Lecciones de la crisis argentina en versión FMI

3 de agosto de 2004 por Maximiliano Montenegro


Por primera vez, un documento del Fondo revela la discusión interna que generó el fracaso argentino. Dice que se debió salir de la convertibilidad Convertibilidad Posibilidad legal de pasar de una moneda a otra o de una moneda al patrón en que está oficialmente definida. En el sistema actual de tasas de cambio liberalizadas (es la oferta y la demanda de divisas la que determina sus cursos respectivos, tasas de cambio flotantes), las monedas flotan alrededor del dólar (patrón-dólar). muchos años antes: entre 1992 y 1997. Defiende el default y lamenta que no haya sido anunciado antes. Reconoce que Argentina era “la estrella” del organismo y que su caída fue un hecho “perturbador”. A futuro, ratifica la política de mano dura.

Para los economistas del FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
, Argentina debió haber abandonado la convertibilidad entre 5 y 8 años antes: o bien entre 1992/94 o durante el período 1996/97. Los mismos expertos reconocen, además, que en el 2001 el default era la única alternativa viable y se lamentan de que no haya sido anunciado antes. Ahora que la crisis -aunque no sus consecuencias- parece haber quedado atrás, el Fondo Monetario cree que es momento de revelaciones. Acaba de publicarse en Washington un documento titulado “Las lecciones de la crisis argentina”, que desnuda, por primera vez, la interesante discusión abierta en el seno del Directorio sobre la mancha indeleble que significó el caso argentino. “La severidad de la crisis, el hecho de que ocurriera en un país que fue mostrado como el modelo para el mundo y que mantuvo casi ininterrumpidamente programas con el FMI desde principios de los ’90 ha sido especialmente perturbador para el Fondo”, confiesa un informe plagado de contradicciones, excusas y autojustificaciones, aunque también se puede encontrar en él la admisión de groseros errores. La “autocrítica” fondomonetarista no le servirá de mucho al gobierno de Kirchner: una de las conclusiones principales es que, para evitar que se repita la debacle argentina, la fórmula debe ser mayor rigor en la política de mano dura con los países que reciban la asistencia del organismo.

Los puntos sobresalientes de las “Lecciones...”, debatidos en el Directorio, son los siguientes:

- Estrella fugaz: “Un hecho sorprendente es que la crisis argentina involucró vulnerabilidades que ya estaban presentes o incluso fueron generadas durante los años de boom en los ’90, cuando el país era considerado por su comportamiento como una estrella (sic)” por el organismo.

- Optimismo neoliberal: “El Directorio destacó que las proyecciones de crecimiento para Argentina durante los ’90, por parte de las autoridades, el Fondo y los agentes del mercado, fueron demasiado optimistas... Estos pronósticos reflejaban una lectura demasiado esperanzada sobre el impacto de las reformas estructurales (privatizaciones, apertura comercial, desregulación financiera) adoptadas a principios de la década así como también de las reformas a implementar en el futuro”.

- ¿Nadie avisó?: Para el staff de economistas del Fondo, uno de los enigmas del derrumbe argentino es que las sirenas de alarma no sonaron hasta que fue demasiado tarde. “El hecho de que la mayoría de los indicadores que podían mostrar dificultades no lucieron alarmantes hasta que la situación se deterioró hasta el punto en que no había una buena salida posible resulta desconcertante”, aseguran. “Es sorprendente que, cuando la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
argentina empezó a ingresar en un sendero sin retorno, su nivel, en relación al tamaño de la economía (en términos del PBI), estaba en un rango que anteriormente no era visto como alarmante”
, insisten en otro pasaje, como si en aquellos tiempos hubieran vivido encerrados en una laboratorio.

La mayoría de los economistas “heterodoxos”, denostados por gurúes de la city y funcionarios de Washington, se cansaron de advertir desde los inicios de la convertibilidad sobre el atraso cambiario, que inflaba artificialmente el “tamaño de la economía” medido en dólares. Desde esta misma perspectiva, recomendaban algo que se enseña en los primeros años de la facultad: evaluar la capacidad de repago de la deuda argentina a través de indicadores tales como deuda/exportaciones, para poder comparar dos indicadores valuados en dólares “verdaderos”. De ahí que estos economistas también pronosticaran hasta el hartazgo el futuro colapso de la convertibilidad, describiendo el sendero que habían recorrido todas las experiencias anteriores de convertibilidad en Argentina y el mundo. Parece un chiste, pero el staff de expertos del Fondo recién reparó en el error hace unos meses. “El Directorio destacó una serie de razones por las cuales los resultados fueron mucho peores a los esperados. En particular, el fracaso en determinar el ‘nivel de peligro’ de la deuda; al no tomar en cuenta el régimen de tipo de cambio; la relativamente pequeña participación de las exportaciones y su alta concentración;... la gran proporción de la deuda pública denominada en dólares...”

