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Reestructuraciones frustradas de la deuda en 2005 y 2010
por Eric Toussaint , Maud Bailly
28 de junio de 2018

Tras el acuerdo firmado entre el FMI y Argentina en junio de 2018, hemos decidido publicar de nuevo un largo extracto de una entrevista que Maude Bailly le hizo a Éric Toussaint en 2014. Este extracto explica la historia de la reestructuración de la deuda argentina, después de la suspensión de pagos que duró desde fines 2001 hasta 2005.

¿Qué pasa con Argentina? A raíz de la mayor suspensión de pagos de la historia decidida en 2001 por el gobierno argentino, este último renegoció su deuda soberana: ¿cuáles eran los términos de dicha reestructuración?

Efectivamente, en 2005 y 2010 la deuda argentina fue reestructurada mediante un proceso de canje de títulos: los antiguos fueron intercambiados por otros nuevos. El contexto era el siguiente: a finales de diciembre de 2001, las autoridades argentinas, en esta ocasión el presidente interino Adolfo Rodríguez Saá, suspendió unilateralmente el pago de la deuda del país en forma de títulos por un valor total de 80 mil millones de dólares con acreedores privados y del Club de París (6.500 millones de dólares). Señalemos sin embargo que no fue suspendida la deuda con el FMI, Banco Mundial y otros organismos financieros multilaterales. Aquella suspensión tuvo lugar en un contexto de crisis económica y levantamiento popular contra las políticas seguidas desde hacía años por una sucesión de gobiernos neoliberales, siendo el último de ellos el de Fernando De la Rúa. Fue pues bajo la presión popular y las cajas del Estado casi vacías que las autoridades argentinas suspendieron el pago de la deuda.

La suspensión del pago de la deuda en forma de títulos soberanos duró desde diciembre de 2001 a marzo de 2005. Esta suspensión resultó beneficiosa para la economía y el pueblo argentinos. De 2003 a 2009, Argentina registró unas tasas de crecimiento anuales de entre el 7 % al 9 %. Algunos economistas afirman que el crecimiento argentino no se explica más que por el aumento en el precio de las materias primas que esta exporta. No obstante, está claro que si Argentina hubiera continuado con los pagos, las ganancias obtenidas por el Estado gracias a las exportaciones (es decir, los impuestos retenidos sobre los beneficios de exportadores privados) habrían ido destinados al reembolso de la deuda.

Entre 2002 y 2005, las autoridades argentinas mantuvieron intensas negociaciones con los acreedores con la intención de convencer a una mayoría de aquellos a aceptar un canje de títulos. Las autoridades del país proponían intercambiar los títulos en circulación por otros nuevos, con una reducción de más del 60 %, pero, a cambio, se comprometían a honrar estos nuevos títulos y garantizar un tipo de interés atractivo que, además, quedaría indexado a la tasa de crecimiento del PIB argentino. Se trató por tanto de una reestructuración de la deuda por canje de títulos: se intercambió un 76 % de los bonos en marzo de 2005. Esto fue entonces considerado como una mayoría suficiente para protegerse del 24 % que no habían participado en el canje. Las autoridades habían anunciado por aquel entonces que aquellos que no participasen perderían todos los derechos a una posterior reestructuración de la deuda.


Pero entonces, ¿por qué Argentina hizo otra reestructuración de la deuda en 2010?

En efecto, la contradicción con aquellas declaraciones, y frente a las protestas de Roberto Lavagna, el antiguo ministro de Economía que participó activamente en la reestructuración de 2005, el gobierno argentino abrió de nuevo la negociación con el 24 % restante de acreedores. Esto supuso un nuevo canje de títulos en 2010 con el 67 % de aquellos. En total, el 8 % de los títulos que estaban en suspensión de pagos desde 2001 se mantuvieron fuera de estos dos sucesivos canjes (2005 y 2010), a los que se les denomina “hold-out”. Otra de las características en estas dos reestructuraciones es que en los bonos intercambiados anteriormente citados, los nuevos de 2005 y 2010 incluían una cláusula según la cual Argentina aceptaba que, en caso de litigio, la jurisdicción competente sería la de Estados Unidos.


En última instancia, ¿puede ser considerada esta reestructuración como un éxito? ¿Se pueden inspirar otros gobiernos en la estrategia argentina?

Esta reestructuración fue presentada por las autoridades argentinas como un éxito ya que la reducción de la deuda (en términos de stock con relación al monto reclamado al país) fue significativa, del orden de entre el 50 % al 60 %. Sin embargo, Argentina hizo concesiones muy grandes a los acreedores: altos tipos de interés; una indexación al crecimiento del PIB, lo que significaba que el país renunciaba él mismo a perder una parte de las ganancias por su crecimiento, ya que estaban disfrutando de él los acreedores; la renuncia al ejercicio de su soberanía en caso de litigio.

En realidad, la vía argentina no es un ejemplo a seguir pero constituye sin embargo una fuente de inspiración. Muestra el interés que tiene una suspensión de pagos y los límites de una reestructuración negociada donde se hacen importantes concesiones a los acreedores. Se puede tomar como prueba la situación actual.

  1. Primero, las cantidades a reembolsar a los acreedores que aceptaron el canje son bastante considerables; las propias autoridades argentinas reconocen que han pagado el equivalente a 190 mil millones de dólares desde 2003 a nuestros días.
  2. Segundo, la deuda argentina ciertamente disminuyó entre 2005 y 2010, pero ahora rebasa el nivel de 2001.
  3. Tercero, Argentina se ve bajo presión de manera claramente abusiva por los fondos buitre que renunciaron a participar en el canje, a los que le han seguido los veredictos de la justicia estadounidense —es decir, no solamente un juez de Nueva York, sino también el Tribunal Supremo de Estados Unidos— que le dio la razón a dichos fondos buitre.

Finalmente, en 2016, el presidente Mauricio Macri, que había asumido su cargo en diciembre de 2015, indemnizó totalmente a los fondos buitre que habían humillado a Argentina. Este hecho provocó un fuerte aumento de la deuda pública. (Véase: http://www.cadtm.org/El-festin-de-los-fondos-buitre, en esta revista en castellano se haya el artículo: Argentina, el premio gordo para los buitres, de Raf Custers. Y http://www.cadtm.org/Rechazo-al-inminente-acuerdo-con)

Podéis leer la entrevista completa en: http://www.cadtm.org/Reestructuracion-auditoria-suspension-y-anulacion-de-la-deuda


Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

Maud Bailly

Militante au CADTM Belgique