Honduras, San Pedro Sula

Honduras no puede pagar “Deuda Odiosa”

24 de julio por Redacción La Prensa


La «deuda odiosa» es la contratada por Gobiernos para favorecer a su círculo con complicidad de acreedores. El Trans450 es un ejemplo.

Fondeh y economistas proponen realizar una auditoría forense a la deuda pública y rastrear la «deuda odiosa o injusta» para que el Estado no la pague.

El Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh) y el Colegio Hondureño de Economistas (CHE) consideran que el nuevo Gobierno de Xiomara Castro, a demás de hacer una renegociación con organismos internacionales, no debe pagar la «deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
odiosa»
contraída por las administraciones anteriores.

Al tomar posesión, Castro anunció que buscará renegociar las deudas interna y externa contraídas por la administración central (AC), las cuales totalizan cerca de $17,000 millones, unos L400,000 millones que , para la nueva administración, asfixia a las finanzas estatales.
Según cifras del Banco Central de Honduras (BCH), a diciembre de 2021, el Gobierno contabilizó una Deuda Externa Pública de $9,250,1, $137.9 millones más que en 2020 ($9,112.2 millones), unos $7,224 millones más que en 2007 ($7,224).

En 2005, después de una intensa campaña realizada por los gobiernos de Carlos Flores y Ricardo Maduro (con apoyo internacional) lograron la condonación del 60% de la Deuda Externa Pública que en ese momento ascendía a unos $5,000 millones contratada con organismos de crédito y países amigos.

Al igual que la deuda externa, disparada exorbitantemente, la interna pública a noviembre, de acuerdo con el BCH, ascendió a L180,176.6 millones (más de $7,500 millones). De esa suma, el Gobierno les debe L52,435.1 a las instituciones del sistema financiero privado del país.

El pasado, al tomar posesión como presidente, Castro denunció ante la comunidad nacional e internacional que «el Estado de Honduras ha sido hundido en estos últimos doce años» y aseguró que lo recibía «en bancarrota».

«Mi Gobierno no continuará la vorágine de saqueo que ha condenado a las generaciones de jóvenes a pagar la deuda que contrajeron a sus espaldas, Tenemos el derecho de refundarnos sobre valores soberanos, no sobre la usura y el agiotaje», expresó la mandataria.

Durante su discurso explicó que en «el período 2009 al 2022, ha sido tan alto el endeudamiento el pago de los intereses y el pago del capital que en este momento consume el 50% de los ingresos del Presupuesto General de la República».

«Después de 12 años de dictadura subió el saldo de la deuda interna L20,000 millones a L157,000 millones, 700%. El saldo de la deuda externa, de L37 millones subió a L157,000 millones, 319%. Con estas cifras es evidente que el Estado no tiene capacidad para sostener la estruendosa y bochornosa deuda que nos están heredando. Es prácticamente imposible cumplir con los vencimientos de la deuda», dijo.

Luego manifestó que para honrar la deuda y mantener las finanzas públicas a flote «la única forma es un proceso de reestructuración integral mediante un acuerdo con los acreedores privados y públicos».

Ismael Zepeda, economista del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), considera que el nuevo gobierno puede lograr acuerdos con organismos internacionales de crédito y entidades financieras de Honduras para renegociar la deuda; pero antes debe realizar una «reingeniería de la deuda».

«El nuevo Gobierno debe hacer una auditoría forense y una reingeniería de la deuda, porque no toda la deuda tiene un retorno socioeconómico, una parte se perdió en la corrupción», dijo.

Esta auditoría forense les permitirá a las nuevas autoridades, plantea Zepeda, descubrir la deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
o deuda execrable, la pactada por Gobiernos anteriores en detrimento de los intereses de la sociedad, «como la deuda del trans 450» de Tegucigalpa, proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que la Municipalidad (capitalina) nunca terminó.

«La deuda odiosa afectó a Grecia y a países de Sudamérica. Es una deuda que los países no deben pagar porque no ha beneficiado a la población», dijo.

«En Honduras el pago de la deuda, se ha convertido en la principal línea de egresos».

La doctrina de la deuda odiosa, teorizada por el extinto jurista internacional Alexander Nahum Sack, plantea que una obligación financiera de un Estado se torna en deuda injusta cuando los recursos económicos recibidos por un Gobierno no benefician a la población, sino a los dirigentes y personas cercanas al poder, en complicidad con las entidades acreedoras.

Además, la doctrina de la corrupción, que drena de L50, 000 millones al año, el crecimiento de la estructura burocrática ha obligado al Gobierno a contraer más deuda para sostener todo el aparato público.

«El Presupuesto General de la República pasó de unos L145,000 millones (2012) a más de L300,000 en 2022».

Según el BCH, al cierre de diciembre de 2021, las nuevas contrataciones de deuda externa negociadas por el sector público ascendieron a $1.070,8 millones «88,4% ($946,4 millones) concertados por el Gobierno; de estos, $656,6 millones adquiridos para proyectos y programas y $289,9 millones para apoyo presupuestario; la autoridad monetaria adquirió pasivos por 124, 4 millones para apoyo a balanza de pagos Balanza de pagos La balanza de pagos corrientes de un país es el resultado de sus transacciones comerciales (es decir, de los bienes y servicios importados y exportados) y de sus intercambios de ingresos financieras con el extranjero. En claro, la balanza de pagos mide la posición financiera de un país en relación al resto del mundo. Un país que dispone de un excedente de sus pagos corrientes es un país prestamista respecto al resto del mundo. Inversamente, si la balanza de un país es deficitaria, ese país deberá dirigirse a los prestamistas internacionales a fin de pedir prestado para sus necesidades de financiación. ».

A juicio del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), la negociación de la deuda externa es urgente para que el nuevo Gobierno tenga capacidad para invertir en desarrollo humano.

«La readecuación o renegociación es urgente. El Gobierno anterior negoció deuda a mediano plazo y a tasas de interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. muy altas, de 8%, bonos soberanos a 10 años».

«El Gobierno no puede seguir con esa carga», dijo Ángel Jiménez, presidente del CHE en el noroccidente.

Jiménez considera que la administración de Zelaya debe solicitar ayuda a los organismos multilaterales con el fin de encontrar las vías que permitan alcanzar una deuda de largo plazo, de 20 y 30 años, con tasas de interés máximas de 2%.

«Eso aliviaría la carga financiera y liberaría recursos para invertir en desarrollo».

«Después de la condonación de la deuda, Honduras dejó de ser sujeto de crédito por ser un mal cliente, por no pagar; pero lanzaron al país a los brazos de los especuladores financieros, puntualizó», Jiménez.

FUENTE: La Prensa




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