Estados Unidos y China: una puja entre potencias disímiles.

21 de abril por Claudio Katz


El conflicto entre Estados Unidos y China es la principal confrontacióngeopolítica actual. Hayevaluaciones muy disparessobreeleventualvencedor deladisputaeinterpretacionesmuy diversas sobre las razones de esa colisión. Las caracterizaciones más corrientes destacan elchoque de civilizaciones, latransiciónhacia un nuevo poder hegemónicoy el despunte de un mundomultipolar.

Pero el primerinterrogante a resolver es la ubicación deambos contendientes. ¿Confrontan desdelugares semejantes o contrapuestos?¿Expresan fuerzas sociales equiparables o disímiles?

LA LÓGICA DE UNA AGRESIÓN

La hostilidad de Estados Unidos hacia su rival acumula muchos antecedentes. Clinton priorizaba eldespliegue de misiles fronterizos contra Rusia, pero ordenó elbombardeode la embajada china en Belgrado. Bush estaba embarcado en lasguerrasdeMedio Oriente, pero no desatendió elrearme de Taiwán. El conflicto con Chinaescaló apartir de la crisis del 2008, cuando el poder económicodela nueva potencia se tornó tan visible,como la incapacidad deWashingtonpara contrarrestarlo.

Obama inició el viraje hacia una confrontación más directa, que incluyó el desplazamiento de tropas hacia la región asiática. Saboteó el acercamiento japonés hacia Beijing y sepultó el intento nipón de cerrar la base militar del Pentágono en Okinawa (Watkins,2019).

Trumpredobló la embestida. Designó a China comoelgran enemigo estratégico, introdujouna virulenta agenda mercantilistay acentuó la disputa por la primacía tecnológica. Sancionó afirmas orientalescomoHuawei,paraimpedir supreponderanciaen el nuevo sistema digital 5Gy concibió un plan para expulsar a su rival de todas las plataformas. Su proyecto Clean Networkincluía el corte decables submarinos yla anulación delalmacenamiento de datos (Crooke,2020).

El magnate acusóaChina de exportar el Covidy reavivó losviejosprejuiciosracistascontra los asiáticos (“se alimentan con especies exóticas y transmiten enfermedades”).Intentóculpar a los orientales de todos los males contemporáneosy complementó esa furibunda retórica con un gran despliegue bélico(Margueliche, 2020). Exhibió el poder de fuego estadounidense para hacer valer duras exigencias económicas contra su competidor.

El cerco quecomenzó a erigirel Pentágono sobre Chinase inspira enuna doctrina de golpe letales contra la infraestructura de ese país (Air Sea Battle), en la hipótesis (por ahora muy lejana) de un conflicto abierto.

La prioridad inmediata es elacoso naval en el mar de China. Como no existen reglas consensuadas para la administración de esa zona vital del comercio mundial, la disputa se dirime con desplazamientos de cañoneras. La Casa Blanca simplemente desconoce que actúa en un mar interior bajo autoridad de China. Sus principales estrategas consideran que en eseradio marítimo se procesarán las principales tensiones entre las dos potencias (Mearsheimer,2020). Las acciones bélicas difusas con fuerzas no estatales -que el Pentágono ha propiciado en distintas partes del mundo durante las últimas décadas- no serían suficientes para contener al gigante asiático (Fornillo, 2017).

La acelerada gestación de una “OTAN Organización del Tratado del Atlantico Norte
OTAN
Este organismo asegura a los Estados europeos la protección militar de los Estados Unidos en caso de agresión, pero, sobre todo, ofrece a los Estados Unidos la supremacía en el bloque occidental. Los países de Europa Occidental aceptaron la integración de sus fuerzas armadas en un sistema de defensa puesto bajo el mando estadounidense, reconociendo de hecho la preponderancia de los Estados Unidos. Fue fundada en 1994 en Washington, y pasó a un segundo plano acabada la guerra fría. En el año 2002 se componía de 19 miembros: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y el Reino Unido, a los que se sumaron Grecia y Turquía en 1952, la República Federal de Alemania en 1955 (sustituida por la Alemania unificada en 1990), España en 1982, Hungría, Polonia y la República Checa en 1999.
del Pacífico” -junto a Japón, Corea de Sur, Australia, e India- corrobora los propósitos agresivos de Washington. El primer socio alberga 25 bases militares estadounidenses, el segundo 15 y el tercero opera como un gran portaviones de la primera potencia (Bello,2020).También India ha introducido novedosos ejercicios conjuntos con los marines (Ríos 2021).

