Serie : Comprender lo que ocurrió en Grecia en 2015 cuando la esperanza llegó desde Atenas

Fines de febrero de 2015: La primera capitulación [Parte 8]

22 de abril de 2025 por Eric Toussaint


Final de enero 2025, el dirigente principal de Syriza, Alexis Tsipras se convirtió en Primer Ministro, y nombró a Yanis Varoufakis, economista de izquierda próximo a su partido, Ministro de Finanzas. Es muy importante que nos tomemos el tiempo necesario para analizar la política establecida por Yanis Varoufakis y el gobierno de Syriza ya que, por primera vez en el siglo XXI, un partido de izquierda radical era elegido en Europa para formar gobierno. Menos de seis meses después, el gobierno se rindió finalmente a las exigencias de los acreedores, renunciando a terminar con la austeridad. Comprender los fracasos y extraer enseñanzas de la manera en que el gobierno de Syriza afrontó los problemas son dos cuestiones primordiales. Éric Toussaint demuestra que era posible aplicar una política diferente en consonancia con los compromisos de Syriza con el pueblo griego.



 Del 21 al 24 de febrero en Atenas: Varoufakis apuró el trago amargo

«Firmé la carta oficial de solicitud y, con el estómago revuelto, se la envié a los acreedores. Era un objeto de las tinieblas.Y lo reconocí como mío.» [1] »
Yanis Varoufakis

Varoufakis explica que a partir del 21 de febrero 2015, se dedicó a redactar las propuestas de reformas para «integrar en el MoU» y para someter al Eurogrupo del 23 de febrero. Por lo tanto, no duda en decir actualmente que se trataba de intentar enmendar el memorando vigente, mientras que en su momento, Tsipras y él declaraban ante la población que se trataba de un nuevo acuerdo, y que Grecia se había liberado de la prisión del memorando y de la Troika Troika Troika : el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo , rebautizada como «las instituciones».

Varoufakis escribe: «Una vez enviada la propuesta, el lunes por la mañana, Mario Draghi, Christine Lagarde y Pierre Moscovici tendrían hasta el día siguiente por la mañana para analizarla, antes de la teleconferencia con el Eurogrupo que estaba programada para el martes por la tarde. (…) los tres se limitarían a expresar su opinión sobre la lista de medidas y decidirían ahí mismo si daban luz verde o roja, sin que los ministros pudieran decir nada.» (capítulo 10, p. 414).

¿Cómo se podía afirmar, de la manera que lo hacía Varoufakis en público, en aquel momento, que la Troika no existía más y que Grecia había reencontrado la libertad? Sin embargo, reconoce que aceptó someter a Lagarde (FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
), Draghi (BCE BCE
Banco central europeo
El Banco Central Europeo es una institución radicada en Fráncfort, creada en 1998. Los países de la zona euro* le transfirieron sus competencias en materia monetaria y su funcióin oficial es el de asegurar la estabilidad de precios (luchar contra la inflación) en dicha zona. Sus tres órganos de decisión (El Consejo de Gobierno, el Comité Ejecutivo y el Consejo General) están compuestos por los gobernadores de los bancos centrales* de los países miembros y/o de “reconocidos” especialistas. Sus estatutos le hacen “independiente” políticamente pero está directamente influenciado por el mundo financiero.
) y Moscovici (Comisión Europea) las propuestas que el gobierno griego contaba con enviar de inmediato y en forma oficial al Eurogrupo.

Con la intención de insertarlo en el segundo memorando (MoU) corregido, Varoufakis redactó un texto sobre las respuestas que se debían dar a la crisis humanitaria, que, sin embargo, no estaba mencionada en el comunicado del 20 de febrero de 2015. La Troika, se negaba a hablar de crisis humanitaria en Grecia. Esas propuestas de Varoufakis serían rechazadas dos días más tarde. Después, se dedicó a quitar del memorando vigente los elementos que afectaban a los derechos fundamentales. «A cambio, dejé en su sitio, intactas, una cantidad muy importante de las “acciones previas” del MoU. Algunas eran horribles; otras eran malas; y unas pocas, buenas. Pero esto es lo que significa negociar y hacer concesiones.» (capítulo 10, p. 416).

Varoufakis había pedido a Yorgos Chouliarakis, el presidente del Consejo de economistas y hombre de confianza del viceprimer ministro Dragasakis, que se quedara en Bruselas hasta después del 20 de febrero. Le había confiado la tarea de preparar con la Comisión Europea el documento que se debía someter a la Troika el 23 de febrero.

El domingo 22 de febrero, Chouliarakis volvió a Atenas. Varoufakis le preguntó si el texto enviado la víspera a Bruselas convencía a Declan Costello [representante de la Comisión Europea en el seno de la Troika en Grecia desde mayo de 2014] y encargado por la CE de seguir la aplicación del acuerdo del 20 de febrero. Chouliarakis le respondió que Costello había reaccionado positivamente al proyecto de Varoufakis, pero que había que reformarlo para que correspondiera al estilo de la Troika. Cuestión aceptada y por consiguiente, Chouliarakis retornó varias horas más tarde con el documento reescrito, que Varoufakis encontró decepcionante. Nuestro ministro escribe: «El lenguaje era, sin lugar a dudas, el del MoU de la Troika, pero en cuanto a los añadidos que debían reflejar mi anterior borrador…o bien habían desaparecido, o bien habían quedado diluidos hasta lo inaceptable» (capítulo 10, pp. 416-417). Modificaron el documento conjuntamente y lo enviaron el domingo a las 21 horas a Costello para su aprobación.

No obstante, Costello rechazó dos elementos muy determinados del texto: el primero era el proyecto de una moratoria sobre el embargo de residencias principales para las familias incapaces de pagar sus deudas hipotecarias. Y Varoufakis aceptó suprimir esa «moratoria». El segundo era el anuncio de Varoufakis de la creación de un banco público de desarrollo. Y nuestro ministro nuevamente consintió, y en su libro escribe: «Decidí transigir y acceder a esta concesión, aunque me recordé a mí mismo que, de abril en adelante, el banco de desarrollo estaría en lo más alto de mi lista de prioridades.» (capítulo 10, p. 419). De hecho, él nunca tuvo el acuerdo de la Troika para crear ese banco de desarrollo y el gobierno no tuvo el coraje de crearlo.

El lunes 23 de febrero por la mañana, Varoufakis consultó al gabinete de guerra y a Lafazanis, ministro de la Reconstrucción: «… pero la oposición más firme venía de los colegas que pertenecían o eran cercanos a la Plataforma de Izquierda. (…) nuestras negociaciones con los acreedores estaban en esencia mal concebidas, y la formulación de mi lista en la jerga típica de la Troika rozaba la traición.» (capítulo 10, p. 419).

Finalmente, después de consultar nuevamente por correo electrónico a los representantes de la Troika y haber conseguido luz verde, Varoufakis envía oficialmente, un poco después de medianoche, la lista que se había comprometido a someter al Eurogrupo antes de las 12 de la noche. [2]
Desde el martes 24 de febrero por la mañana, los medios afirmaban que el retardo probaba la incompetencia de Varoufakis.Y él comenta: «Era una acusación que no podía refutar sin revelar que había negociado en secreto con los acreedores de Grecia antes de presentar la lista.» (capítulo 10, p. 420).

Lo peor estaba por llegar: algunas horas más tarde, la prensa griega revelaba el contenido del documento enviado por Varoufakis al Eurogrupo y anunciaba que ese documento había sido escrito por Declan Costello, de la Comisión Europea, cosa que era verdad. Como lo reconoció Varoufakis: «… cogí el portátil, abrí el documento que contenía mi lista de reformas, hice clic en “archivo”, luego en “propiedades” y descubrí que en la casilla “autor”ponía “Costello Declan (ECFIN)” y justo debajo, en “compañía”, dos palabras que completaban mi humillación: “Comisión Europea”»
 [3].

