmoral: nadie debería poder conformarse con una situación, en la que, una vez logrado el objetivo, centenares de millones de personas continuarían viviendo en condiciones infrahumanas. Como bien lo dice el representante campesino congolés, Victor Nzuzi [4]: “¿Qué hacemos con la otra mitad? ¿la metemos en el congelador? ¿entonces serían algunos seres humanos inferiores a otros?....”. Como también lo señala el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2006: “Los Objetivos de Desarrollo del Milenio deben ser considerados como un umbral mínimo a alcanzar, no como un tope. Incluso si dichos objetivos son alcanzados, el déficit mundial seguirá siendo inmenso”. No olvidemos que, detrás de las cifras y las estadísticas, por muy positivas que sean, se trata de millones de vidas en juego.

Al aplicar una dimensión temporal al análisis, la visión sobre estos ODM cambia completamente: si se toman en cuenta los compromisos políticos del pasado, los ODM ya no constituyen un avance, sino un verdadero atraso. En efecto, no disminuir la pobreza, sino erradicarla, formaba parte de la agenda mundial en décadas anteriores. En 1974, los Estados miembros de la ONU se habían comprometido a erradicar la pobreza en el mundo para el año 2000, redactando en sus últimas líneas: “Dentro de diez años, sobre la tierra, ningún hombre, ninguna mujer, ningún niño se irá a dormir con el estómago vacío”. ¿Serán capaces los poderosos de este mundo de ser más realistas en cuanto a las capacidades del sistema capitalista para combatir estas grandes plagas? Aquí el hecho es que los ODM representan un pequeño paso, pero hacia atrás.

Es necesario tomar conciencia de que la definición misma de pobreza está limitada: se trata de todas las personas que disponen de menos de un dólar diario en paridad de poder adquisitivo [5]. De ser así, ¡esto le da a la India un umbral de pobreza fijado de 25 céntimos diarios! Es igualmente necesario denunciar el cinismo e irrealismo de tales umbrales de pobreza. No importa en qué lugar del mundo uno se encuentre, ni 2$, ni siquiera 3$ diarios permitirían satisfacer el conjunto de necesidades humanas fundamentales. Y sin embargo, si la mitad de las personas que viven en con menos de 1$ diario (en PPA) llegasen a “aumentar su nivel de vida” a 1.1 $ diarios, ¡los sesudos pensadores y los estómagos bien llenos del Banco Mundial y otras organizaciones que promueven los ODM habrán conseguido su objetivo! Obviamente, la situación de estas personas no mejoraría sustancialmente. Además, es importante recordar que la pobreza es un fenómeno multidimensional y no puede reducirse a un criterio exclusivamente financiero. La educación, la salud y la vivienda son otros elementos que se deben tener en cuenta para medir realmente la pobreza. Ahora bien, dos índices, el índice de desarrollo humano (IDH Indicador de desarrollo humano
IDH
Útil de medida, utilizado por las Naciones Unidas para estimar el grado de desarrollo de un país teniendo en cuenta el ingreso por habitante, el nivel de educación y la esperanza de vida media de su población.
) y el índice de pobreza humana (IPH Indicador de pobreza humana
IPH
Desde 1.997, el Informe sobre el desarrollo humano del PNUD intenta medir la miseria en el Tercer Mundo mediante un indicador de la pobreza humana que toma en consideración otros criterios, diferentes de la renta monetaria. Estos criterios son los siguientes:

- la probabilidad al nacer de no alcanzar la edad de 40 años;

- el porcentaje de adultos analfabetos;

- los servicios prestados por la economía en su conjunto. Para determinar la calidad de éstos, se tiene en cuenta dos elementos: el porcentaje de individuos que no tienen acceso a una fuente de agua potable y el porcentaje de niños de menos de cinco años que presentan insuficiencia de peso.
A pesar de una cierta pobreza monetaria, algunos países consiguen atenuar el impacto de la pobreza por los servicios que brindan a la población.
A la cabeza de los países considerados se encontraban en el 2002 Uruguay, Costa Rica, Chile y Cuba, Estos países habían logrado reducir la pobreza humana hasta un IPH inferior al 5 %.
), los cuales toman en cuenta otras dimensiones de la pobreza, existen, e incluso son utilizados por las organizaciones de la ONU. ¿Por qué no han sido utilizadas para monitorear la evolución de la pobreza?