- Falacia I: “Una vez que la economía entró en recesión, las vulnerabilidades salieron a la superficie. Mientras la economía permaneció deprimida, la dinámica de la deuda se volvió explosiva... Las autoridades no pudieron implementar el gran ajuste fiscal que hubiera sido necesario para contrarrestar la dinámica negativa de la deuda”. Contumaces, los economistas del Fondo defienden así las ideas de la líder, Anne Krueger, quien argumenta que, de haberse aplicado un ajuste mayor (en especial, en las provincias), se podría haber sorteado la crisis. Esa posición desconoce el círculo vicioso en que cayó la economía a partir del 2000, como consecuencia de los ajustes fiscales aplicados (recorte de salarios y jubilaciones, aumento de impuestos, poda en transferencias a provincias, etc.) en plena recesión. No era una cuestión de grado (mucho o poco ajuste), sino de una política equivocada. Al menos, en otro párrafo del documento, apelan al sentido común: “El ajuste fiscal necesario para estabilizar las parámetros de la deuda no era alcanzable en el corto plazo y eventualmente el superávit fiscal primario requerido era inviablemente grande...”.

- Falacia II: “Las reformas en el mercado laboral implementadas durante la primera mitad de los ’90 no introdujeron suficiente flexibilidad para permitir a la economía ajustar ante los shocks”, dice el documento. No es cierto: pocas veces se ha visto en la historia reciente del capitalismo una deflación de salarios y precios tan marcada como la que ocurrió en los últimos años de la convertibilidad.

- Defensa del default: Por primera vez, el Fondo admite públicamente que el default no fue una picardía de un gobierno (Rodríguez Saá), como lo pretenden mostrar consultores de la city rentados por acreedores, sino una política necesaria. “Hacia 2001, casi ninguna estrategia hubiera sido exitosa sin una reestructuración de la deuda que redujese el valor presente de la deuda pública de Argentina.”

Más aún, para el FMI, la “reestructuración” (eufemismo para default) debió haberse anunciado antes: “Una vez que la reestructuración de la deuda se ha vuelto inevitable, medidas que la posterguen probablemente aumenten el costo de la crisis y compliquen su resolución”. De otro modo: “Varios directores subrayaron que el costo de la crisis podría haber sido atenuado si Argentina hubiera encontrado una manera, con anterioridad, de reestructurar su deuda...”

- Franco y claro: “Los directores resaltaron la necesidad de un monitoreo más franco y claro y, en particular, apelan a una participación más activa por parte del Fondo en los casos en que la política cambiaria no sea consistente con el resto de las políticas”.

- Confidencial: “... Es necesario explorar vías más confidenciales que permitan al Fondo discutir y comunicar a los gobiernos miembros las preocupaciones sobre la aparición de vulnerabilidades en los programas”.

- Reputación: “El Directorio advierte sobre los riesgos para los recursos del Fondo y su reputación que trae aparejado apoyar políticas cuando se percibe como muy probable su fracaso... Ceder a las presiones y apoyar esas políticas puede devaluar las señales provistas por el Fondo”.

- Chau optimismo: “Para resguardarse contra pronósticos optimistas en el futuro, los directores advirtieron que la experiencia de Argentina enseña que es necesario una evaluación más cuidadosa y crítica sobre el vínculo entre reformas estructurales y crecimiento”.

- Paraguas: “Las decisiones del Fondo son siempre decisiones tomadas bajo incertidumbre y, por lo tanto, es muy probable que el Fondo continúecometiendo en el futuro errores de juicio y tomando decisiones que se prueben ex post equivocadas”.

