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Francia
1871: ¿Una trampa de la deuda?
por Xavier Martinet
29 de marzo de 2021

La caída de la columna Vendôme (Plaza Vendôme) en mayo de 1871, a algunas decenas de metros de la sede del Banco de Francia, que jamás fue intervenido por los revolucionarios (CC-Wikimedia)

Hoy hace 150 años que comenzaba la Comuna de París. La insurrección popular con un fondo de derrota militar y de lucha de clases, también fue un momento clave para la historia financiera francesa.

«No sabemos qué comemos», escribía Víctor Hugo sobre las comidas parisienses del invierno de 1870, «¡quizás una rata!» Y eso es un poco lo que pasaba con las finanzas del Estado en esa época, ya que en 1870-1871 las finanzas francesas estaban bajo mínimos. Después de 7 meses de guerra (y de derrotas) frente a Prusia y un Segundo Imperio prácticamente sin fondos, que había duplicado su deuda, el déficit público alcanzaba los 1.500 millones de francos de la época: tanto como el PIB anual.

Además, después de vencerla militarmente, Bismarck intentó acorralar a Francia por medio de las finanzas, exigiéndole una indemnización de guerra de 5.000 millones de francos-oro, y para Adolphe Thiers, había que salir de la «trampa de Bismarck» escribe Romaric Godin en Mediapart: evitar la bancarrota (el recuerdo de la de 1797 seguía

presente), aunque también, en una época en que las finanzas se perfeccionaban, «restaurar la confianza» en su nuevo gobierno.

La guerra contra la Comuna, ¿fue también una batalla financiera?

Por supuesto, existía el conflicto entre monárquicos y republicanos y el tema del «orden» público del que Adolphe Thiers era una de las principales figuras, pero también estaba el proyecto de los conservadores de «hacer pagar la factura» de la deuda a las clase populares, escribía Marx en La guerra Civil en Francia.

Y para hacerla pagar, había que retomar el control de París y de sus medios financieros: es la tesis que retoma el historiador belga Éric Toussaint del «Comité para la anulación de las deudas ilegítimas» (CADTM) en un reciente artículo https://www.cadtm.org/Se-han-perdido-en-gran-medida-las-ensenanzas-de-la-Comuna-de-Paris , y para Toussaint como para Marx y Engels el papel del Banco de Francia en esa época fue decisivo: aunque su gobernador se refugió en Versalles con su primer accionista Alphonse de Rotschild, el banco continuó financiando con creces al gobierno, pero concedía con «cuentagotas» lo que los Comuneros reclamaban para sus 300.000 guardias nacionales: un poco más de 7 millones de francos contra los 315 millones para los «versalleses».

El Banco de Francia en el centro del conflicto durante los acontecimientos

Es necesario primero volver a lo pintoresco: la fabulosa evasión de reservas del Banco hacia fuera de París cuando se acercaban los prusianos en 1870. Durante días y noches se desarrollaba el ballet incesante pero discreto de los hombres de gris, que embalaban los lingotes, piezas y billetes en miles de cajas marcadas con un «¡Atención: proyectiles explosivos! Evacuados en vagones especiales hacia Brest y Bayona, así se fueron más de 1.200 toneladas de riquezas, 520 millones de francos.

Esa maniobra permitió a la institución poder reiterar a los representantes de la Comuna que sus cajas estaban vacías, aunque el banco había conservado más de 250 millones enterrados en sus sótanos. Para marxistas como Toussaint, el error histórico de los Comuneros fue no haber tomado el control del Banco de Francia (y otros) para poner fin a las «baladronadas» de los versalleses (Marx), ya que la Comuna se había quedado «en éxtasis ante la caja de la alta burguesía que tenía al alcance de la mano», escribió un autor de esa época.

La interpretación todavía se debate: para otros historiadores, por ejemplo, Eric Cavaterra, el movimiento no era ni «cándido» ni «tímido», sino «legalista» y «republicano».

¿Enseñanzas financieras de la Comuna y de sus consecuencias?

El primer consejo se dirige a los revolucionarios: si hacéis la revolución, no os detengáis ante la caja fuerte y el Consejo de Gobernadores, tomad el control, emitid vuestra moneda y haced anular la deuda pública, dice Eric Toussaint. Eso fue lo que pasó en la revolución rusa y en la revolución cubana en el siglo pasado.

Pero durante la Comuna se instaló una especie de consenso para conservar la integridad de la «firma» y el poder de financiación del Estado: entre fines de 1870 y 1871, el Banco de Francia financió la nueva República con 1.300 millones de francos en total, o sea, un

año de presupuesto. Ante los diputados, en junio de 1871, Adolphe Thiers se vanagloriaba por una parte de la solidez que mantenía el franco-oro, y por la otra de lograr una disminución de los tipos de crédito del Banco: del 3 % hasta el 1% y aún hasta el 0,6 %. ¡Y eso es casi la política de tipos bajos actual! «El Estado es un gran protagonista, a pesar de que a veces necesite al banco», declaraba el Presidente del Consejo.

«Reactivación» de Francia después de 1871: ¿quién ha sido demasiado optimista?

Adolphe Thiers no se satisfizo con el préstamo del Banco de Francia, también inició una suscripción pública de más de 2.000 millones de francos, conocido con el nombre de «préstamo de los 2.000 millones», y luego 3.500 millones extras al año siguiente. Y eso es lo que permitió reembolsar por adelantado la totalidad de la indemnización de guerra y conseguir la evacuación de las tropas alemanas de Francia: Thiers «devolvió la trampa de Bismarck» dijo Romaric Godin.

Haciendo eso, Thiers provocó dos cosas: popularizó la «renta» por la compra de títulos, anteriormente reservada a la burguesía, con 900.000 pequeños suscriptores en 1872, y también generó una ola especulativa sin precedentes, que condujo a la caída de la Bolsa de Viena y a la Gran Depresión de 1873.

¿Anular o pagar la deuda? «Se puede perder la confianza adulando una situación, y también se puede perderla haciendo la situación peor de lo que realmente es» decía Thiers a la Asamblea, y eso vale en los dos sentidos.


Con la amable autorización del autor

Fuente: France Culture https://www.franceculture.fr/emissions/le-journal-de-leco/le-journal-de-leco-du-jeudi-18-mars-2021

Traducido por Griselda Piñero

Xavier Martinet