En 2020, el Banco Mundial (BM) y el FMI han cumplido 76 años. Estas instituciones financieras internacionales (IFI), creadas en 1944, están dominadas por Estados Unidos y algunas grandes potencias aliadas, y actúan en contra de los intereses de los pueblos.
El BM y el FMI otorgaron, sistemáticamente, préstamos a los Estados con el fin de influir sobre sus políticas. El endeudamiento externo fue y es todavía utilizado como un instrumento para someter a los deudores. Desde su creación, el FMI y el BM han violado los pactos internacionales sobre derechos humanos y no dudaron, ni dudan, en sostener a dictaduras.
Una nueva forma de descolonización se impone para salir del impasse en el que las IFI y sus principales accionistas acorralaron al mundo. Se deben construir nuevas instituciones internacionales.
Estamos publicando una serie de artículos de Éric Toussaint, quien reseña la evolución del Banco Mundial y del FMI desde su creación. Estos artículos son sacados del libro Banco mundial: El Golpe de Estado Permanente., que podéis consultar gratis en Banco mundial : El Golpe de Estado permanente.
El mandato de Barber Conable (1986-1991)
El congresista republicano Barber Conable sucedió al banquero Alden W. Clausen con un mandato que comenzó en julio de 1986 y terminó en agosto de 1991. James Baker, secretario de Estado del Tesoro, y Ronald Reagan lo eligieron por su conocimiento profundo de todos los arcanos del Congreso estadounidense. En efecto, el Ejecutivo tenía problemas con su mayoría parlamentaria ya que numerosos congresistas republicanos cuestionaban la importancia del Banco Mundial en la política exterior de Estados Unidos (ver capítulo 5). Conable tenía veinte años de experiencia parlamentaria y había presidido la comisión financiera del Congreso. James Baker y Ronald Reagan deseaban que convenciera a los republicanos recalcitrantes de dejar que la Casa Blanca pilotara el Banco Mundial. La cuestión era complicada y rápidamente Conable se encontró en una situación que era muy difícil mantener. La Casa Blanca hacía concesiones a los recalcitrantes, limitaba los medios y le exigía que redujera el tren de vida del Banco, mientras él deseaba desarrollar la actividad del mismo. Aceptó su misión y puso en contra de él una parte del staff de la dirección del Banco y a todo su personal. La reorganización interna del Banco se transformó en 1987 en un verdadero «baile de la silla». Varios altos dirigentes de la gestión del Banco presentaron su dimisión. [1]
Barber Conable encontró también otras dificultades. Varios proyectos modelo del Banco fueron objeto de una fuerte repulsa por las poblaciones afectadas y por los movimientos de defensa del medio ambiente. Los tres proyectos que provocaron más oposición fueron: el programa Polo noroeste en la Amazonia brasileña, [2] las múltiples represas sobre el río Narmada en la India, el programa de transmigración y la represa de Kedung Ombo en Indonesia. [3] La mayor movilización se desarrolló en la India, donde 50.000 manifestantes llegados de todo el país desfilaron en septiembre de 1989 en la ciudad de Harsud, en el Estado de Madhya Pradesh, contra las represas del Narmada. Un cuarto programa del Banco también originó en ese momento fuertes críticas por parte de las organizaciones de defensa de los derechos humanos: se trataba del proyecto hidroeléctrico Ruzizi II, que afectaba al Zaire y a Ruanda y que, en especial, provocaba el desplazamiento sin indemnizaciones de 2.500 agricultores. [4] Conable prometió que en adelante el Banco Mundial tendría realmente en cuenta el impacto ambiental de sus proyectos y se preocuparía de que las poblaciones afectadas por sus proyectos fueran correctamente indemnizadas. [5] Fue un verdadero trabajo de titanes para el Banco, ya que sólo en la India financió, entre 1978 y 1990, 32 proyectos, que causaron el desplazamiento forzoso de cerca de 600.000 personas. [6]
En 1988, 80.000 manifestantes, que denunciaban las políticas antisociales del Banco Mundial y del FMI, recibieron a la asamblea anual de estas organizaciones que se reunía en Berlín Oeste. Fue la primera gran protesta de masas contra las instituciones de Bretton Woods.