Si bien los 8 objetivos abarcan varios derechos esenciales (salud, educación, alimentación, agua potable), también existen otros derechos, producto de diferentes Pactos Internacionales, que no están incluidos: el derecho al trabajo, a la seguridad social, el derecho a la educación secundaria y superior, etc. Para los defensores de los ODM, ¿los derechos humanos fundamentales ya no serán más universales?

Al estudiar un poco más a fondo los ODM, en particular los sub-objetivos e indicadores elegidos para evaluar el progreso, y al leer el documento titulado “Indicadores para el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: Definiciones, justificación, conceptos, fuentes” [6], uno logra tomar más conciencia de la debilidad de dichos ODM y de la visión política que los sostiene. En principio, es preciso resaltar que dichos indicadores han sido elegidos, entre otros, por “expertos” del Banco Mundial, del FMI y del Comité de ayuda para el desarrollo del OCDE Organización de Cooperacion y Desarrollo Economicos
OCDE
Creada en 1.960 y con sede en el Château de la Muette en París, la OCDE agrupaba en el 2.002 los quince miembros de la Unión Europea más Suiza, Noruega, Islandia; en América del Norte, Estados Unidos y Canadá; en Asia-Pacífico, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Entre 1.994 y 1.996, ingresaron tres países del Tercer Mundo: Turquía, candidata a entrar también a la Unión Europea; México, que con sus dos vecinos del Norte forma el ALCNA o NAFTA; Corea del Sur. Desde 1995 se han sumado tres países del ex bloque soviético: la República Checa, Polonia y Hungría. En el año 2.000, la República Eslovaca constituyó el miembro número treinta.
Lista de los países miembros de la OCDE por orden alfabético: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, República Eslovaca, Reino Unido, Suecia, Suiza, Turquía.
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 [7]. Se supone que la implicación de instituciones conocidas por sus marcadas posiciones neoliberales, le den, sin duda alguna, garantía de seriedad a los ODM. Para nosotros, es más bien un mal presagio. Tal implicación nos recuerda de entrada el marco de estos ODM: el de la globalización Globalización (ver también Mundialización)

Origen y sentido de este término anglosajón: en inglés, la palabra «global» se refiere tanto a fenómenos que interesan a la (o las) sociedad(es) humana(s) a nivel del globo como tal (es el caso de la expresión «global warming» que designa el efecto invernadero), como a procesos que poseen la característica de ser «globales» únicamente en la perspectiva estratégica de un «agente económico» o de un «actor social» preciso. En lo que estamos viendo, el término «globalización» nació en las bussiness schools norteamericanas y reviste el segundo sentido. Se refiere a los parámetros pertinentes de la acción estratégica del gran grupo industrial. Lo mismo sucede en la esfera financiera. A la capacidad estratégica del gran grupo de adoptar una aproximación y una conducta «globales». En un debate público, el patrón de uno de los mayores grupos europeos explicó, en sustancia, que la «globalización» representa «la libertad para su grupo de implantarse donde quiera, cuando quiera, para producir lo que quiera, aprovisionándose y vendiendo donde quiera, y en donde tenga que soportar las menores obligaciones posibles en materia de derechos laborales y convenciones sociales» (extraido de Chesnais, 1997[a]).
neoliberal y del orden establecido. Dicha afirmación se confirma leyendo el documento. Aunque los autores hayan tomado la precaución de asegurar que en este caso no se trata sino de propuestas de indicadores, y que los equipos nacionales encargados de redactar los informes de seguimiento deben enmendar en función del contexto local, ciertas propuestas marcan la pauta.