Todo el establishment de Washington apuntala esa presión geopolítico-militar. La política previa de asociación económica con China quedó erosionada por la crisis del 2008 y fulminada por la pandemia. El hostigamiento en curso es tan fomentado por las vertientes globalistas y americanistas, como por las empresas multinacionales y los altos funcionarios. Los medios de comunicación liberales y los principales asesores de la Casa Blanca comparten esa postura beligerante (Merino,2020).

Todos los mensajes de Biden desde su asunciónhan reafirmado esa política de confrontación. El nuevo mandatario atenúa la intensidad de laguerra comercial, pero apuntala la disputa tecnológica y recompone las alianzas con Europa para potenciar el acoso de China. Seleccionó un equipo de asesores especializado en ese endurecimiento.

Biden esgrime el demagógico estandarte de los derechos humanos para acrecentar el descontento de Hong Kong y desestabilizar al régimen chino. Las ONGs y fundaciones que financia el Departamento de Estado despliegan una intensa labor en ese enclave. También avala la militarización de Taiwán, que incentiva el actual presidente derechista de esa isla.

Washington redobla la agresión contra China, para apuntalar un proyecto más ambicioso de recuperación de su dominio mundial. Con la cohesión social interna quebrantada por una crisis de largo plazo que corroe su economía, la primera potencia necesita doblegar a su principal competidor. Es la principal carta de Estados Unidos para reconquistar el liderazgo imperial. Esa confrontación es más gravitante que el afianzamiento de las ventajas sobre Europa o la batalla contra el rival ruso. Moscú es un contendiente geopolítico y militar pero no un desafiante económico. Por esa razón el asedio de China es la prioridad estratégica de Estados Unidos.

EL CONTRAPUNTO DEFENSIVO

La nueva potencia oriental mantiene una actitud muy distinta a su contendiente. Rechaza la demanda estadounidense de internacionalizar su espacio costero, con medidas defensivas de control de pesquerías, rutas y reservas submarinas de petróleo y gas. No envía buques a navegar por las cercanías de Nueva York o California.

China ejerce su soberanía en un radio muy acotado de millas, que contrasta con las enormes superficies marítimas bajo control de Estados Unidos, Francia o Australia (Poch de Feliu, 2021). La defensa de esa plataforma es tan relevante para Beijing, como la recuperación de los viejos enclaves de Macao y Hong Kong. Busca consolidar un espacio nacional que fue atropellado en numerosas ocasiones por el colonialismo.

Es cierto que China desenvuelve esa custodia mediante un intenso programa de modernización militar, que no se limita a las fuerzas terrestres. El nuevo despliegue naval incluye la construcción de siete islas artificiales, para contrarrestar la presencia dela VIIª flota estadounidense (Rousset, 2018). Como el 80% delas mercancías comercializadas en el mundo se transporta por mar, el control de esa ruta se ha tornado indispensable para una economía tan internacionalizada.

Es importante registrar el abismo de gastos bélicos que separa a los dos contendientes. En el 2019 el presupuesto militar chino bordeó los 261.000 millones de dólares frente a los 732.000 millones de Estados Unidos. Las inversiones anuales en armamento del coloso norteamericano superan a los 10 países que lo siguen, en el ranking de las erogaciones destructivas (Benjamin, Davies, 2020). Beijing cuenta con 260 cabezas nucleares frente a las 4.500 de Washington y opera sólodosvetustos portaviones frente a once de su rival (Bello,2020). La gran dimensión cuantitativa del ejército chino en término de tropas, no define al vencedor de los conflictos contemporáneos.

Es cierto que el gigante oriental tiene prevista la instalación de varias bases en el extranjero, pero hasta ahora sólo concretó un proyecto en Djibuti. Esa avanzada contrasta con la alucinante constelación de fuerzas militares estadounidenses, localizadas en todos los rincones del planeta.

La estrategia geopolítica china no enfatiza el aspecto militar. Privilegia el agotamiento económico de su rival, mediante una prolongada batalla de desgaste productivo. Busca “cansar al enemigo” con maniobras que incluyen la aceptación formal de demandas que luego son incumplidas.

Beijing no convalida, además, ninguna concesión decisiva en el ámbito dela tecnología. Respondió, por ejemplo, con la inmediata detención de dos ciudadanos canadienses al encarcelamiento de un directivo de Huawei.

