La «sensibilidad» de los políticos

3 de febrero por Julio C. Gambina


Resulta de mucho interés seguir las declaraciones de los políticos en función gubernamental en el Foro Económico Mundial (FEM), el Foro de Davos, que estuvo funcionando “en línea” en estos días, preparando el encuentro presencial que se hará en Singapur en mayo próximo [1]. En rigor, no solo en este cónclave, sino que en estos días podemos leer diferentes apreciaciones ante la situación generada por la pandemia y la recesión mundial. Hay que seguir las intervenciones de quienes deciden en los principales países del sistema mundial para sorprenderse, o no tanto, quizá, para entender las lógicas de la política en estos momentos del desarrollo histórico.

Entre otros, se destaca el discurso del titular del gobierno de China, quien se asume como el heredero en esta coyuntura sobre el rumbo liberalizador, lo que se confirma con la diversificación de negociaciones para suscribir acuerdos de libre comercio. El último tratado fue con Europa, algo que preocupa a los aliados histórico del viejo continente: EEUU, que más allá del cambio de gobierno mantiene las disputas por la hegemonía mundial con el gigante asiático, el único con crecimiento en el 2020 y con pronóstico de importante recuperación para este 2021. Lo curioso es que en los 90 del siglo pasado, la liberalización se impulsó desde el llamado “Consenso de Washington” (FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
y Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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tienen sede en esa ciudad estadounidense, tanto como los organismos del gobierno de EEUU) y ahora, el presidente francés sostuvo la necesidad de abandonar ese consenso por los negativos efectos sociales y ambientales generados por el orden económico.

Interesante y provocador para nuestro tiempo escuchar a un dirigente comunista asumir el programa de la liberalización y a otro referente del poder capitalista global (Francia integra el G7 G7 Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón. Se reúnen anualmente los siete jefes de Estado, generalmente a fines de mayo o principios de julio. El G7 se reunió por primera vez en 1975 a iniciativa del presidente francés, Valery Giscard d’Estaing. ) y socio con Alemania en la cumbre del poder europeo, resaltar que el “capitalismo no funciona” en las condiciones actuales. El dirigente chino propone cooperación internacional para la liberalización y el francés atender los problemas que genera la crisis entre los trabajadores y el ambiente. Vale detenerse también en el mensaje al personal del Tesoro de EEUU, suscripto por la nueva Secretaria en su primer día de actividad [2]. En el texto dirigido a 84.000 trabajadoras y trabajadores sostiene que “La pandemia ha provocado una devastación total en la economía. Industrias enteras han detenido su trabajo. Dieciséis millones de estadounidenses todavía dependen del seguro de desempleo.” Para atender esa situación recuerda como trabajaron en común desde la Reserva Federal FED
Reserva Federal
Oficialmente Federal Reserve System, habitualmente abreviada en Federal Reserve o Fed, es el banco central de Estados Unidos. Fue creada el 23 de diciembre de 1913 mediante el Federal Reserve Act, también llamado Owen-Glass Act, tras varias crisis bancarias y el pánico bancario de 1907.
(FED) y el Tesoro en la crisis del 2008 (Yellen estaba entonces en la FED), para recrear esas condiciones ante los problemas presentes. Bien vale recordar que todo lo que se hizo entonces fue para el salvataje del orden capitalista y no para resolver los problemas de los más necesitados.

Sigue la funcionaria en su escrito, que hay que abordar el desafío de las 4 cuatro grandes crisis actuales, según Biden: a) la pandemia, b) la crisis climática, c) una crisis de racismo sistémico y d) una crisis económica que se ha estado acumulando durante cincuenta años. Ese medio siglo al que remite nos remonta a comienzos de los 70 del siglo pasado, lo que podría suponer una consideración crítica a la respuesta a la crisis capitalista de aquellos años, precisamente las políticas “neoliberales”. Parece estar de moda en el poder mundial la crítica a las políticas hegemónicas en las últimas décadas. Culmina convocando a la sensibilidad de las trabajadoras y trabajadores del Tesoro para le informen qué cosas habría que hacer para resolver los problemas actuales.

