Semana de Acción Global por la Justicia y la Cancelación de la Deuda

10 de octubre por Collectif


10 - 17 de octubre del 2022



Nos solidarizamos con los millones de personas en innumerables países que han salido a las calles en los últimos meses para exigir el fin de la dominación de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
y las políticas destructivas del Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
(FMI), el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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y otros prestamistas globales. Del 14 al 16 de octubre del 2022, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) volverán a celebrar sus reuniones anuales para avanzar en sus reformas de política neoliberal, una oportunidad que estas instituciones financieras internacionales (IFIs) suelen desperdiciar por ya muchos años en cuanto a tomar medidas más audaces de apoyo a los países del Sur Global, cargados de deudas y afectados por el clima. El FMI ha impuesto constantemente reformas políticas neoliberales en medio de crisis de deuda arraigadas en desigualdades globales y legados coloniales. La pandemia de la Covid-19 ha resaltado y agravado particularmente las fallas de nuestros sistemas económicos, sociales y de salud pública que datan de mucho tiempo; lo cual requiere un replanteamiento profundo de las prácticas y condicionamientos del FMI que con frecuencia han contribuido a estas fallas. Cerca de tres años después de que la ONU declarase a la Covid-19 como una pandemia, el mundo enfrenta un problemático panorama, más profundamente injusto, desigual e insostenible que antes.

El FMI y el Banco Mundial continúan operando en gran medida como de costumbre, ofreciendo préstamos de emergencia en lugar de una cancelación significativa de la deuda o reparaciones atrasadas por décadas de políticas que han empobrecido a la gente y reemplazado el colonialismo con el imperialismo económico. La indebida influencia corporativa ha llevado a los Estados a proporcionar subsidios y rescates corporativos masivos con poca supervisión, así como a retrocesos en las protecciones ambientales. Los paquetes de recuperación del FMI sólo han beneficiado a las corporaciones ricas, incluyendo a los prestamistas privados, sin ningún alivio a la vista para las personas abrumadas por deudas masivas e ilegítimas, pérdida de empleos, pobreza atroz, colapso de los sistemas de salud pública e intensificación de los eventos climáticos. En verdad, todas las regiones del mundo, en particular el Sur Global, se han hundido más profundamente en múltiples crisis. Esto es una denuncia rotunda contra las respuestas fallidas, defectuosas y fútiles a los problemas sistémicos, así como un llamado de atención para que los pueblos de todo el mundo presionen cada vez con más fuerza por un cambio verdadero y transformador.

Mientras se exacerban las crisis de los últimos años, la actual pandemia de la Covid-19 continúa costando millones de vidas y medios de subsistencia, especialmente entre quienes no tienen apoyo público ni acceso a las vacunas. La pandemia y sus consecuencias económicas también aumentaron la desigualdad dentro de los países y entre ellos. Condujo a una racha de préstamos, con países dependientes de la deuda acumulando más préstamos además de las insostenibles e ilegítimas deudas acumuladas de décadas anteriores. Las IFIs, así como los prestamistas bilaterales y privados, han contribuido en gran medida con préstamos imprudentes, impulsando más préstamos y soluciones que crean deuda. El FMI aumentó sus desembolsos para nuevos préstamos de US$ 8,3 mil millones en el 2019 a US$ 31,6 mil millones en el 2020; mientras que otras instituciones multilaterales también lo hicieron, aumentando de US$ 52,2 mil millones a US$ 70,6 mil millones. Los préstamos bilaterales y particularmente privados en realidad disminuyeron del 2019 al 2020.

Además de estas cargas, el FMI insiste en imponer recargos por millones de dólares a los países a los que les ha otorgado préstamos enormes, a menudo sin tomar en cuenta sus normativas y estatutos; tales como a Argentina, Ecuador, Egipto, Pakistán y Ucrania, entre muchos otros.

