COP28

OPA de los combustibles fósiles a COP28

11 de diciembre de 2023 por Daniel Tanuro


Imagen: Licencia Creative Commons

La presidencia de la COP28 por parte del jefe de la Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC) no es un accidente, atribuible únicamente a la rotación de los países que acogen las conferencias sobre el clima. Refleja un reposicionamiento táctico de los principales productores de combustibles fósiles, en particular, de petróleo y gas.



Ya sean privados o públicos, estos grandes grupos de combustibles fósiles han adoptado durante décadas una postura defensiva, impregnada más o menos explícitamente de negacionismo climático. A lo largo de los años, han cuestionado sucesivamente el calentamiento global, su origen antropogénico, el papel del CO2 y, después, la parte de las emisiones de CO2 atribuible al carbón, el petróleo y el gas.

 El tabú de siempre

Gracias a su enorme peso político, los capitalistas de la energía se han venido anotando tantos importantes: la gran responsabilidad de los combustibles fósiles no se menciona en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC, Río 1992); tampoco se menciona en el Acuerdo de París adoptado en la COP21 (2015). Estos documentos abogan por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, no por extraer y quemar menos combustibles fósiles.

No fue hasta la COP26 (Glasgow, 2021) cuando el término combustibles fósiles apareció en los textos. De cara esta COP, se rechazó en el último minuto un intento por decidir la eliminación progresiva del carbón, y la resolución adoptada sólo pide una «reducción progresiva» de los combustibles fósiles, no una «eliminación progresiva». Mientras tanto, el inventario de las Naciones Unidas sobre las políticas aplicadas en aplicación del acuerdo de París ha emitido su veredicto: el mundo se dirige directamente hacia el muro, hacia un aumento de la temperatura de 2,9°C. ¿Se impondrá finalmente la «eliminación progresiva»? ¿Para todos los combustibles fósiles o sólo para el carbón? En cualquier caso, los explotadores de este recurso están sometidos a una presión cada vez mayor.

 La presión aumenta

Los científicos han desenmascarado las mentiras de los «mercaderes de la duda» y han desactivado los intentos de desacreditar sus conclusiones [1]. La presión de la sociedad no ha dejado de crecer a medida que las catástrofes se han hecho más frecuentes y violentas. También ha aumentado en el seno de la clase dirigente, en particular entre las aseguradoras. Todo ello se ha traducido, por parte de los principales gobiernos, en un deseo de embarcarse en algo parecido a una transición energética. En este contexto, la táctica fosilizada de la obstrucción hacia atrás resulta cada vez más difícil de mantener.

A los grupos energéticos les gusta presentarse como los benefactores que ofrecen a la humanidad calor, luz, movilidad y desarrollo. Persistir en ignorar las cuestiones climáticas podría dañar gravemente su imagen de marca. Las personas convencidas de que estos capitalistas han sacrificado deliberadamente sus condiciones de vida en el altar del beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. podrían exigir compensaciones por los daños causados, clamar venganza o incluso exigir la socialización del sector energético y la expropiación de los capitalistas.

 Beneficios obscenos

Según la Agencia Internacional de la Energía, las multinacionales (entre ellas Shell, ExxonMobil, Chevron, BP y TotalEnergies) obtendrán unos beneficios de 4 billones de dólares en 2022, más del doble del beneficio medio de los últimos años. Las empresas estatales no se quedan atrás, en particular la saudí Aramco (161.000 millones de dólares, un 46% más que en 2021), su hermana pequeña emiratí ADNOC (24.700 millones de dólares, un 27% más), la noruega Equinor (151.000 millones de dólares, un 67% más) y sus homólogas de otros países (Qatar, Kuwait, etc.).

Estos beneficios astronómicos se vuelven francamente obscenos si se tiene en cuenta que el número de personas en el mundo que viven sin acceso a la electricidad aumentó en 2022 por primera vez en veinte años. Y eso no va a cambiar: según la AIE, 660 millones de personas seguirán sin electricidad en 2030, incluidos 550 millones en el África subsahariana. Todo ello mientras sigue sin cumplirse el compromiso adquirido en 2009 por los países ricos de ingresar cien mil millones de dólares anuales en el Fondo Verde para el Clima a partir de 2020. La injusticia climática es el mayor escándalo de nuestro tiempo. Podría alimentar revueltas e incluso revoluciones.