En primer lugar, mientras que los indicadores fueron escogidos en base a su supuesta pertinencia, algunos son totalmente inapropiados o incompletos. Uno de los ejemplos más sorprendentes es el de los indicadores relativos al VIH – SIDA. Para medir el progreso para el objetivo 7 “Detener la propagación del VIH-SIDA y comenzar a invertir la tendencia actual”, algunos datos no son recopilados sino para una franja limitada de la población. Así, la taza de prevalencia del uso del preservativo sobre la del uso de anticonceptivos sólo se mide en mujeres de 15 a 49 años en unión marital. Tal indicador es, según lo que nos dicen, insuficiente, puesto que al tomar en consideración únicamente a las mujeres casadas o que hacen vida en pareja, no se permite medir el uso del preservativo en poblaciones donde precisamente el riesgo de transmisión resulta más elevado. Entonces se incluyen dos indicadores más que miden el uso del preservativo durante el último contacto sexual de alto riesgo y el porcentaje de personas bien informadas acerca del VIH-SIDA. Estos dos últimos sólo se miden en personas entre los 15 y 24 años, aunque se nos ha dicho que cerca de la mitad de los nuevos casos de infección se han dado en personas de 24 años o menos. ¡Lo que deja a un lado a la otra mitad! Y para mayor confusión, los “expertos” eligieron completar los datos con la taza de escolarización de niños huérfanos en relación a los no huérfanos entre 10 y 14 años de edad: este indicador no está exento de interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. en lo absoluto, pero no indica nada acerca de la transmisión del VIH-SIDA. En contraste, otros indicadores nos hubiesen parecido más legítimos y relacionados con el VIH-SIDA. Y es que no sólo se trata de detener la propagación. Se trata también de saber la suerte que correrán los ya infectados. La taza de mortalidad del VIH-SIDA, la esperanza de vida de los enfermos, la taza de prevalencia nacional y regional, el número de infecciones anuales, o incluso el porcentaje de personas infectadas que son beneficiadas por tratamientos antirretrovirales sin duda habría tenido lugar en la lista de indicadores, pero los expertos no lo decidieron así. Una vez más, la vida de ciertas personas pareciera no tener peso suficiente en la balanza.

En segundo lugar, tanto en el caso del SIDA como en otros, los indicadores escogidos tienden a mostrar que, mediante los ODM, no se atacan las causas reales de los problemas. Tal como lo explica Alison Katz [8], la propagación del SIDA se explica sobre todo en términos de comportamiento sexual individual, y no se toma en cuenta el debilitamiento del sistema inmunológico a causa de la pobreza. Ahora bien, el comportamiento individual por sí solo no puede explicar las enormes diferencias de prevalencia entre África Subsahariana y Europa, por ejemplo. Algo parecido ocurre con el paludismo (Objetivo 6, punto 8), en el que sólo se considera el uso de mosquiteros impregnados para los niños como factor preventivo, cuando la persistencia del paludismo se debe en gran medida a sistemas de saneamiento deficientes. Cuando el paludismo fue erradicado de Europa, no fue gracias al uso de mosquiteros, sino a la mejora sustancial de las condiciones sanitarias.

Hablemos ahora del tema del ambiente (Objetivo 7: garantizar un ambiente sustentable). Uno de sus indicadores demuestra, de igual manera, concepciones de visión limitada de los ODM: para medir la integración de los principios del desarrollo sustentable en las políticas nacionales, se considera la proporción las áreas protegidas para preservar la biodiversidad. Para empezar, como bien lo resalta el documento: “La designación de una zona como protegida no significa que se estén adoptando de hecho medidas de protección.” Por otra parte, esto da una idea de la visión que tienen los expertos de la ONU en cuanto a la preservación del ambiente: una naturaleza “folklorica” de las áreas marginales protegidas, donde la actividad humana quedaría excluida mientras que siga contaminando en otro lugar. Desde luego, éste no es el único indicador que se toma en cuenta, pero revela ampliamente la visión del sistema onusiano y las soluciones que éste propone.