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Repartiendo culpas y advertencias

MEGACANJE RUINOSO

Los economistas del FMI mencionan una larga lista de medidas que, si bien avalaron con entusiasmo, ahora consideran “una serie de errores de política económica que agravaron las cosas”. Por supuesto, en la versión del Fondo, la responsabilidad por esos errores es atribuible exclusivamente a los sucesivos gobiernos argentinos. Entre estas políticas fallidas destacan el famoso “Mecajanje” de bonos de la deuda pública, anunciado por Cavallo a mediados de 2001. Como publicó en infinidad de oportunidades este diario, la operación fue ruinosa para el país, al incrementar el peso de la deuda pública. Ahora lo admite hasta el propio FMI: “El canje voluntario de deuda incrementó sustancialmente el valor presente de los servicios de la deuda”, asegura.

PALOS A DUHALDE

“Las medidas tomadas para enfrentar el colapso de la convertibilidad y el default -en especial, el control de capitales, el corralito y corralón, y la pesificación asimétrica- exacerbaron las consecuencias macroeconómicas de la crisis y complicaron su resolución”, sentencian los economistas del Fondo, en su afán por repartir culpas. Así, vuelven a disparar sobre Cavallo, quien se ha convertido en una especie de demonio para el organismo. Pero también les atribuyen su cuota de responsabilidad en la crisis a la administración de Eduardo Duhalde y a su ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov. Nada dice el Fondo, como parte de la autocrítica, del inesperado repunte de la economía a partir del 2002, contra los pronósticos de hiperinflación de los expertos del organismo.

ADVERTENCIA A KIRCHNER

“Incluso con una gran reestructuración (quita) en la deuda, será necesario un sustancial superávit fiscal primario para servir el masivo incremento en los pasivos del sector público (incluidos aquellos relacionados con la recapitalización del sistema bancario)”. Así, el organismo deja en claro que, como consecuencia del aumento de la deuda postdefault para compensar a los bancos y ahorristas, la administración Kirchner no podrá aflojar el cinturón del ajuste fiscal, aun en el caso de conseguir una renegociación de la deuda con los acreedores muy favorable. Esta advertencia se suma a la política de mano dura que prenuncia para el futuro el organismo en todas sus negociaciones.

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Política de mano dura

Presa de sus contradicciones, una de las conclusiones principales del Fondo Monetario es que para resolver los problemas que salieron a la luz con el caso argentino no hay mejor fórmula que ahondar la política de mano dura. De otro modo: la clave está en ratificar el curso, sin detenerse demasiado a averiguar si está o no equivocado. “Teniendo en cuenta el fracaso de los programas en Argentina, el Directorio concluye que la rigurosa aplicación de las condicionalidades del Fondo debería ayudar a garantizar que aquellas reformas estructurales que son críticas para los objetivos macroeconómicos sean efectivamente abordadas”, sostiene el documento. Pero además, cada vez será más difícil arrancarle al Fondo un aprobado: “La experiencia abre un interrogante general sobre cómo debe otorgar el Fondo el sello de aprobación (sic). El Fondo deberá utilizarlo teniendo en cuenta el cumplimiento de la políticas y no los costos (políticos) percibidos de retirar el apoyo” a un país.

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Se debió salir 8 años antes

Es cierto que a los FMI nunca les agradó del todo el sistema de convertibilidad que anunció Domingo Cavallo en abril de 1991. Pero se acordaron un poco tarde de proponer alternativas, después de la lluvia de declaraciones en apoyo de la convertibilidad que emitieron en la última década. “Algunos directores consideraron que hubiera sido necesario evaluar una estrategia de salida (de la convertibilidad), pese a que las dificultades de salir de un tipo de cambio fijo eran conocidas”, dice el documento del Fondo. Y luego reconoce que se debió haber abandonado ese régimen cambiario muchos años antes, aprovechando los períodos de relativa estabilidad financiera y crecimiento de la economía. “Una salida temprana de la convertibilidad (por ejemplo, en 1992/94 o en 1996/97) habría sido preferible. Tal salida, de haber sido afrontada antes, hubiera sido dolorosa, pero probablemente hubiera sido menos dolorosa que lo que finalmente sucedió”, especulan los economistas del Fondo. Por supuesto, hoy todos los documentos del organismo recomiendan los tipos de cambio flexibles a los cambios fijos.




Fuente: Pagina 12, Julio de 2004.

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