Unión Europea: el gran regreso de la desregulación financiera

28 de julio de 2025 por Martine Orange


«Eu flag inside a spiral» by European Parliament is licensed under CC BY-NC-ND 2.0.

En su gran ola de desregulación, la Comisión Europea no podía olvidarse de un tema como este. Tras hacer trizas gran parte del Pacto Verde Europeo y los objetivos ecologistas de la Unión, ha decidido abordar otro gran proyecto con el fin de «liberar las energías europeas»: las finanzas.



Con una gran discreción discreción, la Comisión lanzó el 17 de junio una consulta pública con vistas a revisar la regulación bancaria instaurada durante la crisis financiera de 2008. Presenta una serie de propuestas, en particular sobre la titulación y las ratios prudenciales exigidos a los bancos.

Las enmiendas propuestas««tienen por objeto corregir las incoherencias de los requisitos existentes», explica la Comisión en su presentación. «Un marco de titulación más sólido y sencillo puede contribuir a orientar más las inversiones hacia la economía real» y «a eliminar barreras innecesarias». Las consultas deben

El objetivo declarado de estos proyectos de reforma es crear una unión de ahorro e inversión —el nuevo nombre del mercado único de capitales— ayudando a los bancos y a los actores financieros a reinvertir en Europa. «De los 34 billones de euros de ahorro en Europa, el 20 % se va a Estados Unidos», repite una y otra vez el ministro de Finanzas, Éric Lombard.

En nombre de este objetivo, que la Unión Europea (UE) lleva años sin conseguir, todo se olvida. Todos los compromisos y promesas que los gobiernos, los reguladores y los banqueros centrales habían asumido entonces para recuperar el control del sistema financiero mundial parecen estar a punto de quedar en nada.

Tras la estela de Donald Trump
Desde hace años, los banqueros, las aseguradoras y todo el mundo financiero buscan formas de aligerar o incluso eliminar la regulación que se les impuso tras la crisis financiera de 2008. La consideran demasiado restrictiva frente a la competencia internacional. Hasta ahora, les costaba encontrar apoyo entre los gobiernos: los recuerdos de la crisis financiera y los cientos de miles de millones que costó aún estaban muy vivos.

Pero en los últimos meses, el mundo financiero europeo ha encontrado el argumento decisivo: Donald Trump. En la gran revuelta iniciada desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente estadounidense ha reservado un lugar privilegiado al sector financiero. Todas las grandes regulaciones existentes sobre estabilidad financiera, moneda, transparencia y protección de las y los consumidores están llamadas a reducirse al mínimo, o incluso a desaparecer. Lo mismo ocurre con los reguladores que las acompañan.

La ley Dodd-Frank, promulgada en 2010 tras la quiebra de Lehman Brothers, aunque poco restrictiva, es uno de los primeros objetivos. La administración Trump prevé eliminar la mayoría de las limitaciones a los compromisos bancarios (capital mínimo, operaciones por cuenta propia). El apalancamiento Apalancamiento APALANCAMIENTO : El apalancamiento se refiere a los efectos sobre la rentabilidad del capital de una entidad (empresa, banco, etc.) que recurra al endeudamiento. La ratio de apalancamiento calcula la relación entre los fondos propios* de una determinada entidad y el volumen de sus deudas. de los bancos —el capital mínimo exigido en las operaciones de crédito, por ejemplo— se incrementará considerablemente, lo que, según algunas estimaciones, les permitiría aumentar sus posiciones en casi un 40 %.

Sin esperar a conocer el alcance de los cambios anunciados, los círculos financieros europeos han salido a la palestra. Todos esgrimen la perspectiva de quedar definitivamente rezagados con respecto a sus competidores estadounidenses. Las grandes instituciones estadounidenses —JPMorgan, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo— son entre cinco y ocho veces más grandes que ellos, insisten. Y aunque obtienen beneficios millonarios cada año, su menor rentabilidad lastra su cotización en bolsa Bolsa Lugar de encuentro de la oferta y demanda de valores mobiliarios que ya fueron emitidos en el mercado financiero primario. La bolsa es por tanto el mercado de ocasión de títulos mobiliarios; también llamado mercado secundario. .

Y agitan la amenaza: si esta situación persiste, el sistema financiero europeo no podrá mantenerse frente a Estados Unidos, con el riesgo de que todo el capital europeo se desplace al otro lado del Atlántico. Un argumento que cala hondo en la Comisión Europea, que solo cree en la Unión Europea de los capitales, recomendada en el informe Draghi, para sacar a la UE de su marasmo económico.

La rehabilitación de la titulización
Un término ha resurgido en todas las conversaciones de los círculos financieros: titulación. Había desaparecido prácticamente desde hacía quince años. «Solo se habla de titulación. Y los banqueros y reguladores franceses no son los últimos», señala Aurore Lalucq, presidenta de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo.