En fin, los objetivos y metas, tanto en su formulación como en la manera en la cual deben ser evaluados por los indicadores, demuestran hasta qué nivel la ideología neoliberal es apremiante en la retórica de los ODM. El neoliberalismo impuesto alrededor del mundo desde hace 25 años es a menudo señalado, y con razón, de haber agravado la desigualdad, la pobreza, el hambre, etc. Después de tal evidencia de incompetencia, era de esperarse una inflexión política y un rechazo a las acciones que en un momento conllevaron a la situación actual. Pero nada de eso. Otro caso más: la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
. Muchos informes han mostrado que para alcanzar los ODM [9], la deuda debe ser anulada, y ésta sólo se toma en consideración bajo términos de sustentabilidad: el servicio de la deuda Servicio de la deuda Suma de la amortización más los intereses del capital prestado. se compara nada más con las exportaciones de bienes y servicios de un país, que deben ser elevados a un buen nivel neoliberal. Poco importa que dicho servicio sea más elevado que los presupuestos dirigidos a educación, salud, o que aspire a una buena parte del presupuesto del Estado. Poco importa, siempre y cuando el monto de las exportaciones sea elevado. Y se vela por eso, ya que otros indicadores sugieren que mientras más productos se exporten libremente, mayor será el crecimiento del país en desarrollo. Entonces, mejor aún, según la ONU, si la APD sirve para mantener las capacidades de exportación de dichos países. Claro, no cualquier tipo de capacidad: los países en desarrollo deben exportar esencialmente productos agrícolas y textiles. En todo caso es esto lo que parece explicar el indicador 39 “Tazas medias de derechos arancelarios aplicados por los países desarrollados a productos agrícolas y textiles provenientes de países en vías de desarrollo”. Así se constata y se ratifica la división internacional del trabajo, que debe mantener la producción de los países en vías de desarrollo en base a un fuerte contenido de mano de obra y un débil contenido tecnológico. ¡La alianza para el desarrollo no debería implicar la erosión de las ventajas comerciales de los países desarrollados!

En resumen, incluso si aceptamos la lógica propia de los ODM, todavía habría mucho que decir. Por lo general, los indicadores son débiles y hasta inapropiados, puesto que no toman en consideración la totalidad de las causas de un problema en específico.

Dejemos las críticas a los objetivos como tales, y preguntémonos si los mismos serán alcanzados de manera efectiva. La respuesta salta a la vista: no. A pesar de ciertos discursos que reafirman año tras año la importancia de los ODM y la posibilidad de alcanzarlos si todas las partes interesadas se comprometen realmente, los Objetivos de Desarrollo del Milenio no serán alcanzados para el año 2015. Si alguien lo duda, es suficiente con observar diferentes informes provenientes de instituciones internacionales.

A propósito de África Subsahariana (600 millones de habitantes): “Al ritmo actual, la región recién en 2129 cumpliría el objetivo de tener educación primaria universal y recién en 2106 el objetivo de reducir la mortalidad infantil en dos terceras partes, es decir, en más de un siglo en lugar de los 11 años que se consignan en los objetivos. Por otra parte, en tres de los objetivos, a saber, hambre, pobreza en materia de ingresos y acceso a saneamiento, es imposible fijar fechas, porque la situación de la región está empeorando en lugar de mejorar.” (Extracto del informe sobre Desarrollo humano del PNUD Programa de las Naciones Unidas par el Desarrollo
PNUD
Creado en 1965 y con sede en Nueva York, el PNUD es el principal órgano de asistencia técnica de la ONU. Ayuda -sin restricciones políticas- a los países en desarrollo a dotarse de servicios administrativos y técnicos básicos, forma funcionarios, trata de responder a ciertas necesidades esenciales de las poblaciones, toma la iniciativa de programas de cooperación regional y coordina, en principio, las actividades locales del conjunto de los programas operativos de las Naciones Unidas. El PNUD se basa generalmente en conocimientos y tecnologías occidentales, pero un tercio de su contingente de expertos es originario del Tercer Mundo. El PNUD publica anualmente un Informe sobre el desarrollo humano, que clasifica los países según un Índice de Desarrollo Humano (IDH).
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, 2004)

la proyección para el año 2015 nos entrega una advertencia clara. En pocas palabras, el mundo se encamina hacia un desastre en materia de desarrollo humano anunciado con anticipación, cuyo costo se calculará en muertes evitables, niños sin educación y oportunidades desperdiciadas para reducir la pobreza.” (Extracto del informe sobre Desarrollo humano del PNUD, 2005)