Cogí mi ordenador portátil, abrí mi lista de reformas, cliqué en «Documentos», luego en «Propiedades» y vi que al costado de «Autor» aparecía «Costello Declan»Fuente: https://twitter.com/YanniKouts/status/570212150381301760/photo/1

Varoufakis continúa su relato y dice que, escondiendo su vergüenza y rabia, fue a la reunión del Consejo de ministros. Afirma que después de dos horas de discusión, obtuvo una respuesta afirmativa por parte de los ministros para proseguir las negociaciones sobre la base del texto que había enviado la víspera al Eurogrupo. Varoufakis no nos da ningún detalle de la discusión que tuvo lugar durante esa reunión ni sobre las personas que estaban presentes.

Felizmente, hay otras fuentes disponibles para hacerse una idea correcta de las discusiones que tuvieron lugar en ese Consejo de ministros restringido. He aquí un extracto de un artículo redactado por un periodista bien informado del diario griego Kathimerini: «…, las fricciones internas salieron a la luz durante la reunión del Consejo Gubernamental de ayer, en el que el ministro de la Reconstrucción productiva, del medio ambiente y de la energía, Panagiotis Lafazanis, expresó fuertes reservas con respecto a los compromisos tomados por el gobierno, mediante una lista de reformas enviada a los “interlocutores”. Lafazanis pidió aclaraciones, principalmente, sobre el tema de las privatizaciones que conciernen a su ministerio, y también en referencia al compromiso tomado para continuar la armonización del mercado de la electricidad y del gas natural, con las normas del mercado y la legislación de la UE. La Sra. Valavani [4] planteó la cuestión de una puesta en marcha rápida del reglamento sobre los retrasos de deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
. Por parte de otros ministros, sin embargo, se percibían murmullos de desaprobación puesto que no habían visto el texto, en su forma definitiva, antes de que fuera enviado.
» [5]

Enseguida se celebró el Eurogrupo al que Varoufakis participó por teléfono. El representante de la Comisión declaró, sin pérdida de tiempo, a propósito de la lista de medidas enviada por Varoufakis «… que esta lista no sustituye al MoU, que oficialmente constituye el fundamento legal del programa». Mario Draghi repitió lo mismo y también Christine Lagarde.

Varoufakis afirma que, en ese momento, tendría que haber dado por finalizada la negociación y proponer a Tsipras, así como a Pappas y Dragasakis, la puesta en marcha de las medidas unilaterales que él mismo había propuesto. Se debía comenzar por una rebaja de los títulos griegos en manos del BCE y el lanzamiento de un sistema de pagos paralelo.

«En cambio, opté por la alternativa más moderada…» Y declaró por teléfono al Eurogrupo: (…) «Debemos insistir…que la evaluación se completará entendiendo que la lista de reformas de este gobierno debe ser el punto de partida.» (capítulo 10, pp. 426-427).

El silencio de Varoufakis cuando toca hablar del importante debate dentro del grupo parlamentario de Syriza

El 25 de febrero, desde el anochecer y hasta altas horas de la noche, tuvo lugar una reunión de crisis del grupo parlamentario de Syriza. En su libro, Varoufakis solo hace alusión a esa reunión en una línea y de forma muy vaga, sin poner la fecha: «A pesar de las quejas de algunos diputados de Syriza, el estado de ánimo de todo el país era de puro entusiasmo» [6] Para saber más hay que leer la nota a pie de página que, en particular, indica: «En una reunión extraordinaria del partido en el Parlamento, que acabaría resultando bastante tumultuosa, me pasé más de una hora en el estrado explicando por qué había sido necesario pedir la prórroga, para asumir después toda la responsabilidad por la decisión mientras Alexis, Pappas y Dragasakis se limitaban a escuchar.» ((capítulo 10, pp. 426-427. Nota 196).

De hecho, durante esa reunión de los parlamentarios de Syriza cerca de un tercio se opusieron al acuerdo del 20 de febrero. Entre estos: la presidenta del parlamento griego, Zoe Konstantopoulou y todos los ministros y viceministros de la plataforma de izquierda (P. Lafazanis, N. Chountis, D. Stratoulis, C. Ysichos) así como Nadia Valavani, viceministra de Finanzas y Thodoris Dritsas, viceministro de Asuntos Marítimos. [7]

Está claro que Varoufakis minimizaba la importante oposición que, desde hacia tiempo, se expresaba dentro del grupo parlamentario de Syriza y entre los miembros del gobierno. Lo mismo pasaba en el Comité central de Syriza —durante una votación ocurrida unas semanas después, los días 28 de febrero y 1 de mayo, el 41 % de los miembros se opusieron al acuerdo del 20 de febrero—. Si nos basamos en el relato de Varoufakis y en otras fuentes es evidente que el grupo parlamentario y los ministros del gobierno, que no formaban parte del gabinete de guerra, recibían informaciones incompletas sobre la negociación. Lo que está comprobado es que ni al Consejo gubernamental, ni a los parlamentarios, ni a otros órganos de Syriza se los tenía al corriente de las decisiones de las instancias superiores. En el mejor de los casos, Tsipras hacía un informe sesgado después de pasado el incidente.

El 27 de febrero en Atenas, Varoufakis hizo nuevamente acto de fidelidad a la Troika

Después de haber relatado el desarrollo del Eurogrupo del 24 de febrero, durante el cual Varoufakis presentó sus medidas a aplicar en el marco del memorando, y no la implantación de medidas unilaterales, agrega a su relato: «El problema de cometer errores es que, tal y como ocurre con los crímenes, acaban engendrando otros nuevos. La incapacidad de pulsar el botón de apagado, en la teleconferencia del 24 de febrero, se agravaría pocos días después por culpa de un error todavía mayor.» (capítulo 10, p. 429).

Por intermedio de la oficina del presidente del Eurogrupo, el 25 de febrero, Varoufakis es conminado por la Comisión Europea, el FMI y el BCE a hacer un acto de fidelidad. La Troika quería que el gobierno griego enviase una carta oficial para confirmar el acuerdo que Varoufakis había aceptado el día anterior durante la conferencia del Eurogrupo.

Después de numerosas dudas, consintió en firmar esa carta proforma que la Troika había preparado. «Aceptar cada una de las palabras de los acreedores, sin modificación alguna, en una solicitud de esta naturaleza… (…) daría la impresión de que no habíamos podido firmar la prórroga según nuestros propios términos y que la Troika, en cambio, sí había podido imponer los suyos…» (capítulo 10, p. 434).

Varoufakis reconocía la extrema gravedad de la decisión que se debía tomar. Firmar la carta proforma era prolongar el memorando en curso y hacerlo según los términos dictados e impuestos por la Troika.

Varoufakis admitía que la carta era tan inaceptable que Tsipras consideraría que era impensable firmarla y comunicarla al Parlamento.Varoufakis le dijo: «–¿Estás seguro de que no puedes ir al Parlamento, contar las cosas como son, conseguir los votos necesarios que me permitan firmar la carta y pasar página?» (capítulo 10, p. 437).
Varoufakis precisa: «Alexis parecía cansado y deprimido cuando se giró hacia Sagias, quien preso de un estado de ánimo similar, le recomendó que no lo hiciera. » (capítulo 10, p. 437).

Varoufakis se propuso para hacer la tarea sucia: «– En ese caso, Alexis, (…) asumiré toda la responsabilidad. Firmaré la maldita carta sin tener la aprobación del Parlamento, la enviaré a los acreedores y pasaremos página. » (capítulo 10, p. 437).

Varoufakis declara que el 27 de febrero de madrugada: «…, firmé la carta oficial de solicitud y, con el estómago revuelto, se la envié a los acreedores. Era un objeto de las tinieblas. Y lo reconocí como mío.» (capítulo 10, p.439).