Elcomportamiento cauto de China se inscribe en la lógica geopolítica del poder agudo (sharp power), tan equidistante de las respuestas bélicas duras (hard power), como de las reacciones meramente diplomáticas (soft power)(Yunes, 2018).

Con una postura de perfil bajo la nueva potencia apuesta a quebrar el liderazgo estadounidense del bloque occidental. Pretende crear un escenario de mayor paridad de fuerzas afianzando la relación con Europa. Incentiva especialmente los tratados de libre-comercio que su rival abandonó. También ofrece atractivos negocios a los principales jugadores de Medio Oriente, consolida laalianza defensivacon Rusia en una organización común (OCS) y prioriza la neutralización de los vecinos.

Para contrapesarlas presiones bélicas de Pentágono, el dragón asiático impulsa numerososconvenios comerciales con Filipinas, Malasia, Laos, Camboya y Tailandia. Tienta a sus vecinos con las potencialesgananciasde losemprendimientos conjuntos. El Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) es el principal instrumento de ese operativo (Noyola Rodríguez, 2018).

La misma zanahoria se extiende a los adversarios más peligrosos.China firmórecientemente un gran tratado comercial (RCEP) con Australia, Japón, Nueva Zelanda, Corea del Sur y las 10 economías del Sudeste Asiático (ASEAN). Aspira acontrapesar elconvenio militar que Estados Unidos suscribió con los principales firmantes de ese convenio (QUAD). No logró sumar a la India -que es cortejada con especial atención por Washington- para reavivar los diferendos territoriales, que en 1962 desembocaron en un sangriento conflicto fronterizo con la nueva potencia.

LA DEFINICIÓN IMPERIAL

La postura defensiva de China es coherente con el status de un país que se expandió con cimientos socialistas, complementos mercantiles y un modelo capitalista enlazado a la globalización Globalización (ver también Mundialización)

Origen y sentido de este término anglosajón: en inglés, la palabra «global» se refiere tanto a fenómenos que interesan a la (o las) sociedad(es) humana(s) a nivel del globo como tal (es el caso de la expresión «global warming» que designa el efecto invernadero), como a procesos que poseen la característica de ser «globales» únicamente en la perspectiva estratégica de un «agente económico» o de un «actor social» preciso. En lo que estamos viendo, el término «globalización» nació en las bussiness schools norteamericanas y reviste el segundo sentido. Se refiere a los parámetros pertinentes de la acción estratégica del gran grupo industrial. Lo mismo sucede en la esfera financiera. A la capacidad estratégica del gran grupo de adoptar una aproximación y una conducta «globales». En un debate público, el patrón de uno de los mayores grupos europeos explicó, en sustancia, que la «globalización» representa «la libertad para su grupo de implantarse donde quiera, cuando quiera, para producir lo que quiera, aprovisionándose y vendiendo donde quiera, y en donde tenga que soportar las menores obligaciones posibles en materia de derechos laborales y convenciones sociales» (extraido de Chesnais, 1997[a]).
. Esa combinación apuntaló la retención local del excedente. La ausencia de neoliberalismo y financiarización le permitió al país evitar los desequilibrios más agudos que afrontaron sus competidores.

El conflicto con Estados Unidos tiene una enorme incidencia en el rumbo que sigue China. Influye en la definición del sector que prevalecerá en el comando de la sociedad. La contundente gravitación del capitalismo no se ha extendido aún atoda la estructura del país. La nueva clase dominante maneja gran parte de la economía, pero no controla el estado. Revirtió la transición socialista previa sin instaurar su preeminencia. A diferencia de lo ocurrido en Rusia o Europa Oriental, en China prevalece una formación intermedia, que no cohesiona a los capitalistas con los funcionarios, en el marco deun legado socialista aún presente.

Esa peculiar estructura determina una política exterior muy diferenciada de los lineamientos habituales de las grandes potencias. China diverge de Estados Unidos por la vigencia de un status capitalista insuficiente, que obstruye la implementación de políticas imperialistas.

Pero la continuidad de ese curso está sujeta al desenlace del conflicto que opone a los sectores neoliberales y estatistas. El primer sector aglutina a los grupos capitalistas que auspician el libre-comercio con proyectos expansivos y tentaciones imperiales. El segundo segmento propicia reforzarla gestión estatal, moderarel curso capitalista y preservar la prescindencia geopolítica internacional.

