27 juillet par Eric Toussaint

De izquierda a derecha en la foto tomada en febrero de 2025 en Madrid durante una manifestación de extrema derecha : Andrej Babiš, primer ministro de la República Checa, seguido en cuarta posición por Geert Wilder (PVV Países Bajos), Marine Le Pen (RN Francia), Santiago Abascal (Vox) y Viktor Orbán (primer ministro de Hungría desde mayo de 2010 hasta mayo de 2026). Fuente : https://www.flickr.com/photos/voxespana/54314676509/ Licencia original CC0 (Dominio público)
La extrema derecha ya no es una fuerza política marginal en Europa. Gobierna en varios países, domina la vida política en otros e influye ahora en las principales decisiones de la Unión Europea. Y lo que es aún más preocupante, los partidos conservadores tradicionales están abandonando progresivamente el « cordón sanitario » que los separaba de la extrema derecha y están formando con ella mayorías parlamentarias cada vez más frecuentes.
Esta evolución no es solo consecuencia de un avance electoral. Refleja un cambio más profundo : la extrema derecha europea está conquistando una verdadera legitimidad institucional al tiempo que se integra en una internacional política cuyo principal referente es hoy en día Donald Trump. Desde las reuniones de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) hasta las redes impulsadas por Vox desde España, se está construyendo un espacio transatlántico por el que circulan ideas, estrategias, financiación y campañas políticas.
Europa entra así en una nueva fase en la que la frontera entre la derecha conservadora y la extrema derecha se vuelve cada día más difusa. Este artículo analiza las diferentes dimensiones de esta evolución.
Salvo contadas excepciones, todos los partidos de extrema derecha o neofascistas de Europa expresan su simpatía por las posturas de Trump
La extrema derecha ha experimentado un fuerte avance electoral en Europa durante los últimos 15 años. Salvo contadas excepciones, todos los partidos de extrema derecha o neofascistas de Europa expresan su simpatía por las posturas de Trump. Muchos de sus dirigentes quieren mostrarse junto a Trump y adoptan su estilo de comunicación.
En lo que respecta a Europa, la nueva estrategia de seguridad nacional de Trump afirma : « Queremos apoyar a nuestros aliados en la preservación de la libertad y la seguridad de Europa, al tiempo que restablecemos la confianza civilizacional de Europa y su identidad occidental ». » El documento añade además : « Estados Unidos anima a sus aliados políticos en Europa a promover esta renovación y la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, de hecho, motivo de gran optimismo. » Trump y su entorno se muestran así favorables al auge electoral de la extrema derecha en Europa para intentar reestructurar el orden político europeo y promover un bloque internacional neofascista articulado en torno al trumpismo y a los intereses de las grandes empresas privadas estadounidenses.
Los partidos de derecha radical o de extrema derecha forman parte del Gobierno en varios países europeos, en particular en Italia, Finlandia, Croacia, Eslovaquia y la República Checa. En Suecia, los Demócratas de Suecia (Sverigedemokraterna) no participan formalmente en el Gobierno en minoría, pero le brindan su apoyo parlamentario. En Bélgica, la N-VA, partido nacionalista flamenco de extrema derecha (miembro del grupo ECR de G. Meloni en el Parlamento Europeo) dirige el Gobierno federal con Bart De Wever como primer ministro.
La extrema derecha se ha convertido en la primera fuerza política en varios países europeos. En Italia, Fratelli d’Italia, de Giorgia Meloni, domina la vida política desde las elecciones de 2022. En Francia, el Rassemblement National de Marine Le Pen se ha convertido en la primera fuerza electoral y está a las puertas del poder. En Austria, el FPÖ (Partido de la Libertad) quedó en cabeza en las elecciones legislativas de 2024. En Flandes (Bélgica), el Vlaams Belang, partido de extrema derecha, quedó en primera posición en las elecciones europeas de junio de 2024, por delante de la N-VA, partido nacionalista flamenco de extrema derecha. En los Países Bajos, el PVV (Partij voor de Vrijheid – Partido por la Libertad) de Geert Wilders quedó en segunda posición, por detrás de D66, en las elecciones de 2025. En Hungría, el Fidesz —Unión Cívica Húngara— de Viktor Orbán, derrotado en las elecciones de 2026, sigue siendo la segunda fuerza política del país. En Alemania, Alternative für Deutschland (AfD) con un 20,8 % de los votos en las elecciones federales del 23 de febrero de 2025, se convirtió en la segunda fuerza política del país.