El 27 de febrero, Varoufakis mantiene en su puesto a Chouliarakis

Según Varoufakis, debido al doble juego de Chouliarakis —que no se había contentado con cocinar un documento con Declan Costello de la Comisión Europea, sino también omitir la transmisión de un importante mensaje proveniente del Eurogrupo el 21 de febrero [8] — Tsipras, el 26 de febrero, le aconsejó sacárselo de encima. Varoufakis se niega. Después, a partir del día siguiente, Tsipras opta por aceptar a Choulariakis.
Retomemos brevemente el relato de Varoufakis.

Varoufakis cuenta que el 27 de febrero de 2015, fue al palacio Maximos, hacia el mediodía, para explicar a Tsipras que es lo que piensa hacer con Chouliarakis: «La idea era ascenderlo de la presidencia del Consejo de Asesores Económicos a la Secretaría General de Política Presupuestaria, una posición de mayor rango dentro del ministerio, pero desde donde no podría hacer tanto daño.» (capítulo 10, p. 441).

Sin ningún entusiasmo, Tsipras aceptó esa propuesta y Varoufakis se fue a informar a Chouliarakis.
Pero este último rechazó la propuesta, haciendo claramente un chantaje: «– Es tu decisión. Pero tienes que saber que si me apartas del Consejo de Asesores Económicos, no aceptaré el cargo de Secretario General de Política Presupuestaria, o cualquier otro cargo del gobierno. Prefiero irme al Banco Central Banco central Entidad que, en un Estado, se encarga generalmente de la emisión de billetes de banco y del control del volumen de moneda y crédito. En España es el Banco de España quien asume dicho rol, bajo el control del Banco Central Europeo (BCE, ver más abajo).

El Banco Central de un país gestiona la política monetaria y tiene el monopolio de la emisión de la moneda nacional. Proporciona moneda a los bancos comerciales a un precio determinado por las tasas directoras, que son fijadas por el proprio banco.
de Grecia, donde Stournaras tiene un puesto para mí.»

Varoufakis comenta: «Pero ni en la peor de mis pesadillas hubiera imaginado la respuesta que me dio. (…) La máscara había caído. El cinismo era extraordinario. Me acababa de decir, con bastante descaro, que estaba dispuesto a trabajar directamente para la Troika antes de cortar la privilegiada relación que mantenía con sus altos cargos desde el ministerio. Y aún peor, había admitido abiertamente que estaba confabulado con el principal aliado de la Troika, el gobernador del Banco Central de Grecia, la misma persona que había desencadenado el pánico bancario como parte de su apuesta para mantenernos lejos del poder. Me sentí horrorizado.» (capítulo 10, p. 442-443).

Disgustado, Varoufakis volvió a ver a Tsipras, para informarle de la reacción de Chouliarakis, y, para su gran asombro, Tsipras había decidido no hacer nada.

El comentario que hace Varoufakis a propósito de estos acontecimientos de extrema gravedad indica claramente su incoherencia. Se reprocha de no haber puesto fin a la teleconferencia con el Eurogrupo del 24 de febrero, afirmando que cometió un error porque estaba convencido de que Tsipras era capaz de adoptar en el momento adecuado una actitud radical frente a la Troika. Luego, declara que esa ilusión la perdió el 27 de febrero: «… si por un instante hubiera podido vislumbrar aquel abismo antes de empezar la teleconferencia del Eurogrupo del 24 de febrero, no tengo ninguna duda de que en aquel instante hubiera roto la baraja con la Troika. La única razón por la que no lo hice era muy simple: estaba convencido de que podía confiar en que, si llegaba a ser necesario, Alexis desencadenaría la ruptura en una etapa posterior, y de mutuo acuerdo conmigo. Esa convicción se desvaneció en cuanto excusó a Chouliarakis que amenazaba con ponerse a trabajar para el enemigo.» Y agrega: «Tendría que haberme opuesto al cambio de opinión de Alexis, incluso en público.» (capítulo 10, pp. 444-445).

Pero no hizo nada. Como veremos, Varoufakis aceptó un retroceso tras otro hasta el 6 de julio de 2015, y jamás informó sobre sus desacuerdos ni sobre sus propuestas alternativas.

Mi testimonio sobre los acontecimientos de enero-febrero de 2015 y el período precedente

Como ya lo expliqué, estuve directamente implicado en el apoyo al lanzamiento de la iniciativa de la auditoría de la deuda griega desde fines de 2010. Había estado en Atenas ocho veces, entre 2011 y 2014, con el fin de participar en las actividades sobre la problemática de la deuda griega y el rechazo a las políticas dictadas por la Troika. Se trataba de desarrollar también la solidaridad internacional con la resistencia del pueblo griego. Estudié en profundidad el problema del endeudamiento de Grecia y eso dio lugar a la publicación de artículos y entrevistas.

En el curso de mis actividades, conocí a Alexis Tsipras, principal dirigente de Syriza, y a otros dirigentes de izquierda, en particular, a Costas Ysichos, quien en enero de 2015 fue nombrado viceministro de Defensa. También conocí a Antonis Ntavanelos quien coordinaba la corriente DEA dentro de Syriza, y que actualmente forma parte de Unidad Popular. Mantuve numerosos contactos, discusiones y estrechas colaboraciones con camaradas de diferentes organizaciones miembros de la coalición de extrema izquierda no parlamentaria Antarsya, en particular Leonidas Vatikiotis del NAR (organización miembro de Antarsya) y Spyros Marchetos. Conocía a algunos de ellos desde fines de 1990 y sobre todo a partir de los años 2000, cuando una potente delegación griega participó en la movilización contra el G8 G8 Corresponde al G7 más la Federación de Rusia (desde 1995). en Génova, en 2001. Las relaciones con los camaradas griegos eran periódicas en el marco de redes como el Foro Social Europeo, que contaba con una fuerte participación griega entre 2002 y 2006 [9], como también sucedía en la red de las Marchas europeas contra el desempleo. Varios dirigentes de Syriza (Tsipras, Tsakalotos, Valavani…) y de Antarsya (Yanis Felikis y Tassos Anastassiados del OKDE-Antarsya) y también dirigentes del SEK (organización ligada al SWP británico) eran muy activos en las redes europeas, así como Yorgos Mitralias que había participado en los comienzos de Syriza y también militante en la red de las Marchas europeas. A partir de 2011, el CADTM colaboró estrechamente con Sofía Sakorafa, diputada de Syriza, ex PASOK y con Yorgos Katrougalos, jurista ex KKE (el PC griego), que más tarde sería viceministro del gobierno de Tsipras.

También estaba en asiduo contacto con Costas Lapavitsas desde fines de 2010. Costas fue elegido diputado de Syriza en enero de 2015. También mantuve una entrevista en octubre de 2012 con Manolis Glezos. Lo admiraba por su hermosa trayectoria rebelde, sin grietas, desde que había arrancado la bandera nazi de la Acrópolis, el 30 de marzo de 1941. Igualmente, tuve una colaboración episódica con el Instituto Nikos Poulantzas ligado a la corriente mayoritaria de Syriza, eurocomunista. Había reencontrado, durante mi reunión con Tsipras en octubre de 2012, a John Millios, que fue uno de los responsables de economía de Syriza hasta fines de 2014. Conocí a casi una decena de jóvenes que tenían entre 20 y 30 años entre 2011 y 2015, que se habían movilizado mucho por la iniciativa de la auditoría ciudadana de la deuda a partir de 2011. Finalmente, tuve contactos con sindicalistas griegos, mayoritariamente de Syriza o de Antarsya.

Durante los contactos que precedieron a la elección de 2015, me volví muy crítico con respecto a la línea adoptada por Alexis Tsipras. El momento clave fue el encuentro con Tsipras en octubre de 2012, en su despacho del parlamento griego. Desde el comienzo de nuestra conversación, que duró una hora, me di cuenta de que Tsipras realmente había abandonado la línea que había llevado durante las dos campañas electorales de mayo y junio de 2012. Durante nuestra conversación en octubre, le propuse, como CADTM, reforzar la campaña para deslegitimar a los acreedores de la deuda griega, sostener la auditoría ciudadana de la deuda y apoyarse sobre esos resultados cuando Syriza llegara al poder. Comprendí enseguida que deseaba adoptar, sobre el tema de la deuda pública, una actitud en retroceso con respecto a lo que había defendido en mayo-junio de 2012, ante los electores y electoras de Grecia.