Los disturbios que originaron en los países afectados la política de ajuste estructural y la degradación de las condiciones de vida de las poblaciones «ajustadas» llevaron al Banco Mundial a abordar, después de 10 años de silencio, el problema de la pobreza. El Informe sobre el desarrollo en el mundo del año 1990 está enteramente consagrado a este tema.
También bajo la presidencia de Barber Conable, el Banco Mundial comenzó a hablar de forma sistemática de la «buena gobernanza». En 1990, Conable declaró ante algunos gobernadores africanos del Banco: «Permítanme ser franco: La incertidumbre política y el reino de la arbitrariedad en tantos países del África subsahariana son grandes obstáculos para su desarrollo [...] Al decir esto, no estoy hablando de política, sino que me hago defensor de una transparencia y de una responsabilidad acrecentadas, del respeto de los derechos humanos y de la ley. La gobernabilidad está ligada al desarrollo económico, y los países donantes indican en forma creciente que dejarán de apoyar los sistemas ineficaces que no respondan a las necesidades elementales de la población.» [7] Este cambio del Banco era un reflejo del realizado por Washington a finales de los años noventa, analizado en el capítulo sobre Corea. La retórica del Banco sobre el respeto a los derechos humanos y a la ley jamás se tradujo en las condicionalidades que impuso a los países sometidos al ajuste estructural. En efecto, su discurso no le impidió apoyar, por ejemplo, a la dictadura de Suharto en Indonesia hasta el año 1998.
El mandato de Lewis Preston (1991-1995)
Con el nombramiento de Lewis Preston para la dirección del Banco Mundial en 1991, el presidente George Bush puso de nuevo a la cabeza de la institución un banquero de primer orden. Lewis Preston era, hasta ese momento, presidente del gran banco J.P Morgan and Co. Había realizado una destacada carrera al frente de este importante banco de Nueva York, que le permitió obtener un excelente beneficio de la crisis de la deuda que había estallado en 1982.
El mandato de Lewis Preston comenzó en junio de 1991 con el enorme escándalo político-financiero de la quiebra del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI), que por poco no salpicó directamente al Banco Mundial. EL BCCI, especialista en el blanqueo del dinero del crimen, fue cerrado por decisión de las autoridades británicas en julio de 1991. Su bancarrota causó una pérdida de cerca de 20.000 millones de dólares a 2 millones de pequeños inversores. El BCCI fue reconocido culpable de los siguientes delitos: implicación en el lavado de dinero, corrupción, apoyo al terrorismo, tráfico de armas, venta de tecnología nuclear, participación y facilitación de la evasión fiscal, contrabando, inmigración ilegal y compras ilícitas en el sector bancario e inmobiliario. El BCCI, activo en 78 países en los que disponía de 400 agencias, estaba estrechamente vinculada a la CIA. [8] Según Bruce Rich, el Banco Mundial había utilizado ocasionalmente al BCCI para desembolsar préstamos en varios países africanos. Siempre según Rich, algunos altos dirigentes del Banco mantenían estrechas relaciones con dirigentes del BCCI. [9]
Lewis Preston pronunció su primer gran discurso con ocasión de un monumental circo mediático del Banco Mundial y del FMI, que realizaban en octubre de 1991, en Bangkok, su asamblea anual conjunta (era la primera asamblea del Banco Mundial y del FMI en una capital del Tercer Mundo después de la asamblea de 1985 en Seúl). Quince mil gobernantes y banqueros del mundo entero se reunieron durante tres días. Tuvo un coste de decenas de millones de dólares para las autoridades tailandesas. El discurso de Preston fue un alegato entusiasta a favor de la globalización, y afirmó que el Banco estaba junto a los pobres, sensible a los problemas ambientales y que trabajaba para la promoción de la mujer. He aquí un corto extracto de su discurso: «La reducción de la pobreza con la que estoy totalmente comprometido continúa siendo el objetivo predominante del grupo Banco Mundial [...] El grupo Banco Mundial tiene en cuenta el interés de los pobres en un objetivo de crecimiento equitativo, los aspectos de protección al medio ambiente en un objetivo de desarrollo duradero [...] y la función de la mujer, que es vital para el esfuerzo de desarrollo.» [10] El porvenir era radiante porque el mundo era uno solo después de la caída del muro de Berlín. [11] El reto que tenía el Banco era integrar en el mundo globalizado a todos los países que formaban el bloque del Este. A pocos centenares de metros del lugar de la reunión, se desarrollaba una manifestación de 20.000 personas que se oponían al nuevo régimen dictatorial de Tailandia [12] y exigían el retorno de la democracia.