Tras las elecciones de junio de 2024 la presidencia de la Comisión Europea (la conservadora alemana Ursula von der Leyen) llegó a un acuerdo con el grupo parlamentario de extrema derecha liderado por la italiana Giorgia Meloni que permitió a dicho grupo obtener un puesto de vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea [1], así como tres presidencias de comisiones [2]. Esto es importante porque las tres comisiones que presiden miembros del grupo parlamentario europeo de Meloni son las de Agricultura, Presupuesto y Peticiones. La comisión PETI, presidida por el ultraconservador polaco Bogdan Rzońca, se encarga de examinar las peticiones presentadas por ciudadanas y ciudadanos o residentes de la Unión Europea [3]. En la práctica, puede declarar una petición admisible o inadmisible. El hecho de que presidencia de tres comisiones recaiga en un representante de la extrema derecha refuerza la influencia institucional y la credibilidad de esta corriente.
En el Parlamento Europeo, en julio de 2026, los tres grupos parlamentarios de extrema derecha suman un total de 196 diputados y diputadas : El ECR, el grupo en torno a Meloni en el PE, cuenta con 84 eurodiputados [4] ; el grupo « Patriotas por Europa », de Marine Le Pen y Viktor Orbán, tiene 85 [5] ; y el grupo « Europa de las Naciones Soberanas », formado en torno a la AfD alemana, cuenta con 27 [6]. Si estos tres grupos se unieran, la extrema derecha ocuparía el primer puesto en el Parlamento Europeo con 196 eurodiputados, es decir, 12 más que el grupo más numeroso del Parlamento, el grupo conservador —cada vez más a la derecha— del Partido Popular Europeo, que cuenta con 184. El grupo parlamentario de los partidos socialdemócratas y socialistas cuenta con 135 eurodiputados. El Grupo RENEW, que incluye, entre otros, al partido de Emmanuel Macron, cuenta solo con 78 eurodiputados, ya que perdió una veintena de escaños en 2024 con respecto a las elecciones de 2019, principalmente a favor de la extrema derecha. El grupo europeo de los Verdes cuenta con 53 eurodiputados tras la pérdida 17 escaños en 2024 con respecto a 2019. Le sigue el grupo de izquierda del Parlamento Europeo, The Left, con 45 eurodiputados (lo que supone un avance con respecto a los 37 eurodiputados elegidos en 2019).
La histórica alianza denominada « Von der Leyen » (PPE, socialistas S&D y centristas de Renew Europe) mantiene una ventaja de algo más de 30 escaños por encima del umbral de la mayoría absoluta, que a menudo se ve reforzada por los votos de los Verdes. Sin embargo, para sacar adelante políticas cada vez más extremas de derechas, la presidencia de la UE no duda en buscar el apoyo de los tres grupos parlamentarios de extrema derecha cuando se da cuenta de que los diputados y diputadas socialistas, ecologistas o centristas le darán la espalda. Así es como ha surgido una mayoría alternativa de derechas. Para eludir a la izquierda, el PPE recurre cada vez con mayor frecuencia a una « mayoría de derecha » (que une al PPE con los grupos soberanistas y de extrema derecha : ECR, Patriotas por Europa y ESN) [7]. Este bloque de unos 390 escaños le permite aprobar textos cada vez más inhumanos sobre el control de las fronteras, el aumento de los presupuestos de defensa, la desregulación industrial y el abandono de los compromisos de protección del medio ambiente.