Los bancos están aún más ansiosos por conseguir una flexibilización, ya que se encuentran en parte atrapados por la subida de los tipos de interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. : parte de sus carteras de créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
, concedidos a tipos muy bajos, presentan pérdidas potenciales que, en condiciones normales, deberían cubrir. En lugar de reforzar sus fondos propios Fondos propios Capital aportado o dejado por los socios a disposición de una empresa. Hay que distinguir entre fondos propios en sentido estricto, también llamados capital suscrito (o capital regulatorio) y los fondos propios en un sentido más amplio, que comprenden también las deudas subordinadas de duración ilimitada. , lo que, en su opinión, perjudicaría su rentabilidad y su cotización en bolsa, prefieren volver a los métodos que les permiten transferir sus riesgos y pérdidas al mercado.

¿Qué es la titulización?

La titulización está asociada a los peores recuerdos de la crisis financiera de 2008. Se considera que fue un factor desencadenante y agravante de la pérdida de confianza y del colapso de parte del sistema financiero internacional.

Creado a principios de la década de 2000, este instrumento se diseñó para eludir en parte las normas de prudencia impuestas a los bancos: pilares de los sistemas mundiales de pago y principales actores de la creación monetaria, estos deben mantener a cambio un colchón de capital propio, proporcional a los créditos emitidos y a las pérdidas potenciales, con el fin de garantizar la seguridad del conjunto.

Tanto capital inactivo constituía una especie de herejía para el sistema bancario. Para reducir estas inmovilizaciones obligatorias, se inventó la titulación. Esta técnica consiste en reunir diferentes créditos procedentes de varias fuentes (inmobiliarios, préstamos al consumo, préstamos a empresas, deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
pública), recondicionarlos y revenderlos por tramos en el mercado.

Estas operaciones permiten a los bancos reducir sus riesgos transfiriéndolos a los mercados y aligerar en la misma medida sus necesidades de fondos propios, lo que se supone que facilita la concesión de nuevos créditos y aumenta su rentabilidad.

La crisis de 2008 demostró que esta técnica era mucho más peligrosa de lo que se había anunciado. Por un lado, las agencias de calificación Agencias de calificación AGENCIAS DE CALIFICACIÓN : Empresa privada que evalúa el riesgo de solvencia financiera de una empresa, de un Estado, de una administración territorial (un ayuntamiento, una provincia, una región) o de una operación financiera, como el caso de un préstamo. Cada agencia posee su propio sistema de calificación. De forma esquemática las calificaciones se fijan de A hasta D con grados intermedios. La calificación obtenida por una empresa o por una administración pública tiene un impacto inmediato sobre su coste de endeudamiento: una nota alta permitirá pedir prestado a bajos tipos de interés*, mientras que una mala nota llevará a subir los tipos de interés*, o incluso a la imposibilidad de acceder a préstamos. Las principales agencias de calificación son Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. , los auditores y otros organismos encargados de controlar estos productos se mostraron incapaces de evaluarlos y estimar sus riesgos. Por otro lado, la mezcla de diferentes créditos resultó ser muy tóxica.

La peligrosidad de una sola categoría de créditos —en 2008, esto comenzó con las hipotecas subprime— puede contaminar primero toda una emisión y luego toda una clase de productos, provocando una crisis de confianza generalizada en el sistema financiero y obligando a los Estados y a los bancos centrales a intervenir como garantes en última instancia.

Por lo tanto, rehabilitar la titulación se ha convertido en una necesidad imperiosa para todo el sector bancario. Asociado a los productos tóxicos que provocaron la crisis de 2008, este instrumento ha sido fuertemente regulado desde 2015: los bancos ya no pueden transferir todos sus riesgos crediticios al mercado, sino que están obligados a conservar una parte.

Desde entonces, el mercado de la titulación está en declive. Según el European Money and Finance Forum, las emisiones de titularizaciones representan en un año medio 200 000 millones de deuda en Europa, frente a 2 billones de dólares en Estados Unidos. "Un mercado de titulización eficaz podría contribuir a desbloquear capital para financiar la economía europea y su transición verde y digital», asegura esta asociación, que reúne a numerosos actores financieros privados junto con las autoridades bancarias y financieras.

El argumento ha convencido a la Comisión Europea. Según las autoridades europeas, la reactivación de la titulización permitiría garantizar una mejor financiación de la economía y debería servir para apoyar el sector inmobiliario, la defensa, la industria y otros sectores.

La perspectiva de una flexibilización de la regulación de estos instrumentos hace temblar a los reguladores y a muchos observadores que no han olvidado las lecciones de 2008. Por su parte, los bancos y sus partidarios sostienen que no hay nada que temer de esta desregulación. Los riesgos que existían en el pasado se han comprendido perfectamente y los financieros no están dispuestos a cometer los mismos errores, aseguran.

Afirman que la inventiva financiera que prevalecía en la década de 2000 y que había llevado al desarrollo de productos oscuros, incluso incomprensibles, ya no tiene cabida. El ejemplo de los títulos sintéticos de transferencia de riesgo (synthetic transfer risk), que se están generalizando en los bancos europeos y alarmando a los supervisores, hace dudar de esta última afirmación.