Por segunda vez, me encontré con Alexis Tsipras en octubre de 2013, en una pequeña reunión en compañía de la diputada de Syriza, Sofía Sakorafa, muy implicada en la auditoría ciudadana de la deuda griega. Sakorafa colaboraba de forma cada vez más activa con el CADTM, hasta el punto de haber ido a Brasil, en octubre de 2011, para participar en una reunión internacional del CADTM. La conversación con Tsipras en esa reunión duró un poco más de una hora y me reforzó el convencimiento de que quería evitar un enfrentamiento con los acreedores. Tsipras pensaba, sin decirlo abiertamente, que la orientación que había defendido, hasta mayo-junio de 2012, era demasiado radical, y que, por consiguiente, la posición del CADTM, con mayor razón aún, era también demasiado radical. Tsipras consideraba que era posible, con argumentos “pro-UE” convencer a los acreedores para que concedieran una importante reducción de la deuda.

Por mi parte, mi análisis de Grecia y de la zona euro había evolucionado. A partir del verano de 2013, me convencí de que la salida del euro era una seria opción a pensar para los países de la periferia europea, especialmente para Grecia [10]. Pero no abordé esa cuestión con Tsipras, porque el objeto de nuestro encuentro era preparar una conferencia europea sobre la deuda y sobre las alternativas a las políticas neoliberales.

Esa reunión en octubre de 2013 con Tsipras, me reafirmó en mi convicción de que la orientación que Tsipras había adoptado conduciría al pueblo griego a un fracaso, si las fuerzas radicales en Grecia, de dentro y fuera de Syriza, no se movilizaban para mantener el rumbo anunciado en mayo-junio de 2012, y preparar un plan B frente al plan A de Tsipras. Y por supuesto, eso dependería de lo que pasara en Grecia en el seno de la izquierda política y social. Pero lo decisivo sería la existencia de la presión popular.

Por parte de esa izquierda política y social, había razones para estar inquieto: la dirección de Syriza, alrededor de Tsipras, había cambiado, tratando de evitar el enfrentamiento con las autoridades europeas y con el gran capital griego, abandonaba la perspectiva de la auditoría de la deuda y de la suspensión de pagos durante su realización [11]. La izquierda de Syriza estaba por la suspensión de pagos, pero sin ser muy favorable a la auditoría. La extrema izquierda extra parlamentaria, especialmente Antarsya, estaba mayoritariamente en contra de la auditoría de la deuda al considerar que el pueblo ya estaba convencido de la necesidad de un repudio/ anulación de toda la deuda. Según la mayoría de Antarsya, la auditoría serviría para legitimar una deuda que era ilegítima. El KKE trataba a los partidarios de la auditoría de agentes del imperialismo. Finalmente, los anarquistas no tenían ningún interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. en la auditoría de la deuda.

Durante las dos conferencias europeas celebradas en Bruselas, y a las que Tsipras, Tsakalotos, Millios y yo fuimos invitados en marzo y abril de 2014, defendí la necesidad de un plan B. También declaré en octubre de 2014, en un órgano de prensa importante de Atenas, El Diario de los Redactores, próximo a Syriza [12], que las propuestas de Syriza chocarían con la oposición de la Unión Europea y que era necesario que un gobierno de Syriza estuviera preparado a plantear actos unilaterales y radicales. A continuación se reproduce un extracto de la entrevista.

Entrevista a Éric Toussaint realizada por Tassos Tsakiroglou (periodista en el diario griego El diario de los Redactores)



- Alexis Tsipras convoca a una conferencia internacional para la anulación de la deuda de los países del Sur de Europa afectados por la crisis, similar a la que se celebró por Alemania en 1953, en la que 22 países, entre ellos Grecia, anularon una gran parte de la deuda alemana. ¿Podemos considerar que, en la actualidad, esa perspectiva es realista?

Es una propuesta legítima. Queda claro que Grecia no provocó ningún conflicto en Europa, a diferencia de lo ocurrido con la Alemania nazi. Los ciudadanos de Grecia tienen un argumento muy sólido para declarar que una gran parte de la deuda griega es ilegal o ilegítima y que debe ser suprimida, como fue anulada la deuda alemana en 1953 [13]. De todos modos, no pienso que Syriza y otras fuerzas políticas en Europa consigan convencer a las instituciones de la UE y a los gobiernos de los países más poderosos de que se reúnan en una mesa para reproducir lo que se hizo con la deuda alemana en 1953. Por supuesto, se trata de una demanda legítima, y en ese sentido he respaldado la candidatura de Tsipras para la presidencia de la Comisión Europea [14], pero no se podrá convencer a los gobiernos de las principales economías europeas y a las instituciones de la UE de que lo hagan. Mi consejo es el siguiente: la última década nos ha mostrado que se puede llegar a soluciones equitativas aplicando actos soberanos unilaterales. Hay que desobedecer a los acreedores que reclaman el pago de una deuda ilegítima y que imponen unas políticas que violan los derechos humanos fundamentales, que incluyen los derechos económicos y sociales de las poblaciones. Creo que Grecia tiene argumentos sólidos para actuar y para formar un gobierno que, con el apoyo de la ciudadanía, explore las posibilidades de actuar en esa dirección. Un gobierno popular y de izquierda podría organizar un comité de auditoría de la deuda con una amplia participación ciudadana, que permitiría determinar qué parte de la deuda es ilegal u odiosa, suspender unilateralmente los pagos, y luego repudiar la deuda identificada como ilegítima, odiosa y/o ilegal.

- En Grecia, Syriza está ganando en todas las encuestas y varios de sus dirigentes afirman que la negociación de la deuda se hará en el marco de la zona euro y que no será el resultado de una acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. unilateral. ¿Cuál es su opinión al respecto?

La mayoría de los gobiernos de la zona euro y el BCE nunca aceptarán efectuar una reducción importante de la deuda griega. Sí, conozco la posición oficial de Syriza. Personalmente, trato de mostrar que se puede aplicar otro tipo de política, ya que es evidente que la mayor parte de los gobiernos de la zona euro y el BCE no aceptarán una reducción importante de la deuda griega. Por lo tanto, a pesar de la voluntad expresada por Syriza para negociar, creo que es imposible convencer a todos los actores. En consecuencia, hay que ser más radical ya que no existe otra posibilidad. Se trata de ser radical, como Islandia después de 2008, Ecuador en 2007-2009 o Argentina entre 2001 y 2005.

Posteriormente, esos gobiernos cometieron una serie de errores y abandonaron la posición radical que habían adoptado sus países. Y por esa razón ahora se encuentran en grandes dificultades, como es el caso de Argentina. (…)

- Usted ha dicho que una reducción drástica de la deuda pública es necesaria pero no suficiente para que los países de la UE salgan de la crisis, y que será necesario aplicar otras medidas importantes en diversos sectores. ¿Brevemente, cuáles serían esas medidas?

Es necesario nacionalizar, controlar los movimientos de capitales, efectuar una reforma fiscal. En primer lugar, es necesario nacionalizar —prefiero la palabra socializar— los bancos. Pienso que los bancos en Grecia y en otros países deberían ser transferidos al sector público y funcionar bajo el estricto respeto de las normas y de los intereses fijados por el pueblo. Además, se tendría que controlar los movimientos de capitales, sobre todo las transferencias importantes realizadas por las grandes instituciones financieras. No hablo de transferencias de 1.000 o 2.000 euros, sino de transferencias mucho más importantes que tendrían que requerir la aprobación previa de las autoridades de control, so pena de muy fuertes multas y de la retirada de la licencia bancaria a los bancos que pasen por alto ese control. Y eso se efectuaría para alcanzar buenos objetivos. No obstante, hay que proteger al ciudadano de a pie, que podrá continuar efectuando transferencias bancarias internacionales dentro de límites razonables. También es necesario hacer una reforma fiscal radical: disminuir fuertemente los impuestos y tasas pagados por la mayoría de la población y aumentar fuerte y progresivamente los impuestos y tasas a los más ricos y a las grandes empresas privadas, nacionales y extranjeras.