Para las empresas, es mejor anticiparse, adaptarse a la creciente presión y utilizarla para configurar los objetivos, los medios y el ritmo de la política climática en función de sus intereses. El objetivo estratégico sigue siendo el mismo: gastar lo menos posible e impedir cualquier calendario vinculante para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles; si es posible, a corto, medio o incluso largo plazo. Pero las tácticas se están adaptando: el objetivo ahora es situarse en el centro del juego presentando al sector como la parte principal de la solución y no como la fuente principal del problema. Lanzar una OPA sobre las COP es la misión que pretende encarnar el presidente de ADNOC.

 Ambiciones geoestratégicas

Veremos a continuación qué conejos saca de la chistera Al-Jaber en la COP para intentar preservar el imperio fósil. En primer lugar, cabe señalar que el intento de una OPA no viene de las grandes corporaciones estadounidenses y de sus representantes políticos (al contrario, éstos son reclutados principalmente entre las filas de los abiertos negacionistas del clima): procede de los Emiratos Árabes Unidos y, detrás de ellos, de Arabia Saudí, a través de sus compañías estatales de petróleo y gas.

Esto está sin duda vinculado a las nuevas ambiciones geoestratégicas de estos dos Estados, que aprovechan las crecientes rivalidades entre las grandes potencias imperialistas para promover sus propios intereses. Los últimos acontecimientos han demostrado que los saudíes y los emiratíes pretenden liberarse de la tutela de Washington. En la cuestión climática, esto se expresa en el cuidado que estos dos países –el reino de los Saud en particular– ponen en posicionarse como portavoces del derecho al desarrollo del «Sur global»... del que oficialmente forman parte.

Imagínese a Joe Biden afirmando que EE UU está perforando hoy más pozos petrolíferos nuevos que bajo Trump para ayudar al desarrollo sostenible del Sur; nadie en América Latina le creería. El mismo escepticismo prevalecería en África si Emmanuel Macron afirmara que los proyectos de TotalEnergies en Gabón y Uganda tienen como objetivo el bienestar de la población respetando el medio ambiente... En general, el imperialismo occidental está profundamente desacreditado en los países dominados. Putin y Xi Jinping lo han comprendido.

También lo han hecho los jeques del petróleo. Aunque naden en una riqueza insolente, opriman a sus pueblos y expriman sin piedad a las y los trabajadores inmigrantes [2], su situación particular los convierte, a ojos de los gobiernos del Sur, en actores más creíbles de una política climática «realista», «seria» y «pragmática», como dice al-Jaber. En otras palabras, una política que desate las riendas y deje en un segundo plano el fin de la extracción y la quema de combustibles fósiles, en nombre del derecho al desarrollo de los países más pobres del mundo.

 Demagogia «antiimperialista»

No es casualidad que al-Jaber se esforzara en abrir la COP con buenas noticias para el Sur: en contra de todas las expectativas, las negociaciones sobre la puesta en marcha efectiva del fondo para «pérdidas y daños» acordado en principio en la COP26 de Egipto han concluido con éxito. Ovaciones en pie de los delegados en la cumbre. En realidad, este entusiasmo está fuera de lugar: el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

Mas...
supervisará el fondo (como exigía Estados Unidos) y las contribuciones serán voluntarias, en su mayoría en forma de préstamos. Inmediatamente se recaudaron unos cientos de millones de dólares. Pero son miles de millones, no millones, lo que necesitan los pueblos del Sur, como ha dicho Rachel Cleetus, de la Unión de Científicos Preocupados (UCS) [3].

La maniobra de las petromonarquías está muy clara: utilizar las legítimas demandas de los pueblos del Sur para proteger su imperio. Para ello, al-Jaber no duda en desplegar una demagogia falsamente antiimperialista. Esto quedó patente en su tenso intercambio con la ex presidenta de la República de Irlanda y ex enviada especial de la ONU para el cambio climático. El presidente de la COP28 acusó a Mary Robinson de creer las «mentiras» de los medios de comunicación occidentales («sus medios»), que lanzaban «falsas acusaciones» contra los planes de inversión de ADNOC. Acusó a su interlocutora de querer «una vuelta a las cavernas» y la retó a proponer un «plan de salida de los fósiles» que fuera compatible con el desarrollo. Al final, en un arrebato, al-Jaber tiró la careta: «ninguna ciencia hace de la salida de los fósiles una condición necesaria para mantenerse por debajo de 1,5°C de calentamiento», declaró [4].

