La situación política en Bélgica: Análisis del voto y perspectivas positivas para el futuro

17 de febrero por Eric Toussaint


Imagen: han Soete Attribution-ShareAlike 4.0 International (CC BY-SA 4.0)

En este artículo continuamos con la publicación de la entrevista que el CADTM hizo a Éric Toussaint. La primera parte comenzó con el análisis del presupuesto de austeridad adoptado por el gobierno belga a fines de noviembre de 2025 y terminó tratando las resistencias sociales, así como el importante movimiento de apoyo al pueblo palestino. En la segunda parte se hizo la comparación entre la política seguida por España, que se aparta tímidamente de lo que se aplica en el resto de la Unión Europea y la seguida por Bélgica conforme a la versión de mayor austeridad. La tercera parte explicaba la prosecución de la orientación de austeridad que domina la UE y el Reino Unido y la alineación del gobierno belga con las posiciones de Trump. En esta cuarta parte Éric Toussaint analiza, frente al aumento de la derecha y de la extrema derecha en Bélgica, las motivaciones sociales y políticas de un voto con frecuencia contrario a los intereses del elector.
Entre la desilusión con la izquierda tradicional y una nueva esperanza de cambio radical de esa izquierda, Toussaint esboza las condiciones para una alternativa de izquierda creíble, fundada en la justicia social, fiscal y ecológica.



 Pregunta: ¿Por qué las personas que votan a la derecha y a la extrema derecha actúan contra sus propios intereses?

El discurso demagógico de los y las dirigentes de la derecha, con sus fórmulas del tipo «ganaréis 500 euros más», se acepta porque existe una falta de formación. Esa falta de lucidez del público está generada especialmente por la amplitud de la repetición de esas engañosas afirmaciones. Los partidos de derecha ganaron las elecciones en Bélgica en junio de 2024 utilizando ese tipo de discurso.

Sabemos que la diferencia es enorme entre el discurso y las promesas electorales, gracias a las cuales esos partidos llegan al gobierno, y la realidad de lo que harán. Puede ocurrir que la base electoral que votó por ese partido se dé cuenta, apenas un año más tarde, de lo que hizo. Por desgracia, no es un proceso rápido percatarse de lo ocurrido. No hay suficiente lucidez en la percepción de las diferencias entre las orientaciones políticas.

Existe una gran decepción en relación con la gestión de la izquierda tradicional, que promete justicia social pero cuando está en el gobierno, no se distingue realmente de la derecha y de la patronal debido a las políticas aplicadas.

Se debe agregar que existe una gran decepción con respecto a la gestión de la izquierda tradicional, que promete justicia social pero cuando está en el gobierno no se distingue realmente de la derecha y de la patronal debido a las políticas aplicadas. Más allá de los discursos de esta izquierda, la gente ve que en la práctica los efectos no se aprecian. Por lo tanto, en el momento de las elecciones hay un sector del electorado que quiere un cambio más bien hacia la derecha y que se moviliza, y un sector que estaría por defender una serie de principios de justicia y de conquistas sociales que se desmoviliza. Con respecto a los resultados, eso favorece en un momento dado (en Bélgica estamos en ese momento) el discurso de los partidos de extrema derecha y el voto a su favor.

 Pregunta: Durante los 20 últimos años hemos visto que el PTB pasó de tener menos del 5% a casi un 17%. De todas formas, se observa un repliegue hacia la izquierda por parte de la gente decepcionada con la izquierda tradicional.

Sí, por supuesto. Estoy pensando en los resultados en Valonia, en Bruselas y en Flandes que muestran que un sector del electorado que votaba socialista flamenco (el Partido Vooruit actualmente) y al Partido Socialista francófono, se fue al PTB por su decepción ante el tipo de gestión llevado a cabo por la familia socialista. Está claro. Y está claro, también que una cierta radicalidad social del discurso de Paul Magnette llevó a la atracción ejercida por el PTB sobre el electorado socialista. El partido socialista sabe que existe en una parte muy importante de la población una esperanza de justicia, de solidaridad, un apego al servicio público y a toda una serie de valores. Y Paul Magnette, consciente de eso como presidente del Partido Socialista, adapta su discurso manteniendo propósitos que, comparados con los discursos de los socialistas de otros países de la UE, son más radicales. Si comparamos discursos, el de Paul Magnette es más radical que el del líder del Partido Laborista del Reino Unido o que el del Partido Socialista de Francia, de Alemania o de los Países Bajos. Paul Magnette percibe esa presión a la que usted hace referencia, es decir, a un crecimiento o consolidación/estabilización del voto a favor de las propuestas del PTB.

