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Reseña de la primera jornada de la presentación del informe preliminar de la Comisión para la Verdad sobre la Deuda Pública griega
por Emilie Paumard
20 de junio de 2015

Este 17 de junio se celebraba en el Parlamento griego la primera jornada de presentación del informe preliminar de la Comisión para la Verdad sobre la Deuda Pública de Grecia, en presencia del Primer ministro Alexis Tsipras y varios de sus ministros, [1] y de invitados internacionales. Presidida por Zoe Konstantopoulou, Presidente del Parlamento griego (la Vouli) y moderada especialmente por Sofia Sakofara y Éric Toussaint, responsable de las relaciones de la Comisión de auditoría con el Parlamento Europeo y coordinador científico de la iniciativa respectivamente. Con ocasión de esta jornada, se ha podido explicar, en el recinto del Parlamento y ante la mirada de la ciudadanía griega, por qué la deuda, cuyo pago se le reclama a Grecia, es en realidad en gran parte ilegal, ilegítima, odiosa e insostenible.

Si bien el objetivo de este encuentro era exponer los primeros resultados de la investigación llevada a cabo por los expertos de la Comisión durante estos tres últimos meses sobre las causas profundas de la creación y expansión de la deuda pública griega, es conveniente situar esta iniciativa en su contexto político. La presidente de la Vouli insistió en recordar, ante numerosos dirigentes políticos del país, la responsabilidad que les incumbe de respetar el mandato que el pueblo les ha confiado: «La creación de esta comisión fue decidida el 4 de abril pero en realidad estaba pensada desde mucho antes, como reivindicación social de todo un pueblo que rechaza la aberración que constituye el reembolso de una deuda de la que no obtuvo ningún beneficio y de la que todavía es víctima. Nuestro pueblo quiere ejercer su derecho democrático para poder rechazar la tiranía de los Protocoles de acuerdo; pero este Parlamento es el pilar de la democracia para que un control de legitimidad sea realizado y para que se sepa la verdad sobre esta deuda.»

Sofia Sakorafa

Respaldado por el recordatorio de esa misión, Éric Toussaint tomó la palabra con el fin de exponer las líneas de fuerza de ese informe preliminar. El coordinador de la Comisión hizo, por lo tanto, un relato de la crisis que sufre Grecia, pero un relato bien diferente al narrado cotidianamente por los grandes medios de comunicación desde hace aproximadamente cinco años: «Hemos comprendido que el diagnóstico que nos propusieron de una Grecia con unas finanzas públicas desastrosas no era cierto», explicó Éric Toussaint. El análisis de las cifras y de los hechos permitió a los miembros de la comisión tener una mirada diferente sobre los acontecimientos pasados: a partir de la entrada de Grecia en la zona euro, los capitales privados afluyeron hacia la economía griega, que les ofrecía un rendimiento interesante. Pero como se sabe, allí donde afluyen capitales aparece una burbuja especulativa. Y las cifras que lo prueban las tiene la Comisión: entre 2001 y 2009, los préstamos a los hogares se multiplicaron por siete, a las empresas por cuatro, mientras que las sumas prestadas al Estado solo aumentaron un 20 %. A fines de los años 2000, las cuentas conflictivas no eran las del Estado, sino la del sector privado extremadamente endeudado.

El FMI sabía perfectamente que las medidas tendrían un terrible coste social y económico

El FMI sabía perfectamente que las medidas tendrían un terrible coste social y económico. Y como por todos lados en Europa y en Estados Unidos, cuando la burbuja del crédito estalló en 2007-2008 fue el Estado griego el que estuvo al costado de los bancos atiborrados de créditos fáciles y con riesgos, comprometiéndose en cerca de 28.000 millones de euros en el rescate del sector bancario. Pero ese regalo no fue suficiente para detener la hemorragia de la crisis de las deudas privadas, y el tipo de interés se disparó. En 2009-2010, los bancos griegos, al igual que los grandes bancos europeos y estadounidenses, estaban, por lo tanto, en una situación crítica que podía tener graves repercusiones, y no era posible decir a los ciudadanos que se debía rescatar a los bancos privados. Así que se decidió dramatizar la situación de las cuentas públicas, no solamente por medio de una campaña de desinformación, sino también mediante la falsificación de estadísticas, agravando de esa manera el déficit público y la deuda. «Contrariamente a la idea que se ha machacado en los medios de comunicación, ¡no hay ninguna excepción griega! Por el contrario, lo que pasó era muy parecido a lo que pasaba en Estados Unidos, en Irlanda o en España. La excepción griega apareció más tarde, con la violencia inaudita de las condiciones dictadas por los acreedores, que cada día exigían desangrar un poco más al pueblo griego.» Y esta sangría no solo estuvo desencadenada intencionadamente sino que también estuvo sabiamente orquestada. La comisión de auditoría pudo acceder a un documento confidencial del FMI fechado en 2010 que anuncia en dos páginas la extensión de los daños que llegarían: recortes salariales y de pensiones, caída del PIB, aumento de la deuda. Como lo resume Éric Toussaint: «El FMI sabía perfectamente que las medidas tendrían un terrible coste social y económico.»

