Brasil

Instrumentalización de la población Migrante por los fascistas, neofascistas, derechas, etc.

15 de abril por Fernanda Gadea


Integrantes del Panel: Verónica Carrillo, Fernanda Gadea, Béa Whitaker, Solange Koné. Foto: CADTM, CC

Esta actividad, se realizó el día Viernes 27 de marzo, a las 12:00, en la Sala Araucária del Centro Cultural de la UFRGS.
La misma estuvo co-organizada por Fernanda Gadea, Vicecoordinadora de ATTAC España y el Sindicato Vasco Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de los Trabajadores Vascos (ELA), contó con la participación de las siguientes personas en el panel: Béatriz Whitaker, de la Federación de Solidaridad con Todas-os los Inmigrantes (FASTI, Francia), Verónica Carrillo, de la Promotora Nacional por la Suspensión del Pago de la Deuda Pública (México) y Solange Koné, del CADTM África, Costa de Marfil.



La actividad se articuló en torno a la instrumentalización de la población migrante por parte del fascismo y la ultraderecha en tres continentes: Europa, América y África.

La Europa Fortaleza y el papel de FRONTEX

La presentación dio inicio con palabras de Béa Whitaker que perfiló el panorama en la Europa Fortaleza en relación a la situación de las personas migrantes y el papel del FRONTEX, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas.

Desde una perspectiva crítica de organizaciones como la FASTI [1] en Francia, se denuncia el desarrollo por parte de la extrema derecha europea de una estrategia sistemática de instrumentalización de la población migrante con fines políticos. En este marco, la migración no se aborda como un fenómeno social complejo, sino como una herramienta del discurso destinada a reforzar el miedo y la exclusión social.

Se muestra a la población migrante como el chivo expiatorio de las crisis económicas y sociales. Diversos análisis muestran que, especialmente en contextos electorales, la extrema derecha centra su discurso en la inmigración para canalizar el malestar social hacia un enemigo externo, desviando así la atención de problemas estructurales como pueden ser el desempleo, la precariedad o el debilitamiento del estado social .

Además, se produce una politización del miedo mediante narrativas que presentan la migración como una amenaza cultural, identitaria o de seguridad.

Conceptos como “invasión”, “gran reemplazo” o “re-migración” forman parte de este repertorio ideológico cuyo objetivo es legitimar políticas de exclusión, deportación y cierre de fronteras, contribuyendo al refuerzo de una visión nativista de la sociedad, una ideología que privilegia a los nativos y sus intereses y donde la pertenencia nacional se define de manera excluyente.
Asimismo, la cuestión migratoria se convierte en un recurso electoral fundamental. El discurso antiinmigración resulta muy rentable para la extrema derecha, permitiéndole ampliar su base social y consolidando su influencia política en numerosos países europeos. Así, la migración actúa como eje del debate político, desplazando cuestiones como la desigualdad o los derechos sociales.

Por último, esta instrumentalización tiene efectos más amplios en el conjunto del sistema político y mediático. En Francia, por ejemplo, la asociación entre migración y problema social ha contribuido a normalizar discursos estigmatizantes, influyendo incluso en partidos tradicionales y en medios de comunicación. De este modo, el marco discursivo de la extrema derecha tiende a expandirse más allá de sus espacios habituales. En síntesis, la utilización de la población migrante por parte de la extrema derecha no responde únicamente a una cuestión ideológica, sino a una estrategia política deliberada que busca capitalizar el miedo, fragmentar a las clases populares y legitimar políticas excluyentes en el contexto europeo.

En cuanto a FRONTEX, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, representa un instrumento central de la política migratoria en materia de seguridad de la Unión Europea y es objeto de numerosas críticas por su funcionamiento y sus efectos. En primer lugar, se denuncia que FRONTEX contribuye a la militarización de las fronteras europeas y en vez de priorizar la protección de las personas migrantes se orienta principalmente al control y la contención, reforzando una lógica de seguridad que trata a la migración como una amenaza. Este enfoque se traduce en operaciones destinadas a impedir la llegada de migrantes, más que a garantizar sus derechos.

En segundo lugar, diversas organizaciones acusan a FRONTEX de vulnerar derechos humanos fundamentales, señalando su implicación en las devoluciones forzadas y en la interceptación de embarcaciones que terminan siendo devueltas a países como Libia, donde la población migrante se enfrenta a todo tipo de torturas y abusos. FRONTEX no solo incumple así el derecho internacional, sino que se convierte en cómplice de estas violaciones sistemáticas.