El PPE ya no duda en aliarse de forma estructural con la extrema derecha para eliminar los obstáculos legislativos en temas de competencia estatal (inmigración o seguridad) y congelar las normas medioambientales
Un ejemplo perfecto e histórico de este cambio se materializó durante la votación sobre un nuevo reglamento de « retornos » (política migratoria) el 26 de marzo de 2026 [8]. Ese día, el tradicional cordón sanitario se hizo añicos en favor de una alianza de derechas sin precedentes. El Parlamento Europeo debía pronunciarse sobre la reforma del sistema común de expulsión de los nacionales de terceros países en situación irregular. Impulsado por el ponente de derechas François-Xavier Bellamy (PPE / Francia), el proyecto proponía un endurecimiento drástico de las normas de expulsión.
El texto aprobado prevé, en particular : la ampliación de la duración de la detención administrativa de los migrantes, que podrá prolongarse hasta 24 meses ; la posible transferencia de personas expulsadas a territorios fuera de la UE (« centros de retorno ») sobre la base de acuerdos con terceros países ; que una decisión de expulsión adoptada por un Estado miembro (por ejemplo, Francia o Bélgica) deba ser reconocida y aplicada automáticamente por otro (por ejemplo, España) o la limitación de los efectos suspensivos de los recursos, lo que significa que un migrante podría ser expulsado incluso antes de que su recurso haya sido examinado en su totalidad.
La izquierda (S&D), los ecologistas y una parte importante de los centristas (Renew Europe) intentaron bloquear el texto al considerarlo incompatible con los derechos fundamentales. En circunstancias normales esta oposición de los aliados habituales del PPE bastaría para que se rechazara un texto. Para lograr que se aprobara su reforma, el PPE dio un giro completo hacia la derecha. El Grupo del PPE (derecha) obtuvo el apoyo del grupo liderado por Giorgia Meloni (Los Conservadores y Reformistas Europeos —CRE— ECR en inglés), del grupo de los Patriotas por Europa (presidido por Jordan Bardella) y del grupo « Europa de las Naciones Soberanas » (liderado por la neofascista AfD). El bloqueo de la izquierda y del centro ha fracasado. El texto se ha aprobado por amplia mayoría (389 votos a favor, 206 en contra y 32 abstenciones) gracias a la unión de votos que van desde el centroderecha hasta la extrema derecha. Esta votación confirma que el Parlamento Europeo funciona ahora con una geometría variable sin complejos. El PPE ya no duda en aliarse de forma estructural con la extrema derecha para eliminar los obstáculos legislativos en temas de competencia estatal (inmigración o seguridad) y congelar las normas medioambientales.
Más allá del apoyo ideológico y las declaraciones públicas, la extrema derecha europea está ahora integrada en espacios transnacionales de coordinación política directamente vinculados al trumpismo
Salvo en lo que respecta a la cuestión de Groenlandia [9] y a la forma en que Trump libra la guerra contra Irán, los partidos europeos de extrema derecha simpatizan profundamente con la orientación neofascista e imperialista de Donald Trump y de otros líderes de extrema derecha en distintas partes del mundo, en particular el Gobierno de Netanyahu en Israel, el Gobierno de Javier Milei en Argentina, el nuevo presidente pinochetista José Antonio Kast en Chile, el nuevo presidente colombiano de extrema derecha Abelardo de la Espriella, apodado « el Tigre », el presidente neofascista de El Salvador, Nayib Bukele, y el expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro.
Más allá del apoyo ideológico y las declaraciones públicas, la extrema derecha europea está ahora integrada en espacios transnacionales de coordinación política directamente vinculados al trumpismo. El principal punto de encuentro es la Conservative Political Action Conference (CPAC) (Conferencia Política de Acción Conservadora), una gran cita anual de la extrema derecha estadounidense que se ha ido internacionalizando progresivamente. Desde principios de la década de 2020, líderes y dirigentes de la AfD, Vox, el Rassemblement National, Fidesz, Fratelli d’Italia, Chega, el Vlaams Belang o incluso la AUR rumana participan en ella con regularidad junto a Donald Trump, sus allegados (Steve Bannon, J.D. Vance, Mike Flynn) y líderes latinoamericanos de extrema derecha. La CPAC funciona como una plataforma ideológica global en la que se difunden y armonizan los temas centrales del trumpismo : la guerra de civilizaciones, el rechazo al multilateralismo, la hostilidad hacia la UE, la obsesión por la inmigración, los ataques contra los derechos de las mujeres y las minorías, el escepticismo climático y la criminalización de la izquierda y de los movimientos sociales.