- Y en Grecia?

Se debería hacer lo que decía Syriza en las elecciones de 2012. Si Syriza forma gobierno tendrá que abolir las leyes injustas que fueron impuestas por la Troika (especialmente aquellas que destruyeron los convenios y la negociación colectiva entre empleadores y trabajadores). Otras medidas necesarias son las siguientes: el establecimiento de una reforma fiscal radical a favor de la justicia social y de la redistribución de la riqueza; la anulación de una parte de los impuestos que pagan los pobres e imponer unos más altos para los más ricos; la realización de una auditoría y la suspensión de pagos de la deuda, para repudiar luego la parte identificada como ilegítima, odiosa, insostenible y/o ilegal; la socialización de los bancos y la aplicación de un control sobre los movimientos de capitales.

Cuando las elecciones anticipadas fueron convocadas a fines de diciembre de 2014 para el 25 de enero de 2015, el CADTM publicó un comunicado de prensa [15] en el que se valoró muy bien la gravedad de las amenazas que las autoridades europeas dirigían al pueblo griego.

«El CADTM no tiene ninguna duda sobre las verdaderas intenciones de aquellos que hicieron de Grecia el laboratorio europeo de sus políticas neoliberales más extremas, y de los griegos y las griegas unos verdaderos conejillos de Indias para su terapia de shock económica, social y política. Debemos esperar una escalada de su ofensiva ya que no pueden permitirse que Syriza gane y surjan seguidores en Europa. Utilizarán todos los medios de que disponen puesto que son bien conscientes de lo que está en juego en las próximas elecciones griegas: el éxito o el fracaso de la guerra social que dirigen contra la enorme mayoría de las poblaciones de Europa. Y como el reto es tan importante, debemos esperar que “los de arriba”, de Europa y de Grecia, no respeten el veredicto de las urnas que debería culminar, por primera vez en la historia, con la victoria de la izquierda griega. Sin ninguna duda, tratarán de asfixiar al gobierno de izquierda elegido democráticamente, puesto que su eventual éxito sería, con toda seguridad, interpretado como un formidable estímulo a la resistencia de los trabajadores y los pueblos de Europa.»

En los primeros días de enero de 2015, me contactó Yorgos Caravelis que se presentó ante mí como un emisario de la dirección de Syriza, ya que deseaba conocer mis propuestas en lo concerniente a la deuda griega. Inmediatamente, me puse en contacto con el diputado europeo de Syriza Nikos Chountis, quien me confirmó que, en efecto, Caravelis tenía la misión de recoger mi opinión. Tuvimos varios intercambios y Caravelis estaba convencido de la necesidad de instaurar una comisión de auditoría de la deuda lo antes posible después de la elección y la puesta en marcha del gobierno de Syriza. Sobre la base de nuestros intercambios, Caravelis me hizo llegar notas que había dirigido a la dirección de Syriza por intermedio de Chountis. Sin embargo, no tuve respuesta por parte de la dirección del partido antes de las elecciones.

Cuatro días antes del día de las elecciones, el 25 de enero de 2015, publiqué mi opinión en los diarios Le Monde y Le Soir, diarios de referencia en Paris y Bruselas, respectivamente. El artículo se titulaba «Pour un véritable audit de la dette grecque» [Para una verdadera auditoría de la deuda griega, NdT]. Allí se planteaba la cuestión:

«¿Qué pasaría si Syriza, una vez en el gobierno, decidiera tomar literalmente el artículo 7 del reglamento adoptado en mayo de 2013 por la Unión Europea, que prevé que “un Estado miembro sometido a un programa de ajuste macroeconómico efectuará una auditoría exhaustiva de sus finanzas públicas a fin, entre otras cosas, de evaluar las razones por las que se ha incurrido en niveles excesivos de endeudamiento y de detectar cualquier posible irregularidad”? (Reglamento UE 472/2013 del 21 de marzo de 2013 relativo al fortalecimiento de la vigilancia económica y presupuestaria de los Estados miembros de la zona euro).

»El actual gobierno griego de Andonis Samarás se abstuvo de aplicar esta disposición del reglamento. Está claro que tras una victoria electoral, Syriza podría perfectamente tomarle la palabra a la Unión Europea constituyendo una comisión de auditoría de la deuda (con participación ciudadana) encargada de analizar el proceso de endeudamiento excesivo de Grecia y de identificar las deudas ilegales, ilegítimas, y/u odiosas.»

En la continuación de este artículo, expliqué que la deuda reclamada a Grecia podría ser identificada como ilegítima y odiosa. Mi columna apuntaba a contribuir modestamente a convencer la opinión pública del carácter ilegítimo de las deudas reclamadas a Grecia, y, al mismo tiempo, mostrar a las futuras autoridades griegas que era posible volver en contra de la Comisión Europea una disposición de uno de sus reglamentos que nosotros denunciamos.
Esta opinión fue reproducida en Atenas por el diario conservador Kathimerini que planteaba la cuestión: «¿Qué hará un gobierno de Syriza?»
Durante la campaña electoral, di una conferencia en Bruselas en apoyo al pueblo griego en compañía de Manolis Glezos, diputado europeo de Syriza. Participé también en debates, especialmente, con Frédéric Lordon y Serge Halimi (Le Monde diplomatique).
Después de la victoria electoral de Syriza el 25 de enero y la formación del gobierno el 27 de enero, me enteré que varios de mis conocidos estaban en el gobierno de Syriza-ANEL.
Volví a Atenas el 13 de febrero de 2015 después de haber participado en Europa en varias conferencias en apoyo al pueblo griego, así como en debates polémicos como el difundido por la cadena de televisión France2 el 30 de enero de 2015, durante el cual tuve algunas discusiones acaloradas con personalidades de derecha, entre ellas el periodista Arnaud Leparmentier del diario Le Monde.

El 13 de febrero tuve una reunión con Yorgos Katrougalos, con quien el CADTM había comenzado una colaboración desde que se había comprometido, como jurista, en el combate por la suspensión de pagos de la deuda griega y su auditoría. Katrougalos después de haber sido elegido diputado europeo por Syriza en mayo de 2014, se convirtió en viceministro de Reformas institucionales en enero 2015. Le dije que esperaba que ayudara a instaurar una comisión de auditoría y también en la adopción de una actitud de firmeza sobre la cuestión del no pago de la deuda. Me respondió que seguía a Tsipras disciplinariamente, y eso no auguraba nada bueno.

Al día siguiente, tenía una cita en el ministerio de Finanzas con Nadia Valavani, viceministra de Finanzas. Varoufakis estaba ausente ya que se hallaba negociando en Bruselas. Desde que nos vimos, me recordó muy amistosamente que habíamos estado juntos en el lanzamiento de la auditoría ciudadana de la deuda en 2011. Y agregó: «¿Te acuerdas que Varoufakis se negó, en 2011, a apoyar la auditoría ciudadana?» Y me indicó que no le tenía confianza con respecto a su línea política. Luego, me explicó el plan que quería poner en marcha con el fin de encontrar una solución a favor de dos millones de contribuyentes griegos que tenían una deuda con el Estado inferior a 2000 euros. También quería tomar medidas para luchar contra el fraude fiscal de los ricos. El 15 de febrero, tuve una reunión con Rania Antonopoulos, quien me había contactado por e-mail, hacia el 23 de enero, para decirme que estaba de acuerdo con el contenido de mi columna en Le Monde, en lo concerniente a la deuda de Grecia y a la necesidad de una auditoría. Mientras tanto, había sido nombrada viceministra a cargo de la lucha por la creación de 300.000 empleos. Me explicó el combate que deseaba dirigir para poner fin a una política que hacía a los desempleados responsables de su situación. El 15 de febrero, participé en una manifestación en la Plaza Sintagma de protesta contra el Eurogrupo y en apoyo a los compromisos del gobierno de Tsipras: 20.000 manifestantes expresaron su esperanza de ver cómo cambiaban las cosas.