Pero los falsos discursos y las falsas promesas no acabaron allí. En 2012, los grandes medios de comunicación y los dirigentes políticos ejercieron su coerción sobre los pueblos de Europa para que así lo creyeran: al participar en la reestructuración de la deuda, no solo el sector privado metería la mano en el bolsillo, aún más, ¡permitiría que Grecia aliviara su carga y a su pueblo! Un examen profundo de ese alivio de deuda muestra otra realidad. No todos los acreedores remaban en el mismo bote. Efectivamente, esa tardía reestructuración dio tiempo a los grandes bancos sistémicos de librarse del «riesgo griego». Además, se protegieron a los mayores acreedores privados al hacerles beneficiarios de un mecanismo privilegiado que les permitía amortizar el coste de la operación. En cambio, para los fondos de pensión y las cajas de pensiones de los asalariados modestos, no hubo ningún remedio: la pérdida de más del 50 % de los activos de los fondos de pensión afectó a cerca de 15.000 pequeños inversionistas.

Eric Toussaint

Por otra parte, en el marco de las negociaciones actuales entre Grecia y sus acreedores para obtener la financiación necesaria para el reembolso de 7.200 millones de euros al FMI y al BCE, le pareció esencial al politólogo belga recordar la naturaleza de los pagos próximos: «El dinero que el BCE reclamará en julio y en agosto a Grecia, son títulos de 2011 que compró con un descuento en el mercado secundario, y ahora demanda el reembolso del 100 %. El BCE, que rechazó la participación en la reestructuración de 2012 y que ahora pide nuevas medidas contra Grecia, se aprovecha abusivamente de la situación.»

Antes de dar la palabra a los diferentes miembros de la Comisión para que expongan en detalle las primeras conclusiones de sus trabajos, Éric Toussaint terminó su discurso en estos términos: «Estoy persuadido que en el transcurso de estas dos jornadas, todos aprenderemos mucho de los elementos que darán argumentos al gobierno y al Parlamento griego, así como a todos los periodistas sinceros que quieren realmente informar a la opinión pública, para que la verdad sobre la deuda griega salga a la luz.»

Maria-Lucia Fatorelli

Luego se sucedieron las intervenciones de los miembros de la Comisión de auditoría, entre los cuales Cephas Lumina, ex experto independiente de las Naciones Unidas sobre la deuda y los derechos humanos, Diego Borja Cornejo, ex ministro de Políticas Económicas y ex presidente del Banco Central de Ecuador, y también Maria Lucia Fatorelli, miembro de la comisión de auditoría de Ecuador. Presentaron de forma tan pedagógica como rigurosa los análisis publicados en el informe preliminar, que estará disponible en griego y en inglés desde el 18 de junio.

Esta jornada también permitió a una serie de invitados internacionales [2] declarar su apoyo a la iniciativa de auditoría. Así es como Eric Calcagno, Presidente de la Comisión de Auditoría de la Deuda Argentina, Claudio Lozano, diputado argentino, Mikel Noval, dirigente del sindicato vasco ELA, Raoul Hedebouw, diputado belga, y Fathi Chamki, diputado tunecino, pudieron expresar su solidaridad con el pueblo griego en su lucha contra la austeridad, y además recordar, como lo hizo muy bien Eric Calcagno, que lo que ha soportado Grecia está dentro de un programa de ataque global y sistemático contra los pueblos del mundo: «Son como los médicos de Molière: hay que darle una purga al enfermo, cualquiera sea este y cualesquiera sean sus males. Y siempre aplican las mismas recetas, que dan siempre los mismos resultados. El ajuste no ajusta nada. No solo es una burla a la dignidad de nuestros pueblos, sino que su ineficacia insulta a nuestra inteligencia.»

La segunda jornada de presentación del informe, así como la conferencia de prensa que se hará a continuación, que oficializará su publicación y su difusión, será de nuevo la ocasión de restablecer, en el seno de la Vouli, la dignidad y la inteligencia robadas al pueblo griego.

Traducido por Griselda Pinero


Notas :

[1La lista de ministros griegos, embajadores, representantes de las administraciones griegas y representantes de los movimientos sociales presentes en estas jornadas será publicada posteriormente en esta web.

[2Otros invitados se unirán a la delegación extranjera en la segunda jornada de la presentación.

Emilie Paumard