Esta internacionalización se ha reforzado aún más con la participación activa de Javier Milei, Jair Bolsonaro y su hijo Flavio, así como de José Antonio Kast. Trump presenta sistemáticamente a estas figuras latinoamericanas como modelos de « resistencia al socialismo » y de restauración del orden autoritario. Los encuentros de la CPAC organizados fuera de Estados Unidos (Brasil, México, Argentina y Hungría) confirman la existencia de un eje transatlántico y transcontinental que une Washington con algunas capitales europeas y la América Latina reaccionaria. No se trata solo de intercambios simbólicos : estos espacios permiten la circulación de financiación, estrategias electorales, técnicas de comunicación digital y métodos de polarización social inspirados en el movimiento MAGA.
Paralelamente a la CPAC, el partido Vox en España desempeña un papel central en la estructuración de esta red internacional, especialmente a través del Foro Madrid, puesto en marcha en 2020. Presentado como una alternativa « patriótica » a los foros progresistas internacionales, el Foro Madrid reúne a partidos y líderes de extrema derecha europeos y latinoamericanos, entre los que se encuentran Milei, Bolsonaro y Kast, así como a representantes del RN, de Chega, de Fratelli d’Italia o de partidos de Europa Central. El Foro Madrid y las iniciativas de Vox sirven de nexo de unión entre el trumpismo, la extrema derecha europea y las derechas radicales latinoamericanas, articulando un discurso explícitamente contrario a la izquierda, los feminismos, el ecologismo, los derechos humanos y cualquier forma de soberanía popular que no sea autoritaria. Aunque se trate de una yuxtaposición de fuerzas nacionales, la extrema derecha se presenta como un bloque ideológico internacional coherente, cuyo principal polo político, mediático y simbólico es hoy en día Donald Trump.
El avance de la extrema derecha en Europa no constituye ni un accidente electoral ni un paréntesis político. Se ha convertido en una de las principales manifestaciones de la profunda crisis que atraviesan las sociedades europeas. Ante la crisis económica, social, ecológica, geopolítica y democrática, una parte cada vez mayor de las clases dirigentes y de las fuerzas conservadoras ya no considera a la extrema derecha como un peligro que hay que contener, sino como un socio político legítimo. El abandono progresivo del « cordón sanitario », las alianzas cada vez más frecuentes entre el Partido Popular Europeo y los grupos de extrema derecha en el Parlamento Europeo, así como el acceso de estos últimos a cargos institucionales, ponen de manifiesto una transformación duradera del panorama político europeo.
Al mismo tiempo, estas fuerzas forman parte de una auténtica internacional reaccionaria cuyo principal polo político e ideológico es hoy en día Donald Trump. A su alrededor se está construyendo una red transatlántica que conecta gobiernos, partidos, fundaciones, medios de comunicación, grupos de influencia y grandes fortunas, que intercambian análisis, estrategias, financiación y técnicas de comunicación con el fin de acelerar su conquista del poder.
Sin embargo, sería un error creer que esta evolución es inevitable. La historia demuestra que las ofensivas autoritarias pueden acabar frustradas cuando los movimientos sociales, las organizaciones sindicales, las fuerzas feministas, ecologistas, antirracistas y antifascistas, así como las fuerzas políticas de izquierda, logran construir movilizaciones convergentes y alternativas creíbles. Ante una extrema derecha organizada a escala internacional, las dinámicas de resistencia también deberán intensificar su capacidad de acción, de solidaridad y de coordinación más allá de las fronteras. Por lo tanto, la cuestión ya no es saber si la extrema derecha está a las puertas del poder en Europa : en una parte del continente ya gobierna y en otras influye profundamente en las políticas públicas. El verdadero reto es saber si las fuerzas comprometidas con la democracia, los derechos sociales, la igualdad, la paz y la justicia climática sabrán construir, a su vez, un proyecto lo suficientemente ambicioso como para invertir esta corriente.
