Conferencia de Porto Alegre, 29 de marzo de 2026

Intervención de Omar Aziki en la conferencia « La lucha contra el negacionismo climático y por la reforma agraria, en el contexto de la crisis ambiental »

16 de abril por Omar Aziki


Omar Aziki durante su intervención en el plenario sobre Negacionismo climático y reivindicaciones campesinas, durante la conferencia antifascista de Porto Alegre. Foto CADTM

El CADTM publica el discurso de Omar Aziki de ATTAC-CADTM Marruecos, presentado en el octavo plenario celebrado durante la conferencia antifascista de Porto Alegre. Esta conferencia de Omar Aziki se titula: «La lucha contra el negacionismo climático y por la reforma agraria en el contexto de la crisis ambiental». Aziki pone de relieve las especificidades del desafío de la soberanía alimentaria y ambiental en la región de África del Norte y Oriente Próximo (región árabe), en un contexto marcado por las guerras y las agresiones imperialistas, así como por el genocidio contra el pueblo palestino provocado por el gobierno neofascista de Netanyahou, con el activo apoyo de Washington y la complicidad de Europa y de numerosos gobiernos árabes. Omar Aziki también subraya los retos a los que se enfrentan las poblaciones, especialmente en materia de acceso a la tierra, al agua y a los recursos naturales, así como los límites de las políticas agrícolas dominantes.

Omar Aziki hace un llamamiento a la construcción de un amplio movimiento contra el fascismo y el imperialismo, así como a una nueva solidaridad entre los pueblos que apunte a una transformación global y radical, feminista y ecosocialista.



En primer lugar, desearía agradecer a los organizadores y organizadoras de esta conferencia, especialmente, a nuestros y nuestras camaradas de Brasil que nos permitieron estar presentes aquí, entre vosotros y vosotras, para discutir e intercambiar nuestras experiencias en la lucha contra el fascismo y contra el imperialismo.

Soy sindicalista en el sector agrícola y trabajo, especialmente, en la organización de obreros y obreras agrícolas en el sector del agrobusiness, para la exportación.

Militaba en un sindicato afiliado a La Vía Campesina, con el que habíamos coordinado nuestras acciones. A partir de julio de 2027, iniciamos la Red de África del Norte por la soberanía alimentaria, que, ahora, se llama Siyada (Siyada en árabe significa soberanía), y que actualmente está presente en varias organizaciones en diferentes países de la región arabófona.

También soy secretario general de ATTAC-CADTM Marruecos, que es miembro de la red internacional del CADTM (Comité para la abolición de las deudas ilegítimas). Además asumimos una parte de las tareas del secretariado internacional de la red CADTM conjuntamente con CADTM Bélgica.

Vengo de Marruecos que es un país africano. El continente africano es muy conocido por ser víctima del cambio climático, a pesar de que sus emisiones de gases de efecto invernadero son escasas. Este continente sufre, también, un movimiento muy importante de acaparamiento de tierras por parte de multinacionales y por las grandes potencias del Norte.

También soy miembro de la red CADTM África, que está presente en una quincena de países y que engloba una veintena de organizaciones, Por otro lado, esta red está presente con nosotros, en esta conferencia con una importante delegación.

Marruecos está en África del Norte, pero estamos fuertemente ligados, por razones históricas y lingüísticas a la región llamada África del Norte y Oriente Próximo, o más globalmente a la región árabe. Esa parte del continente sufre directamente lo que pasa en el Oriente Próximo, que es el centro del capitalismo fósil mundial y que contiene grandes reservas de energía fósil, especialmente petróleo. Es por eso que esa región está también en el centro de las guerras imperialistas.

El genocidio sionista en Gaza, con sus repercusiones geopolíticas y sus ramificaciones planetarias, determina la situación política, económica, social y medioambiental de esa región.

Las agresiones imperialistas que se desarrollan actualmente contra Irán y la destrucción de las infraestructuras petroleras provocan la liberación de nubes tóxicas, exponiendo y contaminando a las poblaciones.

Estas guerras conllevan la destrucción de tierras agrícolas, fuentes esenciales para la nutrición, así como recursos de agua. La destrucción del agua potable también es utilizada como un arma de guerra particularmente brutal en una región considerada como una de las más desérticas del mundo.

Entonces, es muy difícil hablar de la cuestión agraria y de la soberanía alimentaria en esos países en situación de guerra (Palestina, Líbano, Iraq, Yemen, Siria, Sudán, Libia), donde las poblaciones huyen de los conflictos en movimientos migratorios de masa y sufren hambrunas particularmente graves, ampliamente subestimadas.