El lunes 16 de febrero fui recibido por la presidenta del Parlamento griego, Zoe Konstantopoulou. La reunión fue muy positiva. La presidenta del Parlamento afirmó que estaba a favor de una auditoría de la deuda griega con el fin de identificar las deudas ilegítimas, ilegales, odiosas… Luego, decidió hacer pública nuestra reunión. La información fue retomada por numerosas páginas web. [16] Véase el recuadro sobre el testimonio de Zoe Konstantopoulou a propósito de nuestra colaboración para la constitución de una comisión de auditoría de la deuda.
Al anochecer, me reuní durante una hora con el viceministro de defensa, Costas Ysichos. Discutimos sobre las negociaciones en curso a nivel europeo y de la cuestión de la deuda. Ysichos era el dirigente de la Plataforma de izquierda de Syriza que estaba más próximo a las posiciones del CADTM: combinar la auditoría de la deuda con un acto unilateral de suspensión de pagos.
El 17 de febrero, por la difusión que hizo Zoe Konstantopoulou de nuestro encuentro, Nikos Chountis, viceministro de las Relaciones con las instituciones europeas deseó verme. Como miembro de la izquierda de Syriza, me manifestaba simpatía por las propuestas del CADTM, pero como miembro del gobierno me decía que la orientación de Tsipras era diferente. Me pidió si estaría dispuesto a colaborar con el gobierno en caso de que tomara una línea más radical sobre la deuda. Como recordatorio, los contactos con Caravelis, desde el 2 de enero de 2015, los había pedido Nikos Chountis pero no habían acabado en nada concreto.

El testimonio de Zoe Konstantopoulou concerniente a la colaboración para la instauración de la comisión de auditoría

El vivo recuerdo que tenía de Eric Toussaint, al que no conocía personalmente, se remontaba al gran festival de la juventud de Syriza, en octubre de 2012, cuando el partido se convirtió en el primero de la oposición, y que el futuro se abría ante él. Eric había pronunciado un encendido discurso y el público lo aclamó [17].

Eric no se acuerda para nada, como me lo confesó más tarde, ya que estaba particularmente entristecido: ese mismo día, había constatado que Tsipras comenzaba a dar marcha atrás a sus compromisos sobre la auditoría y la anulación de la deuda, cosa que la mayoría de nosotros, que no participamos en la venidera traición, tardamos mucho tiempo, desgraciadamente, en darnos cuenta.

En mi discurso de apertura como Presidenta del Parlamento, el 6 de febrero de 2015, inmediatamente después de mi elección, había anunciado que el Parlamento iba a contribuir activamente a la auditoría y a la anulación de la deuda.
En la primera reunión del grupo parlamentario después de esa sesión, el diputado de los ecologistas preguntó, muy angustiado, si «estaba permitido decir semejantes cosas en plena negociación, mientras el Primer ministro y el ministro de Finanzas no utilizaban en absoluto esas palabras.» Entonces le respondí que era el programa sobre el que nosotros habíamos sido elegidos y que no solamente lo teníamos que decir sino también que hacer. Nadie osó contradecirme. De todas maneras, ya estaba claro que el propio gobierno no emprendería ninguna iniciativa que concerniese una auditoría o una anulación de la deuda, y que el grupo parlamentario permanecería impotente frente a los acontecimientos.

Rápidamente se vio que una iniciativa como esa debía apoyarse en las personas que dispusieran de los conocimientos necesarios y que también tuvieran una experiencia análoga en el campo de la auditoría de la deuda y del rechazo de las deudas odiosas e ilegítimas. Eric Toussaint era evidentemente la figura emblemática de esta lucha que sostenía con fervor, en sus intervenciones públicas y sus visitas a Grecia, que la deuda debía ser auditada y que, en la medida de que se demostrara que era odiosa, ilegal, ilegítima y/o insostenible, debía ser anulada. Una posición perfectamente de acuerdo con el derecho internacional, la protección internacional de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional.

Nuestro primer encuentro el 16 de febrero de 2015 no duró mucho. Conocía su valiosa experiencia y su contribución a la auditoría de la deuda y, especialmente, su participación en la Comisión de auditoría de la deuda de Ecuador. Estaba claro para mí que se trataba de la persona que, durante décadas, había contribuido, desinteresadamente, a revelar el mecanismo de sometimiento de los pueblos mediante la deuda y a luchar para liberar a los pueblos y a los ciudadanos del yugo de la deuda ilegítima. Quería que me hablara de su experiencia y todo lo que me dijo fue especialmente clarificador para mí.

Así que le pregunté si estaría dispuesto a emprender la auditoría de la deuda griega por cuenta del Parlamento helénico y si podía quedarse en Grecia para que nos pudiéramos encontrar una semana más tarde con el propósito de discutir la modalidad de esa auditoría. Me respondió afirmativamente a esas dos preguntas. Por lo tanto, pedí que fuera publicado de inmediato en el boletín de prensa del Parlamento lo concerniente a mi encuentro con Eric Toussaint, con el fin de lanzar este mensaje: avanzamos hacia la realización de nuestros compromisos.

Los días siguientes fueron tensos y dramáticos: la elección del Presidente de la República, el 18 de febrero de 2015, la comunicación del acuerdo del 20 de febrero de 2015. Al conocer por los medios el contenido de ese acuerdo sentí que se me caía el mundo encima, puesto que contenía ¡el reconocimiento de la deuda y el compromiso de la responsabilidad de su pago! Pedí ver a Tsipras inmediatamente. Lo vi al día siguiente, el 21 de febrero, en su despacho del Parlamento, justo después de la reunión del Consejo. Flambouraris esperaba afuera, entrando y saliendo constantemente y presionando para salir rápido hacia Egina.

Le dije a Tsipras que ese acuerdo era un memorando y debíamos sacárnoslo de encima lo más pronto posible. Debíamos revocar inmediatamente la fórmula correspondiente a la deuda, por medio de comunicaciones oficiales por todos los actores; se debía seguir una estrategia precisa; se debía realizar una auditoría de la deuda; se debía actuar con respecto a la deuda alemana con Grecia debida a la invasión y ocupación nazi durante la segunda guerra mundial.

Además de la apertura del expediente Siemens y de todos los asuntos de corrupción. Tsipras se esforzaba en convencerme que el acuerdo no era un memorando. Pretendía que el reconocimiento de la deuda solo atañía a los pagos que se efectuarían en el curso de los próximos cuatro meses, y se daba cuenta, con bochorno, su acuerdo con algunas de mis sugerencias.

Yo estaba presente cuando le explicó a Pablo Iglesias, dirigente de Podemos, que «lo que obtuvimos no es ni blanco ni negro, pero conseguimos el gris.»

Me fui de la reunión después de haberle anunciado que comenzaría de inmediato el proceso de la auditoría de la deuda en el Parlamento, y constituiría la Comisión para las deudas alemanas, después de haber obtenido su consentimiento.

Algunos días más tarde, me encontré de nuevo con Eric. Estaba abatido y preocupado.