 Frenesí inversor en combustibles fósiles

En realidad, los planes de inversión en combustibles fósiles de ADNOC son muy reales: según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, los Emiratos tienen previsto aumentar su producción de petróleo en un 25% de aquí a 2027 [5]. El presidente de la COP28 está contribuyendo mucho a ello: según Climate Reporting, su agenda contiene no menos de quince contratos de venta de combustibles fósiles (a China, Alemania, Brasil y Egipto, entre otros) [6]. Esto es sólo la punta del iceberg: todas las empresas de combustibles fósiles están haciendo lo mismo. Para 2025, los proyectos de expansión de los diez mayores contaminadores del sector de los combustibles fósiles añadirán 20 Gt de CO2, más de cinco veces las emisiones anuales de los países de la Unión Europea [7].

Este frenesí inversor es totalmente contrario al consenso científico. Incluso la Agencia Internacional de la Energía lo está diciendo: el tiempo se acaba, la eliminación progresiva de los combustibles fósiles debe comenzar ya. Según el último informe del Grupo de Trabajo III del IPCC, «la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el sector energético requiere (...) una reducción sustancial del consumo global de combustibles fósiles». El informe establece la magnitud de esta reducción: para 2050, el consumo de carbón, petróleo y gas debe disminuir en un 95%, 60% y 45% respectivamente (en comparación con 2019) para tener la mitad de posibilidades de mantenerse por debajo de 1,5°C [8].

 Absurdeces

Para evitar el hachazo, el director general de ADNOC está haciendo pleno uso de la idea de que lo que importa es la reducción de las emisiones, no la reducción del uso de combustibles fósiles: podemos contaminar, sólo tenemos que esconder el CO2 debajo de la alfombra. Por ejemplo, inyectando CO2 capturado en los yacimientos petrolíferos... para aumentar la extracción. El gran jefe de ExxonMobil, Darren Woods, que acudió a Dubái para apoyar a su colega emiratí, dejó claro que se hablaba demasiado de «la solución electrónica». "La captura de carbono desempeñará un papel. El hidrógeno desempeñará un papel. Los biocombustibles desempeñarán un papel. Somos buenos en esto. Sabemos cómo hacerlo” [9].

Obviamente, esto es absurdo. Tomemos el ejemplo de la captura-secuestro [de CO2]. Aparte de en el sector del cemento, es especialmente absurdo. Incluso si todas las intenciones en este ámbito fructificaran y todos los proyectos entraran en funcionamiento, en 2030 sólo se capturaría 0,25 Gt de CO2, menos del 1% de las emisiones mundiales actuales [10]. El problema es que este absurdo no está del todo ausente en los trabajos del IPCC.

 La responsabilidad del IPCC

En el V Informe, que sirvió de base para el Acuerdo de París, el 95% de las proyecciones climáticas incluían el despliegue masivo de la bioenergía con captura y secuestro de carbono (BECCS) [11]. Esta tecnología de aprendiz de brujo consumiría tanta tierra que la humanidad tendría que elegir entre comer o asestar el golpe final a la biodiversidad. El VI Informe se muestra menos entusiasta con la BECCS, pero sigue centrándose en la captura y secuestro y en tecnologías similares. En el informe de síntesis -un documento políticamente más contundente que las miles de páginas ennegrecidas por los Grupos de Trabajo I, II y III- leemos lo siguiente:

Cero emisiones netas (para 2050) significa pasar de los combustibles fósiles sin captura y almacenamiento de carbono (CAC) a fuentes de energía sin carbono o con muy bajas emisiones de carbono, como las energías renovables o los combustibles fósiles con CAC (...) y eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera (CDR) [12].