“La degradación ambiental está erosionando la base de recursos naturales de que dependen muchas economías. Existen pocos indicadores fiables para medir la sostenibilidad ambiental, y la cobertura de datos tiende a ser deficiente. En consecuencia, la degradación ambiental no se recoge en muchas estadísticas oficiales. Sin embargo, los datos relativos a los bosques demuestran que la desforestación está aumentando rápidamente y amenaza la biodiversidad en el África subsahariana, Asia suroriental, Oceanía y América Latina. Otros recursos naturales están siendo amenazados, y los daños infligidos a los ecosistemas marinos y costeros empeoran rápidamente en América latina y el Caribe, Asia sudoriental y Oceanía. La disponibilidad de agua per cápita está alcanzando un umbral crítico en muchas partes el mundo. La desertificación y el deterioro progresivo del suelo se han convertido en problemas críticos en todo el mundo, especialmente en Asia y África.”
(Extracto del informe “Proyecto Objetivos de Milenio de las Naciones Unidas 2005. Invirtiendo en el desarrollo: Un plan práctico para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio”).

“Los Objetivos de Desarrollo del Milenio se deben considerar el umbral mínimo de provisión, no un techo. Aunque se logren estos objetivos, aún existirá un gran déficit mundial. Lo más preocupante es que, según la trayectoria mundial actual, el mundo no logrará cumplir la promesa de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.” (Extracto del informe sobre Desarrollo Humano del PNUD 2006)

“Sin duda, se debería reducir a la mitad la pobreza extrema antes del plazo, pero las perspectivas son muy sombrías para objetivos como la reducción de la mortalidad infantil y maternal, y probablemente más todavía en los casos de objetivos vinculados al logro de la enseñanza primaria, la nutrición y el saneamiento.” (Extracto del informe Global Monitoring Report 2008)

Esta es la realidad en la que nos encontramos: a menos que ocurra un milagro, o haya un cambio de rumbo, los ODM no serán alcanzados. Al igual que muchos acuerdos y promesas anteriores, los ODM terminarán siendo letra muerta. Notemos que estos resultados anulan uno de los argumentos claves de los “pro ODM”, ya que éstos, al reconocer sus límites y debilidades, ondean su bandera con el argumento del realismo necesario y de la “teoría de pasos en corto”. Ya podemos ver lo que esto trae como resultado... pasos en corto, pero en retroceso. En 2015, se confirmará el fracaso. Las organizaciones promotoras de los ODM, tales como el Banco Mundial, tratan desde ya de prepararnos para tal fracaso. El Sr. Robert. B. Zoellick, Presidente del Banco Mundial, el día 11 de abril de 2008, declaró lo siguiente: “Algo más preocupante todavía, es que estimamos que la presente crisis alimentaria provocará una pérdida del orden de siete años en los esfuerzos que actualmente se realizan para reducir la pobreza a escala mundial.”

¿Por qué tal situación, si en su momento los “especialistas” estimaron que el carácter realista de dichos objetivos garantizaba su viabilidad? Para nosotros, la razón es evidente. No sólo los objetivos son criticables, sino también, y por sobre todo, las recomendaciones hechas para alcanzarlos. De hecho, las soluciones propuestas representan la base de la degradación de las condiciones de vida de millones de personas, y han provocado desastres ecológicos sin precedentes. En efecto, los conceptos de “crecimiento económico”, “apertura comercial”, “incremento de la competitividad”, “especialización”, “privatización”, y otros conceptos neoliberales permanecen omnipresentes en la literatura “oficial” dedicada a los ODM, y, de la misma manera, en el corazón del proyecto.

A continuación lo que se puede leer del Informe “Proyecto Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas 2005. Invirtiendo en el desarrollo” coordinado por Jeffrey Sachs [10]: “Los Objetivos de Desarrollo del Milenio cumplen dos funciones en el proceso de crecimiento. En primer lugar, son un fin en sí mismos porque la reducción del hambre, la igualdad entre los sexos, el mejoramiento de la salud pública y la educación, y el acceso más amplio al agua potable y el saneamiento son fines directos de la sociedad. En segundo lugar, son también “aportaciones de capital” para el crecimiento económico y el desarrollo ulterior.
Un trabajador más sano es un trabajador más productivo, de la misma forma en que lo es un trabajador más educado. Una mejor infraestructura de abastecimiento de agua y saneamiento incrementa el rendimiento per cápita por diversos conductos, como la reducción de las enfermedades.
Por ello, muchos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio son una parte de la acumulación de capital, en sentido amplio , pero también son convenientes por propio derecho. [11] Sin comentarios.