A continuación se presenta una lista no exhaustiva de los partidos de extrema derecha o neofascistas de la Unión Europea que cuentan con la simpatía de la administración Trump y que expresan su afinidad con esta, a pesar de haber tomado distancia respecto a las pretensiones de Trump sobre Groenlandia y a la guerra contra Irán iniciada a finales de febrero de 2026.
[1] El grupo ECR ha conseguido que uno de sus miembros, Raffaele Fitto (Italia), del partido de Meloni (Fratelli d’Italia) sea nombrado vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea (mandato de la Comisión « von der Leyen II » que tomó posesión el 1 de diciembre de 2024) para la cartera de « Cohesión y Reformas »
[2] Johan Van Overtveldt (miembro del Grupo ECR de Meloni en el Parlamento Europeo y del partido N-VA en Bélgica) ha sido elegido presidente de la Comisión de « Presupuesto » (BUDG). Veronika Vrecionová (ECR, República Checa) ha sido elegida presidenta de la Comisión de « Agricultura y Desarrollo Rural » (AGRI). Bogdan Rzońca (ECR, Polonia) ha sido elegido presidente de la Comisión de « Peticiones » (PETI) del Parlamento
[3] En cuanto a la comisión PETI, véase la página web del Parlamento Europeo : https://www.europarl.europa.eu/petitions/es/home, https://www.europarl.europa.eu/petitions/es/artcl/Submitting%20a%20petition%20at%20the%20European%20Parliament/det/20220906CDT10142
La Comisión PETI puede declarar una petición admisible o inadmisible, solicitar explicaciones a la Comisión Europea o a un Estado miembro, organizar audiencias públicas, enviar misiones de investigación a un Estado miembro, redactar informes y resoluciones en las que se invite a la Comisión o a los gobiernos a actuar y garantizar el seguimiento de las decisiones del Defensor del Pueblo Europeo (European Ombudsman).
[4] Entre las elecciones de junio de 2024 y julio de 2026, el ECR ganó 6 escaños adicionales, contando con 84 diputados en el Parlamento Europeo, véase :../%20https://www.europarl.europa.e...https://www.europarl.europa.eu/meps/es/search/advanced?name=&euPoliticalGroupBodyRefNum=7037&countryCode=&bodyType=ALL (consultado el 24 de julio de 2026)
[5] El grupo « Patriotas por Europa », de Marine Le Pen y Viktor Orbán, ganó un escaño adicional entre las elecciones de junio de 2024 y mediados de 2026. Cuenta con 85 miembros en su grupo en el Parlamento Europeo, véase :https://www.europarl.europa.eu/meps/es/search/advanced?name=&euPoliticalGroupBodyRefNum=7150&countryCode=&bodyType=ALL (consultado el 24 de julio de 2026)
[6] El grupo « Europa de las Naciones Soberanas », formado en torno a la AfD alemana, pasó de 25 a 27 diputados al Parlamento Europeo (MEP) entre junio de 2024 y mediados de 2026 :
https://www.europarl.europa.eu/meps/es/search/advanced?name=&euPoliticalGroupBodyRefNum=7151&countryCode=&bodyType=ALL (consultado el 24 de julio de 2026)
[7] Juliette Raulet-Descombey, « Nuevas alianzas en el Parlamento Europeo : entre la derecha y la extrema derecha, el dique ha cedido », Fundación Jean Jaurès, publicado en francés el 10 de junio de 2026, https://www.jean-jaures.org/publication/nouvelles-alliances-au-parlement-europeen-entre-droite-et-extreme-droite-la-digue-a-cede/ (consultado el 24 de julio de 2026)
[8] Esta votación aún no supone la adopción definitiva del nuevo reglamento. Se trataba de la luz verde necesaria para que el Parlamento Europeo iniciara las negociaciones en « trílogo » con el Consejo de la UE (los representantes de los gobiernos de los Estados miembros) y la Comisión para sellar la versión final del reglamento