En este texto, 1°) los objetivos cuantificados de reducción de los combustibles fósiles citados por el GTII han desaparecido; 2°) ¡la reducción absoluta del uso de estos combustibles se sustituye por una fórmula que agrupa las energías renovables, los combustibles fósiles con captura y secuestro de carbono (CAC) y las tecnologías para eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera (CDR)! El texto llega a afirmar que los combustibles fósiles con captura y secuestro de carbono (CAC) constituyen una «fuente de energía libre de carbono o baja en carbono», lo que es una falsedad científica.

 Sin disminuir emisiones

Muchas de las propuestas del presidente de la COP28 se basan en esta falsedad. Al-Jaber bajó la guardia ante Mary Robinson («ninguna ciencia defiende los combustibles fósiles, etc.»). Pero fue un desliz. Normalmente se cuida de repetir que el consumo de combustibles fósiles debe reducirse «sin cesar» [13]. Jim Skea, el nuevo presidente del IPCC, incluso le ha dado el visto bueno: «Puedo decir que el Dr. Sultan ha prestado atención a la ciencia» [14].

De hecho, «combustibles fósiles sin disminución» es la fórmula utilizada por el IPCC para referirse a los fósiles que se explotan sin tecnologías para eliminar el carbono de la atmósfera. Una nota a pie de página del informe del GTIII ofrece la siguiente definición:

Los combustibles fósiles sin disminución se refieren a los combustibles fósiles producidos y utilizados sin intervenciones (...) que reduzcan sustancialmente (...) la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero del ciclo de vida; por ejemplo, (sic) capturar el 90% o más (de CO2) de las centrales eléctricas, o el 50-80% de las emisiones de metano del suministro energético [15].

Esto es muy impreciso: no se especifican las «intervenciones». Es más, el «ejemplo» de «captura del 90% o más» es incoherente: si la reducción no es del 100%, no estamos en «cero neto». Incluso Fatih Birol, el muy capitalista director de la AIE, subraya que «como prioridad, debemos hacer todo lo posible para dejar de emitir carbono a la atmósfera» [16]. El sultán al-Jaber está haciendo exactamente lo contrario.

 Cortina de humo

Juntos, Arabia Saudí y los Emiratos han aprovechado la COP28 para hacer público el pacto suscrito por 50 empresas de combustibles fósiles para eliminar sus emisiones («con diminución», por supuesto) de aquí a 2050. Esto una pura operación de marketing con la ayuda de McKinsey. No sólo el compromiso hasta 2050 es un insulto a la urgencia de la situación, sino que el pacto sólo cubre las emisiones operativas (directamente relacionadas con la actividad extractiva). ¡Éstas apenas representan el 15% de las emisiones procedentes de la combustión de combustibles fósiles! La mentira es tan grande que incluso la prensa financiera se muestra crítica [17].

Para desviar la atención de la eliminación gradual de los combustibles fósiles, al-Jaber está utilizando su posición como presidente de la COP para presionar a los gobiernos para que asuman compromisos parciales en una serie de cuestiones. Se trata de declaraciones de intenciones no vinculantes... pero, transmitidas cuidadosamente a los medios de comunicación, dan la impresión de que la cumbre está acumulando éxitos.

Todo cuadra: compromisos para producir hidrógeno verde, azul o gris en los trópicos, que se exportará masivamente a los países desarrollados [18]; compromisos de 22 países para triplicar la capacidad de energía nuclear de aquí a 2050; compromisos de otros 15 para abandonar el carbón; compromisos de otros 134 para incluir la agricultura y la alimentación en sus planes climáticos (¡una promesa tan vaga que ni siquiera menciona la cuestión de la carne! ); sin olvidar, por supuesto, lo que menos cuesta a los capitalistas: proteger los bosques existentes y plantar árboles para absorber CO2.