Lawrence H. Summers: ¿No debería el Banco Mundial alentar más deslocalizaciones de las industrias contaminantes hacia los países menos avanzados? [...] La lógica económica según la cual deberíamos desembarazarnos de los residuos tóxicos en los países de salarios más bajos es, según mi criterio, impecable
En diciembre de 1991, el economista jefe del Banco, Lawrence H. Summers, redactaba un comentario de la edición de 1992 (en preparación) del Informe sobre el desarrollo en el mundo, dedicado totalmente al tema ambiental con vistas a la cumbre de la Tierra, programada para mayo de 1992. El comentario de Lawrence H. Summers, confidencial, abogaba por la exportación de las industrias contaminantes del Norte hacia el Sur, «en gran parte subcontaminado», como un medio racional de crear más desarrollo industrial, alegando la presión de la contaminación en el Norte. He aquí algunos extractos del texto de Summers: «¿No debería el Banco Mundial alentar más deslocalizaciones de las industrias contaminantes hacia los países menos avanzados?». «La lógica económica según la cual deberíamos desembarazarnos de los residuos tóxicos en los países de salarios más bajos es, según mi criterio, impecable.» [13] Una conjunción favorable hizo llegar este documento a las manos de la organización Greenpeace, que rápidamente lo hizo público. El semanario neoliberal británico The Economist lo publicó a fines de diciembre de 1991 [14] en el momento en que Lewis Preston comenzaba su primera gira africana. Los periodistas lo asaltaban preguntándole si aprobaba a su economista jefe cuando escribió: «siempre pensé que los países de África con escasa población están considerablemente subcontaminados.» [15]
En febrero de 1992, Willi Wapenhans, vicepresidente del Banco, remitió a Lewis Preston un informe confidencial de evaluación de los proyectos financiados por el Banco (cerca de 1.300 proyectos en curso, en 113 países). Las conclusiones eran alarmantes: 37,5 % de los proyectos no eran satisfactorios al término de su realización (contra el 15 % en 1981), sólo el 22 % de los compromisos financieros son conformes a las directivas del Banco.
En mayo de 1992, algunos días antes del comienzo de la cumbre de la Tierra, la dirección del Banco recibía los resultados del estudio independiente correspondiente a las represas sobre el río Narmada en India. Lewis Preston había confiado la dirección del estudio a un parlamentario estadounidense, Bradford Morse. El informe estimaba que la represa y los canales asociados provocarían el desplazamiento de 240.000 personas, en lugar de las 100.000 previstas. Las conclusiones provocaron el pánico en la dirección del Banco. Era necesario, a cualquier precio, que el informe se mantuviera secreto hasta el final de la cumbre de la Tierra. Y lo consiguió.
Finalmente, el Banco Mundial logró salir airoso en la cumbre de la Tierra que se realizó en Río de Janeiro, con la participación de 118 jefes de Estado. 9.000 periodistas cubrieron la reunión. Cuando concluyó la cumbre, se confió al Banco Mundial la gestión del Global Environment Facility (GEF), Fondo global para el Medio Ambiente, por el cual debe pasar la mayor parte del dinero correspondiente a la puesta en marcha de la Agenda 21, adoptada en las resoluciones de la reunión planetaria.
Por otra parte, el Banco Mundial se dedicó a apoyar la transición del ex bloque del Este a la economía capitalista. Esto se tradujo en la liquidación generalizada de las empresas públicas, que se privatizaron en beneficio de una nueva clase de capitalistas, francamente mafiosos.