En febrero de este año, estalló una crisis más a partir de los sistemas y relaciones socioeconómicas, financieras, políticas y militares profundamente desiguales que fracturan el mundo actual. Rusia invadió Ucrania, empeorando la crisis humanitaria en el mundo entero. Se estima que 71 millones de personas han sido relegadas a la pobreza extrema (artículo disponible en inglés) a raíz de los terribles efectos secundarios debido al alza en los precios de los alimentos y la energía en todo el mundo.

Con las tasas de interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. a la alza, la acumulación de deuda está aumentando a niveles récord aún mayores. Se proyecta que varios países que ahora se encuentran al borde del incumplimiento de la deuda (default), o con alto riesgo de estarlo, sigan el camino de Sri Lanka, Zambia, Líbano, Zimbabue y Surinam. La lista incluye a Argentina, Pakistán, Egipto, Kenia, Ghana o Túnez, en su mayoría países de ingresos medios, lo que demuestra que todos los países necesitan acceso a planes de cancelación de deuda (artículo disponible en inglés).

De los nuevos préstamos a países de ingresos bajos y medios a partir del 2020, se estima que los prestamistas privados han aportado hasta cinco veces más que los prestamistas bilaterales. Se informó que se debía a los prestamistas privados US$ 2,18 billones o el 63% de sus deudas públicas externas a largo plazo, de las cuales US$ 1,73 billones estaban en forma de bonos.

Estos ejemplos atestiguan claramente de las grietas existentes en los esquemas del G7 G7 Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón. Se reúnen anualmente los siete jefes de Estado, generalmente a fines de mayo o principios de julio. El G7 se reunió por primera vez en 1975 a iniciativa del presidente francés, Valery Giscard d’Estaing. /G20 G20 El Grupo de los Veinte (G20) está compuesto por diecinueve países más la Unión Europea, en el que los ministros, gobernadores de bancos centrales y jefes de Estado se reúnen regularmente. Fue creado en 1999, tras la sucesión de crisis financieras de los años noventa. Pretende favorecer la cooperación internacional, integrando el principio de un diálogo ampliado ante el creciente peso económico adquirido por un grupo de países. Sus miembros son: Alemania, Sudáfrica, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Turquía y la Unión Europea (representada por el Presidente del Consejo y el gobernador del Banco Central Europeo). , como la Iniciativa de Suspensión del Pago de la Deuda (DSSI, por sus siglas en inglés). Debido a que los prestamistas privados y multilaterales no participaron en el esquema, se suspendieron menos de una cuarta parte de los pagos de la deuda de los países que participaron.

Tras el vencimiento del DSSI en diciembre del 2021, países participantes (como Pakistán) han reanudado los pagos del servicio de la deuda Servicio de la deuda Suma de la amortización más los intereses del capital prestado. pero en circunstancias más difíciles y de mayores deudas contraídas durante los últimos dos años y tasas de interés más altas que podrían aumentar aún más de un momento a otro. No ha habido respuesta por parte de los gobiernos ni de las IFIs, quienes simplemente continúan “urgiendo” y “alentando” la participación frente a la total impunidad de los prestamistas privados.

En noviembre del 2020, el G20 aprobó el Marco Común para el tratamiento de la deuda más allá del DSSI, un plan para, en teoría, facilitar la reestructuración de la deuda de algunos países de ingresos bajos y medios. En casi dos años sólo 3 países (Zambia, Etiopía y Chad) se han adherido al Marco Común, y hasta el momento no se ha reestructurado ni cancelado ni un solo dólar de deuda. Las noticias recientes sobre la aprobación del programa del FMI para Zambia muestran que la reestructuración o reducción de la deuda se producirá tanto a expensas de la austeridad como de un mayor saqueo e impunidad por parte de quienes son responsables.

La austeridad, en sus diversas formas, ha hundido a los países empobrecidos en una desigualdad más profunda y más crisis de deuda, siguiendo los condicionamientos de las IFIs y la mentalidad neoliberal dominante. Esta receta no ha cambiado a pesar de que las condiciones muestran que los impactos más fuertes de las medidas de austeridad recaen sobre los sectores más vulnerables y marginados. Se ha descubierto que hasta el 85% de los 107 préstamos Covid-19 negociados entre el FMI y 85 gobiernos contienen planes de austeridad que se implementarán cuando la crisis de salud se levante (artículo disponible en inglés).