[9] La Nación, « La extrema derecha y los populistas europeos se distancian de Trump por Groenlandia », Sarah Marsh y Elizabeth Pineau, publicado el 21 de enero de 2026, Reuters, https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/la-extrema-derecha-de-europa-se-aleja-de-trump-por-la-crisis-por-groenlandia-nid21012026/
[10] Véase la web de la Asamblea Nacional de Francia (en francés e inglés) :
https://www2.assemblee-nationale.fr/instances/liste/groupes_politiques/effectif, consultado el 10 de julio de 2026. La cifra de 194 parlamentarios es superior a los resultados del NFP de junio de 2024, ya que una serie de cargos electos se han sumado a los socialistas y afines, a los Ecologistas y al PC y sus aliados. El número de parlamentarios de LFI se ha mantenido estable
[11] JDD, « Nuestra sumisión sería un error histórico : Bardella insta a la UE a responder a los aranceles de Trump », publicado en francés el 20 de enero de 2026, https://www.lejdd.fr/politique/notre-soumission-serait-une-faute-historique-bardella-exhorte-lue-a-repliquer-aux-droits-de-douane-de-trump-166040 consultado el 19 de julio de 2026
[12] Bertrand Henne, « ¿Quién quiere una Europa Maga ? », publicado en francés por la RTBF el 8 de diciembre de 2025,https://www.rtbf.be/article/qui-veut-d-une-europe-maga-11644321, consultado el 19 de julio de 2026
[13] En los Países Bajos, la extrema derecha (el PVV de Geert Wilders) abandonó la colación gubernamental en junio de 2025. Tras las elecciones del 29 de octubre de ese mismo año, en las que los resultados de este partido se redujeron considerablemente, se formó un nuevo Gobierno sin la participación del PVV. En 2023 el PVV había experimentado un fuerte avance, pasando de 17 escaños en 2021 a 37 en 2023. En octubre de 2025 el PVV sufrió un importante revés con una pérdida de 11 escaños, quedando en 26. En las elecciones, el partido de centroderecha D66 obtuvo un éxito electoral que le permitió superar al PVV por unos 30 000 votos. El D66 obtuvo unos 1 790 000 votos, frente a los aproximadamente 1 760 000 del PVV
[14] Euronews, « Elecciones presidenciales en Rumanía : el candidato de extrema derecha obtiene más del 40 % en la primera vuelta », publicado el 5 de mayo de 2025, https://www.france24.com/es/europa/20250504-la-extrema-derecha-arrasa-en-rumania-en-la-primera-vuelta-de-las-presidenciales, consultado el 24 de julio de 2026
[15] Euronews, « Rumanía : el proeuropeo Nicușor Dan gana las elecciones presidenciales », EFE/EPA, https://www.youtube.com/watch?v=8Vfr3ZvtF5c&t=3s, publicado el 18/05/2025, consultado el 24 de julio de 2026
Docteur en sciences politiques des universités de Liège et de Paris VIII, porte-parole du CADTM international et membre du Conseil scientifique d’ATTAC France.
Il est l’auteur des livres, Banque mondiale - Une histoire critique, Syllepse, 2022, Capitulation entre adultes : Grèce 2015, une alternative était possible, Syllepse, 2020, Le Système Dette. Histoire des dettes souveraines et de leur répudiation, Les liens qui libèrent, 2017 ; Bancocratie, ADEN, Bruxelles, 2014 ; Procès d’un homme exemplaire, Éditions Al Dante, Marseille, 2013 ; Un coup d’œil dans le rétroviseur. L’idéologie néolibérale des origines jusqu’à aujourd’hui, Le Cerisier, Mons, 2010. Il est coauteur avec Damien Millet des livres AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, Paris, 2012 ; La dette ou la vie, Aden/CADTM, Bruxelles, 2011. Ce dernier livre a reçu le Prix du livre politique octroyé par la Foire du livre politique de Liège.
Il a coordonné les travaux de la Commission pour la Vérité sur la dette publique de la Grèce créée le 4 avril 2015 par la présidente du Parlement grec. Cette commission a fonctionné sous les auspices du parlement entre avril et octobre 2015.
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