Otra crítica importante que se debe hacer es la externalización de las fronteras. FRONTEX coopera con terceros países para frenar la migración antes de que alcance territorio europeo. Esto desplaza la responsabilidad fuera de Europa y contribuye a reforzar regímenes y prácticas represivas en los países de tránsito, evitando que las personas puedan ejercer su derecho a solicitar asilo.

Asimismo, la falta de transparencia y control democrático de la agencia es un hecho. Investigaciones y auditorías han señalado problemas en la gestión, reuniones con actores privados sin supervisión y acusaciones de haber ocultado o minimizado abusos. También se han denunciado irregularidades en el manejo de datos y en la comunicación de cifras migratorias para influir en el debate público. Y qué decir del escandaloso aumento de su presupuesto a lo largo de los años; desde su creación en 2004 se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de expansión de las políticas migratorias de seguridad en la Unión Europea. En sus primeros años, la agencia contaba con recursos bastante limitados: en 2005 el presupuesto era de unos 5–6 millones de euros, sin embargo, esta cifra aumentó rápidamente durante la década siguiente, llegando a casi 90 millones de euros en 2011.

El verdadero salto se produce a partir de la llamada “crisis migratoria”, entre 2015 y 2016, momento en el que la Unión Europea decide reforzar el papel de la agencia. En 2015 el presupuesto ya alcanzaba los 143 millones de euros y en 2016 se duplicó, superando los 250 millones. A partir de allí, el crecimiento se acelera aún más y para 2020 FRONTEX dispone ya de unos 460 millones de euros, cifra que siguió aumentando hasta los 754 millones en 2022 y unos 845 millones en 2023. En 2025 el presupuesto supera los 1.120 millones de euros.

¿Qué implica esto?, pues que el presupuesto de Frontex se ha multiplicado de forma exponencial, con incrementos superiores al 12.000% desde sus inicios. Además, la Unión Europea prevé seguir aumentando sus recursos en el marco financiero 2021-2027, con miles de millones destinados al control fronterizo y la creación de un cuerpo permanente de hasta 10.000 agentes.

Por último, hay que denunciar que FRONTEX forma parte de un sistema más amplio que criminaliza la migración. En lugar de abordar las causas estructurales como las desigualdades globales o las relaciones económicas desiguales, la Unión Europea refuerza dispositivos de control que convierten a las personas migrantes en objeto de vigilancia, sospecha y represión.

¿La era de las migraciones ha terminado?

A continuación, Verónica Carrillo pasa a exponer su intervención comenzando con los dos documentos publicados por Donald Trump, la Nueva Doctrina de Política Exterior, la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de diciembre de 2025 (NSS 2025), que rediseña su política exterior con un enfoque centrado en el hemisferio occidental y la defensa estricta del interés nacional y la Estrategia de Defensa Nacional de EE.UU. de 2026 (NDS 2026), que prioriza la defensa territorial, el control del hemisferio occidental y la consideración de China como principal rival en el Indo-Pacífico.

Verónica comenta la ausencia de mención en la NSS 2025 de los derechos sociales, la protección a las personas migrantes, la protección social o la autodeterminación de los pueblos. Con base a ello, Estados Unidos ocupa tres elementos para justificar su política violatoria de estos derechos: en primer lugar, considera que la llegada masiva de migrantes es una invasión, en segundo lugar la lucha contra el narcotráfico justifica las agresiones contra gobiernos soberanos y los secuestros (un ejemplo es Venezuela) y, en tercer lugar justifica el control de los territorios y los recursos que considera de su propiedad o estratégicos basándose en la Doctrina Monroe. Se puede decir que la política de Trump es contraria a todos los principios básicos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, al principio de movilidad humana establecido en la Declaración de Cartagena de 1984, a las Convenciones Internacionales de protección a migrantes y refugiados y, contraria también a todos los Tratados Internacionales en materia de derechos humanos.