 Neocolonialismo climático

A este respecto, los jeques lo están haciendo muy bien, ya que la empresa emiratí Blue Carbon LLC ha adquirido durante treinta años el 10% de la superficie total de Liberia, Tanzania y Zambia, y el 20% de la de Zimbabue, es decir, 25 millones de hectáreas. Blue Carbon se creó hace poco más de un año suponiendo que el artículo 6 del Acuerdo de París se aplicaría en la COP28, lo que le permitiría vender créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
de carbono y embolsarse el 70% de los beneficios, al parecer con una cláusula de compra preferente para los Emiratos. Los gobiernos de los países africanos no han consultado a sus poblaciones [19]. Se trata de neocolonialismo a costa de los pueblos, para una eficacia climática cercana a cero: según un estudio reciente, el 94% de los créditos de carbono generados en los bosques ecuatoriales no corresponden a nada [20]. ¿Introducirán los ideólogos neoliberales el concepto de «créditos de carbono teóricos»? Ya nada debería sorprendernos en este mundo loco donde el capital, como decía Marx, lo presenta todo al revés...

 Contratos, contratos...

Aunque el Sultán al-Jaber no está de acuerdo con Fatih Birol en materia de captura y secuestro, sí lo está en materia de energías renovables. La AIE pide que se triplique la capacidad instalada de aquí a 2030. El presidente de la COP28 lo aprueba a gritos. Pero tiene un interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. personal en hacerlo, ya que no sólo dirige ADNOC, sino también la empresa emiratí MASDAR, especializada en energía verde. Unos días antes de la apertura de la cumbre, MASDAR inauguró en los EAU la mayor planta fotovoltaica del mundo [21]. Bingo: en la COP se firman contratos a montones [22].

Para la familia gobernante emiratí, la COP28 es una gigantesca operación diplomática-geoestratégica-comercial. El diplomático del clima Alex Scott afirma: «Esta COP es incluso más una feria comercial que las de Glasgow y Sharm-el-Sheik. No creo que todos esos financieros estén aquí para ver horas de negociaciones sobre el clima» [23]. De hecho, la cumbre está completamente gangrenada por la industria de los combustibles fósiles, las finanzas y sus grupos de presión, que están presentes por miles, incluso en las delegaciones nacionales [24].

  ¿Se aprobará? ¿no pasará?

¿Tendrá éxito la OPA fósil? El secretario general de Naciones Unidas ha puesto tierra de por medio. Veinticuatro horas después de la publicación de las propuestas de al-Jaber, Antonio Guterres declaró ante la COP que estas propuestas «se quedan claramente cortas» porque «no dicen nada sobre la eliminación de las emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles» [25]. Pero las decisiones de la COP se toman sobre la base del consenso entre gobiernos capitalistas, todos adherentes a las políticas neoliberales, todos dedicados en cuerpo y alma a la competitividad de una economía que, treinta años después de la cumbre de Río, sigue dependiendo en un 80% de los combustibles fósiles. Sólo una cosa es segura: sólo la lucha de los pueblos por una alternativa anticapitalista puede detener la catástrofe.


Traducción: viento sur

Notas

[1Cabe destacar el intento de desacreditar la seriedad de sus investigaciones, justo antes de Copenhague.

[2Recordemos los miles de muertos en las obras del Mundial de Qatar. En los Emiratos, trabajadores inmigrantes trabajaron a temperaturas de más de 42°C en las obras de la COP28, desafiando la legislación local.

[5Le Monde, 30/11/2023

[7citado por Corporate Europe Observatory en «COP28 push for Hydrogen»

[8IPCC, AR6, WGIII, SPM, C.3.2

[9Financial Times, 2/12/2023

[10Informe sobre la brecha de producción, https://productiongap.org, citado en https://www.desmogblog.com

[11Según el climatólogo Kevin Anderson. Cf. su blog http://kevinanderson.info/blog

[12IPCC, IE6, Informe de síntesis, Resumen para responsables de políticas, B.6.3

[13A veces incluso dice que hay que «abandonar los combustibles fósiles», pero siempre «sin disminuir».

[14BBC, 4/2/2023

[15IPCC, AR6, WGIII, SPM, Nota 55

[17Financial Times, 2/12/2023

[18Véase el excelente análisis de estos proyectos engañosos de Corporate Europe Observatory, op. cit.

[19Le Monde, 29/11/2023

[20The Guardian, 18/1/2023

[23Financial Times, 1/12/2023

[24Lease el buen artículo de RTBF, que da amplia voz a Pascoe Sabido, del Corporate Europe Observatory.

[25Financial Times, 3/12/2023

Daniel Tanuro -https://www.gaucheanticapitaliste.org/opa-fossile-sur-les-cop/

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