Ucrania: ¿hay una salida a la crisis?

15 de julio por Vitaliy Dudin , Sotsialnyi Rukh


Imagen: rev.org.ua

¿Sigue vivo el parlamentarismo ucraniano? Los rumores provenientes de la Verkhovna Rada sobre diputados que se habrían “cansado” de ejercer sus funciones después de siete (!) años de mandato han provocado toda una serie de reflexiones pesimistas.



Incluso el presidente de Ucrania ha expresado su preocupación por una posible dimisión de las y los electos, lo que demuestra signos reales de una crisis política. Pero, ¿qué hay detrás de todo esto? Varios factores han llevado a esta crisis: el carácter periférico de nuestra economía, la forma particular de las relaciones entre los poderes, así como los intereses personales de las y los diputados. La crisis se ha agravado debido al intento del gobierno de aprobar las reformas fiscales exigidas por el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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, sin las cuales la financiación de las necesidades del Estado está amenazada. Al mismo tiempo, las y los parlamentarios pierden toda motivación para trabajar de forma disciplinada sin la perspectiva de recibir “bonificaciones” en sobres. Sin embargo, todos estos problemas parecen ser solo síntomas de un mal más profundo: el capitalismo oligárquico se ha agotado, y el Parlamento es incapaz de llevar a cabo las reformas que servirían a los intereses de la sociedad.

Lo que exige el FMI

Un acalorado debate se agita actualmente entorno al nuevo tramo del FMI de 8.100 millones de dólares: se habla de la introducción del IVA para los trabajadores autónomos, de impuestos sobre el comercio a través de plataformas como OLX, de «precios de mercado» de la electricidad inasequibles para la población, así como de muchas otras decisiones que pueden hundir al pueblo ucraniano en una espiral de deudas, vaciar de su sustancia la idea misma de estado social y, en consecuencia, debilitar la capacidad de defender su soberanía.

El gobierno presenta la aprobación del programa del FMI como una simple prueba de buenas relaciones con el mundo. Pero detrás de estas declaraciones se esconde otra realidad: la política económica del país está cada vez más determinada no por las demandas de la sociedad, sino por las exigencias de los acreedores externos. Y precisamente en el momento en que millones de personas han perdido su vivienda, sus ingresos y su sensación de seguridad, se empuja al Estado a emprender el camino de la austeridad. Es probable que estos cambios perjudiquen sobre todo a las personas desfavorecidas, aunque las pequeñas empresas también sufrirán repercusiones negativas.

La reacción del sistema político ucraniano a estas exigencias es particularmente reveladora. El Parlamento, que debería ser el lugar de representación de los intereses de la sociedad, se libera de hecho de sus responsabilidades. Las y los diputados no están dispuestos a votar abiertamente a favor de decisiones antisociales, como aumentar la presión fiscal sobre los trabajadores autónomos en lugar de sobre el gran capital.

Sin embargo, el rechazo categórico de la idea de aumentar los impuestos para las empresas se corresponde poco con la realidad: la guerra crea las condiciones objetivas para una movilización fiscal. Si las y los diputados quisieran proteger a los pequeños empresarios y a los trabajadores autónomos, deberían abogar por una imposición adecuada del gran capital. Pero no ofrecen ninguna alternativa a los planes del FMI.

¿Ya está aquí la crisis de legitimidad?

El instinto de supervivencia de las y los parlamentarios refuerza su reticencia a votar a favor de las iniciativas del gobierno (redactadas, por supuesto, en el extranjero). El gobierno quiere que asuman la responsabilidad de las consecuencias negativas de la adopción del paquete de medidas del FMI.

La imposibilidad de reunir los votos necesarios también se explica de otra manera: debido a la atención prestada por la NABU y la SAP [agencias anticorrupción] a las y los diputados, estos dejaron de recibir “primas” en sobres, lo que ha hecho desaparecer su motivación para votar. Esta explicación es plausible, porque el cuerpo de diputados no está en ningún caso compuesto por personas con convicciones, sino por egoístas interesados.

Se plantea la cuestión de hasta qué punto el propio Parlamento es legítimo. Este conjunto de individuos está lejos de representar al pueblo que lucha y trabaja con abnegación. Durante los años de invasión, la sociedad ucraniana ha sufrido una profunda transformación y se ha enriquecido con una multitud de héroes y heroínas, pero en la Asamblea Nacional siguen ocupando sus escaños los mismos serviles lacayos del capital.

La brecha total entre la novena legislatura y la clase trabajadora es particularmente sorprendente: no tiene en cuenta en absoluto los intereses de las y los asalariados que contribuyen a la preservación del Estado y de los que provienen, en su mayoría, las y los soldados. Esto se manifiesta de la siguiente manera: si bien se ha llegado a un consenso dentro de la Rada sobre la inadmisibilidad de un aumento de los impuestos para las empresas, las voces a favor de los trabajadores son prácticamente inaudibles. La actitud hacia el nuevo Código del Trabajo de Ucrania, que fue aprobado casi por unanimidad en la reunión de la comisión competente, es reveladora. La sacralización de los derechos del empresariado y el desprecio por los problemas de las y los trabajadores constituyen un claro indicador de la clase a la que sirven todas las fracciones de la Verkhovna Rada.