Bajo una apariencia progresista, los ODM se enmarcan en una visión restrictiva del cambio. No se trata de ninguna manera de volver a cuestionar al neoliberalismo, tampoco de regular el capitalismo ni de encaminarlo hacia un marco más humanista.
Es entonces el sistema neoliberal en su conjunto que debe ser cuestionado de nuevo. Es y será simplemente imposible reducir la pobreza y las desigualdades si no se promueve un cambio de la lógica en curso. Quizá la única virtud de los ODM será la de servir como revelador en cuanto a la necesidad de un cambio sistemático.

Fijarse como objetivo la emancipación social de los pueblos.

En definitiva, los ODM no pueden constituir la alternativa que buscamos. Entonces, ¿Cuáles son los objetivos que podemos y/o debemos fijarnos? En todo caso, es necesario ir mucho más allá de los ODM. Es preciso no aspirar a la reducción, sino a la erradicación total de ciertas plagas, como el hambre, la pobreza, las desigualdades. Estos representan objetivos concretos que merecen ser alcanzados, como lo bien lo resaltó Jean Ziegler: “Ninguna víctima del hambre es una víctima inevitable. No existen, para nosotros, hombres de convicción, vivos y activos, y hombres de fatalidad, del hambre y de la muerte” [12]

Sin dejar a un lado que los derechos y libertades fundamentales sólo pueden concebirse como un conjunto indivisible e interdependiente, un punto de partida pudiese constituirse por el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos [13] de 1948 (DUDH), la cual estipula que: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, la vestimenta, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios” [14]
Por supuesto, dichos derechos deben completarse con otros. Tal es el caso de la educación, el derecho al trabajo, el derecho a la seguridad social así como el derecho de participar de asuntos públicos.

Estos derechos deben leerse e interpretarse de la manera más amplia posible. Es necesario rechazar visión eurocentrista alguna. Tanto el liceísta de los suburbios de Paris, como el adolescente que vive en Tombuctú o en Cachemir, tienen derecho a recibir una educación de calidad. Evidentemente, ésta no puede proyectarse de la misma manera, y debe estar ligada a la realidad local en términos de cultura, infraestructura, contenido, herramientas didácticas, pedagogía. Recordemos que hablamos de otros mundos posibles.

También es cierto que los derechos humanos de esta declaración en particular son criticados frecuentemente, en el sentido de que han permitido y permiten incluso justificar invasiones, guerras, crímenes e ingerencias de todo tipo, verbigracia: las guerras de Irak y Afganistán, funestos ejemplos. Si bien queda claro que es necesario denunciar toda instrumentalización de los derechos humanos con fines guerreristas o geopolíticos, el uso malintencionado de dicha Declaración altamente progresista no puede y no debe desacreditarla.

Por otra parte, es necesario integrar la dimensión ecológica en los objetivos a alcanzar. Es indudable que, cuando esta Declaración fue escrita, el tema ecológico, si bien ya representaba un problema mayor, no ocupó el importante lugar que merecía.

En fin, se trata de ir más lejos: La Declaración Universal de los derechos humanos, aunque fija de manera bastante justa y precisa los derechos a garantizar, definitivamente no evoca las diferentes formas de opresión y olvida tocar el punto de los medios para garantizar la realización de estos derechos. Para nosotros, resulta fundamental proponer una Alternativa que conlleve a la emancipación social. Es decir, la posibilidad de la humanidad de liberarse de todas las formas de opresión, sea para las víctimas, los “afectados” por la opresión, o para la grandísima cantidad que se encuentra en una situación ambivalente, siendo víctima, y a la vez ejerciendo por otro lado ciertas formas de opresión sobre otros. Las formas actuales de opresión son múltiples, complejas e interdependientes (opresión social, opresión patriarcal, la opresión del Tercer Mundo, opresión racial, opresión política, opresión cultural, ...). Eliminarlas no significa ni más ni menos que proyectar un cambio radical, una conmoción profunda de las relaciones entre los seres humanos, así como entre ellos y la naturaleza. Es por esto que la Alternativa deberá entonces buscar erradicar las grandes plagas que afectan a la humanidad, pero también definir, en la misma perspectiva, la lucha contra todas esas formas de opresión.