Nos encontramos ante un gobierno neofascista que recurre al ejército y al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EEUU (ICE) para atacar a las personas migrantes, expulsarlas e incluso agredir a ciudadanos norteamericanos que intentan impedir el atropello. Además, mantiene alianzas con otros gobiernos neofascistas de América Latina, como su relación con Nayib Bukele, presidente de El Salvador, que llegó a un acuerdo con la administración de Trump para recibir a migrantes deportados de Estados Unidos, muchos de ellos sin procesos judiciales, que mantienen en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de Tecoluca, una mega prisión con condiciones muy duras que violan reiteradamente los estándares más básicos en cuanto a derechos humanos.

Con el discurso de que la era de las migraciones ha terminado, agrede sistemáticamente a personas sin antecedentes penales, separa familias y da por finalizados los estatus de protección temporal (TPS). Acusa a los migrantes de «invasores», pese a la demostración de que estas personas no solo van a recibir sino a contribuir al desarrollo estadounidense, siendo una fuerza de consumo y generación de riqueza para el país. Ocupan trabajos que la población de los EEUU no desea e incluso la Organización Internacional para las Migraciones sostiene que la migración contribuye al crecimiento económico.

Con todo esto, la población migrante vive en continuo estrés ante los despidos y arrestos, lo que empeora su capacidad de respuesta a peticiones como aumentar las horas de trabajo con un menor salario. Además, las familias incrementan su vulnerabilidad habitando en barrios nada privilegiados, por lo que sus hijos crecen en ambientes precarios, sin acceso a centros educativos de calidad debido a la no regularización administrativa. Por si fuera poco, su posibilidad de ahorro es nula, ya que su escasa remuneración desaparece entre la cobertura de las necesidades más básicas y las remesas que tienen que enviar a los familiares de su país de origen.

La migración africana hacia Europa síntoma de un sistema global desigual

Para finalizar con las intervenciones, se destaca la participación de Solange Koné, aportando una visión anticolonialista desde la óptica africana. La migración africana hacia Europa no es un problema en sí, afirma Solange, es el síntoma de un sistema global desigual construido históricamente por el colonialismo y mantenido por el capitalismo neoliberal.

Una visión antiimperialista de las migraciones desde África hacia Europa interpreta el fenómeno no como una “crisis migratoria” aislada, sino como el resultado de relaciones estructurales e históricas de dominación entre el Norte y el Sur global. Europa es la creadora de las condiciones de pobreza y los conflictos de todo tipo que impulsan a las poblaciones a migrar.

Desde una perspectiva antiimperialista, el fenómeno migratorio entre África y Europa no puede ser entendido sin tener en cuenta el papel del racismo estructural y la narrativa mediática dominante. En este marco, los migrantes africanos son frecuentemente criminalizados y representados como una amenaza, mediante discursos que hablan de “invasión” o “avalancha”. Estas construcciones no son neutrales: contribuyen a generar miedo y a legitimar políticas cada vez más restrictivas. Al mismo tiempo, se invisibilizan las causas profundas de la migración, como las desigualdades económicas globales, la historia colonial o las relaciones de dependencia actuales, lo que refuerza una visión simplificada y deshumanizante del fenómeno migratorio.

Frente a esta narrativa, es preciso interpretar la migración como una forma de resistencia. Migrar no es únicamente una consecuencia de la pobreza o la violencia, sino también una respuesta legítima a un sistema global profundamente desigual. En este sentido, la migración puede entenderse como una forma de reapropiación de la riqueza históricamente expoliada a los países del Sur global, así como una afirmación del derecho a la movilidad en un mundo donde el capital circula libremente pero las personas encuentran cada vez más barreras.

A partir de este análisis, Solange propone una serie de transformaciones estructurales. Entre ellas, destaca la Cancelación de la Deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
Externa de los países africanos, el fin de los Acuerdos Comerciales desiguales y el reconocimiento de reparaciones históricas producidas por el colonialismo. Asimismo, plantea la necesidad de políticas migratorias basadas en los derechos humanos, que sustituyan el actual enfoque aplicado únicamente en favor de la seguridad.

Participantes del Taller sobre Migraciones. Foto: CADTM, CC


Fernanda Gadea

Coordinadora de ATTAC España.

Otros artículos en español de Fernanda Gadea (11)

CADTM

COMITE PARA LA ABOLICION DE LA DEUDAS ILEGITIMAS

8 rue Jonfosse
4000 - Liège- Belgique

+324 56 62 56 35
info@cadtm.org

cadtm.org