 Pregunta: ¿Cómo ve el futuro? Porque, a priori, no me parece que Flandes pueda cambiar en más de un 50% hacia la izquierda, aunque la población sintiera, dentro de dos o tres años, que ese gobierno afectó negativamente a su nivel de vida. Por el contrario, tendremos siempre partidos de derecha en el gobierno federal belga y hemos visto que, a pesar de la presencia de la izquierda, nada le impide continuar con las políticas de austeridad. ¿Quizás es usted un poco más optimista sobre un futuro en el que se podrían suspender esas mismas políticas para lograr una verdadera recuperación económica? ¿O es que, desgraciadamente, nos fuimos para que lo actual dure?

Hay gente que sufrirá aún más la situación económica, social y política, pero corre el riesgo de considerar que ese necesario cambio radical podría ser el de la extrema derecha

Por desgracia, en este momento las conclusiones son pesimistas o inquietantes. Hay que ser consciente del aumento de los peligros. Y aumentan los que van hacia una extrema derecha. Eso es algo que me inquieta y debe inquietar a cualquier persona que analice la situación. Si aumentase la desesperación de los sectores a los que impactaría directamente las exclusiones al derecho a algunos subsidios, así como la degradación de sus condiciones de vida, la pregunta sería: ¿Acaso no encontraría la extrema derecha y los neofascistas un terreno favorable? La respuesta lógica es un sí.
La gente que sufrirá aún más la situación económica, social y política del gobierno corre el riesgo de considerar que se necesita un cambio radical y que podría ser el de la extrema derecha.
Por lo tanto, por ese lado existe un peligro real. Pero, para mí, no es cuestión de bajar los brazos considerando que ya no se puede hacer nada.

Si hubiera un bloque social que uniera a organizaciones sindicales, formaciones políticas y asociaciones ciudadanas junto a movimientos sociales, organizaciones feministas, antirracistas, internacionalistas y ecosocialistas, se podría poner en marcha una solución eficaz frente al peligro de la extrema derecha.

Espero que se pueda construir un bloque alternativo uniendo diferentes posiciones, diferentes sensibilidades. Ese bloque debería incluir a los Verdes, al PS, al PTB y a otros sectores de la izquierda sin representación parlamentaria, así como a las grandes organizaciones sindicales. También podría incluir otros movimientos sociales, los movimientos antirracistas, antifascistas, feministas y LGTBQI+. Se necesitaría la constitución de un bloque político-social con capacidad para proponer, para decir «tenemos soluciones», para llevar a cabo una «Operación verdad» y una convocatoria a movilizaciones. En la historia de Bélgica, en los años 1950, hubo políticas y propuestas muy importantes en torno a reformas de estructuras, cuestiones de inversiones públicas y transparencia sobre el presupuesto.

Si hubiera un bloque social alrededor de eso, uniendo a organizaciones sindicales, formaciones políticas y asociaciones ciudadanas, junto a movimientos sociales, organizaciones feministas, antirracistas, internacionalistas y ecosocialistas, se podría poner en marcha una solución eficaz. Y desde ese punto de vista, el peligro de una victoria de las extremas derechas podría ser evitado.
Pero no puedo afirmar, vista la ausencia de ese bloque por el momento, que eso se pudiera poner en marcha. Pienso que hay que actuar en ese sentido y que si fuera posible, un bloque así tendría un poder de atracción y credibilidad extremadamente importante. Supondría avanzar un verdadero programa de cambios estructurales y no contentarse con prometer el fin del neoliberalismo.

Para afirmar que es posible obtener una victoria electoral hay que recordar la transcendencia que tuvo la campaña del socialista radical Bernie Sanders en Estados Unidos en 2015-2016, antes de su reemplazo por Hillary Clinton para hacer frente a Donald Trump. Y fue Trump el elegido, ya que Hillary Clinton representaba la prosecución de las políticas tradicionales del Partido Demócrata y formaba parte de la élite.
En 2024, Trump ganó su segundo mandato frente a Joe Biden y luego a Kamala Harris, puesto que ambos se negaron a adoptar un programa de izquierda. Está claro que la respuesta del Partido Demócrata, ya sea con Hillary Clinton, Joe Biden o Kamala Harris, no podía satisfacer a la mayoría de la población que sufre la crisis. En cambio, la orientación de Bernie Sanders habría logrado movilizar enormemente a la gente. Por otro lado, la demostración de que mi hipótesis es seria ha sido la victoria de Zohran Mamdani en la elección a la Alcaldía de Nueva York a comienzos de noviembre de 2025.