El cuadro general

En resumen, este parlamento es incapaz de generar ideas progresistas, es insensible al sufrimiento de la gente común, y su capacidad de acción está en entredicho. Esta situación hace que Ucrania sea extremadamente vulnerable a los desafíos actuales. Solo la conciencia del rechazo total por parte de la sociedad de las ideas libertarianas y de sumisión al mercado obliga a las y los diputados a abstenerse de votar leyes que benefician abiertamente a los empleadores o a los acreedores. Las y los diputados se ven obligados a mostrar cierta cautela debido a la reanudación de las retransmisiones de las sesiones de la Verkhovna Rada, que constituyen una palanca de control democrático.

El declive de la industria, combinado con la política antiobrera del poder, les obligará a aceptar las exigencias del FMI, quizás menos radicales que las actuales. Teniendo en cuenta los esfuerzos para preservar la inviolabilidad de los bienes de los capitalistas, Ucrania necesita urgentemente financiación externa.

En este contexto, el nuevo programa del FMI no resuelve el problema clave: la dependencia de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
. Lo refuerza. Ucrania sigue una trayectoria en la que los nuevos créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
se utilizan para reembolsar los antiguos, mientras se pospone la cuestión de la cancelación de la deuda externa.

Los factores mundiales complican aún más la situación. La escalada en Oriente Medio, incluida la guerra de Estados Unidos contra Irán, ha llevado a la revisión de la política de sanciones y a la reintroducción de los recursos energéticos rusos en los mercados mundiales. Esto debilita la posición de Ucrania y reduce su poder de negociación, lo que hace que su dependencia de la financiación externa sea aún más profunda.

En definitiva, nos encontramos ante un círculo vicioso: el gobierno contrae nuevos préstamos, el coste social de esta política aumenta y el Parlamento no tiene más remedio que aprobar ideas impuestas, yendo así en contra de los intereses de la mayoría de la población. Pero los mayores problemas son causados por el Consejo de Ministros, que entrega abiertamente los intereses de Ucrania a las grandes empresas, escapa a todo control público y, como han demostrado los recientes acontecimientos, no se apoya en la coalición. Si las y los diputados quieren reactivar el sistema, deben plantear la cuestión de cambiar un gobierno que, sin control alguno, lleva al país a un callejón sin salida.

Una vía alternativa

Dado que las elecciones son actualmente imposibles, la salida a esta crisis se sitúa en dos niveles.

En primer lugar, se trata de la dimisión del Consejo de Ministros de Ucrania, asociada a una democratización radical. La composición actual del Consejo de Ministros está plagada de agentes del capital oligárquico y transnacional. La historia de la primera ministra Yulia Svyrydenko, que cobra de la Escuela de Economía de Kiev honorarios superiores a su salario, es reveladora. El nombramiento de nuevos ministros debe ir acompañado de un debate público sobre las candidaturas en las reuniones de las comisiones parlamentarias, con la participación obligatoria de representantes de las y los trabajadores. Con el fin de reducir los riesgos relacionados con la concentración del poder en manos de un Parlamento cuyo mandato ha expirado, es necesario implementar (1) la transferencia de mecanismos de acción concreta a nivel de las autoridades locales, (2) la participación de los colectivos de trabajadores en la gestión de las empresas estratégicas, (3) la negativa a tomar decisiones de importancia social sin consultar previamente a los sindicatos.

En segundo lugar, el cese de la cooperación con el FMI y la movilización de las reservas internas de la economía. Solo en 2025, Ucrania ha gastado cientos de millones de dólares en el pago de sus deudas con el FMI. Si el Estado renuncia a reembolsar estos préstamos, es probable que se cuestione la cooperación con el Fondo. En este caso, es vital sanear la economía a través de su socialización: se trata de una fiscalidad progresiva de las rentas, la transferencia de empresas estratégicas al seno del Estado (el ejemplo positivo de Ukrnafta [En 2022, debido a varios escándalos de corrupción, la compañía petrolera de Ukrnafta fue nacionalizada - NdT] sirve de referencia) y una estricta limitación de la remuneración de las y los altos directivos de los monopolios (actualmente los ingresos que ascienden a millones, como los del director general de Ukrposhta [Empresa pública ucraniana encargada de la distribución de correo - NdT], socavan los fundamentos de la justicia). Los fondos así obtenidos deben destinarse a la creación de puestos de trabajo bien remunerados, a la reindustrialización y a las necesidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Solo la combinación de estas dos líneas de actuación es capaz de romper la lógica de dependencia en la que se encuentra hoy Ucrania. Sin control democrático a través de una representación política de los colectivos de trabajadores desde la base, cualquier «reforma» seguirá siendo un instrumento de redistribución en beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. del gran capital, y sin un cambio de modelo económico, ni siquiera la participación política más amplia dará resultados tangibles para la mayoría, es decir, precisamente para las y los trabajadores.

El rumbo actual, impuesto con el pretexto de la “estabilización”, en realidad perpetúa las desigualdades y hace recaer la carga de la guerra sobre quienes ya han pagado el precio más alto. No hay lugar ni tiempo para las ilusiones: o bien un hundimiento más profundo en la dependencia de la deuda y el desmantelamiento del Estado de bienestar, o bien la construcción de una alternativa basada en los intereses del trabajo, la solidaridad social y una verdadera soberanía económica.

Y esta elección no puede ser delegada ni al gobierno ni a las instituciones internacionales. Debe ser objeto de una lucha política dentro del país, una lucha para determinar quién, y en interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. de quién, decidirá el futuro de Ucrania.

Fuente: vientosur.info, publicada por: https://rev.org.ua/news/

Traducción al francés de Patrick Le Tréhondat para: https://entreleslignesentrelesmots.wordpress.com/2026/03/29/ukraine-y-a-t-il-une-issue-a-la-crise/

Traducción: Faustino Eguberri


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