Los países que gozan, supuestamente, de una cierta estabilidad política y social, como Marruecos, Egipto o Túnez, sufren una dependencia alimentaria muy aguda, ligada a las políticas del Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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y del FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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que empobrecen al pequeño campesinado.

Los pueblos de la región han llevado a cabo luchas contra esas políticas liberales de dependencia. Esos pueblos emprendieron una serie de revueltas a partir de 2011, lo que se ha llamado la «primavera árabe», para reclamar justicia social, libertad y dignidad. Igualmente, el pan era una reivindicación central en esas movilizaciones.

Desgraciadamente, actualmente estamos atravesando un período contrarrevolucionario que se acentuó, especialmente, desde la crisis de la COVID 19 en 2020, y cuyos principales actores son:

• El sionismo israelí, enemigo principal y avanzada de la estrategia imperialista de Estados Unidos. Se ensaña en la eliminación de la lucha del pueblo palestino, símbolo de los movimientos de liberación de la región.
• Los diferentes imperialismos (Estados Unidos, Europa del Norte, Rusia, China) y sus diversas lógicas de intervención.
• Las monarquías del Golfo, bastiones de la contrarrevolución.
• Los regímenes despóticos que reprimen las libertades y las conquistas democráticas.
• Las instituciones financieras internacionales, que, mediante sus políticas neoliberales, apoyan a los regímenes autoritarios y a su alineamiento con los objetivos imperialistas.
• Los movimientos reaccionarios, entre los cuales, los movimientos islamistas integristas. Deseamos, aquí, aportar un matiz: no nos oponemos al islam como religión sino a su utilización como proyecto político de sociedad. Defendemos la libertad de religión y la libertad de conciencia para todas y todos. No oponemos al islamismo como proyecto político de sociedad, especialmente en la forma institucional iraní. Apoyamos todas las luchas de los pueblos contra todas las formas de opresión. Pero rechazamos firmemente la islamofobia, en particular, cuando se la utiliza en el discurso de la extrema derecha para alimentar las amalgamas entre islam, islamismo y antisemitismo, e incluso entre islam y terrorismo. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo iraní frente a las agresiones exteriores y en sus luchas por la justicia social, la libertad y la democracia. Pero, al mismo tiempo, nos oponemos al régimen teocrático de los mulás.

Las dolorosas repercusiones de esa contrarrevolución se agregan a las de la crisis global del capitalismo y de sus guerras. La clase obrera, el pequeño campesinado y las clases populares aguantan un aumento generalizado de los precios de los alimentos y de los servicios, mientras que los ingresos disminuyen drásticamente y el desempleo aumenta, en particular, entre los jóvenes y las mujeres.

Las poblaciones continúan con sus luchas a pesar de la ausencia de perspectivas políticas claras. Existen movilizaciones rurales en algunos países (Egipto, Túnez, Marruecos…), pero, contrariamente a otros continentes, la región árabe se caracteriza por la debilidad y la fragmentación de los movimientos campesinos, que tienen dificultades para estructurarse tanto a escala nacional como regional.

La izquierda permanece dominada por las corrientes socioliberales. Las corrientes de izquierda radical se ven confrontadas a importantes dificultades.

En este contexto global, actualmente nuestro gran reto reside en la construcción y la reconstrucción de un movimiento fuerte para reconquistar nuestras tierras, ya sea que hayan estado destruidas por las guerras o acaparadas por las multinacionales y el gran capital, así como nuestros recursos en agua.

Nuestra crisis alimentaria y ambiental está ligada a la crisis del capitalismo en el ámbito mundial, lo que plantea unos grandes desafíos a todos los movimientos de lucha.

Hoy deseamos que esta conferencia de Porto Alegre nos señale el punto de partida de un amplio movimiento contra el fascismo y el imperialismo, y por una nueva solidaridad entre los pueblos, fundada en la reconstrucción de sus reivindicaciones en cuestiones de soberanía.

Deseamos también que esta conferencia genere un cambio en pro de la reconstrucción del internacionalismo de los pueblos y para ampliar nuestras luchas contra las crisis multidimensionales del capitalismo, para conseguir una transformación global y radical, feminista y ecosocialista.


Omar Aziki

est membre du secrétariat national d’ATTAC CADTM Maroc et du secrétariat international partagé du CADTM.

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