Zohran Mamdani, con un millón de votos, le ganó las elecciones municipales de Nueva York a Andrew Cuomo (exgobernador del estado de Nueva York) que estaba apoyado por Donald Trump y el establishment. Mandani tiene 34 años y es musulmán, nacido en Uganda. Durante su discurso de victoria, desafiando al neofascista Trump, declaró: «Nueva York será siempre una ciudad de inmigración, una ciudad construida por inmigrantes a la que dan vida las y los inmigrantes y que a partir de esta tarde estará dirigida por un inmigrante.»

Entre las propuestas de Mamdani, que conllevaron una importante movilización asegurándole la victoria el 5 de noviembre de 2025, están: la congelación de los alquileres que concierne a un millón de viviendas; el aumento de los impuestos sobre sociedades en el estado de Nueva York hasta el 11,5% (un nivel comparable al de Nueva Jersey) con el fin de generar cerca de 5.000 millones de dólares al año; el aumento del 2% en el impuesto a la renta de residentes en la ciudad que ganen más de un millón de dólares al año y la gratuidad de los autobuses municipales.

Trump amenazó a las personas que votasen por el «izquierdista» Mamdani con cortar la dotación federal a la ciudad, lo que no sirvió para disuadir a un millón de votantes en su apoyo a la candidatura de Mamdani. El número de votos recogidos por Mamdani no había sido alcanzado desde 1969 por ningún alcalde electo de Nueva York.

En el otro extremo de Estados Unidos, en la costa Oeste, Katie Wilson, de 43 años, fue elegida alcaldesa de Seattle el 4 de noviembre de 2025. Esta ciudad portuaria de cerca de 800.000 habitantes es un bastión demócrata desde hace décadas. Pero esta vez es diferente.

Madre de una niña de dos años, sin coche e inquilina de un piso de 55 m2, la nueva alcaldesa de Seattle es militante y activista. Katie Wilson armó su campaña con las mismas temáticas que Zohran Mamdani: la crisis de la vivienda y el aumento de la desigualdad. El alcalde saliente Bruce Harrell estaba apoyado por el empresariado y parecía seguro de su victoria. Pero la crítica de Katie Wilson versó sobre su oposición a un impuesto a los altos ingresos destinado a financiar la vivienda social. Esta socialista radical nunca había ejercido un mandato electivo.

Una reciente nota positiva: en las elecciones presidenciales en Irlanda del 24 de octubre de 2025 fue elegida Catherine Connolly, candidata apoyada por toda la izquierda.

Una reciente nota positiva: en las elecciones presidenciales en Irlanda del 24 de octubre de 2025 fue elegida Catherine Connolly, candidata apoyada por toda la izquierda. Esta candidata se había opuesto a la adhesión de Irlanda a la OTAN Organización del Tratado del Atlantico Norte
OTAN
Este organismo asegura a los Estados europeos la protección militar de los Estados Unidos en caso de agresión, pero, sobre todo, ofrece a los Estados Unidos la supremacía en el bloque occidental. Los países de Europa Occidental aceptaron la integración de sus fuerzas armadas en un sistema de defensa puesto bajo el mando estadounidense, reconociendo de hecho la preponderancia de los Estados Unidos. Fue fundada en 1994 en Washington, y pasó a un segundo plano acabada la guerra fría. En el año 2002 se componía de 19 miembros: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y el Reino Unido, a los que se sumaron Grecia y Turquía en 1952, la República Federal de Alemania en 1955 (sustituida por la Alemania unificada en 1990), España en 1982, Hungría, Polonia y la República Checa en 1999.
y había criticado lo que llamó la «militarización de la Unión Europea», además, apoya los derechos de las personas migrantes, denuncia el genocidio en Gaza, defiende los servicios públicos y quiere un programa de viviendas a favor de las clases populares.

Se puede leer aquí: Catherine Connolly vence: una victoria histórica para la izquierda

Se podría mencionar también el excelente resultado electoral del Nuevo Frente Popular en Francia en las elecciones anticipadas de junio de 2024. El programa del NFP era un programa más bien radical y afirmaba la necesidad de una ruptura con el modelo aplicado en la UE. Insistía en el aumento de la recaudación pública por la aplicación de un fuerte aumento de los impuestos a los más ricos y sobre el fin de las ventajas fiscales a estos y a las grandes empresas.