Basilea III en el punto de mira
Pero el mundo financiero europeo apunta más allá del retorno de la titulización. Tiene en el punto de mira toda la regulación financiera. Las normas elaboradas en el marco de la regulación Basilea III ya parecen insoportables para los bancos europeos, sobre todo porque los bancos estadounidenses no están sujetos a ellas. Pero la perspectiva de una «Basilea IV» y de tener que reforzar aún más los coeficientes prudenciales para cubrir sus riesgos de crédito de aquí a 2033 les parece intolerable.

En nombre de todos, el Deutsche Bank abrió fuego a principios de julio contra estas futuras regulaciones. Su argumento es irrefutable: el endurecimiento de las normas preventivas podría frustrar los esfuerzos de rearme europeo, al provocar una reducción de los créditos para las empresas, en particular las pymes que trabajan en el sector de la defensa. «No quiero que al final se escriba en nuestras tumbas: por desgracia, no tenían tanques, pero su regulación bancaria era realmente impresionante», ironizó el responsable de riesgos del Deutsche Bank, Marcus Chromik.

Mientras la UE destaca cada día más la necesidad de rearmarse para defender su soberanía frente a una Rusia amenazante y un aliado estadounidense cada vez más incierto, los temores expresados por uno de los mayores bancos europeos no pueden sino encontrar oídos atentos entre las autoridades europeas. Para no quedarse atrás, los grandes grupos aseguradores han solicitado a su vez una revisión de su normativa, Solvencia II.

Sin embargo, la correlación entre una flexibilización de las normas preventivas y una mejor financiación de las economías europeas deja perplejos a muchos economistas y observadores. «Hablan de movilizar el ahorro de los europeos. Pero primero habría que cuestionar los métodos de las instituciones financieras. ¿Hacia dónde dirigen los bancos sus créditos? ¿Qué hacen los actores financieros con los ahorros que se les confían?», se pregunta Jezabel Couppey-Soubeyran, profesora titular de la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne.

Las cifras de crédito ofrecen un balance Balance “Fotografía” a final de año de los activos (lo que la empresa posee) y pasivos (lo que la empresa debe) de una sociedad. Dicho de otra forma, los activos el balance aportan información acerca de la utilización de los fondos recabados por la sociedad. Los pasivos del balance informan sobre el origen de los fondos captados. inequívoco: los bancos dan prioridad a lo que les parece más rentable. Los créditos bancarios se destinan en primer lugar a sectores seguros, como el inmobiliario, las empresas existentes, preferiblemente con una base muy sólida o que disfrutan de una situación de renta, o las actividades de mercado Actividades de mercado
Trading
Operación de compra y venta de productos financieros (acciones, futuros, productos derivados, opciones, warrants, etc.) realizada con la esperanza de obtener un beneficio a corto plazo.
. Pero nada o muy poco del maná de los créditos se destina a las pymes, a proyectos de desarrollo o de inversión, a los sectores innovadores, salvo si los Estados conceden una garantía implícita o explícita a estos proyectos.

Una financiación de la economía ya de por sí dudosa
Lo que es válido para los bancos lo es también para los gestores de activos, las aseguradoras, los fondos de inversión y todos los actores que buscan atraer el ahorro. En busca de inversiones seguras, rentables y sin riesgo, todos prefieren la compra de deuda pública —sobre todo porque estos títulos en cartera les permiten aportar garantías Garantías Acto que proporciona a un acreedor una seguridad en el cumplimiento del compromiso del deudor. Distinguimos entre garantías reales (derecho de retención, fianza, prenda, hipoteca, privilegio) y las garantías personales (caución, aval, carta de intención, garantía autónoma). (colaterales) para sus propias operaciones financieras—, los créditos inmobiliarios o las inversiones en el mercado.

Lejos de aportar el capital necesario a la economía real, ahora es la finanza la que se alimenta de ella, exigiendo libros de carne y hueso en todas las actividades. Desde finales de los años noventa, prácticamente ninguna empresa cotizada, salvo en casos de urgencia, se atrevía a lanzar una ampliación de capital para reforzar sus medios financieros. Las salidas a bolsa son escasas y, a menudo, se trata de grandes grupos que deciden cotizar por separado una de sus filiales.

Los mercados bursátiles, que en un principio eran proveedores de capital, no son más que mercados secundarios en los que las acciones cambian de manos a diario, sin ningún beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. para las empresas. Los actores financieros exigen rendimientos cada vez más elevados, desconectados de la economía real.

«El sector financiero gira en torno a sí mismo. La desregulación no puede sino acentuar esta financiarización», constata Jezabel Couppey-Soubeyran. Atrapada en sus dogmas, en nombre de la reindustrialización, el rearme y una financiación de la economía que aún está por demostrar, la Comisión parece dispuesta a derribar las barreras sanitarias que se erigieron después de 2008. A riesgo de restablecer el chantaje entre el mundo financiero y los Estados, a los que algún día se podría volver a pedir que acudieran al rescate en caso de crisis.

Fuente: vientosur.info, extraída de Mediapart

Traducción: vientosur.info


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