Habida cuenta de estas “críticas”, y a pesar de las debilidades de este punto de partida, seguimos convencidos de que es posible un consenso mundial, para el conjunto de ciudadanos y organizaciones del mundo, cualesquiera que sean sus prioridades (paz, anulación de la deuda, igualdad de género, soberanía alimentaria, ... ) y/o sus estrategias y línea política:

Toso ser humano tiene el derecho de disponer de un nivel de vida suficiente para satisfacer sus necesidades en cuanto a agua, alimentación, vivienda, vestimenta, salud y educación. Todo ser humano tiene derecho, hoy y mañana, a vivir en un ambiente sano y a tener control sobre su vida y su futuro.




Notas

[1Thomas Malthus publicó el « Ensayo sobre el principio de la población » en 1798

[2En 1993 en Viena, Conferencia sobre los Derechos Humanos; en 1994 en el Cairo, Conferencia sobre la población y el desarrollo: en 1995 en Copenhague, Cumbre Mundial para el Desarrollo Social; en 1996 en Pekín, Conferencia mundial sobre la Mujer; en 1996 en Estambul, Cumbre de los Pueblos, en 1996 en Roma, Cumbre mundial de la Alimentación. En 1995, la OCDE define objetivos de desarrollo, llamados “Programa de Desarrollo para el Siglo XXI”, que constituirían, junto con las conclusiones de las Cumbres sucesivas, la base para la Declaración del milenio

[3Para mayor información : http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/

[4Coordinador del NAD (Nuevas Alternativas para el Desarrollo), RDC. Organización miembro de la red CADTM Internacional.

[5La paridad del poder de adquisición (PPA) (los valores medidos en paridad de poder adquisitivo) es un método utilizado en economía para establecer una comparación entre países del poder adquisitivo de las divisas nacionales.

[6Los 8 grandes objetivos, los puntos asociados y los indicadores para medir el estado del avance de los mismos se encuentra ampliamente expuestos en este documento muy valioso en cuanto a contenido, disponible en http://mdgs.un.org/unsd/mdg/Resources/Attach/Indicators/HandbookSpanish.pdf

[7Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la cual agrupa a los países más industrializados del mundo.

[8Ver el resumen de su articulo « El enfoque neoliberal del SIDA : un fracaso colosal », en “ONU: ¿Derechos para todos o la ley del más fuerte?: Miradas militantes sobre las Naciones Unidas”, Genova : CETIM, 2005, p. 139-140.

[9Dicha afirmación se puede encontrar en el Informe de Jeffrey Sachs, personaje de amplia tendencia neoliberal.

[10Jeffrey Sachs es un economista estadounidense. Se le conoce por sus trabajos como consultor económico de gobiernos de América Latina, Europa del Este, de la ex Yugoslavia, la ex Unión Soviéticva, de Asia, y de África

[12El hambre del mundo explicada a mi hijo. Editions du Seuil, 1999

[13Titulada oficialmente “Declaración Universal de los derechos del hombre”, preferimos darle el nombre de Declaración Universal de los derechos humanos, a fin de eliminar toda discriminación en términos de género.

[14El articulo completo : « 1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene derecho a seguridad en caso de desempleo, de enfermedad, invalidez, viudez, vejez, o en otros casos de pérdida de medios de subsistencia a causa de circunstancias ajenas a su voluntad. 2. La maternidad y la infancia tienen derecho a recibir ayuda y asistencia especial. Todos los niños, nacidos dentro o fuera del matrimonio, tienen derecho a gozar de la misma protección social.”

Olivier Bonfond

Es miembro de las publicaciones [Comisión de la Verdad Sobre la Deuda> 11484].

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