 Pregunta: Las medidas que se deberían tomar en Bélgica

Pienso que un programa de izquierda debería, en primer lugar, poner en el centro la vida de las poblaciones. Por lo tanto, es necesario crear empleos de calidad, socialmente útiles y mucho mejor pagados que los actuales, con mejores condiciones de trabajo. Es necesaria una reducción radical del tiempo de trabajo, con contratos compensatorios y un aumento del ingreso real. Es necesaria, también, una política fiscal totalmente diferente, con una reducción radical, incluso una supresión, del IVA en una serie de servicios básicos, comenzando por el agua y la electricidad, un aumento radical de los impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio de los más ricos. Sería también una respuesta, por medio de la recaudación, a una parte de la cuestión planteada por la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
pública.

Un programa de justicia fiscal no debería servir para pagar deudas ilegítimas

Pero, ahí está la gran diferencia con respecto a un programa socialdemócrata: un programa de justicia fiscal no debería servir para pagar las deudas ilegítimas.

Existe una dramatización de la cuestión de la deuda que debemos denunciar. No estamos confrontados a la perspectiva de un colapso o de una incapacidad de reembolso. Lo necesario sería, desde el punto de vista de la izquierda, un gobierno que declarase, sobre la base de una auditoría de la deuda con participación ciudadana, que una parte de la deuda pública se ve afectada de ilegitimidad, incluso de un carácter odioso, y que sería preciso proceder a anulaciones muy importantes de la misma. Desearíamos que un gobierno de izquierda, que aplicara una política favorable a la población y que realizara una enorme inversión pública en la lucha contra la crisis ecológica, tomara esa decisión.

Hay que señalar, en el ámbito de la Región de Bruselas-Capital (RBS), el gran interés despertado por el llamamiento colectivo cuyo lema es: «Se necesita una movilización general para hacer fracasar la trampa de la austeridad»
(24098)

Si se aumentara la recaudación sería para incrementar los gastos legítimos y no para reembolsar deudas ilegítimas. Los gastos legítimos financiados por la recaudación de los impuestos sobre los más ricos deben permitir aumentar las inversiones públicas para mejorar las condiciones de vida junto a la lucha contra la crisis ecológica. Por lo tanto, son necesarias enormes inversiones en los transportes públicos, en la renovación y aislamiento de las viviendas, en la salida de las nucleares, en la investigación científica y en toda una serie de proyectos que permitan crear empleos cualificados y dignos, favoreciendo los circuitos cortos. Es imperativo un aumento de los gastos en los servicios públicos, con la creación masiva de empleos, especialmente en el ámbito de la salud, sin olvidar la educación y la cultura. No debemos olvidar lo que pasó durante la pandemia del coronavirus: provocó una concienciación de la importancia de la sanidad pública y de que las grandes farmacéuticas privadas no ofrecen respuesta en absoluto a las necesidades de la población.

Es necesario, mediante la expropiación y la socialización, transferir al dominio público los grandes sectores de la economía. El sector de la energía debería ser expropiado y convertirse en público. Mediante una expropiación, el sector de la banca y de los seguros debería quedar completamente bajo un monopolio público, debería socializarse. Lo mismo debería ser para el sector de la sanidad pública.

Es indispensable, mediante la expropiación y la socialización, transferir al dominio público los grandes sectores de la economía.

Es necesario derogar toda una serie de tratados leoninos que la Unión Europea impuso a los países del Sur —tratados que en nombre del libre comercio no favorecen para nada a esos países— y por lo tanto, introducir otro tipo diferente de comercio.

Hay que promover una generosa política de acogida a las personas migrantes.
La relación Norte-Sur de la Unión Europea con respecto a los países del Sur debe cambiar absolutamente, en particular, en cuanto se refiere a las políticas migratorias. La ayuda al desarrollo ha de ser reemplazada por reparaciones que se deben pagar a los pueblos del Sur y es precisa una restitución de los bienes mal habidos por el Norte a costa de estas poblaciones.

Debemos tratar también la cuestión de la industria armamentística: la izquierda tiene la obligación de luchar contra el aumento de los gastos en armamento, proponer que el sector armamentístico sea transferido al dominio público y esté extremadamente reglamentado. Todo ello para encaminarnos hacia un desarme que necesita negociaciones internacionales.

Estos son los elementos totalmente fundamentales de un programa de izquierda.


Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

Otros artículos en español de Eric Toussaint (854)

CADTM

COMITE PARA LA ABOLICION DE LA DEUDAS ILEGITIMAS

8 rue Jonfosse
4000 - Liège- Belgique

+324 56 62 56 35
info@cadtm.org

cadtm.org