Esto también llega en un momento de eventos climáticos cada vez más catastróficos, que causan impactos más destructivos en quienes son los menos responsables de la crisis climática: los pueblos del Sur. Detrás de los pronunciamientos del Banco Mundial de que este dejará de financiar inversiones de exploración/producción para petróleo y gas después del 2019, hay decenas de proyectos de carbón, gas y petróleo que ya ha financiado y que aún no se han contabilizado en cuanto a su contribución al cambio climático. Estos proyectos han destruido selvas tropicales y la biodiversidad, han desplazado a personas y comunidades enteras, han obligado a muchos países del Sur a depender de la industria de los combustibles fósiles y han contribuido en gran medida a la escalada de la crisis climática. Desde el Acuerdo de París del 2015, el Banco Mundial invirtió más de US$12 000 millones en combustibles fósiles, US$10 500 millones de los cuales fueron financiamiento directo a nuevos proyectos de combustibles fósiles. Miles de millones más fluyen hacia los combustibles fósiles a través de operaciones mixtas y financiamiento indirecto. Unos US$4 mil millones, o el 35 % de la asistencia para combustibles fósiles del Grupo del Banco Mundial desde el 2015, se han destinado a ocho países del G20, varios de los cuales proporcionan las mayores fuentes de subsidios públicos para los combustibles fósiles.

Nos negamos a ser rehenes de los prestamistas y los legisladores globales que nos están conduciendo por un camino que lleva a una mayor desigualdad, empobrecimiento, privación y ecocidio. De manera urgente, reiteramos los llamados que hicimos como sociedad civil en el 2020 (disponible en inglés), exigiendo:

  1. La cancelación inmediata de la deuda por parte de todos los prestamistas (instituciones financieras internacionales, gobiernos y prestamistas privados) para que los pueblos puedan hacer frente a las múltiples crisis; y una legislación más estricta para obligar a los prestamistas privados a participar en el cancelamiento de la deuda;
  2. Cambios sistémicos en los mecanismos financieros y económicos para detener la acumulación de deuda insostenible e ilegítima; ofrecer soluciones justas e integrales a las crisis de la deuda; y construir sociedades más equitativas, justas y post-carbono; incluso poniendo fin a los préstamos que conducen a la explotación de los pueblos y la destrucción del medio ambiente;
  3. La entrega inmediata de financiamiento climático nuevo, adicional y que no genere deuda para la adaptación, mitigación y pérdidas y daños, mucho mayor que el de la promesa no cumplida por US$ 100 mil millones anuales, y que satisfaga adecuadamente las necesidades del Sur Global;
  4. Revisión exhaustiva a nivel nacional y mundial sobre los cambios en las políticas y prácticas de los préstamos, endeudamiento y pagos con el objetivo de prevenir la re-acumulación de deuda insostenible e ilegítima, fortalecer las instituciones y los procesos democráticos y defender los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos; así como llevar a la justicia al FMI, Banco Mundial y a otros prestamistas privados;
  5. Mecanismos y procesos de rendición de cuentas y transparencia de la deuda genuinamente participativos e inclusivos, incluidas las auditorías de la deuda nacional, que examinarán críticamente la naturaleza, el propósito, los términos y condiciones, el uso real de los préstamos y los impactos de las políticas y programas respaldados por los préstamos;
  6. El establecimiento de un marco justo, transparente, vinculante y multilateral para la resolución de la crisis de la deuda (bajo los auspicios de la ONU y no en arenas dominadas por los prestamistas) que aborde la deuda insostenible e ilegítima y que reconozca la prioridad de las obligaciones en materia de derechos humanos para todos los involucrados;
  7. Reparaciones por los daños causados a los países, los pueblos y la naturaleza, con motivo de la contratación, uso y pago de deudas insostenibles e ilegítimas y las condiciones impuestas para garantizar su cobro.

https://debtgwa.net/2022gwa


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