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El ABC de la deuda contra los pueblos (II): África
por Eric Toussaint
11 de marzo de 2020

Segundo artículo del portavoz de la red internacional del Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (CADTM), Eric Toussaint, sobre el expolio al continente africano por los países del norte.

EVOLUCIÓN DE LA DEUDA DE LOS PAÍSES EN DESARROLLO EN LOS AÑOS 2000

A partir de 2003-2004, el precio de las materias primas y de los productos agrícolas comenzó a aumentar en un contexto de fuerte demanda internacional. Eso permitió a los países exportadores de tales productos aumentar su recaudación, sobre todo en divisas (dólar, euro, yen, libra esterlina). Algunos Países en Desarrollo (PED) aprovecharon para elevar sus gastos sociales mientras la mayoría invirtió sus ingresos en la compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos, financiando por este medio a la principal potencia mundial.

Por otro lado, el aumento de los recursos de algunos países, debido al aumento de ingresos en divisas y de la afluencia de inversores privados, antes del estallido de la crisis de 2007-2008, hizo perder peso a instituciones como el Banco Mundial y el FMI.

Otro factor reforzó ese fenómeno: China, en plena expansión, se transformó en el taller del mundo y acumuló enormes reservas de cambio, lo que le permitió aumentar significativamente la financiación de los países en desarrollo. Sus préstamos entraron en competencia con los de las instituciones financieras multilaterales y de los países industrializados.

En los años 2000, la reducción de los tipos de interés en el norte redujo la cuota de la deuda en el sur. Los bancos centrales de los países más industrializados procedieron a una rebaja de sus tipos de interés, sobre todo después de la crisis que estalló en América del Norte y en Europa occidental a partir de 2007-2008, y a la inyección masiva de liquidez en el sistema financiero para rescatar a los grandes bancos y empresas endeudados, lo que implicó indirectamente una reducción del coste de la refinanciación para los países en desarrollo. Esa financiación a bajo coste, junto a la afluencia de capitales del norte a la búsqueda de rendimientos más altos frente a unos tipos de interés bajo en el norte y a una recaudación por exportación elevada, dio a los gobiernos de los países en desarrollo una peligrosa sensación de seguridad.

La situación comenzó a degradarse a partir de los años 2016-2017, ya que el tipo de interés creciente fijado por la FED (pasó de 0,25 % en 2015 a 1,50 % en octubre de 2019), y los beneficios fiscales para las grandes empresas estadounidenses ofrecidos por Donald Trump, conllevaban una repatriación de capitales hacia Estados Unidos. Además, los precios de las materias primas tendieron a bajar, lo que disminuyó los ingresos de los países en desarrollo exportadores de bienes primarios y volvió más difícil el pago de la deuda, ya que se efectúa principalmente en dólares o en otras divisas.

Desde 2018- 2019, una nueva crisis de la deuda afecta directamente a países como Argentina, Venezuela, Turquía, Indonesia, Nigeria, Mozambique…La devaluación de las monedas de esos países encarece el coste del pago de sus deudas que se efectúa, casi siempre, en dólares.

PANORAMA GLOBAL DE LA DEUDA EN EL SUR

Estos últimos años estuvieron caracterizados por un aumento significativo de la deuda externa en términos absolutos. Se triplicó entre 2000 y 2017. La mayor parte de este aumento se concentró en el sector privado.

En el caso de la deuda pública externa, el volumen aumentó, pero con menor intensidad, que el de la deuda externa de las empresas privadas.

ÁFRICA

Con respecto al África subsahariana, los flujos salientes hacia el extranjero, mediante el servicio de la deuda y la repatriación de los beneficios de las transnacionales, son muy elevados. En 2012, la repatriación de los beneficios de la región más empobrecida del planeta representó el 5 % de su PIB contra el 1 % de la ayuda pública al desarrollo. En ese contexto, conviene preguntarse: ¿quién ayuda a quién?