A su vez, en el sitio del FMI [3] puede verse un video sobre el debate sostenido en el marco del FEM con funcionarios del FMI, el BM, el BID, la CAF, la CEPAL y el G20 G20 El Grupo de los Veinte (G20) está compuesto por diecinueve países más la Unión Europea, en el que los ministros, gobernadores de bancos centrales y jefes de Estado se reúnen regularmente. Fue creado en 1999, tras la sucesión de crisis financieras de los años noventa. Pretende favorecer la cooperación internacional, integrando el principio de un diálogo ampliado ante el creciente peso económico adquirido por un grupo de países. Sus miembros son: Alemania, Sudáfrica, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Turquía y la Unión Europea (representada por el Presidente del Consejo y el gobernador del Banco Central Europeo). sobre un “Plan Marshall Plan Marshall Programa de reconstrucción económica propuesta en 1.947 por George C. Marshall, secretario de Estado de los Estados Unidos. Dotado de un presupuesto de 12.500 millones de dólares de la época (unos 80.000 millones actuales) bajo forma de donaciones y préstamos a largo plazo, el plan Marshall permitió a 16 países (especialmente Francia, Gran Bretaña, Italia y los países escandinavos) disponer de fondos para su reconstrucción después de la segunda guerra mundial. para América Latina y el Caribe” luego de la pandemia. Más allá de la alegoría a la reconstrucción europea de la pos-guerra, los funcionarios de la banca internacional sugieren nuevos y más préstamos para atender los problemas de crecimiento de la pobreza, el desempleo y la desigualdad. Cómo si no se tratara del endeudamiento, entre otras causas, la razón de esos problemas que ahora se adjudican al Covid-19. Hasta sugieren, con gran “sensibilidad”, no abandonar las políticas de atención a los más perjudicados. Todo dicho en simultáneo con la necesidad de avanzar en “reformas”, las que figuran en los contratos de toda asistencia financiera y que como varias veces señalamos son las reaccionarias reformas laborales y previsionales, entre otras.

Claro que al mismo tiempo sesionó en línea el Foro Social Mundial y luego de un trabajo de debate por dos años, hubo pronunciamiento de la AIP [4], en donde se caracterizó la crisis actual y se presentó la “Plataforma Política de la Asamblea Internacional de los Pueblos (AIP)”.

Allí sugieren la “articulación popular como respuesta a la crisis” y una “plataforma” de luchas de contenido anticapitalista, antimperialista y anticolonial, por un feminismo de clase y popular, por una lucha antirracista y contra la discriminación; denunciando al Estado burgués y bregando por una nueva democracia popular y defensa de los recursos naturales como bienes comunes Bienes comunes En economía los bienes comunes se caracterizan por un modo de propiedad colectiva, que se diferencia tanto de la propiedad privada como de la pública. En filosofía hacen referencia a aquello que comparten los miembros de una misma comunidad, ciudad o la propia humanidad, desde un punto de vista jurídico, político o moral. y una reforma agraria popular.

Se sostiene el control y estatización del sistema financiero, los paraísos fiscales y las empresas transnacionales, el derecho al trabajo para todos, con derechos laborales y salarios dignos por los derechos sociales y los derechos humanos, por el derecho a la educación y la soberanía del conocimiento, por los derechos de las personas de las diversidades sexuales, por los derechos de migrantes, refugiados, poblaciones en diásporas, pueblos indígenas y todos aquellos que son vulnerados en nuestras sociedades, entre otros aspectos. El texto culmina con una convocatoria a la unidad mundial de las luchas de los pueblos y a su articulación política.

El interrogante pasa por atender esta diversidad de sentires, pensares, pareceres y expresión de una diversidad de reivindicaciones democráticas y por cambios estructurales, o confiar en el lenguaje diplomático de los que deciden, desde siempre, el destino manifiesto de un orden capitalista que solo obtiene los resultados que ellos mismos critican.




Buenos Aires, 2 de febrero de 2021.

Julio C. Gambina

economista y profesor universitario argentino, especializado en economía política, economía mundial, integración, deuda externa y otros asuntos sociales y políticos.
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP, Ciudad de Buenos Aires. www.juliogambina.blogspot.com
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