Xi Jinping ejerce un fuerte arbitraje entre todas las vertientes de la elite gobernante. Para asegurar la cohesión territorial del paísmantienea raya a los enriquecidos acaudalados de la costa. Ha defenestrado multimillonarios y multiplicado las campañas contra la corrupción, para sepultarlos gérmenes que condujeron a la disgregación semicolonial padecida enel pasado.

China evita el conflicto con Estados Unidospara sostener esos equilibrios y por eso alentó la estrechaasociacióneconómica con su competidor hastala crisis 2008. Posteriormente intentóaligerar los superávits comerciales y las acreencias financieros, medianteun desacople hacia el mercado interno.

Pero la búsqueda de ese compromiso con Washington está obstruida por la propia expansión delcapitalismo. Las exigencias competitivas que impone el apetito por el lucro acentúan la sobreinversión y las consiguientes presiones para descargar excedentes en el exterior. La distensión con Estados Unidos es socavada por los proyectos expansivosque China multiplicapara atemperar la sobreproducción.

Esa confrontación económica es gestionada por Beijing con normas defensivas contrapuestas a la ofensiva de su oponente. La dinámica imperial estadounidense determina el curso de un conflicto, que no obedece a desencuentros de civilizaciones, al devenir de las transiciones hegemónicas o a la disputa entre patrones geopolíticos de unipolaridad y multipolaridad.

El choque sino-americano retrata las encrucijadas del imperialismo del siglo XXI. A diferencia de lo ocurridoen las últimas décadas con el funcionamiento del capitalismo, el perfil general de la dominación mundial permanece irresuelto. Mientras que el neoliberalismo trastocó por completo el curso de la economía contemporánea, las reglas geopolíticas no están sometidas a una norma visible.

El imperialismo clásico de principios de la centuria pasada-signado por las catástrofes bélicas-y su sucesor de posguerra-centrado en sofocar revoluciones e impedir el socialismo-no hansido sustituidos por otro modelo definido. El choque entre Estados Unidos y China tiende a definir ese perfil.

VARIEDAD DE CORROBORACIONES

La postura defensiva de China frente a la agresividad de su oponente es coherente con el impreciso perfil de la nueva potencia. Esa ambigüedad es resaltada por varios intérpretes del sistema imperante en el país.

Algunos remarcan la presencia de una economía interna capitalista sin proyecciones externas intervencionistas. Resaltan la notoria preeminencia del patrón de la plusvalía y del beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. , como resultado de la expansión del empleo privado y la reducción de la presencia estatal en la actividad industrial. Pero también señalan que ese viraje no tuvo connotaciones imperiales. Consideran que el estado es manejado por una capa de funcionarios sin ambiciones de dominación internacional (Kotz; Zhongjin Li, 2021).

Esta visión retoma la distinción entre clases dominantes, que acumulan capital en el manejo de la economía y burocracias, que controlan la conducción del estado para afianzar su hegemonía política. Entienden que esta última supremacía no incluye en la actualidad pretensiones imperiales.

Otro enfoque rechaza la ubicación de China en el pelotón imperial por el carácter inconcluso de la restauración capitalista (Roberts, 2018). Recuerda que el ansia por mayores cuotas de plusvalía refuerza la búsqueda de mercados externos. Pero también destaca el techo que introduce a esa expansión el elevado protagonismo económico estatal. La gravitación del sector público supera en China el promedio decualquier economía desarrollada e incide en todas las decisiones de inversión. En una estructura económica sin financiarización, ni total primacía del capital privado, los cimientos de una política imperialista son frágiles.

Un estudioso de la política exterior china arriba a conclusiones semejantes. Describe el lugar preeminente del estado enlas negociaciones económicas internacionales y destaca que el grueso de los créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
otorgados a otros paíseses manejado por los organismos públicos (Prashad,2020).

Esa preeminencia estatal explicael perfil distintivo de esos préstamos, en comparación a los gestionados por las entidades privadas, el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
o el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

Mas...
. Las grandes empresas capitalistas de China lucran con esas operaciones, pero aceptando las normas de los convenios interestatales que define Beijing.

Otro abordaje más anclado en la historia del país asocia la cautela geopolítica de China, a la trayectoria de un país acosado y carente de tradiciones expansionistas (Klare,2013). Ese viejo encierro defensivo obstruye la trasformación de la supremacía comercial en una política de dominación.