Comencé a hablarle de la comisión que se tendría que poner en marcha para llevar a cabo la auditoría de la deuda. Le dije que pensaba en una comisión conforme a una disposición especial del reglamento del Parlamento que permitía al Presidente de la Asamblea a constituir comisiones compuestas por personas extraparlamentarias y cuyo objeto fueran cuestiones que no eran tratadas como asuntos corrientes del Parlamento. Le expliqué que pensaba que esa comisión debería ser internacional y nacional, compuesta por científicos y ciudadanos, cuyo mandato sería claramente el de descifrar las condiciones en las que la deuda pública griega se inició y aumentó desmesuradamente, y elaborar un argumentario que permitiera denunciar cualquier parte de la deuda que fuera juzgada ilegal, odiosa e insostenible.
Fue positivo pero reservado.

« Veo que algo te preocupa. Quiero que lo hablemos con franqueza,», le dije:
« Zoé, estoy muy angustiado. ¿Cuál es tu posición sobre el acuerdo del 20 de febrero? ? »
« Éric, considero que ese acuerdo es una verdadera afrenta. Se lo dije al Primer Ministro y le informé sobre mi intención de emprender iniciativas para revertir ese acuerdo y me dio su consentimiento. La Comisión de Auditoría de la Deuda de la que te propongo como coordinador científico es una iniciativa crucial en ese sentido.»

Todavía me miraba con aire escrutador. «En cuanto a lo que te preocupa, según lo que entiendo, esto es lo que te tengo que decir: previne formalmente al Primer ministro de no presentar ese acuerdo al Parlamento.» Repetí lo mismo en la reunión del grupo parlamentario en los siguientes días. Durante la votación que se realizó dentro del grupo, el 25 de febrero, voté NO al texto del acuerdo, que encendió la mecha y me convertí en una diana. «Lo que te tengo que decir es que si, a pesar de todo, ese acuerdo se presenta en el Parlamento, yo no lo votaré.»

Se iluminó su rostro, parecía aliviado. Pero veía que todavía estaba preocupado por la evolución global, aunque lo importante para Eric era saber que podía contar con nuestro acuerdo. Mucho después, me confirmó que se había tratado de un momento muy especial, ya que había comprendido que la persona que le pedía ese compromiso y esa implicación en la lucha frontal contra los mecanismos de sometimiento, tenía la determinación de llegar hasta el final.
Y fue así como todo comenzó:

«—Quiero que asumas el puesto de Coordinador Científico de la Comisión y que me digas qué esperas de mí» le dije.

—Eres tú la que tiene que presidir la Comisión y sus trabajos, para garantizar que todo pueda ser realizado sin obstáculos— me contestó.»

Y así fue como nació la primera y única Comisión Constitucional de Auditoría de la Deuda sobre suelo europeo, hasta ahora.
Simple y llanamente.
Por personas de palabra.

Fuente: Zoe Konstantopoulou, Prefacio al libro de Éric Toussaint sobre la deuda griega, Grecia: la lucha contra la deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
e ilegítima, publicado el 14 de agosto de 2017, http://www.cadtm.org/Grecia-la-lucha-contra-la-deuda , consultado el 7 de enero de 2020

 Conclusiones :

Varoufakis presenta de manera deformada los debates que tuvieron lugar entre las autoridades públicas de Grecia y de Syriza en febrero de 2015. Sólo tiene en cuenta la discusión sobre las opciones que se podían tomar con respecto al pequeño círculo del que se rodeó Tsipras y del que él mismo participaba. No le da importancia a las protestas en contra: «A pesar de las quejas de algunos diputados de Syriza, el estado de ánimo de todo el país era de puro entusiasmo.» (p. 446). Pero la oposición al interior del grupo parlamentario de Syriza y en el gobierno representaba cerca de un tercio, y en el Comité central de Syriza llegaba al 41 %. Además, como Tsipras y Varoufakis presentaron las concesiones que habían hecho de manera poco clara, una parte de los diputados y ministros, aunque tuvieran dudas, sostuvieron la línea del gobierno sin entusiasmo y con la esperanza de que Tsipras, en el que confiaban totalmente, condujera el gobierno y la negociación a buen puerto.
Sostengo, junto a otros, y en aquel momento como ahora, que se debería haber adoptado una orientación muy diferente. Para aplicar el programa de Tesalónica, el gobierno de Tsipras tendría que haber tomado las siguientes iniciativas y medidas:
Sostengo, junto a otros, y en aquel momento como ahora, que se debería haber adoptado una orientación muy diferente. Para aplicar el programa de Tesalónica, el gobierno de Tsipras tendría que haber tomado las siguientes iniciativas y medidas:

  • Hacer públicas las 5 o las 10 prioridades del gobierno en la negociación, en particular, las correspondientes a la deuda, denunciando claramente el carácter ilegítimo de la deuda reclamada por la Troika. ;
  • Establecer los contactos con los movimientos sociales, alentar, como gobierno o como Syriza, la constitución de comités de solidaridad en el mayor número posible de países paralelamente con la negociación con los acreedores, con el fin de desarrollar un amplio movimiento de solidaridad. ;
  • Rechazar el secretismo en la diplomacia. ;
  • Desarrollar los canales internacionales de comunicación para poder franquear la barrera de los medios dominantes. ;
  • Utilizar la disposición del reglamento europeo 472 que trata sobre la auditoría de las deudas [18], para lanzar una auditoría con participación ciudadana y suspender el pago de la deuda comenzando por la concerniente al FMI. Recordemos que Tsipras en la presentación del programa de Tesalónica había declarado: «Pedimos el recurso inmediato del veredicto popular y un mandato de negociación que apunte a la anulación de la mayor parte de la deuda nominal para asegurar su viabilidad. Lo que se hizo con Alemania en 1953 se debe hacer con Grecia en 2014. Nosotros reivindicamos:
  1. Una «cláusula de crecimiento» para el reembolso de la deuda. .
  2. Una moratoriasuspensión de pagos— con el fin de preservar el crecimiento. .
  3. «La independencia de los programas de inversión pública con respecto a las limitaciones que impone el pacto de estabilidad y de crecimiento» ;
  • Poner fin al memorando de acuerdo al compromiso tomado con el pueblo griego en el momento de las elecciones del 25 de enero. Recordemos que Tsipras había declarado «Nos comprometemos, frente al pueblo griego, a reemplazar desde los primeros días del nuevo gobierno —e independientemente de los resultados esperados de nuestra negociación—el memorando por un Plan nacional de reconstrucción…» [19]
  • Establecer un control de movimiento de capitales;
  • Adoptar una ley sobre los bancos para asegurar el control de los poderes públicos sobre los mismos. Tsipras había anunciado el 13 de septiembre de 2014 en Tesalónica: «Con Syriza en el gobierno, el sector público retoma el control del Fondo helénico de estabilidad financiera (HFSF, siglas en inglés) y ejerce todos sus derechos sobre los bancos recapitalizados.» (capítulo 5, p.58 y nota 142);
  • Adoptar una ley que anule las deudas privadas con respecto al Estado, por ejemplo, las menores de 3.000 euros. Esa medida mejoraría, de golpe, la situación de 3,3 millones de contribuyentes (de los que 357.000 son PME) que debían menos de 3.000 euros (penalidades incluidas);
  • Reducir de manera radical el IVA sobre los bienes y servicios de primera necesidad;
  • Anular la reducción de pensiones y del salario mínimo legal;
  • Poner en marcha el plan de urgencia contra la crisis humanitaria previsto en el programa de Tesalónica;
  • Poner en marcha un sistema de pagos paralelo complementario;
  • Reemplazar a Stournaras a la cabeza del Banco Central por una persona competente y de confianza.
  • Prepararse a las nuevas represalias de las autoridades europeas y, por lo tanto, a una posible salida de la zona euro.

Notas

[1Yanis Varoufakis, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo, Ediciones Deusto, Barcelona, 2017, capítulo 10, p. 439.