Si se toma en cuenta el saqueo de los recursos naturales de África por las grandes sociedades privadas, la fuga de cerebros, los bienes mal adquiridos acumulados por las clases dominantes africanas y colocados en los países desarrollados, la manipulación de los precios de transferencia por las sociedades transnacionales privadas… se verá claramente que África está exangüe.

Las relaciones europeas con África constituye un ejemplo de relaciones neocoloniales. Éstas se desarrollaron más allá de los acuerdos ACP de Cotonou. Actualmente, la UE impone otros marcos más importantes en sus relaciones con ÁFRICA, un marco de asociación de la UE para las migraciones —el plan de acción de La Valette con los procesos de Jartum y de Rabat— y hay que añadir los marcos y tratados bilaterales que los países europeos mantienen con países o regiones de África. Sin olvidar que 15 países africanos todavía tienen el Franco CFA como moneda, pero que, para 8 de entre ellos se transformará en el ECO.

Muchos ciudadanos y ciudadanas de los países del Norte no saben hasta qué punto las condiciones y cláusulas impuestas en esos tratados ponen las bases de una nueva crisis de la deuda en los países en desarrollo. Algunos hechos esenciales que la mayoría de la gente ignora son los siguientes:

• Que mientras el volumen total de la ayuda al desarrollo que Europa envía a África todos los años es de aproximadamente 21.000 millones de dólares. Migrantes africanos y africanas, residentes en Europa, envían más de 30.000 millones de dólares, o sea casi un 50 % más de la ayuda al desarrollo.
• Que los fondos actualmente disponibles en el Fondo de Inversiones Europeo para todo el continente africano se estiman en 3.300 millones de dólares, o sea el equivalente al coste de un proyecto de infraestructura de mediana envergadura como, por ejemplo, un puerto.

Además, el nuevo presupuesto propuesto por la UE que cubre el período 2021 a 2027 prevé adjudicar más de 34.900 millones de dólares a diversos mecanismos de control migratorio. Finalmente, Europa gastará más para patrullar sus fronteras que lo que da a África como ayuda al desarrollo, o lo que corresponde a las pérdidas comerciales que África tiene con Europa. El impacto de esos tratados sobre los resultados comerciales es también notable. Desde 2003 hasta 2014, África siempre tuvo una balanza comercial excedentaria con Europa, mientras que desde 2015, la tendencia se invirtió y se llegó a un déficit de cerca de 30.000 millones de dólares.
El discurso de los medios dominantes y de los gobiernos consiste en decir que hay un exceso de deuda, demasiado gasto público de los Estados y, en consecuencia, que hay que pagar la deuda y reducir esos gastos públicos. En el CADTM intentamos ante todo preguntarnos de dónde vienen las deudas, si los objetivos perseguidos a través de la acumulación de deudas eran legítimos, y si fueron contraídas de manera legítima y legal. Este es el enfoque que intentamos tener y es cierto, en efecto, que no es el que aparece en los medios dominantes. Estos no ven ningún interés en este punto de vista y, además, opinan que esta cuestión está desconectada de la realidad.

A pesar del optimisto del Banco Mundial y del FMI, la deuda continúa representando un serio obstáculo para la satisfacción de los derechos humanos

El sistema deuda de hoy reproduce toda una serie de mecanismos de dominación de los Estados poderosos sobre los Estados más débiles. Hay que añadir que también las clases dominantes de los países endeudados se benefician del endeudamiento. Animan a los gobernantes a pedir prestado en el mercado interno y en el extranjero, pues el empréstito contribuye a que los impuestos, que pesan sobre la burguesía, no sean elevados. Compran títulos de la deuda de su país a fin de obtener un rendimiento garantizado por el Estado y un alto rendimiento.

A pesar de los discursos optimistas del Banco Mundial y del FMI, la deuda de los PED continúa representando un serio obstáculo para la satisfacción de los derechos humanos y las necesidades fundamentales de sus habitantes. Las desigualdades aumentaron profundamente y los progresos en el desarrollo humano fueron muy limitados. Hace falta luchar para liberarse del sistema deuda.


Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.