Ese enfoque también destaca que el acaparamiento de materias primas de la periferia, reaviva la memoria del padecimiento semicolonial afrontado durante dos siglos por China. El país quedó reducido a ese status dependiente y no pudo sostener su soberanía luego de la guerra del Opio. Los imperios europeos le arrebataron el manejo de varios puertos y Japón se apoderó de amplias franjas del territorio. Sólo el triunfo revolucionario de 1949 puso fin a esa opresión.

Esos antecedentes gravitan en todas las relaciones externas y están presentes en los intercambios con África. China despliega enormes inversiones para asegurar su abastecimiento de insumos Insumos Elementos que entran en la producción de un bien. En la agricultura, los abonos, los pesticidas y herbicidas son insumos destinados a mejorar la producción. Para obtener las divisas necesarias para el pago del servicio de la deuda, los mejores insumos se reservan para los cultivos para la exportación, en detrimento de los cultivos alimentarios necesarios para la población. , pero toma distancia de las conductas emparentadas con el colonialismo europeo. Ansía el control de los recursos naturales, pero comparte el recuerdo de las humillaciones sufridas por sus clientes. Por eso transita (hasta ahora) por un camino que rehúye tanto la dominación, como la solidaridad con el atormentado continente africano.

No sólo la trayectoria histórica de China obstaculiza su conversión en potencia imperial. El gigante asiático mantiene un conflicto estructural con el mandante norteamericano, que impide la repetición del modelo sucesorio consumado a principio del siglo XX.

Las continuidades que prevalecieron en el traspaso de la dominación británica a la supremacía estadounidense no se extienden al escenario actual. Los dos colosos anglosajones estaban enlazados por múltiplesvínculos políticos, culturales e idiomáticos.Esa estrecha conexión ha quedado reemplazada por contraposiciones frontales en todos los ámbitos entre Estados Unidos y China (Hobsbawm,2007).

STATUS INTERMEDIO, POTENCIA NO IMPERIAL

Otros analistas deducen el carácter no imperial de China del lugar intermedio que ocupa el país en la jerarquía económica internacional. Consideran que la nueva potencia asiática se ha insertado en un segmento semiperiférico. Esa ubicación equidistante de los centros desarrollados y las periferias dependientes, determina una dinámica dual de desenvolvimiento. La economía china transfiere plusvalía a los países avanzados y captura excedentes de las regiones subdesarrolladas (Minqi Li, 2017).

Ese status intermedio sitúa al gigante oriental, en un contradictorio ámbito de emisor y receptor de los flujos de valor circulantes en el mercado mundial. Por esa colocación igualmente distanciada del techo y del piso del orden global, China queda excluida tanto del club de los imperios como del universo de naciones sometidas.

Este enfoque remarca la existencia de relaciones de intercambio con dos tipos diferenciados de clientes. Los proveedores de insumos o de bienes fabricados con inversiones externas de China nutren el despegue del dragón asiático. Pero los adquirientes de exportaciones o los inversores foráneos en el país,lucran con esas actividadesmás que la propia economíaoriental.

Ese contradictorio resultado obedece al status semiperiferico de la nueva potencia. La clase capitalista china se ha expandidoen el circuito global de la acumulación, sin lograr el pleno control de los flujos de plusvalía. Capta excedentes de África, América Latina y el Sudeste Asiático, pero drena porciones del mismosobrante a Estados Unidos y Europa (Minqi Li, 2020).

Esta mirada también ilustra cómo las proporciones de ese intercambio han variado en las últimas décadas. China ascendióen la globalización transfiriendo porciones decrecientes de plusvalía y capturando montos mayores de esas sumas. Los estudiosos de esa mutación cuantifican el giro con los criterios marxistas de la teoría del valor. Estiman que el intercambio de 16 unidades de trabajo chinas por 1 foránea que primaba en el pasado se ha revertido en la actualidad a 1 local por 0,6 internacionales. Entre 1990-2014 se consumó un cambio radical en el total de unidades de trabajo captadas y drenadas por China en su intercambio externo. Se ha verificado una creciente primacía de monto absorbido en comparación al transferido fuera del país (Minqi Li, 2017).

Pero esa enorme acumulación china de superávits comerciales y reservasno tiene correlato monetario por la condición intermedia del país. Captura excedentes mayúsculos sin gestionarlos con su propia divisa (Minqi Li, 2020). Esa dificultad para internacionalizar el yuan obliga al país a realizar transacciones en dólares y a convalidar el continuado señoreaje de esa divisa (Lo Dic,2016). Debe acumular bonos del tesoro Bonos del tesoro Títulos de empréstito emitidos por el Tesoro público para financiarse. Su duración puede ir de unos meses a treinta años. norteamericanos y pagar un pesado tributo a su competidor.