[3Esta historia de «las quejas de algunos diputados» es la versión oficial de algunos medios (To Vima, principalmente, pero no Kathimerini). Todos habían notado, sin embargo, que la reunión se había desarrollado en un «clima dramático». (capítulo 11, p. 446)

[4Nadia Valavani, miembro de la izquierda de Syziza,era viceministra de Varoufakis. Valvani no quería modificar en un sentido restrictivo su proyecto de ley para el pago de atrasos de impuestos del Estado, al suprimir, principlamente, las medidas de anulación de una parte de las deudas inicialmente previstas.

[5Dora Antoniou, « L’accord provoque des remous dans Syriza«, 25 de febrero de 2015,http://www.kathimerini.gr/804911/article/epikairothta/politikh/h-symfwnia-prokalei-kradasmoys-ston-syrizaconsultado el 6 de enero de 2020. Concerniente a las críticas de Nadia Valavani y el endurecimiento del proyecto sobre elpago de atrasos de deudas, véase»«Κούρεμα» στηρύθμισητων 100 δόσεων" (« Recorte al proyecto de ley sobre las 100 mensualidades»), 25 de febrero de 2015, http://www.kathimerini.gr/804896/article/oikonomia/ellhnikh-oikonomia/koyrema-sth-ry8mish-twn-100-dosewnconsultado el 14 de enero de 2020.

[6Esta historia de «las quejas de algunso diputados» es la versión oficial de algunos medios (To Vima, principalmente, pero no Kathimerini). Todos habían notado, sin embargo, que la reunión se había desarrollado en un «clima dramático». (capítulo 11, p. 446)

[7Un voto indicativo a mano alzada se había realizado hacia el fin de la reunión, a una hora muy avanzada. En ese momento cerca de 120 diputados estaban en la sala y cerca de 40 votaron en contra o en blanco que en Grecia es muy próximo al voto en contra. Los seis ministros en cuestión votaron en blanco. Véase el resumen de esta reunión publicado el 26 de febrero de 2015 en la página web de prensa alternativa griega «ThePressProject» (https://www.thepressproject.gr/) en un artículo redactado por Vasiliki Siouti: «Parece que el gobierno de Syriza tiene problemas a la hora de obtener apoyos para el acuerdo firmado entre Varoufakis y el Eurogrupo. Durante una reunión del grupo parlamentario de Syriza que duró 12 horas, el miércoles 25 de febrero, los parlamentarios criticaron el acuerdo firmado entre el gobierno griego y el Eurogrupo. La reunión se terminó con un voto consultivo en cuanto a la aprobación o no del acuerdo. Panagiotis Lafazanis, dirigente de la Plataforma de izquierda y ministro de la Reconstrucción productiva, del medio ambiente y de la energía, pidió el recuento de votos, pero su demanda fue rechazada. De todas maneras, mientras que cerca de 30 diputados se habían ido antes de la votación, un tercio de los diputados presentes rechazaron el acuerdo ya sea votando en contra o en blanco. Todos los diputados de la Plataforma de izquierda, así como varios otros —Zoe Konstantopoulou, presidenta del Parlamento, Nina Kasimati y otros— votaron en contra o en blanco. Los ministros Panagiotis Lafazanis, Nikos Chountis, Dimitris Stratoulis, Costas Ysichos, Nadia Valavani y Thodoris Dritsas votaron en blanco. Entre los parlamentarios que votaron en blanco, varios expresaron su desaprobación con respecto a las maniobras de Varoufakis. Para formarse una opinión, los parlamentarios se basaron, principalmente, en las informaciones transmitidas por Varoufakis y el primer ministro Tsipras, ya que no habían sido informados exhaustivamente de lo que se había convenido con el Eurogrupo.»

[8Los detalles concernientes al segundo casus belli con Chouliarakis los expone Varoufakis en el capítulo 10, p. 434. Según Varoufakis, Sagias le declaró a propósito de Chouliarakis: ¡Deshazte de él de inmediato! (p. 435)

[9En mayo de 2006 tuvo lugar en Atenas la última gran réunión europea del Foro social europeo. Participaron decenas de miles de militantes provenientes de toda Europa. Después de este Foro, el FSE declinó fuertemente por razones totalmente ajenas a lo que pasaba en Grecia.

[10Éric Toussaint, «Una alternativa para Grecia» publicado el 10 de septiembre de 2015,http://www.cadtm.org/Una-alternativa-para-Grecia , consultado el 14 de enero de 2020.

[11Expliqué la génesis de la auditoría ciudadana en Grecia en el capítulo 3. También expliqué cómo esa iniciativa, que había comenzado en 2011, influyó muy fuertemente en el programa de Syriza de 2012, en particular, gracias al eco que la reivindicación de la auditoría junto a la suspensión de pagos de la deuda y la exigencia de la anulación de la mayor parte de la deuda había encontrado en la población griega, durante el movimiento de ocupación de plazas en junio-julio de 2011.

[12Véase Éric Toussaint «El llamamiento de Alexis Tsipras a una Conferencia Internacional sobre la deuda es legítimo»,publicado el 29 de octubre de 2014 http://www.cadtm.org/Eric-Toussaint-El-llamamiento-de, consultado el 14 de enero de 2020.

[13Véase el artículo de Éric Toussaint, Grecia-Alemania: ¿Quién debe a quién? (1) La anulación de la deuda alemana en Londres en 1953", publicado el 3 de octubre de 2012, https://www.cadtm.org/Grecia-Alemania-Quien-debe-a-quien,8390 consultado el 14 de enero de 2020

[14En 2014, en la designación del nuevo presidente de la Comisión Europea, el grupo parlamentario de la Izquierda unida había presentado la candidatura de Alexis Tsipras contra la de Jean-Claude Juncker (apoyado por el Partido Popular Europeo y el grupo socialista europeo) y contra la candidatura de un liberal.

[15Éric Toussaint, “Si Syriza siguiera al pie de la letra las exigencias de la UE en materia de auditoría de la deuda”, publicado el 14 de enero de 2015, http://cadtm.org/Si-Syriza-siguiera-al-pie-de-la consultado el 14 de enero de 2020.

[16Συνάντηση Κωνσταντοπούλου με ειδικό περί της διαγραφής χρεών κρατώνΠολιτική | ΓενικάΜε τον EricToussaint συναντήθηκε η πρόεδρος της βουλής. Ο κ. Toussaint έχει μακρά εμπειρία σε ζητήματα επονείδιστου και παράνομου χρέους.
Source: http://agonaskritis.gr/%CF%83%CF%85%CE%BD%CE%AC%CE%BD%CF%84%CE%B7%CF%83%CE%B7-%CF%84%CE%B7%CF%82-%CE%B6%CF%89%CE%AE%CF%82-%CE%BA%CF%89%CE%BD%CF%83%CF%84%CE%B1%CE%BD%CF%84%CE%BF%CF%80%CE%BF%CF%8D%CE%BB%CE%BF%CF%85-%CE%BC/

[17Discurso de ÉricToussainten el Festival de la Juventud de Syriza en Atenas el 6 de octubre de 2012, «Hoy el pueblo griego se halla en el epicentro de la crisis del capitalismo», publicado el 23 de octubre de 2012, http://cadtm.org/Eric-Toussaint-hoy-el-puebloconsultado el 14 de enero de 2020

[18El artículo 7 del reglamente aprobado en mayo de 2013 por la Unión Europea, que prevé que «un Estado miembro que es objeto de un programa de ajuste macroeconómico realice una auditoría completa de sus finanzas públicas con el fin, especialmente, de evaluar las razones que llevaron a la acumulación de niveles de endeudamiento excesivos así como a revelar cualquier eventual irregularidad.» (Reglamento UE 472/2013 del 21 de mayo de 2013 « sobre el reforzamiento de la supervisión económica y presupuestaria de los Estados miembros de la zona del euro cuya estabilidad financiera experimenta o corre el riesgo de experimentar graves dificultades». Véase : http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32013R0472

[19Extractos del programa de Tesalónica, presentado por Alexis Tsipras en septiembre de 2014 (13 de septiembre de 2014).

Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

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