Joseph Stiglitz, economista jefe del Banco Mundial desde 1997 a 2000, muestra con claridad cómo la política del banco en Rusia estaba muy alejada de la buena gobernanza que propugnaba en otros lados. En referencia al período de la presidencia de Lewis Preston, Stiglitz ha escrito: «No nos asombremos si tantos partidarios fervientes del mercado han manifestado una destacable afinidad con los viejos métodos: en Rusia, el presidente Boris Yeltsin, [16] provisto de poderes inmensamente superiores a sus homólogos de cualquier democracia occidental, fue incitado a eludir la Duma (el parlamento democráticamente elegido) y promulgar las reformas por decreto.» [17] Las empresas públicas fueron vendidas por cuatro reales. «El gobierno, sometido a una fuerte presión por parte de Estados Unidos, del Banco Mundial y del FMI para privatizar rápidamente, había cedido las empresas públicas por una miseria.» [18] La privatización constituyó un enorme pillaje en provecho de los oligarcas, que colocaron una parte de su fortuna en el Oeste, con vistas a su blanqueo y a que estuvieran fuera del alcance de la ley. «La surtida privatización de la apertura de los mercados de capitales no condujo a la creación de riquezas sino al saqueo de los activos. Era perfectamente lógico. Un oligarca que acaba de tener éxito en la utilización de su influencia política para conseguir bienes públicos que valían miles de millones y por los que pagó una miseria, querrá, naturalmente, sacar su dinero del país.» [19]
Fue durante el mandato de Lewis Preston que el Banco Mundial y el FMI conmemoraron con gran pompa, en Madrid, el medio siglo de existencia. En esta ocasión, una gran plataforma de movimientos sociales (entre ellos los mayores sindicatos de España, UGT y Comisiones Obreras), movimientos del Tercer Mundo y ONG se constituyó bajo el nombre de Las otras voces del planeta y realizó durante cuatro días una multitud de debates y una manifestación de 20.000 personas que gritaron «50 años bastan», el eslogan principal.
El fin del mandato de Lewis Preston estuvo marcado por la crisis del Tequila, que azotó México a partir de diciembre de 1994. Este país inauguró una serie de crisis financieras que afectaron a otros países emergentes durante el mandato del sucesor de Lewis Preston en la presidencia del Banco, James Wolfensohn.
[1] Devesh Kapur, John P. Lewis, Richard Webb, The World Bank, Its First Half Century, Brookings Institution Press, Washington D.C., 1997, vol. 1, pp. 1199-1201.
[2] Chico Mendes, uno de los líderes de la protesta en Brasil, fue asesinado en diciembre de 1988 por sicarios de los grandes terratenientes que se beneficiaban de las subvenciones del Banco Mundial.
[3] Bruce Rich, Mortgaging the Earth, Earthscan, Londres, 1994, pp. 145-170.
[4] Op. cit., p. 150.
[5] La política del Banco Mundial en material de medio ambiente es analizada en Eric Toussaint, L’horreur productiviste, que se publicará en 2007.
[6] Bruce Rich, op. cit. p. 252
[7] Citado por Susan George y Fabrizio Sabelli en Crédits sans Frontières, col. Essais, La Découverte, París, 1994, p. 180. En castellano: La religión del crédito: el Banco Mundial y su imperio secular, Intermón Oxfam, Barcelona, 1998
[8] Ver el informe íntegro dedicado al BCCI en 1992 por los senadores John Kerry y Hank Brown en http://www.fas.org/irp/congress/1992_rpt/bcci/ Ver también: http://www.en.wikipedia.org/wiki/Bank_of_Credit_and_Commerce_International
[9] Bruce Rich, op. cit., pp. 21-22.
[10] Dirigida por Lewis Preston al Board of Governors of the World Bank Group, World Bank Press release, 15 de octubre de 1991.
[11] Es necesario agregar que en el momento en que Lewis Preston pronunciaba su discurso, el fin de la URSS estaba sellado. El golpe de gracia lo había dado Boris Yeltsin en agosto de 1991 en Moscú. La URSS fue disuelta en diciembre de 1991.
[12] Bruce Rich, op. cit., p. 24.
[13] Lawrence H. Summers, World Bank office memorandum, 12 de diciembre de 1991, citado por Bruce Rich, op. cit., p. 247.
[14] El diario británico Financial Times le dedicó, el 10 de febrero de 1992, un largo artículo firmado por Michael Prowse titulado «Protejamos al planeta Tierra de la influencia de los economistas» («Save the Planet Earth from Economists»).
[15] Lawrence Summers, op. cit., ibid.
[16] Boris Yeltsin presidió Rusia desde 1992 hasta 1999. La situación descrita por Joseph Stiglitz se produjo en 1993.
[17] Joseph Stiglitz, La Grande désillusion, Fayard, París, 2002, p. 184. En castellano: El malestar en la globalización, Santillana Ediciones generales, S.L., 2002
[18] Op. cit., p. 194.
[19] Op. cit., p. 193.
doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.