Esa forzada inmovilización de reservas chinas en dólares constituye otra confirmación de la disparidad imperante entre ambas potencias. Esa asimetría monetaria ilustra la inserción diferenciada de los dos contendientes en la jerarquía económica mundial.

Este diagnóstico de un esquema tripolar de capturas y drenajes de valor en la estructura actual del capitalismo global, es compatible con el modelo analítico que hemos desarrollado en nuestro reciente libro sobre la Teoría de la Dependencia (Katz, 2018:281-284).

Pero nuestro abordaje ubica a China en un lugar de economía central ascendente y no de semiperiferia. Este último casillero corresponde apaíses como Brasil, Sudáfrica o India, que sólo comparten asociaciones internacionales con el gigante asiático (BRICS). No se equiparan en ningún terreno efectivo con la segunda potencia económica del planeta. El parentesco que establecen algunos organismos en un mismo casillero de “países emergentes Países emergentes Los países emergentes designan la veintena de paísesen desarrollo teniendo acceso a los mercados financieros ” estan forzado como poco creíble.

Por otra parte, la evaluación del extraordinario crecimiento chino no puede quedar restringidaa los flujos internacionales de plusvalía. El secreto de esa expansión fue la retención local del excedente y la acumulación orientada al mercadoo alconsumo local. Una mirada exclusivamente externalista del desarrollo chinopierdede vista ese determinante. Pero más allá de estos matices, la clasificación intermedia de China en el sistema mundial aporta un original sustento al diagnóstico del país como una nueva potencia no imperial.

COROLARIOS POLITICOS

La caracterización de China como un país no integrado al ramillete de los imperios tieneimportantes consecuencias políticas. Como su rival estadounidense encarna todas las aristas del imperialismo contemporáneo, el conflicto entre ambos opone a potencias de distinta índole. No son competidores equivalentes, ni igualmente enemigos de las mayorías populares del planeta. Las posturas de neutralidad (o indiferencia) frente a la confrontación en curso son erróneas. Estados Unidos agrede desde un posicionamiento imperial a un rival no imperial, que responde con acciones defensivas.

Pero es también cierto que China se ha convertido en una gran potencia económica. Ya consolidó relaciones de intercambio e inversión que afectan al grueso de la periferia. La plusvalía drenada por las firmas capitalistas del nuevo gigante limita el desarrollo del Sudeste Asiático y la renta capturada de África o América Latina agrava la primarización de ambas zonas. China no actúa como un dominador imperial, pero tampoco favorece el desenvolvimiento de las regiones empobrecidas del planeta.

El gigante asiático podría convertirse en un aliado político de los países dependientes por el singular lugar que ocupa en el orden global. No forma parte de ese bloque de naciones sometidas, pero podría ser integrado a la batalla prioritaria contra el imperialismo.

En América Latina podría cumplir un papel decontrapesodel intervencionismo estadounidense, semejante al jugado en el pasado por la Unión Soviética. Ese rol brindó sostén geopolítico a varios procesos transformadores.

En el contexto actual, todos los países del Nuevo Mundo situados al sur del Río Grande necesitan forjar un bloque de resistencia contra la dominación estadounidense. Pero deben apuntalar al mismo tiempo un frente de negociación común con China.

Esa alianza resulta indispensable para revertir la relación comercial adversa conla nueva potencia. Los dos procesosde acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. antiimperialista frente a Washington y renegociación económica con Beijing están estrechamente conectados y presuponen una distinción cualitativa entre el enemigo imperial y el socio potencial. Esta caracterización suscita intensas polémicas que revisaremos en el próximo texto.

RESUMEN

No hay equivalencia en el principal conflicto geopolítico actual. Estados Unidos agrede y China se defiende. Washington pretende recuperar su liderazgo imperial y Beijing intenta sostener un crecimiento capitalista sin confrontaciones externas.

La restauración inconclusa, el régimen político, la historia de acosos y el abismo cultural con su oponente limitan la conversión de China en una potencia imperial. Su creciente captura de flujos internacionales de valor es reciente. América Latina necesita combinar la resistencia a la dominación estadounidense con la renegociación comercial con China.

Fuente: Viento Sur

REFERENCIAS

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Claudio Katz

es economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI.

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